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Greenpeace bloquea la entrada de un buque gasero en el puerto de Sagunto

Esta mañana activistas de Greenpeace han accedido a bordo del buque Esperanza al puerto de la planta regasificadora de Enagás en Sagunto (Valencia) para impedir la entrada del buque gasero Merchant que proviene de Estados Unidos, cargado de gas de fracking. Greenpeace exige a Enagás (operadora de la red de gas) y a las empresas energéticas un plan de abandono progresivo del gas fósil, también llamado con el eufemismo de gas “natural”. Los activistas, de 18 nacionalidades distintas, portan pancartas con los mensajes “EL GAS NO ES EL FUTURO” y “NO + GAS” en español y en inglés.

Zódiacs de la organización se han aproximado al buque Merchant, que porta un cargamento de 138 mil metros cúbicos de gas licuado (como 41 piscinas olímpicas), para pintar en su costado el mensaje “NO + GAS”, mientras un escalador se ha encaramado al ancla del barco para ejercer una resistencia pasiva.

Greenpeace reclama al Consejo Europeo extraordinario de Energía que se celebra hoy, que aborde la escalada de los precios desde la raíz del problema, es decir, la dependencia que existe del gas. Los gobiernos deben aplicar medidas urgentes para proteger a las personas vulnerables afectadas por las subidas de los precios de la energía causadas por la volatilidad del gas, y acelerar la eliminación de todos los combustibles fósiles, incluido el gas, para evitar futuros riesgos.

La planta de regasificación junto a la que está anclado el Esperanza, es propiedad de Enagás en un 72,5% y es uno de los puntos calientes de la llamada crisis del gas. Greenpeace advierte que ya se están viviendo las consecuencias de esta crisis, tanto en la economía global, como en la nacional, afectando a toda la población por los continuos récords de subida de precios en la factura eléctrica. A esta crisis de precios se le suma la grave emergencia climática a la que nos enfrentamos. En concreto, de media, la planta de Sagunto es responsable de unas 4,5 millones de toneladas de emisiones directas anuales de CO2 (las mismas emisiones que casi 1.400.000 coches durante un año).

“El primer paso para que haya una transición que sea ordenada y justa con las personas es que los fondos de recuperación no se queden en manos de las grandes corporaciones que nos han traído a esta emergencia climática. El gas tiene que parar. Un gobierno y unas empresas que quieran demostrar su compromiso en la lucha contra el cambio climático lo primero que tienen que hacer es poner fecha de caducidad a todos los combustibles fósiles”, ha declarado Francisco del Pozo, responsable de la campaña de gas de Greenpeace

Con esta acción de protesta pacífica, y a menos de una semana del inicio de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebrará en Glasgow (COP26), Greenpeace denuncia que el gas no es un combustible ni limpio ni de transición, ya que en realidad es un potente emisor de gases de efecto invernadero compuesto fundamentalmente por metano, un gas con un potencial de calentamiento global a los 20 años, 84 veces superior al del CO2. En su proceso de extracción y transporte hay filtraciones de metano y finalmente durante su quema para los diferentes consumos, también produce CO2.

“Es hora de que Enagás y el resto del sector gasista asuma un compromiso urgente y real en la lucha contra el cambio climático y la transición energética y dejen de promover soluciones dudosas con publicidad verde y dinero público para mantener su modelo de negocio”, ha declarado Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace, “empresas como Repsol, Naturgy o Shell invierten millones en publicidad para convencernos de que un combustible fósil tan dañino para el clima como el gas puede ser parte de la solución a la emergencia climática. Ha llegado el momento de quitar el micrófono a los asesinos del clima y apagar su sucia propaganda”.

El pasado 4 de octubre Greenpeace, junto con otras 20 organizaciones, lanzó una iniciativa europea ciudadana para prohíbir la publicidad y patrocinios de los combustibles fósiles. El objetivo es conseguir un millón de firmas que la organización está recogiendo a través de la página web ¡Basta de publicidad de combustibles fósiles! [1]. Greenpeace también ha realizado acciones de protesta similares en Holanda y en Croacia.

