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Denuncia que los jets privados al foro de Davos generaron el mismo CO2 que 350.000 coches en una semana

Greenpeace ha lanzado hoy un informe que analiza las emisiones de CO2 que causaron los viajes en avión privado de los asistentes al Foro Económico Mundial (FEM) de Davos de 2022. Las conclusiones muestran cómo generaron emisiones equivalentes a 350.000 automóviles haciendo 750 kilómetros diarios durante una semana [1]. 1040 jets privados entraron y salieron de los aeropuertos que prestan servicio a Davos durante la semana del encuentro. Esta circunstancia provocó que las emisiones de CO2 se multiplicaran por cuatro durante aquellos días. Y todo indica que este fenómeno se repetirá en la nueva cita del FEM, que arrancará a partir del 16 de enero.

Klara Maria Schenk, portavoz de la campaña de movilidad europea de Greenpeace, ha señalado: “Los ricos y poderosos que acuden a Davos para debatir a puerta cerrada sobre el clima y la desigualdad usan el medio transporte más contaminante y desigual que existe, justo cuando Europa experimenta el mes de enero más cálido desde que hay registros y las comunidades de todo el mundo sufren los fenómenos meteorológicos extremos por la crisis climática”.

La investigación, encargada por Greenpeace a la consultora holandesa CE Delft, muestra que la afluencia de jets privados a los aeropuertos de alrededor de Davos se duplicó durante la reunión del Foro Económico Mundial de 2022 en comparación con el promedio del resto del año. De todos estos vuelos realizados, el 53% fueron de corta distancia, por debajo de los 750 km, que fácilmente se podrían haber sustituido por viajes en tren o automóvil. El 38% voló en distancias ultracortas, de menos de 500 km. Incluso se detectó un vuelo realizado de tan solo 21 km. Según el informe, los países con el mayor afluencia a los aeropuertos de Davos fueron Alemania, Francia, Italia y España.

Los vuelos de jets privados atrajeron la atención del público mundial el año pasado después de que varias figuras públicas recibieran críticas por sus desplazamientos ultracortos en estas aeronaves. El análisis publicado por Greenpeace International se produce días antes de que los líderes políticos y empresariales se dirijan a Davos para asistir al Foro Económico Mundial de 2023, con el objetivo señalado de querer abordar la crisis climática y otras «crisis en curso» desde una «acción colectiva audaz».

“Si tenemos en cuenta que el 80 % de la población mundial nunca ha viajado en avión, pero sufre las consecuencias de las emisiones provocadas por estas “bombas climáticas” que son los jets privados, y que el Foro Económico Mundial afirma estar comprometido con el Acuerdo de París… pues nos encontramos ante una insoportable clase magistral de hipocresía. Los jets privados deben pasar a la historia si queremos tener un futuro verde, justo y seguro para todos. Los líderes mundiales deben predicar con el ejemplo y prohibir los jets privados y los vuelos de distancia corta claramente prescindibles”, ha agregado Schenk.

Para Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España, «Davos representa lo más perverso de un sistema socio-económico fallido: élites que intentan vender una imagen de sostenibilidad y de que están ahí para cambiar el mundo mientras concentran una riqueza y poder desproporcionadamente obsceno y se benefician a costa de la mayoría de las personas y del planeta, poniendo la vida en jaque».

Los jets privados no están regulados en la UE, a pesar de que son el modo de transporte más contaminante del planeta en su relación entre pasajero y kilómetro [2]. Por primera vez, en 2022, varios países de la UE, encabezados por Francia, comenzaron a solicitar una regulación europea de las emisiones de la aviación en toda la UE que incluya la problemática de los vuelos cortos innecesarios – con alternativa viable en tren – y de los jets privados. 

Carlos García Paret  | Greenpeace

Conclusiones del informe AQUÍ

Desestimada la construcción de la macrogranja de Noviercas al no cumplir la nueva legislación

La empresa Valle de Odieta S.C.L. quería construir en Noviercas (Soria) una macrogranja para explotar 23.520 animales, más de 20 veces lo que establece el actual real decreto

“Hoy es un gran día. Por fin, el faraónico proyecto de macrogranja que Valle de Odieta quería construir en Noviercas, debe ser desestimado definitivamente”, ha declarado Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace. “Han sido más de cinco años trabajando para frenar esta macrogranja y por ello desde Greenpeace aplaudimos la normativa aprobada hoy por el Gobierno”, concluye.

Hoy en Consejo de Ministros se ha aprobado el “Real Decreto por el que se establecen Normas Básicas de Ordenación de las Granjas Bovinas”. Su aprobación es una gran noticia para el medio ambiente y para la España rural, ya que con él se paralizará definitivamente el proyecto de macrogranja que Valle de Odieta S.C.L. pretendía llevar a cabo en el pequeño pueblo de Noviercas, Soria. La empresa proyectaba construir una macrogranja capaz de explotar 23.520 vacas, cuando la normativa aprobada hoy establece un máximo de 725 vacas lecheras (850 unidades de ganado mayor). La macrogranja de Valle de Odieta hubiera contado con un número de cabezas de ganado más de veinte veces superior a lo que establece el real decreto. Hubiera sido también la macrogranja más grande de España, de Europa y estaría entre las cinco más grandes del mundo.

Asimismo, la normativa también establece que, por encima de este máximo, tampoco se debe permitir la ampliación de las explotaciones que estén actualmente en funcionamiento, por lo que consideramos desde Greenpeace que el Gobierno de Navarra debe desestimar la solicitud que la misma empresa hizo recientemente para ampliar su macrogranja de Caparroso. La actual solicitud haría que esta macrogranja fuese casi 12 veces más grande de lo que marca la legislación hoy aprobada.

Pese a que el real decreto es una señal clara para el sector, esta legislación sigue sin ser la apuesta por un modelo de ganadería verdaderamente sostenible y de pequeña y mediana escala. La capacidad máxima establecida de 850 unidades de ganado mayor sigue siendo muy elevada. Sí, impedirá la instalación de explotaciones de dimensiones exageradas, sin embargo, permitirá la instalación de explotaciones bastante grandes que, al ser sumadas, seguirán representando un gran impacto ambiental. En definitiva, la legislación aprobada hoy no tiene en consideración el efecto acumulado de las futuras explotaciones. Por este motivo, desde Greenpeace propusimos en nuestras alegaciones que la capacidad máxima tuviera un límite de 180 unidades de ganado mayor. Así, pedimos que el Gobierno, en paralelo a esta normativa, desarrolle un plan estratégico de ganadería que permita tener una visión de conjunto y que impida las consecuencias negativas de la suma de muchas explotaciones de menor tamaño. Este plan debe contemplar también la reducción gradual de la cabaña ganadera en intensivo hasta alcanzar un 50 % menos en 2030, pues solo así nos podremos enfrentar a muchos de los retos que se presentan en la actualidad, como por ejemplo el cambio climático, uso de agua y su contaminación, emisiones de amoníaco, la despoblación o el sufrimiento animal.

Luís Ferreirim | Greenpeace

Ecoconsejos para celebrar unas fiestas sostenibles

La Navidad ya está a la vuelta de la esquina y, con ella, el aumento en los hogares del consumo de comida, juguetes, regalos, y otros objetos como la decoración navideña. Una época en la que hay que seguir demostrando el gran compromiso medioambiental que caracteriza a la sociedad española. Para ello, Ecoembes, la organización ambiental sin ánimo de lucro que coordina el reciclaje de envases en España, lanza una serie de recomendaciones para ayudarnos a continuar siendo responsables con el medioambiente mientras disfrutamos de la Navidad.

