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Frente al Black Friday de la escasez, un Día sin Compras con abundancia de alternativas

Un año más Ecologistas en Acción se suma al Día sin Compras, una jornada de huelga simbólica de consumidores que se organiza, desde 1992, en todo el mundo en contraposición al Viernes Negro (Black Friday) y el Ciberlunes (Cyber Monday).

Procedente de Estados Unidos, el Viernes Negro, prolongado al Ciberlunes de rebajas en la compra por Internet, se ha convertido en una de las jornadas más consumistas del año a nivel global, impulsada por el lanzamiento de ofertas para incentivar las compras y comenzar la campaña navideña. Por el contrario, el Día sin Compras se propone como un día para reflexionar y cuestionar el actual modelo de producción y consumo que muestra claros síntomas de agotamiento, a la vez que resulta incompatible con el contexto de crisis climática.

Este año, tanto la campaña del Black Friday como la posterior de navidad se van a desarrollar en un contexto de escasez material sin precedentes cercanos, por problemas de suministros que muestran la falta de resiliencia del sistema de producción y consumo que no es capaz de responder a una situación de dificultad.

Los problemas de suministro están ocasionados por diversas causas, como cierta reactivación de la demanda tras la pandemia a la que las cadenas de producción aún no se han adaptado, pues además éstas cuentan con una gran especialización territorial y están diseñadas para distribuir inmediatamente lo producido y minimizar el almacenaje. Pero el discurso oficial esconde otro factor, y es que muchos estudios científicos muestran que estamos llegando a los límites de disponibilidad, tanto de distintos materiales, como de diversas fuentes energéticas.

Sin embargo, este es el factor de mayor importancia, pues aunque la corrección del resto puede contribuir a estabilizar la situación, la escasez a la que nos vamos a enfrentar, tanto de petróleo como de diversos materiales empleados en las cadenas de producción, hacen vislumbrar un futuro en el que estas situaciones se repetirán mostrando que el modelo de consumo continuo e ilimitado es incompatible con un planeta que es finito.

En cualquier caso, se trata de un sistema insostenible ambientalmente por su dependencia de los combustibles fósiles y su incidencia sobre el clima, el impacto de la extracción de materias primas o la generación de residuos. Pero también es insostenible socialmente, pues se basa en la reducción máxima de los costes laborales, con su incidencia sobre las trabajadoras y los trabajadores, y que contribuye a la concentración de la riqueza al quedar controlado por gigantes como Amazon, expulsando a miles de pequeñas/os productoras/es y comerciantes.

El éxito de modelos como el de Amazon se asienta en alentar un consumo compulsivo, de productos procedentes de cualquier parte del mundo, con un solo clic que, obviando los impactos, permite poder disponer del bien en unas pocas horas y a bajos precios.

Este modelo necesita fechas como el Black Friday y el Cyber Monday, donde el consumo se vuelve aún más voraz e innecesario, impulsado por grandes ofertas e importantes campañas publicitarias con mensajes que asocian la compra de productos a añorados momentos de felicidad. Sin embargo, ese efímero momento de satisfacción que genera la compra no contribuye a ninguno de los aspectos de nuestra vida vinculados a la felicidad. Estudios como los de Grant y Terman concluyen que la calidad de las relaciones sociales es el principal ingrediente para lograrla, por lo que se mantiene una constante espiral de insatisfacción.

Por todo ello, hay que ser consciente de que con las pautas de consumo se contribuye a configurar la sociedad actual, por lo que se debe elegir si se quiere seguir alimentando un modelo, representado por la codiciosa sonrisa de Amazon, que acentúa la crisis climática, a la vez que, en un contexto de escasez, concentra aún más la riqueza en unas pocas manos.

Ecologistas en Acción trata de que el Día sin Compras sirva como toma de conciencia sobre la necesidad de dar un giro radical a un sistema que debe crecer continuamente para generar riqueza, que se manifiesta en un modelo de consumo compulsivo, y que ignora los límites físicos del planeta. De acuerdo a ello, se propone una reflexión sobre las verdaderas necesidades y la forma de satisfacerlas, poniendo en valor aquellas formas de consumo que contribuyan a hacerlo de una forma más justa y sostenible.

En consecuencia, desde Ecologistas en Acción se propone lo siguiente:

  1. Combate la compra compulsiva, la única opción para enfrentar la grave situaciín actual es reducir los niveles de consumo, buscando satisfacer las verdaderas necesidades materiales e ignorando y combatiendo los estímulos al consumo que se reciben continuamente. De esta manera, además, se puede contribuir a satisfacer otras necesidades no materiales, dedicando parte del tiempo que ocupa el consumo a estar con los seres queridos.
  2. Cubrir las necesidades básicas sin comprar. Es la solución más sostenible: reparar, intercambiar, compartir, crear… Existen diversas alternativas colectivas como talleres de reparación, tiendas gratis, mercadillos o cooperativas de trueque, pero también hay otras formas de actuar a menor escala, como intercambiar ropa con una amiga o un amigo, juguetes con los que no juega la niña/o con una de sus amigas/os…
  3. Si se necesita comprar un producto, apoyar la producción local y al pequeño comercio y de proximidad. De esta manera se reduce el impacto producido por el transporte de larga distancia, pero también se apoya a pequeñas/os productoras/es y comerciantes, contribuyendo a un mejor reparto de la riqueza.
  4. Aplicar criterios de compra sostenible y justa. Los productos ecológicos tienen menor impacto ambiental y los de comercio justo mejor repercusión social, aunque para que estos no se vean minorados es importante recurrir a canales de distribución cortos y justos, como grupos de consumo, tiendas de comercio justo, mercadillos de productores o supermercados cooperativos. También se puede participar en los mercados sociales existentes en distintos territorios, que forman red de producción, distribución y consumo que funciona con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios.

