Adiós a los vigilantes de la montaña

Miembros del grupo de voluntariado ambiental de Pinoso tras avisar de un incendio que pudo extinguirse con rapidez.  Cuatro incendios en dos meses. El grupo de voluntariado de Pinoso ha logrado evitar que cuatro incendios forestales se propagaran en julio y agosto por las sierras que vigilan. Su rápido aviso a Emergencias ha sido, una vez más, determinante. 

Cuatro incendios en dos meses. El grupo de voluntariado de Pinoso ha logrado evitar que cuatro incendios forestales se propagaran en julio y agosto por las sierras que vigilan. Su rápido aviso a Emergencias ha sido, una vez más, determinante.

El medio centenar de voluntarios ambientales que durante los calurosos meses de julio y agosto han estado vigilando las montañas de Pinoso, Monóvar y Algueña para prevenir, detectar y alertar sobre cualquier incendio forestal acaban hoy su actividad.

Todos los días entre las 10 y las 20 horas, fines de semana incluidos y alguna que otra noche, se les ha podido ver repartidos en seis puntos fijos de vigilancia y en un vistoso 4×4 de siete plazas con el que recorren los parajes de mayor riesgo. Las Encebras, Tres Fuentes, Purgateros, Almorquí, Humedal del Prado, Cabezo de la Sal, Caballusa y Sierra de Salinas entre otros de los muchos enclaves naturales comprendidos en los 146 kilómetros cuadrados que abarca el término del último municipio del Medio Vinalopó, el que fija la frontera de Alicante con Murcia y Albacete.

Esta noche toca cena de despedida. El momento propicio para que los voluntarios -los hay desde los 16 años hasta más de 65, casados y solteros, hombres y mujeres- recuerden las «batallitas» y anécdotas de un campaña de vigilancia en la que su rápida intervención ha permitido evitar, al menos, cuatro incendios forestales. Su única función es inspeccionar y, en caso de avistar fuego o humo, avisar lo antes posible a la garita de vigilancia que la Conselleria de Medio Ambiente tiene situada en los Altos del Reclot de Monóvar.

Pero todo esto no es nuevo en Pinoso. El grupo de voluntariado ambiental que coordina el biólogo municipal José Carlos Monzó lleva 14 años convirtiéndose cada verano en los «ojos» del monte. Un largo periodo en el que ha conseguido ser la primera «voz» en alertar del 70% de los incendios forestales registrados en Pinoso y en las sierras aledañas. Y, de paso, ha evitado prácticas contra natura -vertidos incontrolados por ejemplo-, ha contribuido a la conservación de especies de flora y fauna amenazadas como el limonium y los anfibios y reptiles autóctonos, y ha evitado el despliegue de costosos dispositivos de extinción ante falsas alarmas originadas por las columnas de polvo blanco que emanan de las canteras de mármol de la zona. Y todo ello sin cobrar un solo euro. Movidos únicamente por el amor a la naturaleza.

Recorte de ayudas del Consell y la Diputación

En pleno verano, con más de 40 grados a la sombra, los voluntarios optan cada día por salir a vigilar el monte en lugar de darse un refrescante baño en la piscina, tomarse unos «refrigerios» con los colegas o dormir una plácida siesta en casa. Por hacer lo que hacen no cobran absolutamente nada. Tan sólo reciben el equipamiento y un menú diario. Sin embargo, los recortes de la Administración son cada vez mayores. En el año 2008 el Consell subvencionó al voluntariado de Pinoso con 11.000 euros y la Diputación con 11.500. En 2009 la ayuda del Consell bajó a 4.500 mientras que la de la Diputación subió a 12.400. Este año entre ambas administraciones no superan los 3.000 e pero el Ayuntamiento ha demostrado sensibilidad ambiental y ha suplido tal recorte.

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