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No hay agua para tanto regadío, según el informe de Greenpeace

  • Aunque la ciencia advierte de que España cada vez tendrá menos agua, de 2004 a 2021, los regadíos -y solo los legales- han aumentado un 16 %
  • Aun con embalses al 47 %, la planificación hidrológica para los próximos años recoge aumentos de regadíos en cuencas como Ebro, Duero, Guadiana o Segura
  • El 16,2 % del regadío está en zonas con acuíferos en mal estado o vulnerables a nitratos y un 3,7 % de ese regadío está en zonas donde ya ha cambiado el clima

Tenemos agua escasa, contaminada y mal gestionada, algo que no nos podemos permitir y cada vez menos. Por eso, dentro de su campaña “Salvar el Agua”, Greenpeace presenta hoy el informe “La burbuja del regadío en España” con datos que alertan sobre la insostenibilidad del regadío en este país. En poco más de una década, las reservas de agua superficiales han bajado unos 10 puntos porcentuales de media y seguirá disminuyendo, según apunta la ciencia, por los efectos del cambio climático. La fuente alternativa no pueden ser solo las aguas subterráneas, puesto que el 44 % ya están en mal estado y, las que quedan servibles, deben ser reservas de agua extremadamente bien gestionadas y controladas para el futuro. Por lo tanto, solo queda reducir el consumo. Teniendo en cuenta que casi el 80 % del consumo va a regadío, parece evidente que es el primer sector con un recorte necesario.

Desde 2004 a 2021, los regadíos -y solo los “legales” de los que hay datos- han aumentado al menos en una extensión de 536.295 hectáreas, o sea un 16 %. Y, aunque esto ya parece insostenible, la planificación hidrológica Estatal, aprobada hasta 2027, sigue incrementando superficies de regadío en grandes cuencas como la del Ebro, Duero, Guadiana o Segura, ya afectadas por la falta de agua.

¿Por dónde habría que empezar a recortar?* Por donde la industria agropecuaria ya ha sometido al territorio a tal presión que hace injustificable el mantenimiento actual de algunos regadíos:

  1. Zonas sobre acuíferos con un “mal estado cuantitativo” del agua: 32,88 % del regadío
  2. Zonas sobre acuíferos con un “mal estado químico” del agua: 45,52 % del regadío
  3. Zonas con elevados niveles de nitratos: 56,69 % del regadío
  4. Zonas en las que ya se ha producido una evolución climática: 15,83 %

Si superponemos datos, vemos que un 16,23 % de los regadíos en España están en áreas tensionadas (puntos 1, 2 y 3), las que Greenpeace considera preferentes de reducción, empezando por los regadíos ilegales y haciendo un análisis socioeconómico de las explotaciones, con las personas afectadas del sector. Por cuencas, destaca el Guadiana, con un 38,06 %, Segura (27,44 %), Cuencas de Baleares (26,88 %), Júcar (25,78 %), Mediterráneas Andaluzas (25,44 %), Internas Catalanas (24,91 %) y Guadalquivir (19,34 %). Por Comunidades Autónomas, la peor situación se da en Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana y Región de Murcia. En estas tres comunidades, alrededor de una tercera parte de los regadíos ya se sitúan en zonas tensionadas.

Si a los tres primeros criterios (1, 2 y 3), superponemos zonas donde ya ha cambiado el clima (4), vemos que el 3,67 % de los regadíos españoles se encuentran en áreas críticas, es decir las prioritarias que se deben recortar, destacando, por cuencas, la del Guadiana (22,62 %) y, por CCAA, Castilla la Mancha.

Además, un 13,8% de los regadíos están sobre zonas que afectan a espacios naturales protegidos y de gran interés ecológico, algo crítico ya en áreas como el Mar Menor, las Tablas de Daimiel y Doñana.

“Las señales de alarma son evidentes”, apunta Julio Barea, responsable de Agua en Greenpeace: “España, segundo país con más estrés hídrico de Europa, tiene el 75 % de su territorio en riesgo de desertificación y no podemos permitirnos regar como si nada. Además el regadío cada vez se concentra en menos manos, lo que quiere decir que no ayuda al fortalecimiento rural sino al enriquecimiento de, cada vez, menos personas a costa de la futura escasez de la mayoría. Si seguimos con este modelo y crecimiento desmedido está en peligro de desaparecer nuestra agricultura tradicional”.

Las Administraciones se escudan en la modernización del regadío para seguir ampliándolo pero es una trampa: la percepción de que hay más agua por ‘eficiencia’, incentiva aumentar más superficie de regadío, genera cambios hacia cultivos más demandantes de agua y estimula las dobles o triples cosechas anuales. Otro problema es que merman el retorno de agua a ríos, humedales o acuíferos, estimulan mayor evapotranspiración de las plantas y, además, dejan mayor concentración de fertilizantes y plaguicidas.