El gas es el combustible fósil que más crece en el mundo, y se ha convertido en la segunda fuente de energía fósil en Europa. La organización ecologista considera imprescindible establecer un calendario para el abandono del gas junto con el resto de energías sucias y aumentar la proporción de energía renovable en el mix energético con participación de la ciudadanía. Greenpeace demanda que haya un sistema eléctrico 100% renovable, libre de gas fósil, no más tarde de 2030 y alcanzar el cero neto de las emisiones en 2040.

Tatiana Nuño |Greenpeace

Así viven los animales en la macrogranja más contaminante de España

  • Greenpeace accede a una de las mayores explotaciones de cerdos del país y documenta graves escenas de animales desatendidos y falta de higiene
  • La instalación de Cefusa (El Pozo – Grupo Fuertes) en Castilléjar, Granada, es la macrogranja porcina que más metano y amoniaco emite del país
  • La organización ecologista pide que no se concedan más licencias de apertura de este tipo de instalaciones ni se amplíen las existentes, por sus graves impactos medioambientales y sociales

Abandono, animales muertos, suciedad… son algunas de las condiciones que un equipo de investigación de Greenpeace ha encontrado al acceder al interior de una de las mayores explotaciones de ganadería industrial de España: la macrogranja de cerdos que Cefusa (del Grupo Fuertes, matriz de El Pozo) tiene en el pequeño municipio granadino de Castilléjar, al noreste de la provincia, donde cada año se pueden llegar a producir la friolera de 651.000 lechones. Esta gigantesca instalación, dividida en diez núcleos con varias naves, es además la macrogranja de porcino con mayores emisiones de metano y amoniaco del país. (Investigación completa aquí).

La visita a este megacomplejo del carnicero de El Pozo se ha producido dentro de la campaña de Greenpeace para denunciar el elevado impacto ambiental y social de la ganadería industrial. Este modelo contribuye a la crisis climática actual, a la pérdida de biodiversidad y al desmesurado consumo y contaminación del agua, y su avance descontrolado no para de agravar estos problemas. España ya es el primer productor de porcino de la UE: en 2020 se sacrificaron más de 56 millones de cerdos.

La instalación a la que ha podido acceder Greenpeace (con equipos EPIS y exhaustivas medidas de bioseguridad) es una enorme nave dedicada a la “producción y cría” de lechones. En su interior se documentaron escenas de madres recién paridas, o incluso pariendo en ese momento, sin ningún tipo de asistencia y con numerosos lechones muertos en minúsculas jaulas llenas de heces, además de roedores por doquier y mucha suciedad. Todo esto contrasta con la imagen que ofrece la empresa en sus comunicaciones en las que los animales viven en un ambiente totalmente diferente.

©Greenpeace/Pedro Armestre

Cada vez es mayor la oposición que este tipo de instalaciones despierta entre las personas que viven en sus inmediaciones por los malos olores que generan, a los que se suman la contaminación constante de sus acuíferos por las filtraciones de purines y el escaso impacto positivo que generan en forma de fijación de población o creación de empleo. Debido a su producción masiva e incesante, este tipo de instalaciones se convierten en auténticas fábricas de emisiones de gases de efecto invernadero y de amoniaco (240.000 kg en 2019), con el único y máximo objetivo de producir carne barata y pingües beneficios a sus propietarios.

“Lo que Greenpeace ha encontrado en la macrogranja del poderoso Grupo Fuertes, el principal productor cárnico de España, conocido por su famosa marca El Pozo, es vergonzoso. Sí esto ocurre aquí, no queremos ni imaginar cómo pueden estar muchas otras instalaciones de este tipo en el resto de España”, ha declarado Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace. “Es intolerable que se siga promoviendo este modelo en España, por ello exigimos que en primera instancia la Junta de Andalucía realice una inspección inmediata y completa de las instalaciones de Cefusa en Castilléjar y en segundo lugar ponga en marcha una moratoria a la ganadería industrial: ni nuevos proyectos ni ampliación de los existentes”, ha añadido Ferreirim.

A pesar de que las imágenes son duras, Greenpeace entiende que el sector cárnico no debe ocultar a las personas que consumen sus productos la realidad que hay detrás de ellos, ni vender imágenes que no corresponden con su realidad productiva, por lo que pide mayor transparencia e información. Para la organización ecologista, no sirve de justificación que algunos de los estándares que se aplican en las macrogranjas, como el tamaño de las jaulas, sea algo aceptado por las normativas, sino que pide que se abandone por completo este modelo industrial.

