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Acaba un 2022 negativo para España: incendios, sequía, olas de calor e inundaciones

Greenpeace hace balance de los impactos agravados por el calentamiento global y por la pérdida de biodiversidad, que representan una amenaza clara a la que nos enfrentamos en España y en todo el planeta. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) confirmó el pasado abril que la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas durante la última década fue 15 veces mayor en los países muy vulnerables que en los de muy baja vulnerabilidad. Aun así, no hace falta ir a latitudes más lejanas para confirmar el aumento de vulnerabilidad de la población, ya que la región mediterránea es donde se está apreciando con mayor rapidez el impacto del calentamiento global.

Cuando hablamos de olas de calor, de sequías o inundaciones, muchas personas hablan de la naturaleza, de que no depende de nosotros. Sin embargo, las actividades y decisiones humanas son el origen de eventos extremos, con lo que está en nuestra mano la protección de la biodiversidad y del clima, para prevenir los grandes desastres que estamos viviendo y que se prevé que aumenten en el futuro”, dijo Maria José Caballero, responsable de campañas de Greenpeace.

Temperaturas anómalas y olas de calor: temperaturas letales

La ciencia deja claro lo que este año 2022 ha confirmado: que el calentamiento global provoca olas de calor más frecuentes y más peligrosas. Se estima que más de tres mil millones de personas vivirán en lugares con temperaturas “casi inhabitables” para 2070.

La definición de la AEMET de “ola de calor”, basada en la ciencia y en los datos, así como los registros y estudios que realiza, deja claro que cada vez se producen más olas de calor, más duraderas y más intensas. Las olas de calor en España en este 2022 han sido las más largas (un total de 41 días), las que han afectado a más provincias a la vez (44 de las 50 provincias), y las más intensas (anomalía de +4,5 ºC) de toda la serie histórica desde 1975, con récords de temperaturas máximas en muchas provincias (1).

Estas olas de calor provocan impactos en nuestra salud (problemas mentales, del sistema nervioso y mortalidad), en la agricultura (pérdidas de cultivos), en la ganadería (muerte y estrés físico animal), en nuestros bosques (en riesgo de incendio extremo que ya estamos viendo), en nuestros ecosistemas (deterioro y pérdida) y en las reservas de agua (merma o desaparición), entre otros. Este 2022, más de 4700 personas fallecieron en España, con un incremento muy superior a la mortalidad notificada, observada, esperada y atribuible a la temperatura (2).

Agua, un recurso del que depende la vida: escaso, contaminado y mal gestionado

A pesar del espejismo de las últimas lluvias, las reservas actuales de agua embalsada apenas superan el 35,7 % (esta semana). El año hidrológico 2021-2022 ha sido uno de los tres más secos de la serie histórica. Se cierra marcado por olas de calor intensas y con precipitaciones que han sido un 25 % inferiores a la media. Las reservas de agua embalsada son las más bajas en los últimos 27 años.

Actualmente, las Comunidades de Andalucía y la parte de Catalunya (3) donde se concentra el 80 % de su población están en situación de alerta por sequía, con restricciones de uso de agua.

Sin embargo, la falta de agua se debe a otros factores. Además de la sequía agravada por el cambio climático, las políticas de un recurso tan vital como este hace que más del 80 % del agua se destine al regadío intensivo e industrial en detrimento de la agricultura más tradicional y familiar y pone en riesgo el consumo humano. Poca agua, mal gestionada y contaminada como viene denunciando Greenpeace hace años.

Según los datos de la AEMET, el presente otoño pasará a ser uno de los dos más cálidos de la serie histórica. La temperatura media ha sido superior a 16 ºC, algo que solo se había registrado en 1983.

En cuanto a las precipitaciones, a nivel peninsular estamos ante un otoño seco, con un 25 % menos de lluvia de lo normal a finales del pasado mes de noviembre. Sin embargo, durante los 12 primeros días de diciembre llovió más del doble de lo normal en buena parte de la península, según la AEMET, e incluso más del triple en zonas de Extremadura y Castilla-La Mancha.

Grandes incendios forestales: la amenaza en forma de llamas

No es casual que un mal año de sequía sea un mal año de incendios. Sin olvidar que el 95 % de los incendios tienen origen humano, un territorio más caliente, más seco y por tanto más inflamable es el escenario perfecto para que ocurra un incendio de alta intensidad.

2022 ha sido el peor de los últimos 28 años. Aun con casi el mismo número de incendios este año (10.000) en comparación con la media del decenio y con una extinción exitosa (69 % de los incendios quedan en una hectárea), en 2022 se han quemado 268.000 hectáreas, el triple de lo que se quema de media en los últimos años, con 56 grandes incendios forestales, responsables de más del 80 % de la superficie quemada. Incendios ingobernables que escapan a la capacidad de los operativos. Un ejemplo de estos incendios históricos es el de Losacio (Zamora), con 30.000 personas desalojadas (4), cuatro personas fallecidas, 90 personas heridas, miles de hectáreas de alto valor ambiental afectadas, pérdidas de infraestructuras y de medios de vida de la población rural. Tras las llamas, las consecuencias negativas de los incendios continúan por largo tiempo, como la contaminación por arrastre de cenizas que afecta a los ríos y recursos pesqueros como el marisco, y restricción de consumo de agua potable por contaminación de cenizas.

Los estudios siguen confirmando que esta temporada extrema de incendios forestales que se ha producido en 2022 en los países del suroeste de Europa podría ser la «nueva normalidad» en los próximos años como consecuencia de los efectos del cambio climático (5).

Danas, inundaciones: llega el agua de manera torrencial

En España, hay 5 millones de personas que viven en zonas inundables (10 % de la población).

La ciencia prevé que el cambio climático provoque una mayor frecuencia de lluvias torrenciales, así como una subida del nivel del mar y, por ello, aumenta el riesgo de inundaciones. Lejos de hablar de la crudeza de la naturaleza, hay que recordar las actividades humanas que generan el riesgo de inundación: la mala ocupación del suelo, es decir, asentamientos en zonas inundables y la alteración de las dinámicas costeras (destrucción de ecosistemas, alteración de la recarga natural de playas, sobreexplotación de acuíferos, etc).

Los meses de sequía que se alternan con temporadas de grandes aguaceros comienzan a ser una normalidad en el calendario de eventos, tanto que las compañías aseguradoras están comenzando a incluir cláusulas para no cubrir desperfectos por inundaciones. La gota fría del 1 de septiembre de 2021, de tan solo un día, tuvo indemnizaciones por valor de 78 millones de euros. La del  13 septiembre (13 días), 99 millones de euros. Sin olvidar las 300 personas en España fallecidas en inundaciones en los últimos 30 años (6).

El mejor plan de rescate: protección del clima y la biodiversidad

El cambio climático explica el agravamiento, no el origen de eventos extremos, como queda recogido en la propia Estrategia Nacional de Protección Civil, que describe los riesgos clave en España. El pasado 24 de octubre se aprobó el Plan Nacional de Reducción de Riesgo de desastres Horizonte 2035 que tiene como eje fundamental la mejora de la prevención y respuesta a las crecientes amenazas de todo tipo vinculadas al fenómeno del cambio climático con el Proyecto «Municipio seguro» para abordar la autoprotección.