Y, por si nos sobrara el agua, además:

  • la exportamos: en forma de frutas y verduras -agua virtual-. España es el principal exportador mundial de estos productos (9,4% de la exportación a nivel global), y nos permitimos exportar hasta productos propios de climas tropicales como el aguacate. Y también la exportamos cada vez más en forma de carne.
  • la tiramos: En España desperdiciamos más de 1 millón de toneladas de alimentos al año, el equivalente, según un estudio de la Universidad Pontificia de Comillas, a 131 litros de agua perdida por persona y día, solo en alimentos desechados.

Con todo este panorama, es urgente y vital que el próximo gobierno, y para ello los programas electorales de todos los partidos, aborden este problema. Asimismo todas las Comunidades Autónomas también lo deben priorizar de manera urgente en los gobiernos que se están conformando en estos días. Este problema de falta de agua no es algo puntual en tiempos de titulares de sequía, requiere una gran responsabilidad abordarlo como uno de los problemas prioritarios que afrontará este país. Por ello, Greenpeace demanda:

  • Una hoja de ruta para acoplar el regadío a la disponibilidad hídrica para garantizar el abastecimiento de las poblaciones, los caudales ecológicos y otros usos prioritarios.
  • Una transición hidrológica justa, con reparto equitativo de los recursos en cantidad y calidad suficiente, lo que implica tomar medidas drásticas para lograrlo y evitar futuros conflictos y enfrentamientos entre territorios y actividades.
  • Una PAC socialmente justa y ambientalmente resiliente.
  • Medidas para la administración pública (Estado y CCAA): entre otras, prohibir nuevos regadíos industriales en zonas tensionadas, contar con un registro público de hectáreas de regadío o potenciar la agricultura ecológica (**).
  • Medidas para las grandes y medianas empresas: entre otras, paralizar inversiones que aumenten regadíos industriales, con impactos sobre la biodiversidad o los acuíferos, y obligarlas a informar públicamente sobre la compra de amplias zonas de regadío con efectos sobre un recurso escaso como el agua.

La campaña electoral previa al 23-J es una buena oportunidad para que los partidos definan su postura ante este problema, y así el electorado sepa cuáles son las propuestas que protegen el agua, a las personas y los ecosistemas. La emergencia climática nos exige una gran responsabilidad para salvar nuestro presente y proteger nuestro futuro y, por eso, Greenpeace anima a la ciudadanía a exigir un compromiso medioambiental inequívoco a sus dirigentes.

Informe completo: AQUÍ

Resumen ejecutivo: AQUÍ

Video animado explicativo: AQUÍ

Julio Barea, | Greenpeace

Rechazo categórico a la ley de regadíos que propone el Gobierno andaluz

Greenpeace rechaza categóricamente la nueva ley de regadíos que previsiblemente adoptará mañana la Junta de Andalucía al considerar que indulta décadas de robo sistemático de agua en el Parque Nacional de Doñana y alienta nuevos saqueos. En un contexto de sequía galopante, esta norma es especialmente grave porque amenaza la supervivencia de Doñana, uno de los espacios naturales más emblemáticos de Europa, y castiga a los regantes que sí han estado cumpliendo la ley. Para la organización ecologista, se trata de un insulto a la evidencia científica, que abre las puertas a sanciones millonarias desde Bruselas e ignora la necesidad de repensar el modelo agroalimentario para ajustar la demanda a la disponibilidad real de agua y a los caudales ecológicos.

La directora de Greenpeace España, Eva Saldaña, ha afirmado que “esta nueva ley de regadíos de la Junta de Andalucía es un atropello legislativo que pone en peligro la supervivencia de uno de los espacios naturales más valiosos del mundo. Exigimos al Gobierno andaluz que frene este despropósito, que solo es concebible como un reclamo electoralista y cortoplacista. Este rumbo macabro para Doñana evidencia que nuestro modelo agroalimentario y turístico está herido de muerte”.

Según la organización ecologista, la proposición de ley para la mejora de la ordenación de las zonas agrícolas del condado de Huelva en los términos municipales de Almonte, Bonares, Lucena del Puerto, Moguer y Rociana del Condado (Huelva)* no es más que la confirmación de que la Junta de Andalucía y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ahora y antes han sido incapaces de cumplir y hacer cumplir las leyes que blindan el Parque Nacional de Doñana.

“Es un paso más hacia el desastre final: legalizar el robo del agua no va a hacer que los pozos se llenen por arte de magia, solo va a alentar la idea de que robar agua, un bien tan escaso, sale gratis, lo que no provoca más que un perverso efecto llamada. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, no lo quiere decir en voz alta, como la mayoría de políticos, pero es muy sencillo: no hay agua para tanto regadío”, ha señalado Luis Berraquero, responsable de Greenpeace en Andalucía.

Greenpeace recuerda el impacto devastador de los pozos ilegales en el acuífero 27 de Doñana, que están causando una disminución drástica de la calidad del humedal por el hundimiento del nivel freático, hasta el punto de que ya se han secado numerosas lagunas y el 60% de las estudiadas por la estación Biológica de Doñana no se han inundado desde 2013. La sobreexplotación del agua subterránea para el regadío intensivo está agotando y contaminando los recursos hídricos y poniendo en peligro el ecosistema único de Doñana, que es vital para la vida silvestre entre Europa y África.