Los datos que ofrece el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes estima que las emisiones de metano de la explotación porcina de Cefusa en Castilléjar, alcanzaron en 2019 los 590.000 kg. Este dato podría ser muy superior dado que, como también señala Naciones Unidas, el conocimiento y monitoreo de las emisiones son incompletos y esto propicia que se subestimen los datos reales de emisión.

“Es necesario poner fin al sinsentido de las macrogranjas. El Gobierno, y muy en particular el ministro Planas, debe tomar cartas en el asunto y poner en marcha medidas que impidan que las macrogranjas sigan instalándose en España de forma desmesurada y descontrolada y envenenando el aire que respiramos y el agua que bebemos“, ha concluido Ferreirim.

En abril de este año Greenpeace impulsó la creación de una Red de Vigilancia de la Contaminación del Agua por Nitratos. Uno de los grupos que participa en este proyecto es la Plataforma Salvemos Castilléjar. De las 30 muestras de agua recogidas por esta plataforma, muchas en las inmediaciones de esta macrogranja, se ha calculado un valor medio de la contaminación por nitratos de 31,4 mg/l, y cuatro muestras dieron valores superiores a 50 mg/l (el máximo legal permitido para agua potable), tres de ellas de agua superficial (una de una fuente) con el peligro que supone para la población que la consuma, y una en un pozo.

Video: https://greenpeace.smugmug.com/RURAL/Interior-macrogranjas/n-CbTnKm/i-MRpxcH3/A 

Luís Ferreirim | Greenpeace

Más de 15000 persona llenaron las calles de Madrid en rechazo al actual modelo energético

La tarde del sábado 16 de octubre, atendiendo a la convocatoria de la Alianza Energía y Territorio, más de 15.000 personas y 182 asociaciones llenaron las calles de Madrid en rechazo al modelo centralizado de renovables a gran escala en el que se basa el actual desarrollo de transición energética que trata la energía como un negocio y no como un bien común, que debe beneficiar a las personas y respetar la biodiversidad. Frente a lo que ven como un error histórico, reclamaban un modelo distribuido de renovables, que incluya la participación ciudadana y que se base en el ahorro, la eficiencia energética, el autoconsumo y las comunidades energéticas, como formas de democratización de la energía. Se trata, en definitiva, de aprovechar todas las virtudes de las fuentes renovables, deliberadamente limitadas por las grandes empresas del sector.

En la mañana del mismo día de la manifestación, en las escalinatas del congreso, representantes de ALIENTE entregaron su posicionamiento sobre biodiversidad, avalado por más de 270 científicos, así como su propuesta de alternativa de transición energética a una decena de representantes del Congreso  y el Senado.
La manifestación fue un rotundo éxito, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría de los manifestantes acudieron a Madrid desde muy diversos territorios, transportados en autocares con un diseño de ruta con diversas paradas, para transportar a los habitantes de pequeñas localidades repartidas por cada comunidad. A pesar de las dificultades, el centro de la capital se inundó con sonidos, imágenes y palabras que permanecían difuminadas en entornos rurales, defendiendo sus áreas  locales, su medio natural y patrimonio cultural con pequeñas protestas que, por fin, se han reunido al grito común de “renovables sí, pero no así”, que representa el posicionamiento de la alianza.

Los propios organizadores se mostraban sorprendidos por la demostración de fuerza y unión, que emocionaba desde el arranque en Atocha, donde grupos llegados de todo el Estado empujaban a avanzar a la cabecera de la manifestación varios cientos de metros, antes de su salida prevista con destino a la Puerta del Sol.

Un modesto escenario congregó a los ponentes, entre los que se encontraban voces tan autorizadas como Margarita Mediavilla (Geeds Universidad de Valladolid) y los divulgadores de la naturaleza Joaquín Araujo y Odile Rodríguez de la Fuente. Sus discursos, igualmente emotivos, alertaron sobre el necesario cambio  profundo  y nada sencillo en las formas de vivir y de relacionarnos con la energía. Recordaron que se defiende la dignidad de los pueblos y la necesidad de proteger los espacios naturales en la lucha contra el cambio climático. Finalmente se lamentaron de que la solución actual aportada supone, realmente, un problema.