La única forma de frenar el calentamiento global es dejar de emitir gases de efecto invernadero, que provienen principalmente de la quema de combustibles fósiles. Por ello, la medida más efectiva para reducir los impactos del cambio climático es que España aumente su objetivo de reducción de emisiones de efecto invernadero desde el actual objetivo del 23 % hasta por lo menos hasta un 55 % en 2030 (con respecto a 1990). Sin embargo, el pasado 20 de noviembre finalizaba la COP27 de cambio climático, en la que se ignoraron las peticiones para incluir el abandono progresivo de todos los combustibles fósiles responsables de las emisiones. La forma de reducir nuestras emisiones está clara y además proporcionará más ventajas al conjunto de la población que seguir con el sistema tal y como está ahora. Frenar la crisis de pérdida de biodiversidad es igual de urgente que frenar la crisis climática y, además, las medidas de protección de la biodiversidad son esenciales para frenar ambas crisis. Por ejemplo, proteger ecosistemas naturales como los océanos, pastos, bosques, corales o turberas, así como su uso de forma tradicional y sostenible, es imprescindible para mantener su papel clave en el ciclo del carbono y así reducir el calentamiento global.

“Tenemos el plan de rescate para la humanidad con soluciones climáticas y de protección a la biodiversidad. Necesitamos voluntad política para priorizar un planeta seguro por encima de intereses particulares. No tiene sentido hablar de municipio seguro cuando se incumplen planes preventivos, cuando no se reducen las emisiones, se edifica en zonas inundables o se extrae agua para regadío intensivo mientras se restringe el uso de agua para la población. Esto sale caro y peligroso”, dijo Maria José Caballero, responsable de campañas de Greenpeace.

Para reducir la vulnerabilidad de la población será necesario abordar el grado de exposición (la probabilidad de que la población sufra ese evento), su capacidad de intervención y la susceptibilidad.

Al igual que la reducción de emisiones, la adaptación al cambio climático implica a toda la sociedad, desde el ámbito individual hasta las instituciones privadas y públicas, teniendo claro que las administraciones más grandes tienen la mayor responsabilidad. De igual forma, las medidas abarcan a todos los ámbitos de la sociedad y a todos los sectores económicos, tal y como deja claro el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Las administraciones públicas deben fomentar la participación de toda la sociedad en la evaluación, planificación y ejecución de estas medidas, tanto la población afectada como instituciones que pueden contribuir por sus capacidades técnicas o financieras.

Estas son las demandas que propone Greenpeace para prevenir eventos extremos y así reducir su impacto:

Olas de calor

Nuestras instituciones tienen numerosas herramientas para intentar adaptarnos a las olas de calor que el calentamiento global está haciendo más intensas y frecuentes. Frente a ellas, hay que recordar que el calor extremo mata y afecta más a las personas más vulnerables, por lo que la prioridad debe ser proteger a estas personas en primer lugar, especialmente los ancianos, las familias de bajos ingresos y las personas sin hogar.

  • Aprobar normativa que obligue a empresas y administraciones públicas a evaluar y prevenir riesgos laborales asociados al cambio climático y especialmente a las olas de calor y a las temperaturas anormalmente altas.
  • Evaluación del cambio climático y especialmente de las olas de calor en especies amenazadas y en espacios protegidos. Elaboración y ejecución de planes de adaptación frente a ello.
  • Que la planificación territorial y sectorial tenga en cuenta el cambio climático y las olas de calor para fomentar la conectividad ecológica (que facilite la conexión de seres vivos a ecosistemas con mejores condiciones), así como una mejor red de ecosistemas naturales que sirvan para amortiguar los impactos de las olas de calor.
  •  Estudio, planificación y medidas de adaptación en la agricultura y la ganadería. Por ejemplo, el apoyo a especies autóctonas que aumentan la variedad de respuesta frente a las olas de calor, la diversificación de especies y variedades, una buena gestión del suelo que favorezca una buena retención de agua, mejora de las infraestructuras ganaderas y fomento del uso de setos y árboles como protección frente a las olas de calor.
  • La infraestructura verde (7) es fundamental para la adaptación a las olas de calor, ya que consigue reducir la temperatura ambiente, especialmente frente a la infraestructura gris, reduciendo el efecto de islas de calor urbanas. Será necesario aumentar las infraestructuras verdes, aumentando la restauración de ecosistemas y reducir las infraestructuras grises. Esta medida tendrá a su vez beneficios asociados como la reducción de emisiones de efecto invernadero, el aumento de la absorción de carbono y la mejora de la biodiversidad. Para ello puede ser de utilidad aplicar la Agenda Urbana Española.
  •  Mejora del aislamiento y del comportamiento térmico de los edificios de acuerdo a los escenarios futuros. Los nuevos edificios deben ser neutros en carbono. Es urgente aprobar un “plan nacional de choque” que promueva la mejora del aislamiento de los edificios. Además de las ayudas actuales, que están acelerando la adopción de este tipo de planes, se necesita un plan especial dirigido a edificios de familias vulnerables, en los que las administraciones deberán liderar y financiar las obras de aislamiento. Todos los edificios públicos deben acometer la rehabilitación energética de forma urgente. Esto mejorará tanto la adaptación de la población más vulnerable frente a las olas de calor como la reducción de emisiones de efecto invernadero, al disminuir la necesidad de energía para calefacción y refrigeración.
  • Cambiar los sistemas de transporte, implantar el urbanismo de proximidad y reducir el espacio dedicado al transporte privado motorizado.
  • Proteger el agua: mucho más que ausencia de lluvia.

Estas son las medidas que se deberían adoptar para promover un uso sostenible del agua:

  • Luchar contra el grave estado de sobreexplotación y contaminación que sufren nuestras aguas y prestar especial atención a las aguas subterráneas, al ser reservas estratégicas y aún muy desconocidas.
  • Reducir nuestra vulnerabilidad al riesgo de sequía, aminorando la cantidad total de agua consumida, fundamentalmente por el regadío intensivo e industrial, al ser este el mayor consumidor (80 % del total).
  • Incluir a la ciudadanía en la gestión del recurso del agua y de los riesgos hídricos, a través de procesos participativos reales y asambleas ciudadanas.
    Implantar regímenes de caudales ecológicos científicamente establecidos.
  • Orientar las políticas agrícolas y ganaderas hacia la sostenibilidad y la reducción del consumo de agua, a través de una transición hidrológica justa.
    Establecer una hoja de ruta para potenciar la agricultura ecológica y reducir la cabaña ganadera en intensivo en un 50 % para 2030.

Cumplir los planes preventivos en zonas de alto riesgo y gestionar el paisaje

  • La gestión del paisaje es una de las pocas ventajas estratégicas para prevenir grandes incendios catastróficos, es decir, no se puede cambiar la meteorología o la topografía, factores de los que depende el comportamiento del incendio, pero sí se pueden modificar las condiciones del combustible. En esta gestión, las quemas prescritas son una herramienta necesaria para la prevención de propagación de incendios forestales. Otra herramienta necesaria es el fomento de los paisajes en mosaico, potenciando la ganadería extensiva y la agricultura ecológica de pequeña escala.
  • Cumplimiento de la normativa. Se necesitan planes preventivos en zonas de alto riesgo (ZAR) como marca la Ley de Montes. Esto no se está cumpliendo. Hay que dotar con recursos a los municipios.
  • Cumplimiento de los planes de emergencia en zonas de alto riesgo. No se cumple la Directriz Básica de Protección Civil. Una vez más, hay que dotar con recursos a los municipios.
  • Comunicación a la ciudadanía de los planes y exigencia de planes de autoprotección. 
  • Invertir en la población para crear comunidades organizadas y adaptadas, de esta manera aumenta la percepción del riesgo y se previenen incendios forestales o se mitigan sus efectos.