Greenpeace destaca que esta norma supone además un riesgo serio de nuevas sanciones desde la Unión Europea. El Reino de España ya fue condenado por sentencia de 24 de junio de 2021 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (C-599/19 Doñana) por incumplir las obligaciones derivadas de la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), y de la Directiva Hábitat (92/43/CEE ). “Es un negocio redondo para los ladrones del agua y sus cómplices en el Gobierno andaluz: ellos violan la ley, aniquilan el bien común, se lucran saqueando el agua de todos y, al final, la multa histórica se la pagaremos a escote”, ha reiterado Berraquero.

Fin de la explotación de recursos naturales y humanos

A corto plazo, Greenpeace reclama con urgencia la reducción drástica e inmediata de la cantidad total de agua que se extrae del acuífero de Doñana, la protección y compensación de las personas regantes que sí han estado cumpliendo la ley, el abandono de ensoñaciones hidráulicas faraónicas (porque el hormigón no hace que llueva) y la puesta en marcha de un diseño de transición hídrica justa que se adapte a la ganadería, cultivos y uso general del agua de España en una nueva realidad ya evidente: la acentuación de sequías y escasez hídrica en un contexto de cambio climático galopante, especialmente severo en el sur de España.

Greenpeace también señala que, a medio plazo, la transición hídrica justa y la transición agroecológica son alternativas seguras, viables y rentables para la agricultura en particular y para el sistema alimentario y la biodiversidad en general. “Necesitamos modelos que no nos lleven hacia la autodestrucción: debemos repensar nuestros modelos de producción; es posible hacerlo sin laminar los recursos naturales que nos mantienen con vida y sin explotar a las personas, como ha estado ocurriendo con miles de jornaleras abusadas y explotadas en régimen de semiesclavitud por este mismo modelo que depreda la vida en todas sus formas”, ha recalcado Berraquero.

Doñana es un tesoro natural de valor incalculable, con una riqueza biológica excepcional y especies emblemáticas como el lince ibérico y el águila imperial. Los humedales desempeñan un papel fundamental en la protección contra el cambio climático, ya que actúan como sumideros de carbono y reguladores del clima. La destrucción de los humedales de Doñana sería una pérdida irreparable para el patrimonio natural y para la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

La mayoría de los españoles considera la sequía como el mayor problema ambiental en España

El pasado año acabó con un 16% menos de agua recogida con respecto a 2021, bajando de los 641 a los 536 litros por metro cuadrado, haciendo de 2022 el sexto año más seco desde 1961. Este hecho se ha convertido en una de las grandes preocupaciones entre los españoles: el 61,6% de los españoles y españolas considera la sequía como le principal problema ambiental que afecta al país, según el estudio sobre “Problemáticas Medioambientales” realizado por More Than Research para Naturaliza*.

Ante esta situación, con una reducción de precipitaciones en los últimos años, hay una serie de acciones que ayudan a revertir esta situación. Así lo declaran los encuestados quienes, entre los principales hábitos para ahorrar agua que ponen en marcha, el 87,5% asegura controlar el consumo de agua en las tareas domésticos y, el 85,7%, realizar duchas con una duración inferior a los 10 minutos.

Estos gestos de consumo responsable son más frecuentes entre la población mayor de 55 años y, por el contrario, los más jóvenes -entre 18 y 34 años- parecen ser los que menos a menudo los ponen en práctica. Por ejemplo, mientras que el 93% de los entrevistados del primer grupo realiza esas duchas breves, la cifra baja al 76,7% en el caso de los jóvenes.

“Es evidente que tenemos un problema, a nivel mundial, de escasez de recursos naturales. Por eso es tan importante poner en el día a día prácticas de consumo responsable que, por pequeñas que nos parezcan, son una suma de gestos más que necesarios. Para ello es primordial la educación ambiental, que reflexionemos sobre la repercusión de nuestros hábitos en el medioambiente. Debemos comprometernos y, sobre todo, pasar a la acción”, asegura Nieves Rey, directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes.

Estas declaraciones ponen en relieve que cada vez es mayor la concienciación con respecto a ciertas problemáticas ambientales, pero aún tenemos margen de mejora.  Así, desde Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes, se anima y acompaña a los docentes para que lleven a sus aulas la educación en valores ambientales de forma transversal, aprendiendo conceptos como la huella hídrica, el consumo consciente y las consecuencias que problemas como la sequía tienen la vida en la Tierra.