Practica el Reboxing

En Navidad solemos generar más residuos que en otras épocas del año. Por ello, es importante que todos los envases y embalajes se depositen en su contenedor correspondiente para que puedan ser reciclados y tener una segunda vida: envases de plástico, latas y briks (amarillo); papel y cartón (azul); vidrio (verde); orgánico (contenedor marrón, si lo hay); resto de residuos (contenedor gris, el de resto).

Unos de los materiales más recurrentes en estas fechas es el papel y cartón, muy presente en los regalos navideños. Y, aunque el 90% de los ciudadanos sabe que deben depositarse en el contenedor azul -según detalla el informe de  Hábitos de reciclaje de la población española elaborado por el Instituto Catchment, es importante la importancia de hacerlo correctamente: plegando las cajas antes de echarlas al contenedor, bautizado como Reboxing, y quitando las etiquetas y los precintos.

Además, para todas las dudas que puedan surgir a la hora de separar los residuos, disponemos de AIRE, un chatbot de reciclaje inteligente que resuelve las dudas sobre reciclaje de forma gratuita.

Ahorra energía con pequeños gestos

Las luces de navidad son un elemento de decoración indispensable durante esta época de celebraciones y uno de los símbolos más característicos del espíritu navideño. Por eso, si vas a utilizarlas, es muy importante que lo hagas de forma responsable, utilizando bombillas de bajo consumo, como las luces LED, que gastan un 90% menos de energía que las tradicionales. Además, para controlar el consumo lo máximo posible, es conveniente limitar las horas de encendido a momentos especiales y no todo el día o la noche.

Otras acciones que podemos llevar a cabo es subir las persianas durante el día para aprovechar las horas de luz natural o, por ejemplo, desenchufar todos los electrodomésticos y aparatos que no necesiten estar conectados constantemente.

Planifica tus compras

Muchas veces, los hábitos de consumo suelen descontrolarse con la llegada de las fiestas navideñas. En algunas ocasiones “perdemos la cabeza” a la hora de realizar la compra para las comidas, cenas y regalos.

Por ello, es esencial hacer una buena planificación de las compras, estableciendo un presupuesto para no comprar más de lo que realmente necesitamos y acudir a las tiendas con un listado hecho previamente. Además, para fomentar la economía de tu entorno y reducir el impacto de tus compras, puedes acudir a comercios locales que cuenten con productos de KM 0 y llevar tu propia bolsa y tuppers.

Desplázate con conciencia ambiental

La Navidad es una época constante de reuniones, por lo que los desplazamientos se incrementan.  De este modo, para reducir la huella de carbono y seguir disfrutando de unas fiestas responsables con el planeta, recuerda que puedes escoger alternativas más sostenibles como caminar, moverte en bicicleta, desplazarte en patinete eléctrico o utilizar el transporte público (autobús, metro, tranvía…). En este sentido, es muy importante empezar a tomar conciencia sobre el impacto que tiene la forma en la que nos desplazamos, ya que, según el estudio sobre el nivel de conocimiento de problemáticas ambientales, realizado por More Than Research para Naturaliza, el proyecto de educación ambiental de Ecoembes, solo un 26,1% de la población española estaría dispuesto a no usar su coche privado para reducir la contaminación y mejorar los niveles de CO2.

Apuesta por una decoración sostenible

Como cada año en estas fechas, los hogares se engalanan con una amplia variedad de objetos y detalles festivos. Una tradición que, sin duda, puede ser compatible con el cuidado del medioambiente si sacamos nuestro lado más creativo y demostramos que se puede crear una bonita decoración navideña reutilizando materiales y creando nuestros propios adornos.

Además de llevar a cabo una acción de compromiso y conciencia ambiental, esta actividad es el momento perfecto para disfrutar junto a tus seres más queridos. Cada elemento será único, además de que las opciones son infinitas: podrás decorar el árbol de navidad con objetos reciclados como discos antiguos, rollos de papel higiénico caracterizados, cápsulas de café o latas de refrescos; así como crear tus propias figuritas de belén con corchos de vino o adornar el nacimiento con materiales naturales.

Javier Díaz / Rosa Santiago / Lidia Bravo

Acaba un 2022 negativo para España: incendios, sequía, olas de calor e inundaciones

Greenpeace hace balance de los impactos agravados por el calentamiento global y por la pérdida de biodiversidad, que representan una amenaza clara a la que nos enfrentamos en España y en todo el planeta. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) confirmó el pasado abril que la mortalidad por inundaciones, sequías y tormentas durante la última década fue 15 veces mayor en los países muy vulnerables que en los de muy baja vulnerabilidad. Aun así, no hace falta ir a latitudes más lejanas para confirmar el aumento de vulnerabilidad de la población, ya que la región mediterránea es donde se está apreciando con mayor rapidez el impacto del calentamiento global.

Cuando hablamos de olas de calor, de sequías o inundaciones, muchas personas hablan de la naturaleza, de que no depende de nosotros. Sin embargo, las actividades y decisiones humanas son el origen de eventos extremos, con lo que está en nuestra mano la protección de la biodiversidad y del clima, para prevenir los grandes desastres que estamos viviendo y que se prevé que aumenten en el futuro”, dijo Maria José Caballero, responsable de campañas de Greenpeace.

Temperaturas anómalas y olas de calor: temperaturas letales

La ciencia deja claro lo que este año 2022 ha confirmado: que el calentamiento global provoca olas de calor más frecuentes y más peligrosas. Se estima que más de tres mil millones de personas vivirán en lugares con temperaturas “casi inhabitables” para 2070.

La definición de la AEMET de “ola de calor”, basada en la ciencia y en los datos, así como los registros y estudios que realiza, deja claro que cada vez se producen más olas de calor, más duraderas y más intensas. Las olas de calor en España en este 2022 han sido las más largas (un total de 41 días), las que han afectado a más provincias a la vez (44 de las 50 provincias), y las más intensas (anomalía de +4,5 ºC) de toda la serie histórica desde 1975, con récords de temperaturas máximas en muchas provincias (1).

Estas olas de calor provocan impactos en nuestra salud (problemas mentales, del sistema nervioso y mortalidad), en la agricultura (pérdidas de cultivos), en la ganadería (muerte y estrés físico animal), en nuestros bosques (en riesgo de incendio extremo que ya estamos viendo), en nuestros ecosistemas (deterioro y pérdida) y en las reservas de agua (merma o desaparición), entre otros. Este 2022, más de 4700 personas fallecieron en España, con un incremento muy superior a la mortalidad notificada, observada, esperada y atribuible a la temperatura (2).

Agua, un recurso del que depende la vida: escaso, contaminado y mal gestionado

A pesar del espejismo de las últimas lluvias, las reservas actuales de agua embalsada apenas superan el 35,7 % (esta semana). El año hidrológico 2021-2022 ha sido uno de los tres más secos de la serie histórica. Se cierra marcado por olas de calor intensas y con precipitaciones que han sido un 25 % inferiores a la media. Las reservas de agua embalsada son las más bajas en los últimos 27 años.

Actualmente, las Comunidades de Andalucía y la parte de Catalunya (3) donde se concentra el 80 % de su población están en situación de alerta por sequía, con restricciones de uso de agua.

Sin embargo, la falta de agua se debe a otros factores. Además de la sequía agravada por el cambio climático, las políticas de un recurso tan vital como este hace que más del 80 % del agua se destine al regadío intensivo e industrial en detrimento de la agricultura más tradicional y familiar y pone en riesgo el consumo humano. Poca agua, mal gestionada y contaminada como viene denunciando Greenpeace hace años.

Según los datos de la AEMET, el presente otoño pasará a ser uno de los dos más cálidos de la serie histórica. La temperatura media ha sido superior a 16 ºC, algo que solo se había registrado en 1983.