DANAS e inundaciones. Planificación urbanística

  • Incluir el riesgo de inundación en la planificación urbanística.
  • Contemplar que los usos del suelo en zonas inundables sean compatibles con las inundaciones.
  • Establecer franjas amplias de protección en los márgenes de los torrentes
  • Aumentar los recursos para que la administración pueda controlar a priori nuevas construcciones en zonas inundables.
  • Trabajar con sistemas eficientes de alerta meteorológica.
  • Contar con más estudios de atribución en y para España, dado que es la única herramienta científica que nos informa de modo objetivo sobre la relación entre el cambio climático y un determinado evento meteorológico.

Maria José Caballero | Greenpeace

Greenpeace propone atajar el despilfarro para paliar la crisis energética.

Días antes del comienzo del invierno, un nuevo análisis encargado por Greenpeace Nordic muestra cómo los gobiernos nacionales de la UE podrían ahorrar rápidamente hasta 278 TWh de energía este invierno -más que el consumo anual de electricidad de España- mediante la adopción de medidas inmediatas para hacer frente al derrochador consumo excesivo de gas, petróleo y electricidad. Greenpeace reclama objetivos obligatorios de reducción de la demanda del 15% para el gas, el 10% para la electricidad y el 13% para el uso energético del transporte en la UE.

El ahorro de energía señalado en el informe no requiere nuevas inversiones o infraestructuras: son los frutos más fáciles de recolectar. Aun así, las emisiones de carbono ahorradas en 2023 equivaldrían a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de Polonia, cuarto emisor de la UE.

En julio, los gobiernos de la UE acordaron un objetivo del 15% de reducción de la demanda global de gas, pero no es obligatorio. En septiembre, los ministros adoptaron un objetivo obligatorio de reducción de la demanda máxima de electricidad en un 5% y una reducción global no obligatoria del 10% para la electricidad. La UE ni siquiera ha debatido un objetivo de reducción de la demanda de petróleo, y menos aún uno obligatorio, a pesar de que el petróleo representa algo más del 35% del consumo de energía primaria.

En palabras de Isadora Wronski, responsable de la campaña sobre clima y energía de Greenpeace Nordic: «Los líderes europeos parecen ver la crisis energética sólo como un problema de falta de suministro, lo que les lleva a tomar decisiones miopes y desastrosas, como volver a encender las centrales de carbón. La realidad es que hay un exceso de demanda, en forma de despilfarro energético. Los gobiernos de la UE deben aprovechar el enorme potencial de ahorro energético en petróleo, gas y electricidad haciendo obligatoria la reducción de la demanda. Si lo hacen, no sólo reducirán las facturas de los ciudadanos en medio de la crisis del coste de la vida, sino que nos mantendrán en el buen camino para responder a la crisis climática”.

«Las temperaturas bajan, pero los precios de la electricidad se disparan: las personas vulnerables ya están pagando el precio de esta crisis y reduciendo todo lo que pueden. Son los grandes consumidores los que deben hacer los mayores recortes energéticos. Necesitamos que los gobiernos de la UE actúen con rapidez y equidad, estableciendo objetivos obligatorios de reducción energética a corto plazo para los sectores industriales primero, luego los comerciales y después los ricos, para aliviar la presión sobre los hogares vulnerables este invierno y los veranos e inviernos por venir”.

«No hay tiempo que perder, debemos ser resilientes para el próximo invierno: necesitamos programas para mejorar el rendimiento energético de los edificios, aumentar masivamente el despliegue de bombas de calor y mejorar la generación solar y eólica a todos los niveles. Necesitamos una revisión del sistema europeo de movilidad, sustituyendo el transporte individual impulsado por el petróleo por un transporte público limpio al servicio de la comunidad, y poner en marcha una transición a gran escala de los sistemas energéticos dominados por los combustibles fósiles a otros totalmente renovables».

Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña sobre combustibles fósiles de Greenpeace España, ha declarado: “El caso de España no es diferente. El Gobierno ha tomado medidas de subsidio con dinero público de los combustibles fósiles (tope al gas para plantas de generación y cogeneración, reducción del IVA del gas, los 20 céntimos de ayuda a los combustibles, tarifas reguladas PVPC y TUR para usuarios y comunidades, etc.) que han amortiguado hasta ahora el impacto de la crisis energética en los hogares. Pero este flujo de dinero público no puede mantenerse para siempre. La transición justa en los hogares y la movilidad renovable y eficiente es inaplazable, priorizando a las personas más vulnerables y protegiendo el acceso universal a una cantidad mínima de energía”.

El nuevo análisis en el que se basa el informe de Greenpeace ha sido realizado por investigadores del Instituto de Futuros Sostenibles de la Universidad Tecnológica de Sydney y publicado por Greenpeace Nordic.

El informe examina el potencial a corto plazo para reducir la demanda de energía de forma equitativa. Esto significa centrarse primero en el ahorro de energía en los sectores industriales, luego en los comerciales y, por último, en los hogares y particulares ricos, apoyando y protegiendo al mismo tiempo a los más vulnerables.

Una reducción justa de la demanda energética también reduciría las facturas de los servicios públicos, disminuiría los riesgos de escasez y apagones y aliviaría la crisis del coste de la vida que está llevando a millones de personas en Europa a la pobreza energética.

Las principales conclusiones del nuevo informe son las siguientes:

PETRÓLEO. La reducción del límite de velocidad en las autopistas de 130 a 110 km/h y la introducción de medidas que reducción del uso del coche un 10% , como billetes de transporte público asequibles, supondrían el mayor ahorro en términos de millones de barriles de petróleo al año.
GAS. La UE-27 podría reducir el consumo de gas fósil en un 15% en todos los sectores este invierno en marzo de 2023, incluso sin nuevas inversiones en medidas energéticas. Esto requeriría reducciones significativas por parte de Alemania, Francia, España, Italia y los Países Bajos -los 5 países que más gas fósil consumen-, que juntos representan más del 66% de todo el uso de gas fósil de todo el uso de gas fósil en la industria manufacturera de la UE-27.
ELECTRICIDAD. Reducir la demanda de electricidad en un 15 % en los sectores público, comercial y residencial, junto con un ahorro de electricidad del 20 % en la industria, reduciría el consumo total de energía primaria en la EU-27 en más de un 6,5 %. La reducción sería superior al consumo total de energía primaria en 2021 de Suecia, Austria y Luxemburgo juntos.

Además de estas medidas sin inversión, los gobiernos de la UE también deberían invertir masivamente en programas de aislamiento de viviendas, eficiencia energética, transporte público y calefacción solar a gran y pequeña escala, y acelerar la transición hacia un sistema energético 100% renovable en Europa para 2040.