Carlos Monleón gana el tokens digital para concienciar sobre el cuidado del agua

El proyecto Wetcoin.eth, del artista madrileño Carlos Monleón, se ha convertido en el ganador de la primera edición de la Beca Arte y Tecnología, impulsada por Etopia Centro de Arte y Tecnología a través de la Fundación Zaragoza Ciudad Conocimiento y del Ayuntamiento de Zaragoza, en colaboración con la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Lleida (UdL), Homesession Arts Visuals de Barcelona y el Centro de Arte la Panera. Un certamen que crea así un nuevo circuito para el arte digital entre estas tres ciudades, con una importante proyección internacional.
Wetcoin.eth, arte digital al servicio del cuidado medioambiental

El proyecto premiado por la Beca Arte y Tecnología, titulado Wetcoin.eth, es una reflexión sobre los diversos métodos de reparación del agua que propone modelos de distribución, organización y generación de capital social entorno a su cuidado, utilizando tecnologías y principios del blockchain y de la web.3. Su autor, Carlos Monleón, cuestiona las actuales lógicas del water management para proponer modelos de custodia de los bienes comunes tanto físicos como digitales, alineados con los ciclos de vida planetarios. Como resultado, su obra propone un circuito de reparación de un caudal de agua, cuyo tratamiento sea documentado mediante procesos de la imagen experimentales para su seguimiento y registro de sus distintas fases mediante tecnologías del blockchain, generando un “token» que incentive y genere valor en torno al cuidado de los bienes comunes y ambientales.

“Este proyecto tan esperanzador merece su éxito ante el jurado por su tratamiento innovador de la web.3 y la tecnología blockchain para tratar aspectos relacionados con ecología y nuestra relación con el agua. El reconocimiento a Wetcoin.eth ha valorado especialmente su incidencia e impacto en el imaginario colectivo, el interés del tema de investigación, el valor artístico y la singularidad de la creación que propone, así como su significativa aportación en el contexto de crisis climática”, afirman desde Etopia.

Así pues, la obra de Monleón ha conseguido destacarse entre las cuatro candidaturas seleccionadas como finalistas, firmadas por el francés Stéphane Bissières, en el cuarto puesto; la anglo-española Patricia Echevarría en tercera posición, y la artista e investigadora británica con formación en computación cuántica Libby Heaney, que ha sido reconocida en segunda posición.

El jurado ha estado formado por la profesora de la Escuela Politécnica Superior de la UdL y coordinadora del Grado en Diseño Digital y Tecnologías Creativas, Rosa Mª Gil Iranzo; Blanca Pérez, comisaria de arte digital y nuevos medios, además de responsable del programa de residencias de Etopia; Elena Giner responsable de contenidos en Etopia; Danilo Pioli, representando a la organización de Homesession Arts Visuals, y la responsable de programas públicos del Centre d’Art la Panera, Roser Sanjuan.

Apoyo económico y académico al arte digital

El premio de la Beca Arte y Tecnología supone ya en sus inicios un alto reconocimiento nacional e internacional, además de una dotación de 8000 euros y todos los gastos de alojamiento para estancias de investigación cubiertos. El objetivo es incentivar el desarrollo de un proyecto de investigación y producción con el asesoramiento de investigadores y docentes especializados de la Universidad de Lleida, ofreciendo la posibilidad de tutorización durante todo el proceso de producción así como las herramientas y espacios que ofrecen tanto Etopia como el resto de los centros organizadores.
La primera edición de la Beca Arte y Tecnología promovida a través de la Fundación Zaragoza Ciudad Conocimiento y del Ayuntamiento de Zaragoza, se convierte así en un nuevo punto de encuentro internacional para investigadores y artistas, impulsado a Etopia Centro de Arte y Tecnología con un espacio de referencia para la comunidad artística y para el público que busque alimentar su curiosidad por las nuevas formas de creación vanguardista.
Etopia Centro de Arte y Tecnología

Etopia es un centro internacional de cultura contemporánea, taller para creadores y tecnólogos, espacio de formación especializado en la intersección entre arte y tecnología, laboratorio de ideas para la ciudad digital e incubadora de empresas. Impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza, en sus casi 10 años de trayectoria el centro se ha convertido en un lugar donde toda persona curiosa es bienvenida a acudir, reflexionar y disfrutar a través de una mirada crítica sobre el arte y la tecnología. Es un espacio único, donde el conocimiento se comparte y el aprendizaje es continuo.

Etopia colabora con otras instituciones como la Fundación Zaragoza Ciudad Conocimiento (FZC), con el fin de dotar a este espacio de contenidos disruptivos relacionados con el arte, la tecnología, la ciencia y el emprendimiento empresarial.

Urgente: Hablemos de sequía, consumo y estrategia colectiva

Desde Fundación Global Nature (FGN), continuamos con el análisis de la preocupante situación de sequía que vivimos en la actualidad: en un primer lugar hablamos de su sustancial relación con el cambio climático y en segundo de acuíferos y humedales.

Hoy, con la mirada popular puesta en el racionamiento de agua y en el desabastecimiento, en las restricciones de riego en cuencas por todo el país, en los embalses por debajo de la capacidad que garantiza un suministro de agua para los ciudadanos y en los expedientes sancionadores contra empresas hidroeléctricas que han decidido vaciar los embalses durante semanas críticas, Fundación Global Nature propone preguntarse cuál es la estrategia colectiva para afrontar la sequía.

A partir de los modelos de cambio climático, sabemos que esta situación se va a repetir en los próximos años, con mayor frecuencia e intensidad. Hay que tener presente la disminución esperada en las precipitaciones, el aumento de las temperaturas (que aumentan la evaporación y, por tanto, las necesidades hídricas de la vegetación) y la ya avanzada desertificación que amenaza más del 50% de la superficie del país. Y ser conscientes de que, pese a este escenario, el consumo de agua nacional y el déficit hídrico aumentan.