Nueva convocatoria de Libera para recoger y analizar la basuraleza de los entornos terrestres

Por quinto año consecutivo, el Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes busca, a través de ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’, obtener un mayor conocimiento sobre el impacto de la basuraleza en estos entornos.

Las fuentes de basuraleza terrestres suponen el aporte del 80% de las basuras marinas. Esto, sumado al abandono de residuos que sufren cada vez más los espacios naturales, supone graves problemas ambientales para la biodiversidad. Conscientes de la importancia de desarrollar acciones que ayuden a prevenir y concienciar a la sociedad sobre la no generación de residuos y evitar que acaben en forma de basuraleza, LIBERA, el proyecto creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, lanza una nueva edición de la campaña ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’ que tendrá lugar del 4 al 12 de diciembre.

Coincidiendo con el Día Internacional de las Montañas que se celebra el 11 de diciembre, esta quinta edición de la campaña de ciencia ciudadana en campo, montes y bosques tiene como objetivo continuar recogiendo datos para analizar tanto la tipología, como el volumen de basuraleza que es abandonada en estos entornos. Así, el Proyecto LIBERA invita a cualquier organización, asociación o entidad a participar y a registrarse, antes del 28 de noviembre, a través de la página web proyectolibera.org para crear puntos de recogida de basuraleza.

Los colectivos participantes emplearán la app móvil ‘eLitter’, una herramienta de trabajo pionera en la caracterización de residuos, desarrollada por las asociaciones Paisaje Limpio y Vertidos Cero, en colaboración con LIBERA. Los datos obtenidos se integrarán en la base de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) y se sumarán a los objetos ya caracterizados que LIBERA recopila en su ‘Barómetro de la Basuraleza’.

En la pasada edición de ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’, durante las jornadas de limpieza y recogida de datos que se desarrollaron gracias a la colaboración de cerca de 4.400 voluntarios en 268 puntos del país, se lograron analizar un total de 3,7 toneladas de basuraleza de los que se categorizaron 46.306 objetos, siendo las piezas de plástico inferior a 2,5 cm, las colillas y las botellas de plástico, los residuos más encontrados.

“Debemos ser conscientes del enorme trabajo que están realizando los miles de voluntarios cada año en nuestro país. Cada vez son más personas las que, de manera altruista, están creando una base de datos de gran utilidad para poder llevar a cabo trabajos de sensibilización, de investigación e incluso servir de apoyo a la confección de nuevas normativas. Es un orgullo poder contribuir a esta red de colaboración ciudadana.”, afirma Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto LIBERA en SEO/BirdLife.

“No olvidamos que las fuentes terrestres de basura aportan el 80% de las basuras marinas por lo que ampliar el conocimiento que tenemos sobre el impacto de la basuraleza en los entornos terrestres es fundamental. Gracias a esta nueva campaña y al compromiso de los colectivos y asociaciones que participan, vamos a poder saber más acerca de la procedencia de la basuraleza y poder acometer actuaciones de concienciación y sensibilización hacia nuestro campo”, añade Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes.

Con esta convocatoria, LIBERA cierra su última campaña de ciencia ciudadana del año tras la celebración de ‘1m2 por las playas y los mares’, desarrollada el pasado mes de septiembre-octubre, y con la que se consiguieron recoger 4,7 toneladas de basura y caracterizar alrededor de 20.500 objetos; y ‘1m2 por los ríos, embalses y pantanos’, que tuvo lugar en el mes de marzo en 338 puntos fluviales y donde se recogieron cerca de 75.048 objetos.

El 50% de las medidas de ecodiseño aplicadas a los envases en los últimos tres años reduce o elimina el plástico y otros materiales

El compromiso de las empresas por hacer que los envases que ponen en el mercado sean diseñados -fase donde se determina el 80% del su impacto ambiental- en base a criterios de sostenibilidad, es algo que lleva más de dos décadas instaurado en nuestro país. En línea con esto, su apuesta por el ecodiseño, que busca hacer los envases más sostenibles y con una huella ambiental lo más reducida posible cobra aún más protagonismo como herramienta con la que avanzar hacia un modelo de economía circular.

Prueba de ello es que, según el VII Plan Empresarial de Prevención (2018-2020) de Ecoembes -la organización ambiental sin ánimo de lucro que coordina la gestión del reciclaje y el ecodiseño de los envases domésticos en España-, en los últimos tres años 2.193 empresas en nuestro país -el 52% de ellas pymes- han aplicado hasta 9.380 medidas de ecodiseño para minimizar el impacto ambiental de sus envases. De entre todas ellas, la mitad (4.470) se han destinado a reducir o eliminar el uso de plástico y otros materiales empleados en su fabricación. Así, gracias a esas 4.470 medidas se han ahorrado más de 49.000 toneladas de materias primas en los tres años de duración de este Plan.

Otras de las medidas que cada vez son más adoptadas por las empresas son las relacionadas con fomentar la circularidad de los envases (1 de cada 5 medidas), bien haciéndolos más fácilmente reciclables, bien reintroduciendo material previamente reciclado en los mismos. En este sentido, ya se han conseguido reintroducir 37.000 toneladas de materia prima reciclada en la fabricación de nuevos envases.

“La legislación marca importantes retos en materia de sostenibilidad de envases que requieren de una apuesta decidida por la innovación. En este sentido, el ecodiseño es una de las herramientas que las empresas tienen a su disposición para conseguir dar respuesta a estos desafíos y contribuir así a avanzar hacia un modelo de economía circular”, ha afirmado Begoña de Benito, directora de Relaciones Externas de Ecoembes, quien también ha añadido que “desde Ecoembes queremos acompañarlas en este camino y, por eso, ponemos a su disposición herramientas y metodologías para que puedan aplicar el ecodiseño en sus compañías”.