Por parte de ALIENTE, portavoces de distintos territorios dieron la bienvenida a los asistentes en las principales lenguas del Estado. A continuación, expusieron las razones inapelables que han llevado a la organización a proponer y defender un modelo de generación energética distribuida, justa con las personas, las economías locales, los paisajes y la biodiversidad que les da vida, ahora amenazados por la falta de planificación y la desbocada carrera de las empresas energéticas tradicionales por un camino equivocado que, en opinión de los científicos y colectivos integrados en la alianza, convertirá en un rotundo fracaso la oportunidad histórica que ofrecen las fuentes renovables.

Todas las personas manifestantes llegados de todos los rincones del estado  y reunidos en Madrid  han representado que el actual desarrollo de transición con renovables a gran escala es un problema que atañe, no solo al medio rural, sino también al urbano, pues todos sufrimos el aumento del precio de la factura de la luz, sometido al azar de la rentabilidad capitalista, y la pronta escasez de recursos  naturales escasos, agravada por la presión en el uso para el desarrollo de macroinstalaciones de renovables.
Al terminar el acto, numerosos asistentes y curiosos congregados en la plaza destacaron el ejemplar ambiente de emoción, moderación y respeto demostrado por las más de 15.000 personas, en representación de más de 180 grupos, que ven ya la fecha del 16 de octubre como el inicio de un futuro realmente sostenible, en el que los territorios hoy amenazados reciban también la justa recompensa de la transición ecológica, sin aumentar irremediablemente el problema de la despoblación.

Se recalca  que la  maravillosa respuesta de todas las plataformas  y colectivos al llamamiento de ALIENTE y  reunidos la tarde del sábado 16 de octubre en Madrid, es un ejemplo de movimiento  valiente, propositivo, responsable y que sus voces reunidas merecen ser escuchadas y respetadas sin faltarse al respeto pues defienden un bien común.
Se  hace evidente que ha llegado el momento de establecer el necesario debate, maduro, honesto, participativo y urgente, sobre el modelo de transición energética que reclama la actual situación de emergencia climática, pero manteniendo el foco en los beneficios para las personas y todas las formas de vida.
Con la espectacular manifestación, ALIENTE demuestra la imperiosa necesidad de ese reclamado debate al Ministerio de Transición Ecológica y reto Demográfico para, juntos, realizar la transición perfecta en la que todas y todos ganemos democráticamente.

La Marcha a Glasgow por el Clima alcanza su ecuador

Tras 15 días caminando sin descanso, la Marcha a Glasgow por el Clima ha completado la mitad de su recorrido de más de 1.000 kilómetros. El grupo caminará a pie 29 etapas de una media de 35 kilómetros diarios hasta llegar a Glasgow, donde se celebrará la próxima COP26.

La ruta ha alcanzado el ecuador con su llegada a la ciudad de Leeds, donde las organizaciones ecologistas han sido recibidas por el alcalde, por el alcalde de los niños y por diferentes colectivos sociales y ecologistas.

Desde que salió de Zaragoza hace medio mes, la Marcha a Glasgow ha atravesado el sur de Inglaterra, las Midlands y se ha adentrado en Yorkshire. En todas sus paradas se han realizado encuentros con colectivos ecologistas locales que, con la pandemia, habían reducido su actividad. Estas semanas, con el impulso de la marcha y de la COP26, se están reactivando.

Activistas de Portsmouth, Southampton, Winchester, Ibthorpe, Peasemoor, Newbury, Oxford, Adderbury, Princethorpe, Loughborough, Hinkley, Leicester, Ruddington, Mansfield, Loughborough, Nottingham, Darton, Chesterfield, Sheffield han participado en la agenda de actos de la Marcha.

La ruta, que es muy exigente físicamente –tanto por la complejidad del clima británico como por la intensidad y kilómetros recorridos– ha discurrido hasta ahora sin contratiempos y con buen ánimo de las diez personas que marchan de manera fija.

Grupos locales de Extinction Rebellion, Friends of the Earth o Greenpeace, entre otras, les están haciendo de guías y garantizando alojamiento con el objetivo de que la presencia de la marcha suponga un incentivo para la movilización local. En la ciudad universitaria de Oxford, por ejemplo, la acogida fue muy numerosa y un nutrido grupo de personas cortó el tráfico atravesando la ciudad junto a los marchistas.