La sequía es una realidad histórica de la península ibérica, aunque en los años recientes acosa al país con más intensidad, como ocurre durante este anómalo verano. En nuestro país, predominantemente árido, aproximadamente el 70% de las aguas se destinan a usos agrarios y es heredero de ancestrales regadíos históricos, ocupando el octavo puesto con mayor huella hídrica del mundo. De hecho, en la escasez de agua se manifiestan de manera clara e inquietante los desafíos que el cambio climático y el modelo productivo agrario planten a nuestro territorio.

Y en este contexto, desde Fundación Global Nature queremos insistir en que hemos dejado pasar una excelente oportunidad para hacer que nuestra agricultura se adapte al porvenir climático y de escasez de agua. En la propuesta de la PAC, cuya publicación se espera para después verano, no existe exigencias para que los productores que reciban estos fondos cumplan con planes de utilización racional del agua. Tampoco existe un freno explícito a los regadíos que aumentan año tras año y ,de hecho, los fondos de desarrollo rural dan pie a la expansión de nueva infraestructura de riego acompañados por inversiones estatales en regadíos en el Duero o el Ebro.

Tercer ciclo de Planificación Hidrológica
España es el país con mayor número de embalses de la Unión Europea y el quinto del mundo. Por ello, la capacidad de gestionar la escasez de agua hoy en día no es comparable a la situación de principios del siglo pasado. Tenemos herramientas para planificar el uso de agua: para ello se está desplegando en la actualidad el Tercer ciclo de Planificación Hidrológica, un paquete legislativo para el periodo 2023-27 que será transcendental.

Esta ley deberá dar respuesta tanto a la gestión del agua para consumo humano, agricultura, industria como al mantenimiento de los espacios naturales. El mismo gobierno admite que es necesario plantear “disminuciones de la utilización del agua del orden del 5% para 2030 y del 15% para 2050” para el consumo general.

Impacto en el sector agrario
Entre un 70 al 80% del consumo de agua en España es con fines agrarios, sin tener en cuenta las extracciones ilegales. Desde los años 50 del siglo pasado, se ha pasado de aproximadamente 1 millón de ha en regadío a 3,7 millones. Sin embargo, las precipitaciones han disminuido en tanto, 6% y el número de días de lluvia en un 7% a 2050 (Plataforma AdapteCCa, escenario RCP 8,5), lo que hará muchas de estas producciones inviables en la Península Ibérica. Por tanto, para mantener el patrón de consumo actual, nuestras opciones pasan por externalizar el impacto importando ingredientes desde terceros países con climatología más favorable. Lo cierto es que llueva o no llueva, la tendencia actual de consumo de agua no es viable.

El dato positivo de que el 77% de esta superficie pertenece a los llamados sistemas de riego eficiente (goteo o microaspersión, automotriz y similares), aunque no debemos olvidar el rol de algunos regadíos tradicionales en el mantenimiento de los humedales. Por otro lado, muestra que mejorar la eficiencia de riego nos ha hecho caer en la paradoja de Jevons: una mejor eficiencia del uso del agua no va a hacer desaparecer el exceso de consumo ni la proliferación de regadíos ajena a los recursos hídricos reales.

Por su parte, la campaña agrícola presenta pobres expectativas. Se espera, por ejemplo, que la campaña del olivo, adaptado y tolerante a la aridez peninsular, cierre con un 80% menos de producción que la media. Y aun así, en los últimos años han seguido proliferando de regadíos superintensivos de este cultivo, con un consumo típico de entre 2000 a 3000 L por hectárea.

El modelo superintensivo se ha multiplicado por las diferentes cuencas hidrográficas al compás del mercado, sin otro límite que el del agotamiento o salinización de las reservas de agua; notablemente en zonas áridas con mayor evapotranspiración y, por tanto, demanda final de agua, o en zonas ambientalmeolinte sensibles como Doñana.
Y aquí es donde desde FGN creemos necesario lanzar la pregunta de si es legítimo este modelo de producción que a costa de los recursos públicos ahonda el déficit hídrico.

Asumiendo que no queramos tener una dependencia excesiva de lo que otros países, las mejores estrategias pasan por aprovechar hasta la última gota y, en el caso de la agricultura y la ganadería, asegurar que podemos utilizarla del modo más eficiente posible sin exceder el límite de los recursos disponibles.