En cuanto a las precipitaciones, a nivel peninsular estamos ante un otoño seco, con un 25 % menos de lluvia de lo normal a finales del pasado mes de noviembre. Sin embargo, durante los 12 primeros días de diciembre llovió más del doble de lo normal en buena parte de la península, según la AEMET, e incluso más del triple en zonas de Extremadura y Castilla-La Mancha.

Grandes incendios forestales: la amenaza en forma de llamas

No es casual que un mal año de sequía sea un mal año de incendios. Sin olvidar que el 95 % de los incendios tienen origen humano, un territorio más caliente, más seco y por tanto más inflamable es el escenario perfecto para que ocurra un incendio de alta intensidad.

2022 ha sido el peor de los últimos 28 años. Aun con casi el mismo número de incendios este año (10.000) en comparación con la media del decenio y con una extinción exitosa (69 % de los incendios quedan en una hectárea), en 2022 se han quemado 268.000 hectáreas, el triple de lo que se quema de media en los últimos años, con 56 grandes incendios forestales, responsables de más del 80 % de la superficie quemada. Incendios ingobernables que escapan a la capacidad de los operativos. Un ejemplo de estos incendios históricos es el de Losacio (Zamora), con 30.000 personas desalojadas (4), cuatro personas fallecidas, 90 personas heridas, miles de hectáreas de alto valor ambiental afectadas, pérdidas de infraestructuras y de medios de vida de la población rural. Tras las llamas, las consecuencias negativas de los incendios continúan por largo tiempo, como la contaminación por arrastre de cenizas que afecta a los ríos y recursos pesqueros como el marisco, y restricción de consumo de agua potable por contaminación de cenizas.

Los estudios siguen confirmando que esta temporada extrema de incendios forestales que se ha producido en 2022 en los países del suroeste de Europa podría ser la «nueva normalidad» en los próximos años como consecuencia de los efectos del cambio climático (5).

Danas, inundaciones: llega el agua de manera torrencial

En España, hay 5 millones de personas que viven en zonas inundables (10 % de la población).

La ciencia prevé que el cambio climático provoque una mayor frecuencia de lluvias torrenciales, así como una subida del nivel del mar y, por ello, aumenta el riesgo de inundaciones. Lejos de hablar de la crudeza de la naturaleza, hay que recordar las actividades humanas que generan el riesgo de inundación: la mala ocupación del suelo, es decir, asentamientos en zonas inundables y la alteración de las dinámicas costeras (destrucción de ecosistemas, alteración de la recarga natural de playas, sobreexplotación de acuíferos, etc).

Los meses de sequía que se alternan con temporadas de grandes aguaceros comienzan a ser una normalidad en el calendario de eventos, tanto que las compañías aseguradoras están comenzando a incluir cláusulas para no cubrir desperfectos por inundaciones. La gota fría del 1 de septiembre de 2021, de tan solo un día, tuvo indemnizaciones por valor de 78 millones de euros. La del  13 septiembre (13 días), 99 millones de euros. Sin olvidar las 300 personas en España fallecidas en inundaciones en los últimos 30 años (6).

El mejor plan de rescate: protección del clima y la biodiversidad

El cambio climático explica el agravamiento, no el origen de eventos extremos, como queda recogido en la propia Estrategia Nacional de Protección Civil, que describe los riesgos clave en España. El pasado 24 de octubre se aprobó el Plan Nacional de Reducción de Riesgo de desastres Horizonte 2035 que tiene como eje fundamental la mejora de la prevención y respuesta a las crecientes amenazas de todo tipo vinculadas al fenómeno del cambio climático con el Proyecto «Municipio seguro» para abordar la autoprotección.

La única forma de frenar el calentamiento global es dejar de emitir gases de efecto invernadero, que provienen principalmente de la quema de combustibles fósiles. Por ello, la medida más efectiva para reducir los impactos del cambio climático es que España aumente su objetivo de reducción de emisiones de efecto invernadero desde el actual objetivo del 23 % hasta por lo menos hasta un 55 % en 2030 (con respecto a 1990). Sin embargo, el pasado 20 de noviembre finalizaba la COP27 de cambio climático, en la que se ignoraron las peticiones para incluir el abandono progresivo de todos los combustibles fósiles responsables de las emisiones. La forma de reducir nuestras emisiones está clara y además proporcionará más ventajas al conjunto de la población que seguir con el sistema tal y como está ahora. Frenar la crisis de pérdida de biodiversidad es igual de urgente que frenar la crisis climática y, además, las medidas de protección de la biodiversidad son esenciales para frenar ambas crisis. Por ejemplo, proteger ecosistemas naturales como los océanos, pastos, bosques, corales o turberas, así como su uso de forma tradicional y sostenible, es imprescindible para mantener su papel clave en el ciclo del carbono y así reducir el calentamiento global.

“Tenemos el plan de rescate para la humanidad con soluciones climáticas y de protección a la biodiversidad. Necesitamos voluntad política para priorizar un planeta seguro por encima de intereses particulares. No tiene sentido hablar de municipio seguro cuando se incumplen planes preventivos, cuando no se reducen las emisiones, se edifica en zonas inundables o se extrae agua para regadío intensivo mientras se restringe el uso de agua para la población. Esto sale caro y peligroso”, dijo Maria José Caballero, responsable de campañas de Greenpeace.

Para reducir la vulnerabilidad de la población será necesario abordar el grado de exposición (la probabilidad de que la población sufra ese evento), su capacidad de intervención y la susceptibilidad.

Al igual que la reducción de emisiones, la adaptación al cambio climático implica a toda la sociedad, desde el ámbito individual hasta las instituciones privadas y públicas, teniendo claro que las administraciones más grandes tienen la mayor responsabilidad. De igual forma, las medidas abarcan a todos los ámbitos de la sociedad y a todos los sectores económicos, tal y como deja claro el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Las administraciones públicas deben fomentar la participación de toda la sociedad en la evaluación, planificación y ejecución de estas medidas, tanto la población afectada como instituciones que pueden contribuir por sus capacidades técnicas o financieras.

Estas son las demandas que propone Greenpeace para prevenir eventos extremos y así reducir su impacto:

Olas de calor

Nuestras instituciones tienen numerosas herramientas para intentar adaptarnos a las olas de calor que el calentamiento global está haciendo más intensas y frecuentes. Frente a ellas, hay que recordar que el calor extremo mata y afecta más a las personas más vulnerables, por lo que la prioridad debe ser proteger a estas personas en primer lugar, especialmente los ancianos, las familias de bajos ingresos y las personas sin hogar.