Francisco  del Pozo y Paz Vaello | Greenpeace

El fondo para pérdidas y daños supone el comienzo de la justicia climática

Greenpeace acoge con satisfacción el acuerdo de la COP27 que establece un Fondo de Financiación para Pérdidas y Daños como un punto de partida importante para alcanzar la justicia climática. Sin embargo, advierte del peligro de que, a pesar de este acuerdo, finalmente no haya cambios en la política climática actual.

Yeb Saño, director ejecutivo de Greenpeace Sureste de Asia y jefe de la delegación de Greenpeace en la COP27 declara: «El acuerdo de un Fondo de Financiación para Pérdidas y Daños marca el inicio de un nuevo camino para la justicia climática. Los gobiernos han puesto la primera piedra de un nuevo fondo que se necesitaba desde hace mucho tiempo para prestar un apoyo vital a los países y comunidades vulnerables que ya están siendo devastados por la aceleración de la crisis climática».

«Hasta el último momento, estas negociaciones se han visto empañadas por los intentos de intercambiar los avances en la adaptación y la mitigación a cambio de avances en el fondo de las pérdidas y los daños. Al final, el esfuerzo tanto de los países vulnerables, que se han mantenido firmes, como de las personas activistas por el clima han conseguido superar las barreras y dar un paso adelante en la acción climática».

«La inspiración que podemos extraer del éxito de la creación del fondo para pérdidas y daños en Sharm El-Sheikh es que, si se hace el esfuerzo y se tiene la fuerza suficiente, se puede mover el mundo, y hoy esa fuerza es la solidaridad entre la sociedad civil, las comunidades locales y los países del Sur global más afectados por la crisis climática».

«Cuando sea el momento de discutir los detalles del nuevo fondo para pérdidas y daños, tenemos que garantizar que los países y las empresas más responsables de la crisis climática hagan la mayor contribución. Esto debe empezar por que los países del Norte global cumplan su promesa de aportar 100.000 millones de dólares al año para apoyar a los países de renta baja para que se adapten y aumenten su resiliencia frente a los impactos climáticos. También deben cumplir su compromiso de duplicar la financiación para adaptación para 2025. Cuanto antes se complete esta financiación y se consiga dinero nuevo y adicional para pérdidas y daños, antes podremos empezar a reparar los errores históricos que están detrás del colapso del clima y la naturaleza».

Pedro Zorrilla Miras, representante de Greenpeace España en la COP27, ha declarado: “El Gobierno de España tiene que comprometerse ahora tanto a facilitar la creación rápida del nuevo fondo como a aportar los fondos necesarios para hacer frente a los impactos y sufrimientos de las personas más vulnerables e impactadas por el cambio climático. También tiene que aumentar la escala de los fondos que dedica a la acción climática para apoyar a países del Sur global para la adaptación y la reducción de emisiones. Para conseguir estos fondos puede, por un lado, aumentar los impuestos a las empresas de combustibles fósiles, y, por otro, utilizar los presupuestos que actualmente subvencionan a los combustibles fósiles”.

Yeb Saño ha añadido: «Resulta positivo que un gran número de países del norte y del sur expresaran ayer en una de las últimas negociaciones que es necesario acabar de forma progresiva con todos los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas-, que es lo que requiere el Acuerdo de París. Sin embargo, estas peticiones han sido ignoradas por la presidencia egipcia de la COP y no han sido incluidas en el acuerdo. Los petroestados y los grupos de presión de los combustibles fósiles han estado presentes en masa en Sharm el-Sheikh para asegurarse de que no se aprobase ese llamamiento. Si no se termina rápidamente con el uso de combustibles fósiles, no habrá la cantidad de dinero necesaria en el mundo para cubrir los costes de las pérdidas y daños resultantes. Es así de sencillo. Cuando tu bañera se desborda, cierras el grifo, no esperas un tiempo y luego sales a comprar una fregona más grande».

«La acción y la justicia climática implican avanzar a la vez en todos los ámbitos: en la reducción de emisiones, en la adaptación y en la cobertura de las pérdidas y los daños que produce el cambio climático. O avanzamos en todos los frentes, o perdemos. Hay que recordar que la naturaleza no negocia».

Con respecto a la situación en España, Pedro Zorrilla Miras explica: “España necesita reducir sus emisiones de forma mucho más rápida a como lo está haciendo actualmente, necesita políticas que consigan reducir las emisiones de efecto invernadero por lo menos un 55 % en 2030 con respecto a las del año 1990, y no sólo un 23 %, que es el objetivo actual”.

Yeb Saño finaliza: «La victoria al conseguir hoy la aprobación del fondo para pérdidas y daños es una victoria de la ciudadanía, de las personas activistas por el cambio climático, y debe animarnos para desenmascarar a los que habitualmente bloquean la acción climática y las políticas para acabar con nuestra dependencia de los combustibles fósiles, para impulsar las energías renovables y para apoyar una transición justa. Sólo cuando queden desenmascarados y señalados se podrán dar pasos mayores hacia la justicia climática».

Pedro Zorrilla | Greenpeace España

España escala 11 puestos en el ranking de países comprometidos contra el cambio climático

Ningún país consigue una nota sobresaliente en su compromiso contra el cambio climático. Es la principal conclusión del Índice de Rendimiento frente al Cambio Climático de 2023, que sitúa a España en el puesto número 23 de los 60 países analizados, que en conjunto suman el 92% de las emisiones responsables del calentamiento global. Nuestro país escala 11 puestos respecto del anterior índice, fundamentalmente por el empuje que ha supuesto la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica. Se sitúa así entre los Estados con un rendimiento medio. Dinamarca encabeza la lista en la que los primeros tres puestos, reservados a rendimientos muy altos, quedan desiertos un año más.

Este ranking, que cumple su 18ª edición, es elaborado anualmente por las ONG GermanWatch y Climate Action Network Europa, de la que forma parte activa SEO/BirdLife, a partir de evaluaciones realizadas por expertos de cada país. En el caso de España, el GCTFNN. Ha sido presentado en la 27ª Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, la COP27, que ya ha entrado en su fase final de negociación.

El índice analiza cuatro indicadores: emisiones de gases efecto invernadero per cápita, consumo de energía, tendencia de implantación de renovables y políticas naciones de clima. De acuerdo con el análisis, ninguno de los países ha sido lo suficientemente fuerte en todas las categorías para obtener una calificación global muy alta. Dinamarca se queda en un notable alto, cerca del 79,61 sobre 100, seguida por Noruega, con un 73,28 sobre 100.

España obtiene un 58,59 sobre 100 como cómputo global. Se sitúa el puesto 17 de 62 en materia de política climática, el 20 en relación a emisiones, el 21 en cuanto al uso de energía y el 30 en materia de renovables. Los analistas saludan el empuje de la ambición recogida en la ley de cambio climática, aprobada el pasado año, y ponen el acento en la necesidad de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y en mejorar la participación de la ciudadanía en proyectos renovables para apuntalar una transición ecológica justa.

China, Japón, Estados Unidos, Hungría, Polonia, Australia, Malasia, China Taiwán, Canadá, Rusia, Corea del Sur, Kazajstán, Arabia Saudita e Irán, en este orden, están todos en la zona roja de «desesperación climática», ocupando puestos por debajo del 50 de la lista. En esta relación de suspensos figuran nueve de los 16 mayores productores de combustibles fósiles, que colectivamente extraen alrededor del 70% de todos los combustibles fósiles a nivel mundial. Todos ellos, excepto Canadá, tienen cuotas de energía renovable bajas o muy bajas.

