Tras los incendios forestales que han afectado a Ávila, Madrid y Guadalajara, entre ellos el mayor registrado hasta la fecha en España, WWF ha reclamado a todas las administraciones públicas la puesta en marcha de un plan integral de restauración ecológica basado en el conocimiento científico, la coordinación institucional y la participación de la sociedad.
La organización considera que, además de afrontar la emergencia, es imprescindible planificar la recuperación de unos ecosistemas gravemente dañados para hacerlos más resilientes frente a futuros incendios y al cambio climático.
Un impacto que va mucho más allá de la superficie quemada
Los incendios de este verano han dejado un balance humano y material devastador, con miles de hectáreas calcinadas, viviendas destruidas y quince víctimas mortales. Sin embargo, WWF advierte de que las consecuencias sobre la biodiversidad serán mucho más duraderas y difíciles de revertir.
Entre las especies afectadas se encuentran poblaciones de lobo ibérico, especialmente en la Sierra Norte de Guadalajara, donde sobreviven las únicas manadas reproductoras de Castilla-La Mancha. Su conservación resulta estratégica para favorecer la expansión de la especie y su conexión con otras poblaciones presentes en la península.
En las provincias de Ávila y Madrid, el fuego también ha alcanzado enclaves de gran valor ecológico, como el Valle de Iruelas, una de las principales zonas de reproducción del buitre negro en Castilla y León, además de territorios donde habitan especies protegidas como el águila imperial ibérica, el águila perdicera, el águila real o la cigüeña negra.
A estos daños se suma el impacto sobre anfibios, reptiles, insectos y numerosas especies que dependen de los bosques mediterráneos para sobrevivir.
Ecosistemas que tardarán décadas en recuperarse
La pérdida de extensas masas de castañar, robledal, pinar y encinar supone mucho más que la desaparición de árboles. WWF explica que la destrucción de estos bosques implica la pérdida inmediata de hábitats, la alteración de los procesos ecológicos y el desplazamiento o muerte de numerosas especies.
Además, tras el paso del fuego aumenta el riesgo de erosión del suelo, escorrentías y arrastre de sedimentos, factores que pueden deteriorar la calidad de las aguas y afectar a los ecosistemas fluviales.
La organización recuerda que la recuperación completa de estos espacios naturales puede prolongarse durante años e incluso décadas, por lo que insiste en la necesidad de actuar con planificación y criterios científicos.
Evaluar antes de intervenir
WWF considera que el primer paso debe ser realizar un diagnóstico exhaustivo de los daños una vez que los incendios estén completamente extinguidos.
Según María Melero, técnica del programa de Bosques de WWF, esta evaluación permitirá identificar las áreas prioritarias y diseñar actuaciones adaptadas a las necesidades reales de cada ecosistema.
La organización advierte de que intervenir sin una planificación rigurosa podría dificultar la regeneración natural de los espacios afectados.
Un plan nacional para restaurar el territorio
WWF propone que las administraciones coordinen un gran plan de restauración ecológica para las más de 77.000 hectáreas afectadas por los incendios en Ávila y Madrid.
Este programa debería servir para coordinar inversiones públicas y privadas, establecer prioridades de actuación y mejorar la resistencia de los ecosistemas frente a futuros incendios extremos.
Asimismo, la organización defiende que la restauración incorpore la participación de la población local, propietarios, entidades sociales y comunidad científica, siguiendo experiencias desarrolladas en otros grandes incendios como los de Doñana o Cortes de Pallás (Valencia).
Las prioridades para la restauración
WWF plantea una hoja de ruta basada en cinco grandes líneas de actuación:
- Evaluar de forma urgente los daños ecológicos y localizar las áreas más vulnerables.
Aplicar medidas de emergencia durante los dos primeros años para evitar la degradación del suelo y reducir la erosión. - Favorecer la regeneración natural de los bosques siempre que sea posible y restaurar la cubierta vegetal cuando resulte necesario.
- Establecer un seguimiento continuo que permita adaptar las actuaciones a la evolución del ecosistema.
- Respetar los tiempos naturales de recuperación para garantizar una restauración eficaz y sostenible.
- Restaurar para prevenir futuros incendios
La organización recuerda que restaurar los ecosistemas afectados no solo permitirá recuperar parte del patrimonio natural perdido, sino que también contribuirá a reducir el riesgo de grandes incendios en el futuro.
Con más de dos décadas de experiencia en proyectos de restauración ambiental, La ONG ha anunciado su intención de colaborar con las administraciones públicas para aportar conocimiento técnico y participar en la recuperación de las zonas afectadas, canalizando además el apoyo de socios y entidades interesadas en financiar estas actuaciones.
Prensa | WWF







