- La superficie afectada supera las 16.300 hectáreas, más del doble que hace un año
- El número de incendios ha aumentado un 72 % y ya se han registrado cuatro grandes incendios forestales
- La organización reclama reforzar la prevención, la sensibilización ciudadana y la gestión forestal para evitar repetir el desastre de 2025
Greenpeace advierte de que la campaña estatal de incendios forestales comienza con datos preocupantes. A pesar de las abundantes lluvias registradas este año, la superficie forestal afectada ya supera las 16.300 hectáreas, más del doble que en las mismas fechas de 2025, mientras que el número de incendios ha aumentado un 72 %. Además, ya se han registrado cuatro Grandes Incendios Forestales (más de 500 hectáreas): Losar de la Vera (Cáceres), Ribadetea-Ponteareas (Pontevedra), Allande (Asturias) y el último en el Parque Nacional de Doñana.
La organización recuerda que 2025 terminó siendo el peor año desde que existen registros, con 354.000 hectáreas quemadas, ocho personas fallecidas y más de 150.000 personas evacuadas o confinadas. Los incendios afectaron a espacios naturales de gran valor ecológico y a especies amenazadas como el oso pardo, el desmán ibérico o el urogallo.
Greenpeace subraya que las lluvias acumuladas durante el invierno no garantizan una campaña tranquila. Diversos estudios científicos demuestran que los años más extremos en incendios dependen principalmente de las condiciones meteorológicas del propio año, especialmente de las olas de calor y los episodios de temperaturas extremas.
Por ello, la organización considera imprescindible que las comunidades autónomas no retrasen las declaraciones de riesgo de incendio cuando se produzcan episodios de calor extremo, ya que estas medidas permiten limitar o prohibir actividades susceptibles de originar fuegos.
La mejor política de extinción es evitar que el incendio se produzca
Aunque el calor extremo favorece la propagación del fuego, Greenpeace recuerda que alrededor del 95 % de los incendios forestales tienen origen humano. Reducir negligencias, accidentes y conductas de riesgo sigue siendo la medida más eficaz para evitar tragedias ambientales y humanas.
La organización advierte además de que persiste una importante confusión social entre las causas que originan los incendios y los factores que favorecen su propagación. Mejorar el conocimiento ciudadano sobre ambas cuestiones resulta fundamental para reforzar la prevención y reducir el número de igniciones.
En este contexto, Greenpeace reclama recuperar grandes campañas de sensibilización ciudadana sobre prevención de incendios, reforzar la comunicación pública sobre las causas reales de las igniciones, mejorar la gestión forestal y apoyar al medio rural. Frente a incendios cada vez más extremos y simultáneos, la prevención y la adaptación al cambio climático deben convertirse en una prioridad política, social y presupuestaria.
“Necesitamos la ambición de campañas como la mítica Todos contra el fuego para reducir el número de incendios en un contexto marcado por el cambio climático y el abandono del medio rural. Hay que abordar tanto las causas que originan los incendios como las que favorecen su propagación”, señala Mónica Parrilla de Diego, responsable de la campaña de incendios de Greenpeace.
Greenpeace insiste en que los incendios forestales ya no son un problema exclusivamente estacional, sino una crisis estructural agravada por el cambio climático, las olas de calor y el abandono del medio rural. Evitar que 2026 repita las cifras de 2025 dependerá de la capacidad colectiva para reforzar la prevención y actuar antes de que se produzcan las emergencias.
Redacción / Agencias