Otras medidas de ecodiseño aplicadas han ido enfocadas al rediseño de los envases (15%), a la reducción de su impacto ambiental (11%) o al fomento de la reutilización (3%), un concepto que va a cobrar protagonismo en la economía circular.

Por sectores, de las 9.380 medidas del VII Plan, el 57% han sido desarrolladas han sido en el de la alimentación, el 19% en el del cuidado personal y del hogar, un 15% en equipamiento del hogar, un 5% en motor y ocio y, el 4% restante, en textil y piel.

Gracias a todas estas medidas, durante estos tres años se ha conseguido reducir 104.556 toneladas de materias primas utilizadas en la fabricación de envases, ahorrando 11.229.202 MWh de energía y de 124.422.812 m3 de agua.

Desde AECOC, una de las mayores asociaciones empresariales del país y la única que reúne a todos los agentes de la cadena de valor (desde productores y fabricantes, a operadores logísticos y distribuidores), Cinta Bosch, responsable de Sostenibilidad, ha indicado: «Las empresas están avanzando en la reducción del uso de materiales -especialmente plásticos- porque, más allá de la regulación, hay también una demanda por parte del consumidor. El sector comparte este objetivo” y añade que “según el ‘I Informe de Sostenibilidad en las empresas del Gran Consumo y Sectores Afines’ que hemos realizado desde AECOC, el 87,7% de las empresas afirma que ha activado estrategias para reducir los plásticos de un solo uso en sus envases y embalajes y el 65,4% en el caso del papel y cartón.»

Ecodiseño, un compromiso extendido entre las empresas

Son muchas las empresas que llevan años mostrando su compromiso con el estudio y aplicación de medidas de ecodiseño. De hecho, desde 1999 se han implantado más de 54.500 medidas que van desde la eliminación de material innecesario hasta la reincorporación de plástico reciclado, entre otras, haciendo posible que una botella de agua pese un 18,4% menos que hace 20 años y un bote de yogur sea un 21% más ligero.

Todo ello ha permitido que se ahorren un total de 607.971 toneladas de materia prima y se evite la emisión de 2.333.625 toneladas de CO2.. Asimismo, se ha evitado el consumo de más de 24 millones de Mwh de energía y se han ahorrado más de 221 millones de m3 de agua.

La innovación, aliada para seguir avanzando

En este compromiso de las empresas por avanzar hacia un modelo circular, la innovación se presenta como un aliado clave para conseguir envases más sostenibles, ofreciendo metodologías novedosas para disminuir su impacto ambiental, mejorar su reciclabilidad o buscar nuevos materiales sostenibles para emplear en su fabricación.

Para contribuir a ello, Ecoembes creó en 2017 TheCircularLab, el primer centro de innovación sobre economía circular de Europa, en el que se investiga y trabajan las mejores líneas de innovación en el ámbito de los envases y su posterior reciclado desde diferentes áreas, siendo el ecodiseño una de ellas.

En este sentido, en TheCircularLab se ha desarrollado una metodología única -PackCD- que permite a las empresas evaluar el nivel de sostenibilidad de sus envases a través de una webapp en la que las propias empresas pueden realizar sus análisis y obtener directamente la evaluación. Esta herramienta está siendo testada a través de pilotos en los han participado tanto envasadores como algunos fabricantes de envases. El laboratorio también está trabajando en I+D+i para impulsar nuevos materiales de envasado. Uno de estos desarrollos es un material bio-bio, es decir, biobasado –que se obtiene a partir de fuentes renovables, como restos vegetales, o material procedente de la fracción orgánica de residuo sólido urbano (Forsu)– y compostable, pudiendo gestionarse en el contenedor de materia orgánica y, en las condiciones de operación adecuadas, convertirse en compost y formar parte de abono para nuevas aplicaciones agrícolas

TheCircularLab también cuenta con el Observatorio del envase del futuro, una plataforma de conocimiento sobre el envase que recoge y analiza las noticias y tendencias aparecidas a nivel mundial en materia de ecodiseño, legislación, modificación de los procesos de producción actuales o aparición de nuevas tecnologías que mejoren la eficiencia de los mismos, entre otros.

El lado oscuro de la fiesta del consumismo

  • Greenpeace denuncia las consecuencias climáticas, ambientales y sociales que tiene el elevado consumo que se genera en Black Friday

Frente al bombardeo de mensajes que incitan a comprar compulsivamente en Black Friday, Greenpeace recuerda sus consecuencias climáticas, ambientales y sociales. La organización ecologista las ha recopilado bajo el nombre de Black Friday. Día negro para el planeta, donde incide en datos sobre el insostenible ritmo de consumo y cómo las corporaciones exprimen el planeta. Así como en las alternativas y demandas empresariales y gubernamentales para que el consumo sea sostenible.

El actual ritmo de sobreconsumo, ejemplificado en fechas como el Black Friday (y otras muchas como el Ciber Monday), implica un elevado consumo de materias primas, de agua potable y de consumo de energía. Esto tiene graves consecuencias en el medioambiente: destrucción de hábitats, como bosques y océanos; elevada cantidad de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, producidos por este uso de energía procedente de combustibles fósiles y del transporte de todos estos productos. A lo que se añade la elevada generación de residuos, principalmente por dos aspectos: los desechos de materiales de un solo uso procedentes del embalaje como plásticos o cartones; y las materias primas no utilizadas o los productos ya hechos que no se han vendido o se desechan tras un corto uso, que terminan en vertederos o en incineradoras y contaminan el aire, el agua y el suelo.