  • Aprobar normativa que obligue a empresas y administraciones públicas a evaluar y prevenir riesgos laborales asociados al cambio climático y especialmente a las olas de calor y a las temperaturas anormalmente altas.
  • Evaluación del cambio climático y especialmente de las olas de calor en especies amenazadas y en espacios protegidos. Elaboración y ejecución de planes de adaptación frente a ello.
  • Que la planificación territorial y sectorial tenga en cuenta el cambio climático y las olas de calor para fomentar la conectividad ecológica (que facilite la conexión de seres vivos a ecosistemas con mejores condiciones), así como una mejor red de ecosistemas naturales que sirvan para amortiguar los impactos de las olas de calor.
  •  Estudio, planificación y medidas de adaptación en la agricultura y la ganadería. Por ejemplo, el apoyo a especies autóctonas que aumentan la variedad de respuesta frente a las olas de calor, la diversificación de especies y variedades, una buena gestión del suelo que favorezca una buena retención de agua, mejora de las infraestructuras ganaderas y fomento del uso de setos y árboles como protección frente a las olas de calor.
  • La infraestructura verde (7) es fundamental para la adaptación a las olas de calor, ya que consigue reducir la temperatura ambiente, especialmente frente a la infraestructura gris, reduciendo el efecto de islas de calor urbanas. Será necesario aumentar las infraestructuras verdes, aumentando la restauración de ecosistemas y reducir las infraestructuras grises. Esta medida tendrá a su vez beneficios asociados como la reducción de emisiones de efecto invernadero, el aumento de la absorción de carbono y la mejora de la biodiversidad. Para ello puede ser de utilidad aplicar la Agenda Urbana Española.
  •  Mejora del aislamiento y del comportamiento térmico de los edificios de acuerdo a los escenarios futuros. Los nuevos edificios deben ser neutros en carbono. Es urgente aprobar un “plan nacional de choque” que promueva la mejora del aislamiento de los edificios. Además de las ayudas actuales, que están acelerando la adopción de este tipo de planes, se necesita un plan especial dirigido a edificios de familias vulnerables, en los que las administraciones deberán liderar y financiar las obras de aislamiento. Todos los edificios públicos deben acometer la rehabilitación energética de forma urgente. Esto mejorará tanto la adaptación de la población más vulnerable frente a las olas de calor como la reducción de emisiones de efecto invernadero, al disminuir la necesidad de energía para calefacción y refrigeración.
  • Cambiar los sistemas de transporte, implantar el urbanismo de proximidad y reducir el espacio dedicado al transporte privado motorizado.
  • Proteger el agua: mucho más que ausencia de lluvia.

Estas son las medidas que se deberían adoptar para promover un uso sostenible del agua:

  • Luchar contra el grave estado de sobreexplotación y contaminación que sufren nuestras aguas y prestar especial atención a las aguas subterráneas, al ser reservas estratégicas y aún muy desconocidas.
  • Reducir nuestra vulnerabilidad al riesgo de sequía, aminorando la cantidad total de agua consumida, fundamentalmente por el regadío intensivo e industrial, al ser este el mayor consumidor (80 % del total).
  • Incluir a la ciudadanía en la gestión del recurso del agua y de los riesgos hídricos, a través de procesos participativos reales y asambleas ciudadanas.
    Implantar regímenes de caudales ecológicos científicamente establecidos.
  • Orientar las políticas agrícolas y ganaderas hacia la sostenibilidad y la reducción del consumo de agua, a través de una transición hidrológica justa.
    Establecer una hoja de ruta para potenciar la agricultura ecológica y reducir la cabaña ganadera en intensivo en un 50 % para 2030.

Cumplir los planes preventivos en zonas de alto riesgo y gestionar el paisaje

  • La gestión del paisaje es una de las pocas ventajas estratégicas para prevenir grandes incendios catastróficos, es decir, no se puede cambiar la meteorología o la topografía, factores de los que depende el comportamiento del incendio, pero sí se pueden modificar las condiciones del combustible. En esta gestión, las quemas prescritas son una herramienta necesaria para la prevención de propagación de incendios forestales. Otra herramienta necesaria es el fomento de los paisajes en mosaico, potenciando la ganadería extensiva y la agricultura ecológica de pequeña escala.
  • Cumplimiento de la normativa. Se necesitan planes preventivos en zonas de alto riesgo (ZAR) como marca la Ley de Montes. Esto no se está cumpliendo. Hay que dotar con recursos a los municipios.
  • Cumplimiento de los planes de emergencia en zonas de alto riesgo. No se cumple la Directriz Básica de Protección Civil. Una vez más, hay que dotar con recursos a los municipios.
  • Comunicación a la ciudadanía de los planes y exigencia de planes de autoprotección. 
  • Invertir en la población para crear comunidades organizadas y adaptadas, de esta manera aumenta la percepción del riesgo y se previenen incendios forestales o se mitigan sus efectos.

DANAS e inundaciones. Planificación urbanística

  • Incluir el riesgo de inundación en la planificación urbanística.
  • Contemplar que los usos del suelo en zonas inundables sean compatibles con las inundaciones.
  • Establecer franjas amplias de protección en los márgenes de los torrentes
  • Aumentar los recursos para que la administración pueda controlar a priori nuevas construcciones en zonas inundables.
  • Trabajar con sistemas eficientes de alerta meteorológica.
  • Contar con más estudios de atribución en y para España, dado que es la única herramienta científica que nos informa de modo objetivo sobre la relación entre el cambio climático y un determinado evento meteorológico.

Maria José Caballero | Greenpeace

Greenpeace propone atajar el despilfarro para paliar la crisis energética.

Días antes del comienzo del invierno, un nuevo análisis encargado por Greenpeace Nordic muestra cómo los gobiernos nacionales de la UE podrían ahorrar rápidamente hasta 278 TWh de energía este invierno -más que el consumo anual de electricidad de España- mediante la adopción de medidas inmediatas para hacer frente al derrochador consumo excesivo de gas, petróleo y electricidad. Greenpeace reclama objetivos obligatorios de reducción de la demanda del 15% para el gas, el 10% para la electricidad y el 13% para el uso energético del transporte en la UE.

El ahorro de energía señalado en el informe no requiere nuevas inversiones o infraestructuras: son los frutos más fáciles de recolectar. Aun así, las emisiones de carbono ahorradas en 2023 equivaldrían a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de Polonia, cuarto emisor de la UE.

En julio, los gobiernos de la UE acordaron un objetivo del 15% de reducción de la demanda global de gas, pero no es obligatorio. En septiembre, los ministros adoptaron un objetivo obligatorio de reducción de la demanda máxima de electricidad en un 5% y una reducción global no obligatoria del 10% para la electricidad. La UE ni siquiera ha debatido un objetivo de reducción de la demanda de petróleo, y menos aún uno obligatorio, a pesar de que el petróleo representa algo más del 35% del consumo de energía primaria.

En palabras de Isadora Wronski, responsable de la campaña sobre clima y energía de Greenpeace Nordic: «Los líderes europeos parecen ver la crisis energética sólo como un problema de falta de suministro, lo que les lleva a tomar decisiones miopes y desastrosas, como volver a encender las centrales de carbón. La realidad es que hay un exceso de demanda, en forma de despilfarro energético. Los gobiernos de la UE deben aprovechar el enorme potencial de ahorro energético en petróleo, gas y electricidad haciendo obligatoria la reducción de la demanda. Si lo hacen, no sólo reducirán las facturas de los ciudadanos en medio de la crisis del coste de la vida, sino que nos mantendrán en el buen camino para responder a la crisis climática”.

«Las temperaturas bajan, pero los precios de la electricidad se disparan: las personas vulnerables ya están pagando el precio de esta crisis y reduciendo todo lo que pueden. Son los grandes consumidores los que deben hacer los mayores recortes energéticos. Necesitamos que los gobiernos de la UE actúen con rapidez y equidad, estableciendo objetivos obligatorios de reducción energética a corto plazo para los sectores industriales primero, luego los comerciales y después los ricos, para aliviar la presión sobre los hogares vulnerables este invierno y los veranos e inviernos por venir”.

«No hay tiempo que perder, debemos ser resilientes para el próximo invierno: necesitamos programas para mejorar el rendimiento energético de los edificios, aumentar masivamente el despliegue de bombas de calor y mejorar la generación solar y eólica a todos los niveles. Necesitamos una revisión del sistema europeo de movilidad, sustituyendo el transporte individual impulsado por el petróleo por un transporte público limpio al servicio de la comunidad, y poner en marcha una transición a gran escala de los sistemas energéticos dominados por los combustibles fósiles a otros totalmente renovables».

Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña sobre combustibles fósiles de Greenpeace España, ha declarado: “El caso de España no es diferente. El Gobierno ha tomado medidas de subsidio con dinero público de los combustibles fósiles (tope al gas para plantas de generación y cogeneración, reducción del IVA del gas, los 20 céntimos de ayuda a los combustibles, tarifas reguladas PVPC y TUR para usuarios y comunidades, etc.) que han amortiguado hasta ahora el impacto de la crisis energética en los hogares. Pero este flujo de dinero público no puede mantenerse para siempre. La transición justa en los hogares y la movilidad renovable y eficiente es inaplazable, priorizando a las personas más vulnerables y protegiendo el acceso universal a una cantidad mínima de energía”.

El nuevo análisis en el que se basa el informe de Greenpeace ha sido realizado por investigadores del Instituto de Futuros Sostenibles de la Universidad Tecnológica de Sydney y publicado por Greenpeace Nordic.

El informe examina el potencial a corto plazo para reducir la demanda de energía de forma equitativa. Esto significa centrarse primero en el ahorro de energía en los sectores industriales, luego en los comerciales y, por último, en los hogares y particulares ricos, apoyando y protegiendo al mismo tiempo a los más vulnerables.

Una reducción justa de la demanda energética también reduciría las facturas de los servicios públicos, disminuiría los riesgos de escasez y apagones y aliviaría la crisis del coste de la vida que está llevando a millones de personas en Europa a la pobreza energética.

Las principales conclusiones del nuevo informe son las siguientes:

PETRÓLEO. La reducción del límite de velocidad en las autopistas de 130 a 110 km/h y la introducción de medidas que reducción del uso del coche un 10% , como billetes de transporte público asequibles, supondrían el mayor ahorro en términos de millones de barriles de petróleo al año.
GAS. La UE-27 podría reducir el consumo de gas fósil en un 15% en todos los sectores este invierno en marzo de 2023, incluso sin nuevas inversiones en medidas energéticas. Esto requeriría reducciones significativas por parte de Alemania, Francia, España, Italia y los Países Bajos -los 5 países que más gas fósil consumen-, que juntos representan más del 66% de todo el uso de gas fósil de todo el uso de gas fósil en la industria manufacturera de la UE-27.
ELECTRICIDAD. Reducir la demanda de electricidad en un 15 % en los sectores público, comercial y residencial, junto con un ahorro de electricidad del 20 % en la industria, reduciría el consumo total de energía primaria en la EU-27 en más de un 6,5 %. La reducción sería superior al consumo total de energía primaria en 2021 de Suecia, Austria y Luxemburgo juntos.

Además de estas medidas sin inversión, los gobiernos de la UE también deberían invertir masivamente en programas de aislamiento de viviendas, eficiencia energética, transporte público y calefacción solar a gran y pequeña escala, y acelerar la transición hacia un sistema energético 100% renovable en Europa para 2040.

Francisco  del Pozo y Paz Vaello | Greenpeace

Cómo impulsar la sostenibilidad en el sector Retail con la digitalización de los procesos de negocio

La huella de carbono es uno de los indicadores más importantes para las empresas que luchan contra el cambio climático y el calentamiento global. Este desafío afecta a todos los sectores, pero existe un grupo de empresas que está especialmente implicado: las compañías de Retail, tanto de venta en tiendas físicas como de ecommerce.

“Las compañías de Retail están comprometidas con mejorar su sostenibilidad, no sólo por una responsabilidad moral, sino porque se lo exige el mercado. Y es que los clientes están cada vez más sensibles, no sólo al precio y calidad de los productos, sino también si los mismos son respetuosos con el planeta en el packaging, en su producción, distribución, etcétera”, afirma Ana Espada, Account Manager de ARBENTIA.

Pero es difícil actuar sobre algo que no se puede medir. Por ello, la firma internacional de consultoría de negocio y tecnologías de la información, ARBENTIA, propone a las compañías del sector una serie de medidas y herramientas, sobre tecnología Microsoft, que les ayuden a evaluar, a monitorizar y a mejorar sus índices de sostenibilidad con la digitalización e informatización de procesos.

Entre estas medidas y herramientas destacan:

  1. Visión global de reporting: realizar una memoria sostenible digital con estrategias y acciones concretas y medibles en el tiempo permite saber si se están cumpliendo los objetivos propuestos. La informatización de este plan con gráficas y estados de información no financiera facilita medir el impacto de las acciones que se ponen en marcha, algo a lo que también ayuda la personalización de KPI’s para el seguimiento de la estrategia sostenible.
  2. Reducción de la huella de carbono: la tecnología Microsoft, en primer lugar, permite el desarrollo de soluciones de IoT para el control de los consumos y recorridos de la flota de transporte, generando análisis completos para la optimización de las rutas de transporte. También facilita el mantenimiento predictivo de los recursos necesarios para producir para stock y garantizar, al mismo tiempo, el 0 desperdicio (aprovechamiento de recursos al máximo).
  3. Eficiencia energética: los productos de gran consumo necesitan de soluciones IoT para el seguimiento de los suministros por cada centro o tienda involucrados en el proceso; pero también es interesante conocer qué áreas geográficas, centros o tipo de comercio consume más y por qué (la tecnología Microsoft ayuda a generar Benchmarks completos y con un formato específico).
  4. Reducción de desperdicios: la informatización de los procesos permite el análisis de la reducción de los desperdicios, la gestión de la caducidad o realizar un forecast de fabricación.
  5. Responsabilidad social: se pueden desarrollar aplicaciones muy sencillas que activen un sistema de puntos para aquellos clientes que consumen productos ecológicos y bio o para informar, personalizar y facilitar al consumidor la toma de decisión de compra sobre opciones más saludables o mostrando la trazabilidad y origen del producto (memoria). De esta manera se premia la responsabilidad medioambiental de los clientes que elijan otro tipo de opciones, y se crea conciencia sobre los esfuerzos que realiza la compañía.

La digitalización y la automatización de procesos nos proporcionan una información clave para medir y mejorar en sostenibilidad, información que de cara al interior de la organización también ayuda a la optimización de los consumos y de los costes y, de cara al exterior, proyecta una imagen de responsabilidad que mejora la competitividad de las empresas del sector”, explica Ana Espada, Account Manager de ARBENTIA.

Iva Roumenova / Blanca Miner

Greenpeace coloca montañas de residuos en el centro de Madrid contra la sobreproducción de las marcas en el Black Friday

  • Bajo el lema “Hecho para tirar”, activistas de la organización denuncian el impacto del consumismo alentado por las empresas especialmente en días como este
  • El Black Friday es un momento de sobreconsumo que ejerce una elevada presión sobre los recursos naturales del planeta y genera una gran cantidad de desechos
  • Gobiernos y empresas deben cambiar el modelo de producción ya que el actual profundiza la crisis climática y de pérdida de biodiversidad

Coincidiendo con la celebración del Black Friday, activistas de Greenpeace han “devuelto” al núcleo comercial de Madrid cuatro grandes montañas de residuos para denunciar el impacto del consumismo alentado por las empresas. Bajo los lemas “Hecho para tirar”, “Sus beneficios, tus desperdicios”, “Las marcas nos están consumiendo” y “Black Friday destruye el planeta”, junto a las montañas de ropa, tecnología, plásticos y cartones de envíos, la organización denuncia la basura generada por aquellas compras que la industria “obliga” a la ciudadanía a hacer en momentos de sobreconsumo como el Black Friday. En ellas también se muestran las condiciones sociales y laborales que genera esta elevada producción de residuos sin sentido.

