Con motivo del Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales, que se celebra mañana, 18 de agosto, la organización reclama superar un modelo centrado principalmente en la extinción y avanzar hacia una estrategia integral basada en la prevención social, la gestión del paisaje y la preparación de la población.
El 95 % de los 8.800 incendios forestales que se producen de media cada año tiene origen humano.
La entidad pide reforzar la investigación de las causas, mejorar la identificación de los responsables y garantizar la aplicación efectiva de sanciones.
También propone actuar sobre el paisaje, recuperar usos agrarios y ganaderos y preparar a la población de las zonas con mayor riesgo.
WWF España reclama un cambio de enfoque en la lucha contra los incendios forestales. Este año se contabilizan ya 16 víctimas mortales, alrededor de 240.000 hectáreas arrasadas y 42 grandes incendios. Ante esta situación, la organización considera necesario reforzar la prevención, la gestión del territorio y la autoprotección frente a unos fuegos extremos que, agravados por la crisis climática, pueden superar la capacidad de los medios de extinción.
El pasado mes de julio evidenció, según la entidad, un cambio de escenario por la superficie afectada, el número y gravedad de los grandes incendios y, especialmente, por la simultaneidad de episodios que en algunos casos ha desbordado a los equipos de emergencias.
A ello se suma una mayor vulnerabilidad del territorio. Los efectos del cambio climático coinciden con paisajes cada vez más inflamables debido a la falta de gestión y a la pérdida de usos tradicionales como la agricultura y la ganadería.
La prevención, sostiene WWF, debe actuar en varios frentes: evitar las igniciones de origen humano, adaptar el paisaje, recuperar actividades agrarias y ganaderas compatibles con la conservación, restaurar ecosistemas degradados y preparar a la población para convivir con un riesgo que no puede eliminarse por completo.
El 95 % de los incendios tiene origen humano
El informe “Incendios extremos: el reto de adaptar el territorio” señala que, aunque el número de siniestros ha descendido un 33 % en la última década, la incidencia continúa siendo elevada.
En España se producen de media unos 8.800 incendios forestales al año. El 95 % tiene origen humano y solo el 5 % se debe a rayos. Entre los incendios de origen humano cuyas causas son conocidas, un 53 % son intencionados y un 28 % están relacionados con negligencias y accidentes.
La organización considera prioritario investigar mejor las causas y motivaciones, identificar a los responsables y aplicar las correspondientes sanciones y condenas.
Los últimos datos disponibles muestran además importantes dificultades para esclarecer el origen de los incendios. El MITECO desconoce la causa de más del 12 % del total de siniestros y, según estimaciones del SEPRONA citadas por la entidad, hasta el 60 % no llega a esclarecerse.
Más prevención frente a un modelo centrado en la extinción
Otro de los problemas señalados es la falta de conciencia social sobre el riesgo. La entidad pide reforzar la información, la sensibilización y la autoprotección, especialmente en las zonas de alto riesgo y en la interfaz urbano-forestal.
También cuestiona el desequilibrio entre los recursos destinados a apagar incendios y los dedicados a prevenirlos. Según los datos recogidos en su informe, el 78 % de los recursos se dirige a la extinción, entre 600 y 700 millones de euros al año, mientras que un 12 % se dedica a prevención, gestión forestal y adaptación del paisaje, unos 180 millones anuales. El 10 % restante corresponde a otras partidas vinculadas a la política forestal y a diferencias de clasificación presupuestaria entre administraciones.
España dispone de uno de los sistemas de respuesta frente a incendios más desarrollados y de una elevada inversión en extinción por hectárea. Sin embargo, la organización advierte de que esta capacidad resulta insuficiente ante incendios extremos si no se acompaña de una actuación preventiva sobre el territorio.
Adaptar el territorio antes de la emergencia
La propuesta pasa por una estrategia integral que actúe antes de que el incendio se convierta en una emergencia. Además de reducir las igniciones y mejorar la investigación de sus causas, plantea generar una cultura social del riesgo y preparar mejor a la población.
La gestión del paisaje constituye el otro gran eje. WWF y otras entidades, entre ellas la Fundación Pau Costa, proponen cinco compromisos: gestionar cada año al menos el 1 % de la superficie forestal; destinar un mínimo de 1.000 millones de euros anuales a la gestión y protección del territorio; apoyar a agricultores y ganaderos que mantienen vivo el medio rural; mejorar la protección de los pueblos y la preparación de la ciudadanía, y reforzar la coordinación y el seguimiento de las políticas públicas.
El objetivo es complementar la capacidad de extinción con una política sostenida de prevención, adaptación del paisaje y preparación social frente a unos incendios forestales cada vez más extremos.
Redacción | WWF