“Greenpeace denuncia que Black Friday destruye el planeta por el elevado consumo que nos incitan a hacer. La publicidad consumista, la búsqueda exponencial de beneficios de las grandes empresas, la obsolescencia programada, la globalización, las moda rápida y la apuesta casi inexistente por la reparación, el intercambio u otros modelos por parte de los gobiernos hacen que compremos muchos más artículos nuevos de los que necesitamos, y de los que el planeta puede proporcionarnos”, señala Celia Ojeda, portavoz de Greenpeace. “El planeta no está en oferta, el verdadero precio son las consecuencias climáticas y la pérdida de biodiversidad. Y eso no sale en la etiqueta. Detrás de un producto barato, hay un alto coste”, añade.

Algunos datos:

  • El uso actual de los recursos naturales es de media mundial 1,7 veces más rápido de lo que los ecosistemas pueden regenerar. Este promedio global está muy descompensado, si el mundo entero consumiese como EE UU, serían necesarios hasta cinco planetas; en Australia, 4,1; Corea del Sur: 3,5; Rusia 3,3. España consume al año 2,5 planetas, manteniéndose en la media de la Unión Europea (1).
  • Desde 2015, las ventas del Black Friday han aumentado un 10-20% cada año. A este incremento hay que añadirle un cambio de patrón en el consumo a partir de 2019 donde se incrementó la compra on line.
    En 2019, el 33% de los consumidores españoles afirmó que realizaría compras para aprovechar el Black Friday. En 2020 esa cifra subió hasta el 40% (2).
  • Los artículos más vendidos durante este evento son: moda (53% de las personas encuestadas), calzado y complementos (39%), electrodomésticos, aparatos electrónicos, y teléfonos móviles (35%) (3).
  • En 2019, solo la producción, el embalaje y el transporte de todos los productos que se compraron en Madrid durante el Black Friday fueron responsables del 1,7% de las emisiones anuales de la ciudad: el 81,11% de las mismas debido a la producción y comercialización de los productos. Esas emisiones serían equivalentes al carbono almacenado en 211 hectáreas de bosque templado, o como si cada habitante del planeta hubiese deforestado 4 m2 de bosque templado.
  • Moda rápida. La moda rápida es un peligro para el planeta.
    Según datos de la ONU, solo para producir unos vaqueros se necesitan 7.500 litros de agua, el equivalente al agua que una persona bebe durante siete años (4). El consumo de agua de la moda rápida es de casi 8 millones de metros cúbicos anuales y es responsable del 20 % de la contaminación industrial de agua.
    Desde el año 2000 se ha duplicado la producción de ropa mientras que su uso ha disminuido un 36%. Se estima que más de la mitad de la moda rápida que se produce, se tira en menos de un año, acabando el 73% incinerada o en vertederos.
    El uso cada vez más extendido de fibras sintéticas hace que la ropa libere más de medio millón de toneladas de microfibras en el océano cada año, lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico.
    La industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales.
  • Residuos electrónicos. Solo en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos a nivel global y solo el 17,4% de estos se recogieron y reciclaron (5). En España, se generaron solo en 2019 888 millones de kilos (kilotones) de residuos electrónicos, 19 kilos por persona (6).
  • Obsolescencia programada. Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año (7).

El Black Friday representa el pico de consumo en la sociedad consumista. Un sistema que comienza en las ciudades, ya que hoy en día el 55% de la población mundial vive en zonas urbanas y se espera que esta cifra aumente hasta casi el 70% en 2050 (8) y el consumo en las ciudades (directa e indirectamente) causan el 70% de todas las emisiones globales de gases de efecto invernadero (9). Por ello, Greenpeace recalca que las ciudades, las empresas y las personas tienen que cambiar para conseguir frenar estas emisiones.A medida que las ciudades sigan creciendo, también lo harán estas cifras. Por esto es necesario que las ciudades y sus habitantes estén a la vanguardia de los esfuerzos para hacer frente a la emergencia climática y la crisis económica y para lograrlo, se debe realizar un cambio en los hábitos de consumo. Reinventar la forma de comprar y consumir.

El mundo necesita ahora más que nunca una visión audaz que esté respaldada por la acción. Por ejemplo, prohibiendo o limitando la publicidad comercial de empresas contaminantes en ciudades, como lo hicieron Ámsterdam, Londres y Grenoble o con la introducción de “distritos de fabricantes” y “cafés de reparación” en las ciudades, en lugar de nuevos centros comerciales, algo que también ayudaría a los ciudadanos a reducir y reutilizar antes de comprar algo nuevo. Para ello es fundamental que los gobiernos municipales y los gobiernos nacionales tomen medidas para limitar la producción, prohibir la quema de productos no vendidos, promover una verdadera economía circular que no solo se base en el reciclado y luchar contra la obsolescencia programada.

Así mismo, las empresas deben cambiar su modelo de producción lineal de manera radical y basarse en una economía circular real, que fomente alternativas como la reducción, la reparación, la reutilización y la segunda mano antes que solo el reciclaje. Además se debe empezar a primar a aquellas empresas que realmente tienen una producción sostenible y no solo realizan greenwashing.

“Necesitamos restablecer los hábitos generales de consumo, comprar menos y comprar mejor. Es fundamental reducir la cantidad que consumimos colectivamente; fomentando la reutilización, la reparación y el intercambio, con acceso a talleres y tiendas de cambio en todas las ciudades. El reciclaje es el último paso en la larga vida útil de un producto. Esto reduciría la presión sobre las materias primas y reduciría el desperdicio” concluye Ojeda. “Por último, queremos mandar el mensaje de ‘si no lo necesitas, no lo compres’ para pedir que se consuma, produzca y compre de manera racional. Si se necesita una oferta, es lícito comprar pero no caigamos en el juego de las grandes corporaciones que nos incitan a comprar por comprar”.