Consumo del ciudadano
Un 14% de toda el agua consumida en España se destina a consumo urbano y, por lo tanto, los hábitos de consumo del ciudadano son proporcionalmente importantes en la huella hídrica. De hecho, el consumo de agua doméstico se ha visto reducido por las mejoras en la eficiencia de electrodomésticos, de la red y por la adopción de hábitos más sostenibles. Más allá de cerrar el grifo, y otras acciones que hemos naturalizado a golpe de factura, nuestra alimentación tiene un peso importante. Por ejemplo, un desayuno potente con tostadas con aceite y tomate, mantequilla, mermelada y fruta puede “costar” cerca de 1400L de agua. Cualquier huella hídrica enmascara el agua superficial, y subterránea, incluyendo aquella empleada en la producción de los alimentos (y de alimentos importados y su llamada huella hídrica virtual). Un cambio de dieta podría ser fundamental en el ahorro de agua, de hecho, la dieta norteamericana supone un consumo de agua un 29% mayor frente al modelo español y si recuperamos la dieta verdaderamente mediterránea, aspiraríamos a reducir aproximadamente 720 L por persona y día. Por lo tanto, el modelo (intensivo) de producción de alimentos está en cuestión. Aquí conviene recordar lo importante de reducir el desperdicio de alimentos, que puede llegar a suponer ¼ de huella hídrica.

En cualquier caso, no es justo achacar al ciudadano la responsabilidad, mientras el modelo productivo no se ajuste al escenario ambiental real
Patricia Ruiz Rustarazo

Greenpeace denuncia la normalización de la mala gestión del agua en el sector agropecuario

La organización ecologista ha realizado un análisis de los perfiles que intervienen en la mala gestión del agua, responsable de graves impactos ambientales como los del Mar Menor

Hoy comienza oficialmente el verano y lo hace con la mitad de las demarcaciones españolas con reserva de agua embalsada por debajo del 50%. Según el Gobierno, el 74% del territorio español se encuentra en riesgo de desertificación. Y la ciencia (el propio IPCC) alerta de que España tendrá menos precipitaciones en el futuro y más calor, es decir, más evapotranspiración y menos agua disponible.

Con este panorama, cabría pensar que las Administraciones están tomando todas las medidas para garantizar agua segura, en cantidad y calidad, de cara a las próximas décadas. Pero no es así. Por eso, Greenpeace ha presentado hoy, en rueda de prensa, “El Crimen del Agua”, una investigación sobre cómo funciona la gestión del agua en el sector agropecuario, a través de la paradigmática cuenca del Segura, una zona que sufre graves impactos medioambientales, tales como las graves afecciones del Mar Menor. Y la conclusión es que existe una estructura perfectamente organizada, con tintes casi criminales, en la que participan numerosos eslabones, que posibilita que la gestión del agua tenga un impacto inasumible para el medioambiente y las pequeñas explotaciones agrícolas. (VER VIDEO EXPLÍCATIVO).

En numerosas ocasiones, las grandes empresas del sector se mueven con una impunidad “normalizada” y el acceso al agua depende de quién tiene más dinero o influencia. El miedo a hablar o denunciar malas prácticas entre pequeños agricultores y agricultoras se está extendiendo cada vez más, debido a las amenazas físicas o de apertura de procesos judiciales inasumibles para personas con pocos recursos.

Durante años, tanto Greenpeace como otras organizaciones ecologistas de diferentes ámbitos han puesto de manifiesto, con numerosos informes y estudios, los problemas de gestión del agua en la zona del Segura y en la Región de Murcia en particular, que es uno de los principales motores de producción agrícola y ganadera del país. En todos ellos se describe la existencia de malas prácticas que tienen una repercusión muy negativa en el medioambiente.

Sin embargo, en esta ocasión, Greenpeace ha querido poner en foco en cómo se puede llegar a producir un problema de la dimensión de la destrucción medioambiental del Mar Menor y, sobre todo, quién lo hace posible. Así, ha llegado a la conclusión de que no se puede culpar únicamente a quien vierte grandes cantidades de agua contaminada al Mar Menor, sino también a quien lo permite, se beneficia o mira para otro lado:

-La “oligarquía” agropecuaria, ese pequeño grupo de empresarios que manda sobre el agua, el campo y su futuro.

-Los lobistas, organizaciones representantes de la gran industria agrícola y ganadera que luchan y dan la cara por los intereses del sector.

-El Ministerio de Medioambiente de turno, que gestiona las cuencas hidrográficas intercomunitarias y tiene la capacidad de cambiar las cosas y que no solo no lo hace sino que contribuye a perpetuar la situación.

-Los Gobiernos a nivel regional, que funcionan como una correa de transmisión del sector agroindustrial y ganadero y que, en ocasiones, actúan como barrera de contención frente a posibles intentos de “intromisión” judicial o de otros estamentos.

-Las empresas de trabajo temporal también juegan un papel fundamental en este entramado, ya que son quienes facilitan la mano de obra barata necesaria para el campo.

-Las grandes constructoras de infraestructuras hidráulicas que pasan desapercibidas pero que sacan beneficio y mantienen el flujo del agua en movimiento.

-El sector de la distribución, que mira para otro lado, pero que es quien finalmente pone en manos de las personas los productos procedentes de este sinsentido. Las grandes cadenas de alimentación son tan responsables de la desaparición del Mar Menor y de otros impactos medioambientales como el resto de participantes.