Rusia perdedora, Chile ganadora del año

Chile ha sido nombrado “campeón” de la lista de 2023. Desde su inclusión en el índice en 2020, ha ocupado puestos altos fundamentalmente debido a su bajo nivel de emisiones per cápita. Este año ha escalado tres puestos gracias a su impulso legislativo, comprometiéndose a llegar a emisiones cero netas en 2050. Rusia, en el lado opuesto, ha sido nombrado “perdedor” debido a su mal rendimiento en el índice, su baja penetración de renovables –apenas un 3%- y, de manera especial, por el efecto que la guerra de Ucrania, que está impulsando el uso de combustibles fósiles a escala global.

Los deberes del G20 y de la UE

El índice lanza un mensaje generalizado al Grupo de los Veinte, conocido como G20, reunido estos días en Bali (Indonesia) y que aglutina el 75% de las emisiones de gases del mundo. Con la India (8º), el Reino Unido (11º) y Alemania (16º), sólo tres países del G20 se encuentran entre los que obtienen mejores resultados en el índice 2023. Doce países del G20 reciben una puntuación global baja o muy baja. Canadá, Rusia, Corea del Sur y Arabia Saudí obtienen los peores resultados.

La Unión Europea, que forma parte del G20, es analizada en conjunto por el índice. Este año, el empuje en la ambición comunitaria permite a la Unión escalar tres puestos hasta la posición 19, a las puertas de obtener una clasificación alta. Nueve países de la UE se encuentran entre los resultados altos y medios, incluyendo a España, que obtiene la segunda mejor escalada de un país comunitario, solo precedido por Estonia, que logra ascender 23 puestos. Francia, por el contrario, desciende 11 puestos hasta el 28º, debido principalmente a su peor posición en la categoría de Política Climática en comparación con el año anterior. Hungría (53º) y Polonia (54º) son los miembros de la UE con peores datos.

Los analistas ven con buenos ojos el empuje en la ambición climática europea, pero recuerdan que sus compromisos no están alineados con lo que se necesita para mantener el calentamiento global por debajo de los 1, 5ºC, el límite para mantener una relativa estabilidad climática. Sostienen que es preciso adelantar las emisiones cero a 2040 en la UE y subrayan que la diversificación energética exprés que ha provocado la guerra de Ucrania, que ha llevado a los países de la UE a buscar combustibles fósiles en África y el desarrollo de infraestructuras en este sentido, no puede menoscabar la senda de descarbonización que se había emprendido.

Un largo camino por recorrer, pero con poco tiempo

Desde el año 2000, las emisiones de GEI han crecido en todo el mundo más de un 40%. Tras un descenso en 2020 debido a la pandemia, en 2021 se produjo un repunte.

Las emisiones per cápita muestran una evolución relativamente uniforme en los últimos 20 años, debido sobre todo al crecimiento de la población, que acaba de pasar el umbral de los 8.000 millones de personas. Países como EE.UU. (16,6 t per cápita) y Canadá (17,9 t per cápita) se encuentran entre los países con mayores emisiones per cápita, mientras que India (2,2 t per cápita) y Filipinas (2,3 t per cápita) son sustancialmente menores. España registró 4,9 t per cápita en 2021.

El crecimiento de las energías renovables ha aumentado de forma constante desde el año 2000, lo cual es una buena señal. Sin embargo, simultáneamente, el suministro de energía también está aumentando, lo que lleva a que la cuota actual de las energías renovables en el suministro de energía sea apenas del 17%.

De todos los indicadores, el de GEI por Producto Interior Bruto (PIB) es el único que disminuye continuamente. Esto significa un desacoplamiento entre la generación de energía y la riqueza económica del país, es decir, que se necesita menos energía para generar riqueza. Sin embargo, no es suficiente. Para que se pueda avalar una senda favorable a la descarbonización, también es necesario que esa energía emita menos y, finalmente, nada. Lamentablemente, esta tendencia es plana y no registra un descenso.

“Los datos del índice son claros: para mantener 1,5°C al alcance de la mano y evitar un cambio climático peligroso, el mundo debe reducir sus emisiones a la mitad para 2030. Sólo si utilizamos mucha menos energía y más fuentes renovables es posible alcanzar este objetivo. La aprobación de una hoja de ruta, apuntalada en la ley de cambio climático nacional, ha permitido a España mejorar su posición en el índice, pero también deja claro cuáles son las teclas que tenemos que activar: más renovables, más ahorro y eficiencia, y políticas que corten emisiones en otros sectores claves como el transporte, la industria o la producción agraria. Toca, pues, ejecutar rápidamente lo acordado y elevar la ambición lo antes posible, en la revisión de objetivos en 2023-2024”, señala el responsable de Clima de SEO/BirdLife, David Howell, que forma parte de las negociaciones como integrante de las delegaciones de BirdLife International y CAN Europe.

Y añade: “Todo ello debe acometerse evitando impactos críticos sobre la biodiversidad porque no podemos olvidar que el 37% de nuestros objetivos climáticos se consiguen conservando y restaurando espacios naturales”.

“La conexión entre cambio climático y naturaleza es, de hecho, una de las cuestiones que pueden salir reforzadas de la COP27, que tiene en sus manos lanzar un mensaje a su COP hermana, la de biodiversidad, que arranca en unos días en Canadá. Por nuestra salud y por el clima, es el momento de alcanzar un acuerdo global, al estilo del Acuero de París, para frenar la pérdida de biodiversidad y empezar a ganar naturaleza. Este mensaje tiene que quedar claro en la resolución final de la cumbre de Egipto. Por el momento, no vemos este empuje en los borradores de texto que se están negociando”, concluye Howell.

David Howell  +34 676 50 86 13

Foto: ©Netta Arobas/Shutterstock

El texto conocido hoy en la COP27 supone pisar el acelerador hacia el infierno climático, según Greenpeace

En respuesta al último borrador de declaración final de la COP27, presentado hoy por la Presidencia egipcia, Yeb Saño, jefe de la delegación de Greenpeace Internacional, ha declarado: «A medida que se aceleran los impactos climáticos y la injusticia, se pierden vidas, medios de vida, culturas e incluso países enteros, el último borrador de declaración final de la Presidencia de la COP27 supone pisar el acelerador en la autopista hacia el infierno climático.

«Vinimos a Sharm El Sheij para exigir una acción real en el cumplimiento y la superación de los compromisos de financiación y adaptación al cambio climático, una eliminación gradual de todos los combustibles fósiles y que los países ricos paguen por las pérdidas y los daños causados a las comunidades más vulnerables dentro de los países del Sur global, acordando un Fondo de Financiación de Pérdidas y Daños. Nada de esto aparece en este borrador. No habrá justicia climática si esto es lo que se propone en la COP27».

«Tras ni siquiera haber mencionado los combustibles fósiles en el primer borrador, el actual borrador del texto es una abdicación de la responsabilidad de captar la urgencia expresada por muchos países de incluir el petróleo y el gas junto con el carbón para al menos acordar una reducción gradual. Es hora de acabar con el negacionismo: la era de los combustibles fósiles debe llegar a su fin rápidamente».