Excepcionalmente débil el primer borrador del texto de Glasgow

El primer borrador de texto de la declaración final de Glasgow no contiene ninguna mención a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, en contra de las indicaciones de los expertos 

El primer borrador del texto de decisión final de Glasgow en la COP26 no menciona en absoluto los combustibles fósiles, a pesar del consenso de los expertos sobre la necesidad de acabar con el carbón, el petróleo y el gas de forma inmediata para cumplir los objetivos del Acuerdo de París de 1,5ºC.

Gracias al bloqueo por parte de los países con intereses en los combustibles fósiles, la primera versión del texto oficial, publicada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, no reconoce que los combustibles fósiles son los causantes de la crisis climática, ni se compromete a adoptar medidas tangibles para acabar con la dependencia mundial del carbón, el petróleo y el gas. El texto sólo tiene 850 palabras.

Los activistas están muy preocupados porque, normalmente, el primer borrador de un texto de la COP es relativamente ambicioso, y se va debilitando a lo largo de la segunda semana, a medida que los países van introduciendo salvedades. Que el primer borrador sea tan débil no augura nada bueno.

Esta flagrante omisión se produce a pesar de que los expertos de la Agencia Internacional de la Energía han dejado claro que no puede haber nuevos proyectos de combustibles fósiles, más allá de los que ya están en marcha este año, si queremos cumplir el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global en 1,5ºC. Además, tras el último informe del IPCC, el Secretario General de la ONU ha declarado que los últimos datos científicos sobre el clima deben suponer un “toque de difuntos para los combustibles fósiles” y que los países deben poner fin a toda nueva exploración y producción de combustibles fósiles.

Los activistas piden a los negociadores que se enfrenten a los países productores de combustibles fósiles, como Arabia Saudí y Australia, que han impedido que la reducción de los combustibles fósiles se mencione siquiera en los últimos 25 textos de la COP y están paralizando la ambición en las negociaciones de Glasgow.

Los principales indicadores de éxito para la semana que viene son los siguientes:

  • Las conversaciones de Glasgow deben limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC, o los líderes estarán firmando una esquela para muchos países, no un pacto climático.
  • El texto del acuerdo debe comprometerse a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, o no alcanzará el objetivo de 1,5ºC.
  • Conseguirlo significa: sin trampas, sin lagunas, sin estafas de compensación y sin engaños ecológicos.
  • Los gobiernos deben aislar a Arabia Saudí, Australia y Brasil, máximos responsables de este bloqueo, y apoyar a los países vulnerables al clima.

Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, ha estado en todas las COP y, cada vez que se han mencionado los combustibles fósiles, las conversaciones han sido bloqueadas por los mismos países: “Lo que es muy preocupante aquí en Glasgow es que el primer borrador del texto del pacto climático es ya excepcionalmente débil. Por lo general, el texto comienza con cierta ambición, que luego se diluye. Para mantener vivo el 1,5ºC, hay que añadir cuatro palabras: ‘eliminar los combustibles fósiles’, y los países deben volver el año que viene para cerrar la brecha”.

Los negociadores de la COP26 sólo tienen cinco días más para alcanzar un acuerdo que sirva de base para que los países afronten la crisis climática y tratarán de concretar un texto final para que los países lo firmen.

En el ecuador de las conversaciones, los países han anunciado hasta ahora una serie de acuerdos voluntarios que contienen un lenguaje vago y grandes lagunas.

La semana pasada, el Grupo de Trabajo para la Ampliación de los Mercados Voluntarios de Carbono, presentado por el Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y la Financiación, y ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, fue ampliamente criticado como una operación de lavado verde, incluso por Greta Thunberg. El miércoles, los activistas de Greenpeace organizaron una protesta para interrumpir el acto de presentación y garantizar que el Grupo de Trabajo no siga adelante sin control.

Durante el fin de semana, Arabia Saudí fue objeto de críticas por intentar bloquear cualquier intento de redacción de borrador, por eliminar referencias y por intentar también obstruir los esfuerzos para lograr avances en materia de adaptación. La adaptación, un pilar clave del Acuerdo de París, es el esfuerzo por ayudar a millones de personas en todo el mundo a hacer frente a los impactos del aumento de las temperaturas. La falta de avances en materia de adaptación dificultaría que los países vulnerables, incluido el bloque de naciones africanas, se adhirieran a cualquier acuerdo final, lo que haría menos probable el éxito en la COP26.

Y el Gobierno saudí ya ha intentado influir en la redacción de un informe histórico de la ONU sobre el clima, que se publicará en marzo del año que viene. La BBC y Unearthed revelaron que representantes del Ministerio de Petróleo saudí presionaron a los autores del Sexto Informe de Evaluación del IPCC sobre la mitigación para que eliminaran una referencia a la literatura publicada que afirmaba que era necesario eliminar los combustibles fósiles si queríamos evitar los peores efectos del cambio climático. Arabia Saudí es uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo.

Hoy Global Witness ha revelado que en la COP26 hay más delegados asociados a la industria de los combustibles fósiles que de cualquier otro país. Los activistas de los combustibles fósiles superan en número a los miembros indígenas oficiales de la CMNUCC en una proporción de casi dos a uno.

Dado que las dos próximas conferencias se celebrarán en Egipto y luego en los Emiratos Árabes Unidos, los activistas temen que sea la hora de la verdad para conseguir que el texto de la COP se comprometa a la eliminación de los combustibles fósiles.

El problema generalizado de los microplásticos en los ríos con posibles soluciones

La presencia de microplásticos en entornos naturales es otro problema ambiental actual. Estos parecen encontrarse prácticamente en todos los hábitats terrestres, marinos e incluso aéreos. Además, dependiendo de su composición, la persistencia de estos contaminantes en la naturaleza puede ser de cientos a miles de años, suponiendo un grave problema debido a su acumulación y a su posible asimilación por parte de organismos como el plancton, provocando la entrada de microplásticos en las cadenas tróficas. Asimismo, muchos de sus aditivos químicos podrían estar generando ya distintos problemas en organismos vivos, incluyendo el ser humano.