“El Black Friday no va de quien necesita comprarse una lavadora porque no llega a fin de mes. El Black Friday es el ejemplo pernicioso de cómo las marcas nos incitan y obligan a comprar un pantalón más, cuando ya tenemos seis iguales en el armario. Es un día de excusa que han creado las marcas para deshacerse de su elevada producción”, ha declarado Celia Ojeda, responsable de Biodiversidad de Greenpeace. “Esta sobreproducción de existencias que las marcas no son capaces de vender en el Black Friday o en otro momento consumista acaba en vertederos, incineradoras o exportada a otros países”.

Con esta acción, Greenpeace pide que el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) aplique estrictamente el artículo 18 de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular (6) (la conocida como “ley de plásticos”), en el que se indica que: “Queda prohibida la destrucción o su eliminación mediante depósito en vertedero de excedentes no vendidos de productos no perecederos tales como textiles, juguetes o aparatos eléctricos, entre otros, salvo que dichos productos deban destruirse conforme a otra normativa o por protección del consumidor y seguridad. Dichos excedentes se destinarán en primer lugar a canales de reutilización, incluyendo su donación, y cuando esto no sea posible, a la preparación para la reutilización o a las siguientes opciones de la jerarquía de residuos, respetando el orden establecido en el artículo 8”.

El Black Friday representa el pico del momento consumista, que acaba reflejado en un alto coste ambiental: un elevado uso y una preocupante contaminación del agua, pérdida de biodiversidad y de suelos, impacto negativo en la calidad del aire y en las emisiones. Nuestro sistema económico funciona a una velocidad tal que serían necesarios 1,8 planetas como la Tierra para reponer los recursos naturales que nuestro actual ritmo de consumo destruye. En el caso de España, necesitaríamos dos planetas para sostener nuestro ritmo de consumo. Este patrón, del que depende en gran medida la economía actual, tiene graves consecuencias para nuestra salud y la del planeta. Por ello, es necesario invertir esta tendencia si queremos mantenernos en el objetivo de evitar que la temperatura global se eleve más de 1,5 ºC.

Greenpeace saca a la luz uno de los impactos ambientales ocultos de este momento consumista, dónde acaban todas aquellas mercancías que se producen y no se compran: terminan tiradas en vertederos, a veces exportadas a vertederos de terceros países o incineradas. Si, además, estos productos contienen sustancias tóxicas, estas acaban contaminando el suelo, los acuíferos y el aire. Por ejemplo, en el caso de los textiles en España, se estima que cada año en torno a 990.000 toneladas de productos textiles van a parar a los vertederos. Por el contrario, las tasas de reciclaje textil siguen siendo muy bajas: solo entre el 10 % y el 12 % de los residuos textiles post-consumo se recoge por separado para su reutilización y/o reciclado, y menos del 1 % de la producción total se recicla en ciclo cerrado, es decir, con el mismo uso o similar (1).

En el caso de la tecnología, España es uno de los países que más basura electrónica genera, con 888.000 toneladas métricas en 2019 y más de 960.000 toneladas métricas en 2020. La acumulación de basura eléctrica y electrónica puede alcanzar los 74,7 Mt (millones de toneladas) en 2030 en todo el mundo. Esto supone que, si no se realizan acciones para parar esta tendencia, los datos prácticamente se doblarán en un periodo de 16 años (2030) (2). La gestión inadecuada de los residuos electrónicos agrava el calentamiento global, ya que, si estos no se reciclan, no pueden sustituir materias primas ni reducir los gases de efecto invernadero que se producen de su extracción.

En todo el mundo, menos del 1 % de las prendas se reciclan y convierten en ropa nueva (3). Los productos no vendidos o devueltos se destruyen de forma rutinaria. Se calcula que los productos destruidos en Europa en 2020 colocados uno tras otro darían la vuelta al mundo 1,5 veces (4). Por tanto, cuando llega el final del ciclo de la moda y se tiran prendas que contienen sustancias químicas peligrosas es inevitable que contaminen, que acaben en el camión de residuos textiles que se lleva a incinerar o se envía al vertedero cada segundo (5). El daño ambiental se multiplica si, además, esas prendas tienen compuestos tóxicos como demuestra el reciente informe sobre la marca Shein.

“Dada la crisis planetaria del clima y de la biodiversidad, además de la recientemente añadida crisis de las sustancias químicas (7), es obvio que no podemos permitirnos seguir con este sistema loco y destructivo. Debemos exigir un cumplimiento de la legislación y que las empresas cambien su modelo limitando su producción, diseñando productos de más calidad y durabilidad, evitando la obsolescencia programada y evitando el sobreembalaje de elementos de un solo uso. Es necesario potenciar una verdadera economía circular que se base en la reparación y la reutilización, y no en celebrar el consumismo”, ha declarado Ojeda.

Celia Ojeda-Martínez | Greenpeace

Gomaespuma vuelve a escena para tirar a la basura los mitos del reciclaje

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero con Gomaespuma de por medio el popular dicho se queda obsoleto, al igual que los estereotipos noventeros sobre el reciclaje. Como muestra de ello, el mítico dúo formado por Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, que decía adiós en 2008 tras 22 años en antena, vuelve a dar vida a sus emblemáticos muñecos para, en clave de humor – no podía ser de otra manera – desterrar la mentalidad noventera de aquellas personas que todavía no reciclan, además de tirar a la basura los típicos mitos del reciclaje.

De este modo, Gomaespuma vuelve a la carga con cuatro sketches que se emitirán en Youtube en los que, a través de la vida de una familia, además de sacar unas cuantas carcajadas a los espectadores, pretende remover conciencias en cuanto a nuestros hábitos de reciclaje.

Una madre, estresada con el día a día y desconfiada con el reciclaje porque “no sirve para nada”; un padre escéptico que dice que “no hay sitio en la cocina para tener más cubos”; y dos hijos, dos auténticos “trastos”, que tiran los envases en cualquier lugar. Menos mal que está la abuela, la más sensata y experta en reciclaje que, siempre a la gresca con su yerno y su hija, considera que habría que tener al menos una bolsa amarilla para los botes, las botellas de plástico y los briks colgada del picaporte de la puerta de la cocina para “modernizarse”. Y, como en todo edificio, no puede faltar la vecina entrometida pero que no quiere quedarse atrás en eso del reciclaje.

En definitiva, toda una familia que nos da lecciones sobre reciclaje y, además, algún que otro tirón de orejas. Eso sí, siempre acompañado de una sonrisa, pues si por algo fue famoso Gomaespuma fue por su ingenio de abordar con humor la actualidad.

En este sentido, si algo aprendimos de este dúo de los 90 es que con “chispa”, ironía y, sobre todo, con risas de por medio, es mucho más sencillo conectar con los aspectos cotidianos de nuestro día a día. Por eso, nada mejor que “reírnos” de los clichés y excusas de aquellos que se han quedado anclados en los noventa, menospreciando el valor del reciclaje. Asimismo, Gomaespuma deja también claro que el humor es la herramienta más efectiva para abrir la mente de aquellos que aún siguen pensando que los camiones juntan toda la basura que recogen de los diferentes contenedores o de poner punto final a la típica excusa de que no hay espacio en casa para reciclar.

Los dos primeros episodios ya están disponibles y pueden verse en Youtube en los siguientes enlaces: https://www.youtube.com/watch?v=PC1PbqTQkz8 y https://www.youtube.com/watch?v=HXUbqRXL9ug. El 5 de diciembre se publicarán los dos siguientes y últimos capítulos.