En palabras de Pedro Zorrilla, representante de España en la delegación internacional de Greenpeace en la COP27: “El Gobierno de España tiene la oportunidad de situarse como líder por la justicia climática y global, favoreciendo las negociaciones para que el texto sea un avance real desde Glasgow, incluyendo la eliminación del carbón, el petróleo y el gas en toda su amplitud; aprobando la creación de un fondo para pérdidas y daños, y creando un camino creíble para aportar los billones necesarios para apoyar a los países del Sur global en la adaptación, la mitigación y la financiación de las pérdidas y los daños”.

A pesar de que se anunció como la COP de la «implementación» y de «África», hay muy poco sobre la mesa para implementar. Y está claro que, hasta ahora, quienes están dictando los borradores son las voces de los intereses creados de los combustibles fósiles y de los grupos de presión corporativos y no las necesidades y peticiones de las comunidades más vulnerables.

Pedro Zorrilla | Greenpeace en la COP27

Greenpeace tacha a Europa de hipócrita en su papel frente a la emergencia climática

Hoy la cumbre contra el cambio climático COP 27 dedica su jornada a la biodiversidad por su importancia esencial en la lucha contra la emergencia climática. En ese marco Greenpeace ha lanzado el informe “Estamos fallando a la naturaleza. Cómo Europa está destruyendo la vida y la biodiversidad” en el que revela la hipocresía de la UE en su liderazgo frente a la emergencia ambiental tanto en la protección de la naturaleza europea, como en su papel de consumidor voraz a nivel mundial. Uno de los casos elegidos por la ONG internacional para ejemplificar este análisis es el del Mar Menor, en Murcia, que es la mayor laguna salada de Europa y se encuentra casi muerta.

A principios de diciembre los ministros y ministras europeos se comprometieron a ser un ejemplo de liderazgo en la COP15 sobre biodiversidad, pero la realidad sobre el terreno está muy lejos de lo que plasmaron sobre el papel. A nivel mundial, los países europeos, especialmente la UE, parecen liderar la acción contra la crisis ambiental. Sin embargo, la destrucción de la naturaleza que se está dando en toda Europa pone de manifiesto la necesidad de que las personas responsables de la toma de decisiones en Europa actúen de forma urgente, seria y tangible. Las promesas, las estrategias e incluso las legislaciones adoptadas hasta el momento no han logrado detener la dramática pérdida de biodiversidad europea.

La UE, en su conjunto, es excelente a la hora de establecer objetivos, redactar metas y debatir el problema, pero hasta ahora ha sido incapaz de cumplir un objetivo clave para detener la pérdida de biodiversidad, como así se reconoce en la propia Estrategia de la UE sobre la biodiversidad 2030.

Y así lo muestra el informe de Greenpeace, que a través de distintos casos de 13 países europeos (Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Alemania, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Suecia, Suiza y España) refleja una serie de situaciones alarmantes de las pérdidas de biodiversidad más devastadoras en Europa. Casos que muestran contaminación de importantes recursos hídricos en Austria, Bulgaria, Dinamarca y Alemania; la tala desenfrenada de bosques de alto valor ambiental en Suecia, Rumanía, Polonia y Alemania; los planes de mataderos que ponen en peligro los recursos hídricos de Suiza; la contaminación por nitrógeno de la ganadería en los Países Bajos y la destrucción de los espacios verdes urbanos en Bélgica, y La contaminación de la mayor laguna salada de Europa, en España.

Los casos que se abordan en el informe incumplen de forma flagrante las recomendaciones del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad, la Directiva Marco del Agua, la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, la Directiva de Hábitats sobre la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre, la Red Natura 2000, etc., con un aumento de especies en Lista Roja. Por ejemplo, la corrupción y la tala ilegal han destruido el 50% de los bosques Cárpatos (sólo en Rumania y los Cárpatos abarcan ocho países miembros) que es una de sus zonas boscosas más valiosas y de las regiones más protegidas de la UE.

El caso de España se centra en El Mar Menor, que se ha convertido en el paradigma de los males que sufre el medioambiente. Se trata de la mayor laguna salada europea y está protegida por hasta 10 programas de protección medioambiental oficiales, entre ellos la Red Natura 2000 o el Convenio de Ramsar, por su importancia internacional como humedal. Está reconocida como una zona de profunda importancia ecológica, geológica y medioambiental. Alberga una rica biodiversidad de aves y especies marinas y terrestres. Y sin embargo, a pesar de estas protecciones, esta preciosa laguna está casi muerta. El impacto de la agricultura y el urbanismo desenfrenado están acabando con la biodiversidad de la zona, y por tanto con el turismo.

“El problema no son los objetivos ambiciosos ni la normativa, sino la falta de implementación y cumplimiento, así como de prioridad política. A pesar de los discursos grandilocuentes de la UE, los casos que mostramos en el informe incumplen estrategias y directivas europeas de forma flagrante. Se supone que los Estados miembros de la UE lideran la lucha contra la crisis climática y la biodiversidad. ¿Cómo puede la UE exigir al resto del mundo que tome medidas?”, ha comentado Mónica Parrilla, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace España.

La UE no tiene credibilidad para abordar el problema de la deforestación tropical

El consumo actual es tan elevado que los propios recursos europeos resultan insuficientes, de esta manera productos como la carne, el aceite de palma y la soja (utilizados principalmente para la alimentación animal) convierten a la UE en responsable del 16% de la deforestación tropical. Por otro lado, ninguna de las más de 400 empresas que abastecen a Europa han cumplido su promesa de poner fin a su contribución a la deforestación para 2020.

La huella ecológica de Europa supera ampliamente los límites de la sostenibilidad, dentro de los cuales la humanidad puede vivir con seguridad.

Los estudios han identificado nueve límites planetarios y, de ellos, seis han sido sobrepasados:

  1. Cambio climático (superado)
  2. Agotamiento del ozono estratosférico
  3. Acidificación de los océanos
  4. Alteración de los ciclos globales de fósforo y nitrógeno (superado)
  5. Tasa de pérdida de biodiversidad (superado)
  6. Cambios en la disponibilidad del «agua verde» (superado)
  7. Cambio de uso de suelo (superado)
  8. Contaminación atmosférica por aerosoles (no cuantificado)
  9. Contaminación química, plástica y otras sustancias (superado)

Los límites sobrepasados están directamente relacionados con la pérdida de la biodiversidad y afectan a la propia seguridad humana. Por ello, es vital que en la próxima Cumbre Internacional del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD, en sus siglas en inglés), que se llevará a cabo del 7 al 19 diciembre en Montreal, Canadá, se proporcione un nuevo marco internacional para la protección de la biodiversidad para los próximos 10 años.

Greenpeace ha hecho un llamamiento urgente a los gobiernos europeos para que apoyen un acuerdo global que incluya objetivos estrictos y vinculantes para proteger al menos el 30 % de la tierra y los océanos para 2030 a más tardar, al tiempo que reconozca los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales y asegure la financiación adecuada no solo para las medidas de conservación, sino que deje de dar subsidios a las industrias destructivas.