Se denomina microplásticos a aquellos fragmentos plásticos de menos de 5 mm, los cuales pueden tener originalmente ese tamaño (primarios) o formarse por la degradación en el ambiente de objetos plásticos más grandes debido al efecto de agentes externos como la radiación ultravioleta y las altas temperaturas (secundarios).

Debido a la necesidad en el conocimiento y control de estos contaminantes, desde 2019, Asociación Hombre y Territorio (HyT), en su alianza con Proyecto LIBERA, desarrolla una serie de acciones para dar a conocer el problema, aprender a monitorizar e identificar sistemas acuáticos, e implicar a la sociedad. Entre estas acciones se cuenta la publicación del “Protocolo de muestreo, análisis e identificación de microplásticos en ríos” y la primera campaña de muestreo extensiva para la identificación de microplásticos en 157 arroyos y ríos de la España peninsular, que incluyeron 127 de las 140 IBA muestreadas por SEO/Birdlife en el marco del proyecto Ciencia LIBERA.

El protocolo está pensado para que “prácticamente cualquier sector de la sociedad pueda entender y aplicar la metodología en su ámbito de trabajo o estudio. Así, está estructurado en pasos o fases adaptadas a los distintos requerimientos de docentes, investigadores o personal de campo”, comenta Sara Güemes, coordinadora de LIBERA en Ecoembes.

Respecto a los resultados del estudio extensivo, “esta primera evaluación de microplásticos en aguas continentales en España reflejó que el 73% de los puntos muestreados contenían microplásticos, encontrándose una mayor presencia de fibras y fragmentos y un total de 33 polímeros diferentes. Por ello, concluimos que el estudio fue todo un éxito, demostrando la efectividad del protocolo y obteniendo resultados relevantes acerca de este problema en arroyos y ríos de España”, en palabras de David León, coordinador de proyectos en HyT y responsable del proyecto.  Los resultados de este estudio han sido recientemente publicados en una revista científica.

Tras esta primera radiografía del problema, se plantearon una serie de acciones para continuar el estudio y poder obtener más información. Por un lado, se realizaron análisis de los posibles factores que pueden provocar la mayor o menor presencia de microplásticos en ríos, y se iniciaron seguimientos en varios puntos con el objetivo de comenzar un seguimiento y comprobar si los resultados se debían a una posible casualidad.

Resultados en Andalucía

En Andalucía se encontró un patrón parecido al comentado para el resto de la península, y a principios de 2021 se llevó a cabo un segundo muestreo en varios de los puntos estudiados. En este segundo muestreo se obtuvo un 100% de coincidencia en la presencia de microplásticos con respecto al primero, es decir, se volvieron a encontrar microplásticos en todos los puntos donde se realizó el seguimiento y, de nuevo, las fibras y los fragmentos fueron las tipologías de microplásticos más representadas. Asimismo, y en colaboración con Cruz Roja Española y sus delegaciones territoriales, se puso en marcha en 2021 una red de seguimiento y control de microplásticos en sistemas acuáticos, que incluye varios de los tramos de ríos estudiados en 2019-2020. Los resultados de estos muestreos están pendientes de publicar por parte de Cruz Roja, pero apuntan a un elevado número de tramos de nuevo con presencia de estos residuos.

En colaboración con la Universidad de Sevilla se ha llevado además a cabo un estudio en el que se ha intentado estudiar las posibles relaciones entre la contaminación por microplásticos y la presencia de impactos (poblaciones, polígonos industriales, grado de desprotección o presencia de EDAR (depuradora de aguas residuales). Los resultados del análisis, que sirvieron para realizar un Trabajo de Fin de Grado, reflejaron una relación inversa entre el grado de protección de la zona donde se realizó el muestreo y la presencia de microplásticos, es decir, cuanto mayor grado de protección aparece en la zona, menor densidad de microplásticos presentaría la muestra.

Sin embargo, hay algunos puntos que se salen de esta norma, puesto que a pesar de encontrarse en una zona protegida se encuentran altamente contaminados, ejemplo de ello sería la muestra recogida en la desembocadura del Río Odiel (Huelva), con una alta densidad de microplásticos, siendo esta una zona protegida. “Aunque hay más casos que se salen de esta tendencia, los resultados del estudio ponen de manifiesto la gran importancia de la protección ambiental para la reducción de estos contaminantes en la naturaleza; aunque los polígonos industriales, las zonas agrícolas intensivas, los vertederos o poblaciones dentro o cerca de los límites de un espacio protegido reducen la eficacia de este, es posible que su propia regulación y ordenación limite, en parte, la cantidad total de microplásticos que llegan a sus cuerpos de agua ” comenta Laura Mazuecos, autora del TFG, tras analizar los resultados.

Para finalizar y como ejemplo de la gravedad potencial del problema, en este caso en Andalucía, los investigadores ponen de referencia la presencia de microplásticos en el río Guadaíra (Sevilla), que se encuentra muy influenciado por numerosas ciudades, polígonos industriales y EDAR. Como consecuencia, en las muestras recogidas en este río se han encontrado las mayores densidades de microplásticos encontradas en el estudio, hasta 10 elementos por litro en el primer muestreo y cerca de 9 elementos por litro en el segundo, realizado un año después.

“Estos resultados reflejan la gran contaminación de este río, que ha sido catalogado como uno de los ríos más contaminados de España, a pesar de haber mejorado su situación en los últimos años: un claro ejemplo de contaminación urbana, industrial y agrícola, a las puertas de Doñana y cerca de una de las zonas más importantes de aves de toda la Comunidad Autónoma de Andalucía, el Paraje Natural Brazo del Este” concluye Miguel Muñoz, coordinador de LIBERA en SEO/BirdLife.