Sobre esta campaña, Juan Luis Cano y Guillermo Fesser han declarado que “nos hemos unido a esta campaña porque creemos que cada uno, desde su posición social y personal, debe aportar todo aquello que le sea factible para poder llevar a cabo el importante y dificilísimo reto que la humanidad tiene por delante, que no es otro que el de sobrevivir a nuestro propio desarrollo, aunque pueda parecer, a simple vista, una paradoja. En Gomaespuma siempre hemos estado sensibilizados con el medioambiente, incluso cuando nadie aún se fijaba en él así que, siendo coherentes con nuestra propia manera de pensar, no hemos dudado en sumarnos a esta iniciativa”.

Por su parte, Nieves Rey, directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes, ha señalado que “es fundamental desterrar los mitos que existen en torno al reciclaje de envases para conseguir que aquellos que todavía no reciclan lo hagan. Y qué mejor manera que hacerlo desde el humor, de la mano de un dúo de excepción: Gomaespuma. Estamos muy contentos de poder contar con Juan Luis y Guillermo. Son unos aliados perfectos para ayudarnos a sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de reciclar”.

Gomaespuma: humor y concienciación

Los creadores de Gomaespuma han querido recrear una familiar convencional -formada por una abuela, una madre, un padre, una hija y un hijo, a quienes les acompaña una vecina de lo más particular- para trasladar de forma natural a la sociedad un mensaje tan sencillo y de nuestro día a día como es que la gente recicle y se deje de excusas para no hacerlo.

Así, parodiando situaciones domésticas, pasadas por el tamiz del humor y la ironía, Gomaespuma transmite esos mensajes para conseguir que todo resulte cercano y reconocible, amable y eficaz.

Los 5 protagonistas de los videos se han creado en el taller de Adria Pérez basándose en los antiguos modelos de Gomaespuma, en gomaespuma reticulada y coloreados posteriormente con laca de bombilla. Para la grabación de los distintos episodios, se ha contado con un equipo formado por 27 personas, algunos de ellos antiguos colaboradores de Gomaespuma, entre equipo de diseño, construcción y montaje de decorados, técnicos de imagen y sonido, producción y postproducción. También destacan los 6 manipuladores de los muñecos, imprescindibles para que cobren vida en pantalla. Aquí encontrarás algunas imágenes entre bambalinas del proceso de creación y grabación: https://we.tl/t-lChhvbBpA2

Los famosos personajes de Gomaespuma dieron el salto de la radio a la tele en 1993 donde, por espacio de un par de años, convivieron con la radio. Para dar apariencia física a los ya reconocidos personajes, el dúo se puso en contacto con Kermit Love, creador de personajes tan emblemáticos como Espinete, el Monstruo de las Galletas y la Rana Gustavo, quien, en su idioma original se llama, precisamente, Kermit the Frogg.

“Recíclate y Recicla” con Gomaespuma

La vuelta de Gomaespuma se enmarca dentro de la nueva campaña de Ecoembes, “Recíclate y Recicla”. Además de los sketches humorísticos del mítico dúo cómico que triunfó en los 90, la iniciativa cuenta con una serie de piezas breves que buscan desmitificar, sensibilizar y poner en evidencia las excusas más recurrentes sobre el reciclaje. De este modo, Ecoembes ha elaborado pequeñas píldoras de vídeo que muestran los clichés noventeros que todavía emplean las personas que no reciclan, para animarlos a que lo hagan. “El teletexto es tan de los 90 como no reciclar en el amarillo” o “alzar mecheros en conciertos es muy de cuando se decía que el camión lo mezcla todo” son algunos ejemplos de los chascarrillos de estas piezas de vídeo que saldrán en redes sociales. Los sketches de “Recíclate y Recicla” pueden verse en https://www.youtube.com/c/EcoembesEspa%C3%B1a

Javier Díaz | Atrevia

El sobreconsumo del Black Friday amenaza al clima y la naturaleza

A cuatro días de la celebración del Black Friday, Greenpeace recuerda las enormes consecuencias climáticas, ambientales y sociales del sobreconsumo generado en días como ese. Para ello, la organización pone a disposición de los medios datos sobre los impactos ambientales y sociales, analizando sus consecuencias y ofreciendo alternativas a este consumo desenfrenado. En el apartado Sobreconsumo: La amenaza para el clima y la naturaleza se analizan los datos obtenidos del Grupo de Trabajo III del IPCC, que explora el “lado de la demanda” (1), es decir, lo que impulsa el consumo y las emisiones de gases de efecto invernadero. Todo ello muestra el insostenible ritmo de consumo y cómo las corporaciones exprimen el planeta.

“Vivimos en un planeta con recursos limitados. Sin embargo, nuestro sistema económico funciona a un nivel que serían necesarios 1,8 planetas como la Tierra para satisfacer nuestro actual ritmo de consumo. Este patrón de consumo, del que depende en gran medida la economía actual, tiene graves consecuencias para nuestra salud y la del planeta. Por ello, es necesario invertir esta tendencia, si queremos tener la oportunidad de mantenernos por debajo de 1,5 ºC (2)”, dijo Celia Ojeda, responsable del área de biodiversidad de Greenpeace.

El actual ritmo de sobreconsumo, ejemplificado en fechas como el Black Friday (y otras muchas como el Cyber Monday), implica un elevado derroche de materias primas, de agua potable y de energía. Esto tiene graves consecuencias en el medioambiente, como la destrucción de hábitats, como bosques y océanos, o una elevada cantidad de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, producidos por este uso de energía procedente de combustibles fósiles y del transporte de todos estos productos. A lo que se añade la elevada generación de residuos, principalmente por dos aspectos: los desechos de materiales de un solo uso procedentes del embalaje como plásticos o cartones y las materias primas no utilizadas o los productos ya hechos que no se han vendido o se desechan tras un corto uso y que terminan en vertederos o en incineradoras, contaminando el aire, el agua y el suelo.

“Las consecuencias ambientales del actual ritmo de consumo son devastadoras. Desde sequía, contaminación del agua potable, contaminación del aire a través de las emisiones, destrucción de suelos y pérdida de biodiversidad. Hay que tener en cuenta que estamos consumiendo por encima de los límites planetarios. Actualmente consumimos a un ritmo 1.7 más rápido de los que la Tierra necesita para regenerarse. En España consumimos a un ritmo dos veces más rápido de lo que necesitaríamos para regenerar nuestro medioambiente. Es decir, que necesitaríamos dos planetas para mantener el actual ritmo de consumo en España”, declaró Ojeda.

Algunos datos:

  • Las ciudades, que actualmente consumen más de dos tercios de la energía del mundo y representan más del 70% de las emisiones globales de CO2 (3).
  • Desde 2015, las ventas del Black Friday han aumentado un 10-20% cada año. A este incremento hay que añadirle un cambio de patrón en el consumo, a partir de 2019, donde se incrementó la compra on line.
  • Este año 2022 se estima que el gasto on line crecerá en torno al 25% según un estudio elaborado sobre Webloyalti, pese a la situación de crisis e inflación que estamos experimentando (4).
  • Los artículos más vendidos durante este evento son: moda, calzado y complementos, electrodomésticos, aparatos electrónicos y teléfonos móviles, aunque estos últimos tienen su pico en Cyber Monday.
  • Moda rápida. La moda rápida es un peligro para el planeta. Según datos de la ONU, solo para producir unos vaqueros se necesitan 7.500 litros de agua, el equivalente al agua que una persona bebe durante siete años. El consumo de agua de la moda rápida es de casi 8 millones de metros cúbicos anuales y es responsable del 20 % de la contaminación industrial de agua (5).
  • Desde el año 2000 se ha duplicado la producción de ropa mientras que su uso ha disminuido un 36 %. Se estima que más de la mitad de la moda rápida que se produce, se tira en menos de un año, acabando el 73 % incinerada o en vertederos. El uso cada vez más extendido de fibras sintéticas hace que la ropa libere más de medio millón de toneladas de microfibras en el océano cada año, lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico. La industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales.
  • Residuos electrónicos. Solo en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos a nivel global y solo el 17,4% de estos se recogieron y reciclaron (6). En España, se generaron, solo en 2019, 888 millones de kilos (kilotones) de residuos electrónicos, 19 kilos por persona (7).
    Obsolescencia programada. Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año (8).
  • Obsolescencia programada. Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año (8).