“La naturaleza es nuestro soporte vital, con el poder de mitigar y adaptarse a los impactos de un planeta que se calienta y seca. Muchos de los límites planetarios están sobrepasados y son los que aseguran un espacio seguro para la humanidad. Las jefaturas de estado de la UE deben comenzar a priorizar la protección ambiental y mostrar liderazgo en la próxima COP15 de Biodiversidad en Montreal. Necesitamos un acuerdo ambicioso para la naturaleza ”, ha añadido Parrilla.

Mónica Parrilla | Greenpeace

En la COP27 se puede conseguir un futuro seguro y justo para todas las personas

Para Greenpeace, el asunto central de esta COP27 que empieza el domingo es la justicia climática que merecen los países más afectados por los desastres climáticos pasados, presentes y futuros

La cuestión central en esta próxima 27ª Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) es si los gobiernos más ricos e históricamente más contaminantes van a pagar por las pérdidas y daños causados por el cambio climático. Tras las últimas negociaciones, Greenpeace considera que se puede avanzar mucho más hacia la justicia y el apoyo que merecen los países más afectados por los desastres climáticos pasados, presentes y futuros. La crisis climática podría resolverse con ciencia, solidaridad y responsabilidad, mediante compromisos económicos reales para conseguir un futuro limpio, seguro y justo para todo el mundo.

La COP27 podría tener éxito si se alcanzan los siguientes acuerdos:

  • Aportar nuevos fondos a los países y comunidades más vulnerables ante el cambio climático para hacer frente a las pérdidas y daños derivados de los desastres climáticos pasados, presentes y futuros, mediante la creación de un Mecanismo de Financiación de Pérdidas y Daños.
  • Garantizar el cumplimiento de la promesa de aportar 100.000 millones de dólares para que los países de renta baja puedan adaptarse y aumentar la resiliencia a los impactos del cambio climático, y además cumplir el compromiso asumido por los países ricos en la COP26 de duplicar la financiación para la adaptación antes de 2025.
  • Ver que todos los países avanzan definitivamente en la eliminación rápida y justa del uso de combustibles fósiles, incluyendo el fin inmediato de todos los nuevos proyectos, como recomienda la Agencia Internacional de la Energía. 
  • Dejar claro que limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC en 2100 es la única interpretación aceptable del Acuerdo de París y acordar la eliminación global de la producción y el consumo de carbón, gas y petróleo en fechas que sean compatibles con el límite de 1,5 ºC.
  • Reconocer el papel de la naturaleza en la mitigación y la adaptación al cambio climático, y como símbolo cultural y espiritual, así como hogar de una flora y fauna diversas. La protección y la restauración de la naturaleza deben hacerse en paralelo a la eliminación de los combustibles fósiles y con la participación activa de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

En palabras de Yeb Saño, director ejecutivo de Greenpeace Sureste de Asia y jefe de la delegación de Greenpeace que asiste a la COP: «Sentirse seguro es fundamental para el bienestar de todas las personas y del planeta, y esto es lo que la COP27 debe conseguir, y puede hacerlo, si nuestros líderes se ponen las pilas. La justicia, la responsabilidad y la financiación para los países más afectados por la crisis climática son tres de los componentes clave para el éxito de las acciones por el clima, no solo durante las negociaciones, sino también en las acciones posteriores. Los pueblos indígenas, las comunidades locales y los jóvenes conocen las soluciones necesarias; lo que falta es la voluntad de actuar por parte de los gobiernos y de las empresas ricas y contaminantes, aunque ya han recibido el mensaje. El movimiento climático global, liderado por los pueblos indígenas y los jóvenes, seguirá creciendo y alzándose si los líderes mundiales vuelven a fracasar, pero ahora, una vez más, en vísperas de la COP27, hacemos un llamamiento a los líderes mundiales para que den un paso adelante y acuerden los planes que necesitamos, para que aprovechen la oportunidad de trabajar juntos por el bienestar colectivo de las personas y el planeta«.

Ghiwa Nakat, director ejecutivo de Greenpeace en Oriente Medio y Norte de África, añade: «Las catastróficas inundaciones en Nigeria y Pakistán, junto con la sequía en el Cuerno de África, subrayan por qué es esencial llegar a un acuerdo que tenga en cuenta las pérdidas y los daños sufridos por las naciones afectadas. Los países ricos y los contaminadores históricos deben aceptar su responsabilidad y pagar por las vidas perdidas, por los hogares destruidos, por los cultivos y los medios de vida devastados. La COP27 es un momento clave para crear un cambio de mentalidad que acepte la necesidad de un cambio sistémico que garantice un futuro mejor para los pueblos del Sur Global. La cumbre es una oportunidad para abordar las injusticias del pasado y establecer un sistema específico de financiación climática financiado por los emisores y contaminadores históricos. Un fondo de este tipo compensaría a las comunidades vulnerables que han sido devastadas por la crisis climática, permitiéndoles responder rápidamente a la catástrofe climática y recuperarse, y ayudándoles a realizar una transición justa y equitativa hacia un futuro resiliente y seguro impulsado por las energías renovables».

Por su parte, Pedro Zorrilla Miras, coordinador de Cambio Climático y representante de Greenpeace España en la COP27, afirma: “El Gobierno español llega a la COP sin haber hecho los deberes. El acuerdo adoptado en Glasgow que obliga a todos los países a acudir a Egipto con nuevos planes para reducir sus emisiones de manera que el mundo pueda evitar un calentamiento global de 1,5 ºC significaría que España debería revisar su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que actualmente prevé una reducción de solo un 23 % en 2030 respecto al año 1990, y elevar ese objetivo a al menos un 55 %. Sin embargo, aunque ese proceso de revisión está en marcha, el Gobierno no ha propuesto modificación alguna del objetivo de reducción de emisiones. Por otro lado, España debe apoyar la creación de un nuevo sistema internacional para financiar las pérdidas y daños causados por el cambio climático, y dar ejemplo revisando al alza sus aportaciones a la financiación de pérdidas y daños y a la adaptación al cambio climático climático en los países más vulnerables y de menos ingresos, derivando sus aportaciones hacia donaciones en lugar de seguir con la política de préstamos (el 70 % de las aportaciones españolas son préstamos), que solo agravan la deuda externa de esos países”.

Informe detallado con las demandas de Greenpeace en la COP27, disponible aquí. 

Pedro Zorrilla Miras

 

Nueva convocatoria del proyecto Libera para luchar contra la basuraleza en los entornos terrestres.

El Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, presenta la sexta edición del ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’ con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre la basuraleza en estos entornos.

Las fuentes terrestres de basuraleza suponen alrededor del 80% de las basuras marinas. Una cifra que, sumada al abandono de residuos que sufren cada vez más los espacios naturales, constituye un grave peligro para los ecosistemas. Conscientes de la importancia de desarrollar acciones que ayuden a prevenir y concienciar a la sociedad sobre el impacto de la basuraleza, LIBERA, el proyecto creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, lanza una nueva edición de la campaña ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’ que tendrá lugar del 3 al 11 de diciembre.

En coincidencia con el Día Internacional de las Montañas que se celebra el 11 de diciembre, esta sexta edición de la campaña de ciencia ciudadana en campo, montes y bosques tiene como objetivo que los colectivos y voluntarios participantes liberen estos entornos de basuraleza y, posteriormente, la caractericen para analizar tanto la tipología como el volumen de residuos que son abandonados. Además, esta iniciativa busca que la población obtenga un mayor conocimiento acerca del impacto de la basuraleza en los espacios naturales terrestres. De este modo, el Proyecto LIBERA invita a cualquier organización, asociación o entidad a participar, registrarse y crear su punto, antes del 27 de noviembre, a través de la página web proyectolibera.org.

