La organización ecologista Greenpeace ha llevado este miércoles su protesta hasta las puertas del Congreso de los Diputados para reclamar una respuesta política «a la altura» de la crisis provocada por la sucesión de incendios forestales que afectan a España durante este verano. La acción coincide con una nueva ola de calor y con un balance que sitúa al país ante una de las temporadas de incendios más graves de su historia.
Un verano marcado por incendios sin precedentes
Según los datos difundidos por Greenpeace a partir de cifras oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, desde el inicio del verano las llamas han arrasado 172.396 hectáreas, una superficie seis veces superior a la registrada en el mismo periodo del año anterior.
Los incendios han provocado hasta el momento 15 fallecidos, más de 100.000 personas evacuadas o confinadas y un total de 35 Grandes Incendios Forestales (GIF), aquellos que superan las 500 hectáreas quemadas. Entre ellos destaca el incendio de Burgohondo (Ávila), considerado ya el mayor registrado en la historia reciente del país.
Una protesta frente al Congreso
La organización escenificó su protesta mediante una instalación con humo simulado, cenizas, troncos calcinados y una gran pancarta negra con el mensaje:
«España arde. Vuestra inacción nos mata».
Con esta acción, Greenpeace quiso trasladar un doble mensaje: expresar su solidaridad con las personas afectadas y reclamar a todas las administraciones públicas una respuesta coordinada frente a la emergencia climática.
La directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal, Eva Saldaña, agradeció públicamente el trabajo de los equipos de extinción, emergencias y protección civil, al tiempo que reclamó mejores condiciones laborales para estos profesionales y mayor apoyo a las personas que han perdido viviendas, medios de vida o seres queridos como consecuencia de los incendios.
La crisis climática agrava el riesgo de incendios
Greenpeace sostiene que la gravedad de la situación responde a una combinación de factores climáticos y territoriales.
Tras el verano de 2025, considerado el más caluroso desde que existen registros, 2026 continúa batiendo récords de temperatura. Según recuerda la organización, el primer semestre del año ya es el más cálido de la serie histórica y España encadena cuatro olas de calor prácticamente consecutivas.
En este contexto, la organización considera que los grandes incendios forestales son una de las consecuencias más visibles del calentamiento global y advierte de que los escenarios previstos por la comunidad científica se están materializando antes de lo esperado.
Prevenir durante todo el año
Más allá de las labores de extinción, Greenpeace insiste en que la prioridad debe centrarse en la prevención.
La organización defiende una gestión activa del territorio durante los 365 días del año, con inversiones destinadas a reducir la acumulación de combustible vegetal, recuperar la actividad económica en el medio rural y reforzar la gestión forestal como herramienta para disminuir el riesgo de grandes incendios.
Asimismo, considera imprescindible avanzar en la reducción del uso de combustibles fósiles y acelerar las políticas de adaptación al cambio climático.
Las principales propuestas de Greenpeace
Entre las medidas planteadas por la organización destacan:
- Alcanzar un gran acuerdo político de Estado basado en criterios científicos para afrontar la emergencia climática con una estrategia estable y coordinada.
- Incrementar la inversión en prevención de incendios, destinando al menos 1.000 millones de euros anuales a la gestión del paisaje y del territorio.
- Reforzar la investigación sobre las causas de los incendios y dotar de más recursos a agentes forestales, Fiscalía de Medio Ambiente y Seprona.
- Profesionalizar y estabilizar las plantillas dedicadas a la extinción de incendios y otras emergencias ambientales.
- Impulsar planes municipales de prevención, crear refugios climáticos y adaptar la planificación territorial a los nuevos riesgos derivados del cambio climático.
- Una llamada a la acción política
Greenpeace concluye que la respuesta frente a los incendios no puede limitarse a las actuaciones de emergencia cuando las llamas ya están activas. La organización reclama políticas públicas permanentes que integren prevención, adaptación al cambio climático y gestión sostenible del territorio, así como una mayor coordinación entre administraciones, comunidad científica y sociedad civil para afrontar un fenómeno que, según advierte, será cada vez más frecuente e intenso.
Prensa | Greenpeace







