Solo una ambiciosa política de prevención puede evitar incendios devastadores como el de Sierra Bermeja

Ante el incendio extremo que lleva ardiendo cinco días en Sierra Bermeja, WWF alerta de que el cambio climático está acelerando e intensificando los grandes incendios más rápidamente de lo esperado. Estos superincendios de sexta generación, vinculados al cambio climático, han llegado para quedarse. Estos trágicos incendios evidencian que el monte, el sistema actual de lucha contra los incendios y la sociedad no están preparados para estas tormentas de fuego. WWF pide un cambio urgente de estrategia de lucha contra el fuego para evitar estos desastres. Es necesario actuar para estar mejor preparados para el nuevo escenario de incendios extremos, poniendo en marcha una ambiciosa política de prevención que ponga la gestión del territorio en primer plano. 

A día de hoy, la magnitud, virulencia e inestabilidad del fuego de Sierra Bermeja (Granada) ha obligado al desalojo de 3.000 personas de seis municipios o a pedir que permaneciesen encerrados en sus casas para evitar dramas como el incendio de Pedrogao en Portugal (2017) cuando cientos de personas perdieron sus vidas al tratar de abandonar en coche las zonas afectadas y verse atrapados en las carreteras por las llamas.

El incendio se encuentra fuera de capacidad de extinción. El propio director del operativo ha declarado con total crudeza que no importan el número de medios aéreos o terrestres a disposición, ya que este incendio no se podrá apagar hasta que cambien las condiciones meteorológicas, deje de soplar el viento, baje la humedad y la temperatura y llegue la esperada y deseada lluvia. Mientras eso ocurre, se trata de minimizar riesgos, velar por la seguridad de la población civil y de sus propiedades y optimizar medios y recursos con intervenciones para intentar que el fuego haga el menor daño posible. 

Para la organización, la actual política de lucha contra los incendios, basada exclusivamente en un avanzado sistema de extinción, está obsoleta y es ineficaz para combatir superincendios, como el actual de Sierra Bermeja. España es el país que más presupuesto invierte en extinción por hectárea y dispone de uno de los mejores sistemas de extinción a nivel mundial. Pero las estadísticas reflejan cómo, a pesar de ello, la tendencia es que cada año se producen más grandes incendios forestales (GIF), de mayor superficie  y más peligrosos. WWF alerta de que se están ignorando los efectos del calentamiento global y la acumulación de combustibles por el abandono de usos y gestión.

Según Maria Melero, programa de bosques de WWF España: “Este incendio ha puesto de manifiesto que es realmente urgente poner el foco en la gestión del territorio y combatir el cambio climático. Si no se toman medidas urgentes, el cambio climático y las implacables consecuencias del abandono de los montes nos condenan a un futuro cada vez más negro: veranos con grandes incendios simultáneos, muy virulentos e imposibles de controlar por los medios de extinción, que planteen auténticas emergencias sociales”.

Criterios de WWF para restaurar una zona afectada tras un incendio forestal:

La restauración de la zona afectada supone una excelente oportunidad para repensar el paisaje y prevenir incendios futuros. Para ello la estrategia de restauración debe perseguir con carácter urgente: la evaluación de riesgos y daños, la protección del suelo para evitar procesos erosivos y la compensación de daños a quienes han visto reducido a cenizas su medio de vida.
A corto plazo, el plan de restauración debe revisar los patrones del territorio anteriores al incendio (para enmendar errores del pasado), fomentar la regeneración natural y poner la gestión y reactivación económica del territorio en primer plano: gestión forestal, ganadería extensiva, tierras de cultivo de Alto Valor Natural. Los territorios vivos, diversos y rentables son menos inflamables y más resilientes. 

El plan de restauración debe perseguir un territorio mejor adaptado al fuego, que genere regímenes de incendios sostenibles tanto ecológica como socialmente, conciliando el aprovechamiento sostenible de los recursos, el secuestro de carbono, la conservación de la biodiversidad y fomentar el desarrollo rural de la comarca. 
La población local y la sociedad deben tener un papel protagonista en la toma de decisiones y en el diseño de los nuevos paisajes cortafuegos. 
Es imprescindible respetar los tiempos de la naturaleza, para adecuar las actuaciones y evitar impactos mayores tras el fuego.
Dotar al Plan de Restauración Integral del presupuesto suficiente para lograr los objetivos previstos, incluidas las labores de mantenimiento, seguimiento y evaluación necesarias a medio plazo.
El proyecto Mosaico, promovido por la Universidad de Extremadura y la Junta de Extremadura, tras el incendio de la Sierra de Gata en el año 2015, puede servir de referencia para diseñar una estrategia participativa de prevención de incendios basada en la recuperación de actividades agrícolas, ganaderas y forestales que gradualmente fijen población y recuperen un paisaje diverso y con menor riesgo. 

Cristina Martín 

 

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