Un problema con algunas soluciones

Los microplásticos son un problema invisible, pero prácticamente presente en todos los ecosistemas, hábitats y organismos de mundo. Su reducción pasa por cambios, algunos que ya se están produciendo, y otros que se deben poner en marcha ya, como el correcto etiquetado de productos para ofrecer información real al consumidor, cambios en la producción y consumo de textiles sintéticos, mayor eficiencia de los sistemas de lavado y depuración, más reciclaje, y menos abandono de residuos en el medio. Además, mucha concienciación, acciones participativas y comunicación, mucha comunicación.

Durante 2022, con todos estos datos, más los que se están obteniendo en otras investigaciones e iniciativas puestas en marcha por estas organizaciones en torno al problema de los microplásticos en sistemas acuáticos, se pretende informar y concienciar sobre este problema y, como consecuencia, reducir la presencia de este tipo de contaminación en la naturaleza y sus efectos en la biodiversidad.

Convocada manifestación en Murcia en defensa del Mar Menor

Organizaciones en defensa del Mar Menor, entre ellas Ecologistas en Acción, han convocado para el jueves 7 de octubre, a las 20:00, una gran manifestación por la recuperación de este importante ecosistema, apoyada por 185 colectivos sociales, vecinales y sindicales.

La protesta arrancará en la sede de la Delegación del Gobierno en Murcia y en la del Gobierno regional, y terminará en la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, de la que dependen la mayoría de competencias necesarias para poner remedio a la crisis ecológica de la laguna

La manifestación, que se produce tras casi dos meses de actividad constante por el Mar Menor, demandará a las administraciones una solución urgente al estado crítico de este ecosistema, en especial al Gobierno regional, que ostenta las principales competencias en materia de ordenación territorial y de protección ambiental. Aunque hace años que se demanda la puesta en marcha de medidas, la aparición de miles de peces muertos en sus orillas, en plena temporada turística, ha generado numerosos titulares en medios de comunicación estatales e internacionales. También ha provocado una gran alarma social, tanto en las poblaciones cercanas como en el resto del territorio.

El sentimiento de pérdida e indignación ha permeado en toda la sociedad regional y ha traspasado las fronteras murcianas, ya que es uno de los destinos turísticos por excelencia de la costa. El Mar Menor es uno de los espacios naturales más singulares y emblemáticos de la península. Por ello, al mismo tiempo que la manifestación en Murcia, tendrán lugar concentraciones en diferentes puntos del Estado en apoyo a las reivindicaciones por un Mar Menor vivo. Bruselas, Madrid, Valencia, Pamplona-Iruñea, Bilbao, Donostia y Alicante son algunas de las localidades en las que se podrá escuchar el grito #SOSMarMenor.

Desde los colectivos organizadores se subraya que el origen principal del proceso de eutrofización está en la entrada de fertilizantes del sector agropecuario del Campo de Cartagena. Son múltiples los informes científicos que indican que sin una regulación del uso de abonos, unida a medidas agroambientales que eviten el flujo de nutrientes desde su origen para que no lleguen al ecosistema, será imposible su recuperación.

Pedro Luengo, coordinador de Ecologistas en Acción de la Región Murciana, ha declarado: “Mientras el Gobierno regional pone el foco en medidas ineficaces de “final de tubería”, que solo actúan sobre los síntomas y no en la raíz del problema. Desde el ámbito científico y desde las organizaciones sociales se plantea la reconversión del modelo agrícola hacia un sistema más sostenible”. Entre estas medidas destaca la recuperación ambiental de las ramblas y zonas naturales de inundación, el establecimiento de una franja renaturalizada alrededor del ecosistema y la aplicación de sistemas naturales contra la erosión, además de filtros verdes que eliminen la mayor parte de los sedimentos y abonos que llegan actualmente al Mar Menor.

Queja ante Europa

La manifestación en Murcia y las concentraciones de apoyo en diferentes municipios coinciden con la queja formal que ClientEarth y Ecologistas en Acción han presentado ante la Comisión Europea. El equipo de expertas y expertos medioambientales de ambas organizaciones afirma que la continua falta de protección del Mar Menor infringe la legislación nacional y de la UE, e insta a Europa a que tome medidas urgentes contra el Estado español. La comunidad científica ya ha advertido del impacto que tienen esas actividades. Sin embargo, el Gobierno regional y el español no han conseguido controlar el aumento imparable del regadío, en parte ilegal, ni reducir de forma efectiva su impacto. La legislación de la UE exige a las autoridades estatales que tomen las medidas necesarias para evitar el deterioro de las áreas protegidas y la calidad de las masas de agua, como el Mar Menor, el acuífero del Campo de Cartagena y la Rambla del Albujón. Sin embargo, el equipo de personas expertas que han elaborado la denuncia creen que España ha incumplido esta obligación legal al tomar solo medidas superficiales para salvaguardar el Mar Menor. 

El Proyecto libera recoge más de seis toneladas de basura en las costas españolas

Desde el sábado 18 de septiembre -coincidiendo con el Día Internacional de Limpieza de Playas (World Clean Up Day)-, hasta el domingo 26, más de 4.500 personas voluntarias han participado en la quinta edición de la campaña de ciencia ciudadana ‘1m2 por las playas y los mares’, organizada por el Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes. Así, con el objetivo de recopilar datos sobre la basuraleza encontrada en playas y fondos marinos, se han retirado 6,7 toneladas de residuos abandonados en estos entornos.

Las recogidas, que han seguido todas las medidas de seguridad frente al COVID, han tenido lugar en un total de 258 puntos en todo el país, en los que se han recogido basuraleza y se han caracterizado 61.483 residuos, demostrando la concienciación de la ciudadanía con este problema ambiental.