Los colectivos participantes usarán la app móvil ‘eLitter’, una herramienta pionera en la caracterización de residuos en ecosistemas de interior y desarrollada por las asociaciones Vertidos Cero y Paisaje Limpio, en colaboración con LIBERA. Por lo tanto, los datos recogidos se incluirán en la base de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) y se sumarán a los objetos ya caracterizados que LIBERA recopila en su ‘Barómetro de la Basuraleza’.

En la pasada edición de ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’, durante las jornadas de limpieza y recogida de datos que se desarrollaron en 346 puntos del país gracias a la colaboración de más de 5.500 voluntarios, se lograron analizar un total de 8,5 toneladas de basuraleza. Así 67.616 objetos fueron categorizados durante la campaña de 2021, siendo las piezas de plástico inferior a 2,5 cm, las colillas y las latas de bebida, los residuos más encontrados.

“La basuraleza es un problema global y la educación ambiental una de las mejores herramientas para erradicarlo. Noy hay mejor forma de decir alto y claro que no queremos más residuos abandonados en nuestros campos que que ponernos los guantes y salir al campo a liberar y aumentar el conocimiento científico sobre este problema” afirma Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto LIBERA en SEO/BirdLife.

“Desde LIBERA tenemos como objetivo concienciar a la población del impacto de la basuraleza en los entornos terrestres, puesto que estos residuos suponen el 80% de las basuras marinas. Con la celebración de la sexta edición del ‘1m2 por el campo, los bosques y el monte’, gracias al compromiso de los colectivos y asociaciones participantes, nuestro proyecto busca una mayor formación y conocimiento acerca del impacto de la basuraleza en estos espacios naturales, así como una correcta caracterización de los residuos para poder realizar acciones de sensibilización hacia nuestros campos”, añade Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes.

Con esta convocatoria, LIBERA cierra su última campaña de ciencia ciudadana del año tras la celebración de ‘1m2 por las playas y los mares’ durante el pasado mes de septiembre, y con la que se consiguieron recoger más de 7 toneladas de basuraleza y caracterizar alrededor de 46.000 objetos gracias a los más de 6.000 voluntarios que colaboraron en las costas españolas.

En el Día de las ciudades Greenpeace demanda urbes a medida de las personas y no de los coches

Con motivo del Día Internacional de las Ciudades Greenpeace ha presentado el documental «REinventando Pontevedra» en el que coloca a esta ciudad como ejemplo de urbanismo sostenible a escala humana. En pleno debate sobre la falta de ambición para establecer Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las urbes españolas, la organización ecologista ha destacado esta ciudad –la única gallega que cumplirá el requisito de implantar su ZBE a tiempo– por llevar dos décadas trabajando en reducir el tráfico en sus calles. Desde entonces Pontevedra ha registrado una importante reducción de las emisiones contaminantes y los atropellos mortales han caído a cero.

El documental recoge los testimonios de diferentes personas que han visto evolucionar una ciudad donde el peatón es el protagonista absoluto: casi todos los niños y niñas van en su mayoría andando al cole y la mayoría van solos. Los datos del “Modelo Pontevedra” han llamado la atención a nivel internacional y ya está siendo replicado por otras ciudades de su entorno, como Vilagarcía de Arousa, que también está implantando medidas de reducción del tráfico con buenos resultados.

Las ciudades son clave para la descarbonización

Greenpeace recuerda que en nuestro país más de la mitad de la población vive en ciudades y que éstas son responsables de un 70 % de las emisiones. Unos datos que urgen a repensar sobre el impacto que nuestro modelo urbanístico, energético y alimentario provoca sobre el clima y la biodiversidad. Para lograr los objetivos de descarbonización es fundamental que los ayuntamientos asuman sus compromisos y apuesten por la movilidad sostenible, un sistema alimentario de proximidad y faciliten la implantación de energías renovables.

Para lograr este último reto, durante estos días Greenpeace está recorriendo diferentes lugares a través del «Tour Renovables en tus Manos Ya» para acercar a la ciudadanía las energías renovables y el ahorro energético y exigir el compromiso de las administraciones con unas energías limpias, baratas y seguras. Un tour que tras dejar Valencia, en los próximos días se dirigirá al sur, para visitar Málaga (del 1 al 3 de noviembre) y el pueblo onubense de Arroyomolinos de León (el 4 de noviembre).

Mediante estas actividades Greenpeace nos recuerda que las soluciones para avanzar hacia ciudades más sostenibles ya existen y las tenemos al alcance de todos. Un modelo de ciudad que no esté a la medida de los intereses de la especulación de la vivienda, los fondos de inversión o el turismo masivo, sino que responda a las necesidades de quienes viven, trabajan y habitan en ellas. Unas ciudades a escala humana para frenar la crisis climática son posibles.

Adrián Fernández | Greenpeace

WWF premiará el mejor documental de sensibilización ambiental del Festival SUNCINE

Un año más, WWF colabora con la 29ª edición de SUNCINE, el Festival Internacional de Cine del Medio Ambiente y entregará un premio en su Sección Miradas al mejor documental de sensibilización ambiental. Son 18 las cintas de temática variada que optan por este galardón, que reconoce las producciones que apuestan por el contenido de calidad sobre medio ambiente que genere conciencia, incite a la acción y refleje de manera especial el factor humano.

Esta sección de SUNCINE quiere ofrecer una mirada global del planeta a través de diferentes documentales. En esta ocasión son 18 documentales internacionales de hasta una hora de duración, de filmografías muy variadas, las que optan por el Premio WWF. Para Miguel A. Valladares, director de comunicación de WWF España, “Las producciones que compiten en SUNCINE van mucho más allá de ser documentales sobre medio ambiente y se convierten en herramientas esenciales de comunicación para dar a conocer el impacto socioeconómico de la degradación de la naturaleza y, por lo tanto, son potentes instrumentos para sensibilizar e incitar a la acción”.

Trece países de los cinco continentes nos ofrecen en esta sección su realidad para tomar conciencia de que debemos actuar antes de que sea demasiado tarde. La Sección Miradas está disponible para toda España a través de la plataforma del Festival, y también podrá verse en Betevé, la televisión de Barcelona.

Además de esta sección, este año SUNCINE estrena la Sección Monarca, cuyo objetivo es “polinizar” conciencias mediante el cine cortometraje, a través de 50 producciones entre documentales cortos y animaciones de no más de 20 minutos de duración, para poder llegar a un público joven y familiar.

Noventa películas, documentales y cortos de animación y ficción de 36 países y la más alta participación femenina detrás de las cámaras (un 48%) conforman una selección realizada de entre las más de 2 500 producciones presentadas al certamen, el más veterano y prestigioso festival de cine ambiental que en su sección oficial proyectará películas sobre cambio climático, residuos y contaminación de páramos, ríos y mares, activismo y política, economía y salud, energías limpias y renovables, protección de la fauna y conservación de especies, sostenibilidad y derechos humanos. Marquemos entre todos un #GOLporelPLANETA.

Nylva Hiruelas | WWF