Para el responsable de la campaña #SalvarElAgua de Greenpeace, Julio Barea:“Esta situación grave, y más cada vez en un contexto de crisis climática, es extrapolable a muchas zonas de nuestro país. La principal responsabilidad del problema del agua recae sobre el Gobierno central, ya que, además de tener la competencia de las confederaciones hidrográficas intercomunitarias (cuyo desempeño es muchas veces dudoso), es quien podría ordenar auditorías para conocer cómo se está repartiendo el agua y quién se beneficia de ello, pero no actúa de forma decisiva”. Greenpeace considera que el Gobierno antepone en ocasiones el miedo a las protestas del sector agroindustrial al cuidado del medioambiente y ha cubierto la gestión del agua de un manto de oscurantismo intolerable. La organización ecologista llama también a la responsabilidad de los Gobiernos autonómicos y del respeto de elementos que intervienen en la gestión del agua, así como a las propias empresas y organizaciones de regantes para que piensen en el futuro de sus regiones y no solo en las cuentas de resultados del próximo año.

Este informe se enmarca en la campaña “Salvar el Agua” de Greenpeace, con la que la organización quiere sensibilizar sobre la grave problemática del agua y exigir medidas urgentes y eficaces a las Administraciones.

Caso Topillo

Intentar esclarecer los entramados del agua es un asunto complicado que muchas personas y organizaciones no pueden permitirse. Pero Greenpeace ha confirmado en la rueda de prensa que continuará personada como acusación particular en el Caso Topillo, que investiga el vertido de contaminantes al Mar Menor, ya que para la organización ecologista la vía judicial es una parte fundamental para demostrar que no todo vale y que si la clase política no pone freno a la mala gestión, al menos espera que sea la justicia quien lo haga.

Más del 50% de las aguas subterráneas analizadas están contaminadas por nitratos

  • El 10% de las mediciones en agua de consumo indican que hay contaminación por nitratos y casi un 30% indican riesgo de contaminación
  • En España cada vez hay más pueblos con agua contaminada. En Banastás (Aragón) la concentración alcanzó los 107 mg/l, el máximo encontrado en agua de consumo y más del doble del máximo legal permitido para aguas

Tras un año de mediciones, Greenpeace publica hoy el informe “Amenaza invisible: la contaminación del agua por nitratos”, junto con un mapa interactivo, que recogen los resultados de los análisis efectuados por la Red Ciudadana de Vigilancia de la Contaminación del Agua por Nitratos. Ante el insuficiente control por parte de las Administraciones públicas sobre la calidad de las aguas españolas, Greenpeace decidía sumar su granito de arena repartiendo medidores por todas las comunidades autónomas para que fueran los propios vecinos/as quienes, de manera voluntaria, pudieran controlar el nivel de nitratos de sus aguas.

Durante este período (2021-22) se realizaron casi 800 mediciones en aguas subterráneas, superficiales e incluso de consumo y la principal conclusión es que, siendo 37,5 mg/l el valor máximo permitido para aguas subterráneas, casi el 54% de las mediciones efectuadas en éstas muestran contaminación por nitratos. No menos preocupantes son los datos respecto al agua de consumo, ya que, con el límite establecido en 50mg/l, un 10% de las mediciones indican también contaminación por nitratos y casi un 30% alertan de que hay aguas en riesgo de alcanzar niveles que impedirían el consumo humano.

En el informe, que no tiene carácter científico pero sí da buena cuenta ilustrativa de la situación en el territorio español, se repasa la situación general de la contaminación del agua por nitratos en España, más allá de esta recogida, e incluso se analiza por primera vez los datos oficiales del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC) del Ministerio de Sanidad.

“Los resultados que afloran del primer año de trabajo de la Red, impulsada por Greenpeace, confirman el grave estado en el que se encuentran las aguas en España, principalmente las subterráneas, que son las reservas del futuro”, afirma Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España. “Las medidas que se han adoptado hasta el momento para frenar este problema han sido claramente insuficientes. Como ejemplo, según el propio Gobierno, la contaminación media por nitratos aumentaba un 51,5% solo entre los años 2016 y 2019. Estamos a tiempo de evitar una nueva crisis, la del agua, pero para ello urge ir a la raíz del problema, la agricultura y ganadería industriales, y adoptar medidas valientes, urgentes y contundentes por parte de todas las administraciones con competencias en esta materia”.

El análisis de los resultados de estas mediciones por comunidades autónomas pone de manifiesto que, en algunas, que coinciden también con las de mayor producción ganadera en España, el problema debe ser abordado sin dilación. Destaca Cataluña, donde el 100% de las mediciones de aguas subterráneas indican contaminación por nitratos, Aragón con un 83%, Castilla y León con un 70% y Castilla La-Mancha con un 63%. Incluso muchas de estas mediciones dan valores iguales o superiores a 100 mg/l, lo que indica que las aguas están muy contaminadas. En Navarra y en la Región de Murcia es en las aguas superficiales donde se detecta el mayor problema, con un 67% y 57% de las mediciones, respectivamente, indicando contaminación por nitratos.