Ayer concluyó la cumbre contra el cambio climático COP27, en la que se abre un hilo de esperanza, ya que finalmente se aprobó un Fondo para Pérdidas y Daños que podría significar en inicio de la Justicia climática. Sin embargo, para alcanzar los objetivos, España necesita reducir sus emisiones de efecto invernadero aún más, por lo menos hasta un 55 % en 2030 con respecto a las de 1990, más del doble del 23 % que es el objetivo actual y para ello es vital la reducción del sobreconsumo. Para lograrlo, habría que: prohibir o limitar  la publicidad comercial de empresas contaminantes en ciudades, como lo han hecho Ámsterdam, Londres y Grenoble; luchar contra el greenwashing, prohibir la quema de productos no vendidos, promover una verdadera economía circular, que no solo se base en el reciclado; luchar contra la obsolescencia programada y/o introducir alternativas como  «distritos de fabricantes» y «cafés de reparación» en las ciudades, en lugar de nuevos centros comerciales, algo que también ayudaría a los ciudadanos a reducir y reutilizar antes de comprar algo nuevo. Para ello es fundamental que los Gobiernos municipales y los Gobiernos nacionales apliquen estas medidas.

“Las impactantes imágenes de las cada vez más frecuentes aglomeraciones multitudinarias en los centros comerciales de todo el mundo durante el Black Friday, son alarmas que deben hacernos ver cómo las marcas se han apoderado de nuestras vidas y hemos pasado de ser humanos a consumidores. Nuestras posesiones materiales no deben definir ni nuestra identidad ni nuestra valía, a pesar de lo que diga el último anuncio de televisión o un post de influencers en Instagram. El consumo excesivo de bienes y servicios nos lleva hacia la extinción porque exacerba la crisis climática y de la naturaleza. Podemos tomar las riendas de nuestro destino si los Gobiernos empiezan a trabajar seriamente por el clima y la biodiversidad, si las empresas cambian radicalmente su modelo y fomentan alternativas y una verdadera economía circular. Esto hará que la población empiece a consumir menos y mejor”, concluye Ojeda.

Celia Ojeda-Martínez | Greenpeace

El fondo para pérdidas y daños supone el comienzo de la justicia climática

Greenpeace acoge con satisfacción el acuerdo de la COP27 que establece un Fondo de Financiación para Pérdidas y Daños como un punto de partida importante para alcanzar la justicia climática. Sin embargo, advierte del peligro de que, a pesar de este acuerdo, finalmente no haya cambios en la política climática actual.

Yeb Saño, director ejecutivo de Greenpeace Sureste de Asia y jefe de la delegación de Greenpeace en la COP27 declara: «El acuerdo de un Fondo de Financiación para Pérdidas y Daños marca el inicio de un nuevo camino para la justicia climática. Los gobiernos han puesto la primera piedra de un nuevo fondo que se necesitaba desde hace mucho tiempo para prestar un apoyo vital a los países y comunidades vulnerables que ya están siendo devastados por la aceleración de la crisis climática».

«Hasta el último momento, estas negociaciones se han visto empañadas por los intentos de intercambiar los avances en la adaptación y la mitigación a cambio de avances en el fondo de las pérdidas y los daños. Al final, el esfuerzo tanto de los países vulnerables, que se han mantenido firmes, como de las personas activistas por el clima han conseguido superar las barreras y dar un paso adelante en la acción climática».

«La inspiración que podemos extraer del éxito de la creación del fondo para pérdidas y daños en Sharm El-Sheikh es que, si se hace el esfuerzo y se tiene la fuerza suficiente, se puede mover el mundo, y hoy esa fuerza es la solidaridad entre la sociedad civil, las comunidades locales y los países del Sur global más afectados por la crisis climática».

«Cuando sea el momento de discutir los detalles del nuevo fondo para pérdidas y daños, tenemos que garantizar que los países y las empresas más responsables de la crisis climática hagan la mayor contribución. Esto debe empezar por que los países del Norte global cumplan su promesa de aportar 100.000 millones de dólares al año para apoyar a los países de renta baja para que se adapten y aumenten su resiliencia frente a los impactos climáticos. También deben cumplir su compromiso de duplicar la financiación para adaptación para 2025. Cuanto antes se complete esta financiación y se consiga dinero nuevo y adicional para pérdidas y daños, antes podremos empezar a reparar los errores históricos que están detrás del colapso del clima y la naturaleza».

Pedro Zorrilla Miras, representante de Greenpeace España en la COP27, ha declarado: “El Gobierno de España tiene que comprometerse ahora tanto a facilitar la creación rápida del nuevo fondo como a aportar los fondos necesarios para hacer frente a los impactos y sufrimientos de las personas más vulnerables e impactadas por el cambio climático. También tiene que aumentar la escala de los fondos que dedica a la acción climática para apoyar a países del Sur global para la adaptación y la reducción de emisiones. Para conseguir estos fondos puede, por un lado, aumentar los impuestos a las empresas de combustibles fósiles, y, por otro, utilizar los presupuestos que actualmente subvencionan a los combustibles fósiles”.

Yeb Saño ha añadido: «Resulta positivo que un gran número de países del norte y del sur expresaran ayer en una de las últimas negociaciones que es necesario acabar de forma progresiva con todos los combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas-, que es lo que requiere el Acuerdo de París. Sin embargo, estas peticiones han sido ignoradas por la presidencia egipcia de la COP y no han sido incluidas en el acuerdo. Los petroestados y los grupos de presión de los combustibles fósiles han estado presentes en masa en Sharm el-Sheikh para asegurarse de que no se aprobase ese llamamiento. Si no se termina rápidamente con el uso de combustibles fósiles, no habrá la cantidad de dinero necesaria en el mundo para cubrir los costes de las pérdidas y daños resultantes. Es así de sencillo. Cuando tu bañera se desborda, cierras el grifo, no esperas un tiempo y luego sales a comprar una fregona más grande».

«La acción y la justicia climática implican avanzar a la vez en todos los ámbitos: en la reducción de emisiones, en la adaptación y en la cobertura de las pérdidas y los daños que produce el cambio climático. O avanzamos en todos los frentes, o perdemos. Hay que recordar que la naturaleza no negocia».

Con respecto a la situación en España, Pedro Zorrilla Miras explica: “España necesita reducir sus emisiones de forma mucho más rápida a como lo está haciendo actualmente, necesita políticas que consigan reducir las emisiones de efecto invernadero por lo menos un 55 % en 2030 con respecto a las del año 1990, y no sólo un 23 %, que es el objetivo actual”.

Yeb Saño finaliza: «La victoria al conseguir hoy la aprobación del fondo para pérdidas y daños es una victoria de la ciudadanía, de las personas activistas por el cambio climático, y debe animarnos para desenmascarar a los que habitualmente bloquean la acción climática y las políticas para acabar con nuestra dependencia de los combustibles fósiles, para impulsar las energías renovables y para apoyar una transición justa. Sólo cuando queden desenmascarados y señalados se podrán dar pasos mayores hacia la justicia climática».

Pedro Zorrilla | Greenpeace España