La campaña ha contado un año más con el apoyo de S.M. La Reina Doña Sofía, quien colabora desde el año 2018 con el Proyecto LIBERA a través de la Fundación Reina Sofía. Asimismo, destaca la participación de organizaciones como Cruz Roja Española, Asociación Hombre y Territorio, Asociación Parque Dunar Matalascañas, ADESP, Oria Verde, Asociación Promemar, Avanfuer, Fundación Canarias Recicla, Asociación Terramare, Adenex, Alnitak, Mater, Asociación Región de Murcia Limpia, o ANSE.

Además, la colaboración con la Red de Vigilantes Marinos, una iniciativa de la ONG Oceánidas, ha movilizado a casi 800 buceadores voluntarios en 30 puntos del país, consiguiendo retirar un total de 1,8 toneladas de residuos en los fondos marinos.

Colillas o latas de bebida, entre los residuos más encontrados

Entre la basuraleza más encontrada y caracterizada, destaca la presencia de Las colillas, las latas de bebida y las pajitas, cubiertos o vasos de plástico. Le siguen las piezas de vidrio y las botellas de plástico.

Los participantes han empleado la aplicación móvil MARNOBA, desarrollada por la Asociación Vertidos Cero y KAI Marine Services para caracterizar la basuraleza.

Estos datos se sumarán a los más de 430.000 objetos ya caracterizados y que LIBERA ha recopilado en su ‘Barómetro de la Basuraleza’, para integrarse así en la base de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España (MITECO).

“La basuraleza en los entornos marinos es una triste realidad, que como se ha conocido recientemente en un estudio, llega hasta los pingüinos antárticos. Debemos tomar conciencia de que nuestras acciones repercuten en otro lugar del planeta y que debemos reflexionar sobre nuestro actual modelo de producción y consumo para minimizar el impacto de nuestra actividad sobre la biodiversidad. Campañas como las que ponemos en marcha desde el proyecto LIBERA, ayudan a tomar conciencia de ello y cada año estamos más agradecidos de la respuesta de la sociedad”, señala Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto LIBERA en SEO/BirdLife.

“Esta quinta edición de ‘1m2 por las playas y los mares’ pone de manifiesto el alto número de residuos que desafortunadamente se encuentran abandonados en nuestros entornos, pero también el gran compromiso de la ciudadanía con el planeta. Gracias a todos los voluntarios, organizaciones y asociaciones que han puesto su grano de arena para cuidar y proteger nuestras costas”, comenta Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes.

Día Mundial del Medio Ambiente, 5 de junio

España se moviliza para poner fin a la “basuraleza”, ¿y tú?

Con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente en Ecoactiva queremos recordarte que éste te reclama. El próximo 15 de junio tienes la oportunidad de salir a la calle y aportar tu granito de arena. Y es que llega la tercera edición de la campaña “1m2 por la naturaleza”. La iniciativa está coordinada por el proyecto LIBERA, fruto de las organizaciones medioambientales Ecoembes y SEO/Birdlife.

El objetivo de esta actividad es aunar esfuerzos para acabar con la basura que invade nuestra naturaleza. Además se pretende crear conciencia para que los ciudadanos vean de cerca los niveles de contaminación a los que hemos llegado, y comprendan la importancia de cuidar nuestra flora y fauna.

Cualquier ciudadano que quiera colaborar tan solo ha de inscribirse, hasta el 14 de junio, en uno de los puntos de recogida, repartidos por todo el territorio español. En la Provincia alicantina la actividad se iniciará a las 9.30h de la mañana, en la playa Carabassí de Elche.

Evolución favorable

Esta edición cuenta con unas expectativas de participación muy esperanzadoras. Por estas mismas fechas, y en comparación a la edición pasada, ya se han doblado el número de puntos de recogida. Es más, este 2019 disponen de 30 grupos de submarinistas y 2 barcos, uno para la zona del Mediterráneo y otro para la del Cantábrico. Nuestros mares y océanos también necesitan ayudan.

Lo cierto es que la campaña, desde que surgió, evoluciona positivamente. El año pasado se logró doblar la participación de la primera campaña “1m2 por la naturaleza”, con 11.000 voluntarios. Además, se establecieron 415 puntos de recogida en todo el país, y se recogieron 80 toneladas de basura. Entre estos residuos cobraban un gran protagonismo las colillas, toallitas húmedas y los plásticos.

En definitiva, desde Ecoactiva queremos animarte para que tú también te unas a la mayor movilización ciudadana contra la “basuraleza”.

 

Dabiz Muñoz refleja la triste realidad de la basuraleza con un vídeo impactante

La basuraleza vuelve a las andadas. En este caso, Dabiz Muñoz, cocinero español reconocido a nivel internacional, ha utilizado su cuenta de Twitter para denunciar la triste realidad del plástico. Un vídeo, de poco más de un minuto, ha servido para que la sociedad se sorprenda de lo que supone contaminar nuestros mares y océanos.

En éste se ve cómo los pescadores extraen del interior de un dorado numerosos objetos de plásticos, tales como tapas, botellas, y hasta un trozo de peine roto. Este pez habita en las aguas tropicales de las cuencias de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay, Chapare y el Río Mamoré en Amércia del Sur.

Dabiz Muñoz: «Esto es muy fuerte, muy terrible, mucho miedo…»

El vídeo, que ya cuenta con más de 40.000 «retweets» y 43.000 «me gusta», es tan solo otro reflejo más de la extrema basuraleza de nuestros mares y océanos. Una triste realidad que hemos construido y que requiere un cambio drástico.

Las organizaciones medioambientales de todo el mundo no cesan en su trabajo de concienciar a la sociedad y de trabajar para acabar con el grave problema en el que nos encontramos sumergidos. Sin embargo, esta situación requiere de una implicación global y total por parte de todos.

                                                                                                          Dorado con restos de plástico en su interior | Ecoactiva