Es de destacar también que las mediciones efectuadas por la Red han permitido denunciar, en tres pueblos, valores por encima del máximo legal y evitar así que la gente siguiera bebiendo agua contaminada sin saberlo. Estos pueblos han sido Barcial del Barco y Santovenia del Esla en Castilla y León y Barchín del Hoyo en Castilla La Mancha. En Banastás, Aragón, un pueblo que lleva años sin poder consumir agua del grifo, la concentración de nitratos en el agua alcanzó los 107 mg/l, el máximo encontrado en agua de consumo y más del doble del máximo legal para aguas potables.

La situación de la contaminación del agua por nitratos en España es tan grave, y las medidas puestas en marcha tan insuficientes, que ha llevado a la Comisión Europea a abrir un procedimiento de infracción contra España en 2018 – procedimiento sancionador 2018/2250 – y, ante la inacción de las administraciones, el pasado diciembre decidió llevar a nuestro país ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplimiento de la Directiva de Nitratos, lo que podría terminar en una multa millonaria contra España.

Entre otras, éstas son las tres principales demandas de Greenpeace para que se consiga frenar de inmediato el problema y revertirlo a medio/largo plazo:

  • Establecer de inmediato una moratoria a la ganadería industrial de, al menos, cinco años: ni explotaciones nuevas ni ampliaciones de las existentes
  • Desarrollar un plan para la reducción progresiva de la cabaña ganadera en intensivo hasta alcanzar un 50% menos en 2030
  • No conceder autorizaciones para nuevos regadíos intensivos y reducir el uso de fertilizantes sintéticos en, al menos, un 50% para 2027

Para la realización de este proyecto, Greenpeace distribuyó medidores de la concentración de nitratos en el agua a colectivos de todas las comunidades autónomas, desarrolló una guía metodológica, dio formación específica e hizo un acompañamiento constante a estos colectivos.

“Este informe, que recoge también testimonios de diversas personas participantes, no hubiera sido posible sin la participación activa de, al menos, 25 colectivos repartidos por todo el Estado español. Por ello, desde Greenpeace, queremos expresar nuestro más profundo reconocimiento y agradecimiento por su trabajo voluntario y desinteresado” concluye Ferreirim.

Debido al éxito del proyecto, se ha decidido conjuntamente seguir los trabajos al menos un año más, ofreciéndolo a otros colectivos, mejorándolo con los aprendizajes del primer año de actividad e incluyendo alguna novedad, como el “aparato viajero” con el cuál se pretende dar respuesta a muchas solicitudes que se han recibido en Greenpeace para hacer mediciones puntuales en determinados sitios. Cualquier persona o colectivo interesado en participar en esta versión del proyecto solo tiene que inscribirse en este formulario y Greenpeace organizará su funcionamiento.

Luís Ferreirim | Greenpeace España

LA EMPRESA SANT ANIOL FINALISTA DE LOS PREMIOS ENTERPRISE EUROPE NETWORK 2021

La PYME española competirá con los mejores emprendimientos en innovación y sostenibilidad de la Unión Europea en certamen promovido por la Comisión Europea, el Consejo Europeo de Innovación y la Agencia Ejecutiva de PYMES (EISMEA)

¿Qué tienen en común un productor de carne a base de champiñones, un fabricante de fibra de cáñamo, una embotelladora de agua de origen volcánico y una empresa de reciclaje de ropa? Estos son algunos de los pequeños y medianos emprendimientos de la Unión Europea finalistas de los premios Enterprise Europe Network (Red Europea de Empresas) 2021, convocados por la Comisión Europea, el Consejo Europeo de Innovación y la Agencia Ejecutiva de PYMEs (EISMEA).

Entre los finalistas, se encuentra la PYME española Sant Aniol, especializada en el embotellado de agua de origen volcánico procedente de La Garrotxa, región de Girona, y que ya está presente en 25 países del mundo.

Se trata de una empresa familiar fundada en 1993, cuya agua se obtiene a 115 metros de profundidad de un manantial de lava sedimentada y roca volcánica que provee un agua de gran pureza y cualidades. Según su equipo, la sostenibilidad “es el motor” y la innovación, “básica”, para impulsar el trabajo de la compañía, permitiendo generar el mínimo impacto en el medio ambiente.

La empresa competirá en la final con otras 8 start-ups y PYMEs europeas, las cuales abarcan una amplia gama de sectores, desde la industrial textil y la moda hasta la robótica, los productos farmacéuticos, el sector agroalimentario, el tratamiento de aguas residuales o la tecnología médica y láser de vanguardia. Lo hará en la categoría de ‘Recovery’ (‘Recuperación’), que visibiliza las mejores prácticas de adaptación al cambio y de resiliencia de las empresas frente al Covid-19. La entrega de premios tendrá lugar en Stuttgart (Alemania) durante la Conferencia Anual de la EEN, el próximo 1 de octubre.

Los premios EEN reconocen a los emprendedores creativos que desarrollan sus proyectos desde un enfoque de internacionalización, digitalización y sostenibilidad, aprovechando al máximo las oportunidades del mercado único, y los servicios y el apoyo de la Enterprise Europe Network, red de apoyo para las pequeñas y medianas empresas más grande del mundo, financiada por la UE.

Carla Piqué