En Princethorpe coincidieron con Insulate Britain, un grupo activista que surge de Extinction Rebellion para hacer que el Gobierno aísle mejor las casas y reduzca las emisiones en Gran Bretaña. En Hoyland participaron en la protesta vecinal contra la destrucción de un parque cercano para la instalación de un centro logístico de la multinacional alemana Hermes.

Además, en varias ocasiones las marchistas han mantenido contactos con ayuntamientos de la ruta. En Winchester les recibió Vivian Achwal, alcaldesa del municipio, independiente, de centro izquierda y con claras proyecciones ecologistas que cuenta con el apoyo de la coalición de entidades involucradas en la acción contra el cambio climático. Similar acogida tuvieron en la ciudad industrial de Sheffield. En esta ocasión fue la alcaldesa laborista Gail Smith quien recibió a la Marcha junto a representantes y activistas de los grupos por el clima y el Partido Verde.

Durante este fin de semana en Leeds, tanto su alcalde, Asghar Khan, como su alcalde de los niños  Samuel Hill,les han dado la bienvenida. Esta es la población más importante del feudo laborista de Yorkshire y antigua zona minera golpeada por las políticas ultraliberales de Margaret Tacher.

Con estas acciones la Marcha a Glasgow quiere acercar a la COP26 la presencia activa de la ciudadanía europea comprometida, consciente de que “el cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando”, según el último informe del IPCC. En dicho informe, 11.000 científicas y científicos advierten de que, a menos que se decidan reducciones rápidas y ambiciosas de CO2, el mundo se enfrentará a un “sufrimiento indecible”.  

Con el objetivo de que  en la Conferencia de las Partes se llegue a acuerdos firmes y ambiciosos, el lema de las marchistas es “Si nosotros podemos… los gobiernos pueden”. La marcha confluirá antes de llegar a Glasgow con “Camino to COP26”, proyecto afín también de caminantes organizado por Extinction Rebellion UK.

La Marcha a Glasgow por el Clima es un proyecto nacido en Zaragoza y coorganizado por la Alianza por la Emergencia Climática, Ecologistas en Acción y Extinction Rebellion.

Greenpeace reclama a los líderes mundiales reunidos en Madrid acciones valientes para la protección de los océanos

Activistas de Greenpeace han circulado en bicicleta con remolques-pancarta, acompañando a los coches oficiales de los representantes políticos a su llegada al Museo Arqueológico Nacional, donde se citan hoy para conmemorar la firma del Protocolo de Madrid el 4 de octubre de 1991, hito histórico en la protección de la Antártida. En las pancartas, los representantes políticos podían leer en castellano y en inglés: “Dejad las excusas y salvad los océanos ya” o “¡Necesitamos nuestros océanos y nuestros océanos os necesitan, actuad ya!” junto a imágenes de la Antártida y su biodiversidad.

Entre los asistentes al encuentro se encuentran el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera y ministros internacionales junto a científicos y expertos polares.

Greenpeace insta a los gobiernos asistentes a este evento a proteger totalmente al menos el 30% del océano para 2030, y comprometerse a destinar recursos diplomáticos, al más alto nivel, para finalizar las negociaciones para un Tratado Global de los Océanos sólido en la próxima conferencia de la ONU, prevista en marzo de 2022.

“La campaña para la protección de la Antártida demostró que es posible lograr acuerdos ambiciosos. Los gobiernos supieron escuchar y hacer realidad lo que pocos años antes parecía inalcanzable. Espero que las y los líderes de hoy estén a la altura, que escuchen a la ciudadanía y a la ciencia, y tengan la audacia de poner la protección de los océanos por delante de la explotación de los recursos naturales”, declara Mª Luisa Toribio, responsable de la campaña global para la protección de la Antártida de Greenpeace España cuando se firmó el Protocolo de Madrid en 1991.

“La pandemia COVID ha retrasado la última ronda de negociaciones del Tratado Global de los Océanos que supondría la protección de la alta mar. Un proceso que se inició en 2002 y que dada la emergencia ambiental en la que estamos inmersos no puede retrasarse más”, ha declarado Pilar Marcos, responsable de Océanos de Greenpeace España. “Ha llegado el momento de poner las palabras en práctica y que la UE encabece las negociaciones en Naciones Unidas para garantizar un Tratado sólido que regule las actividades en alta mar y que prime la protección en el 70% de nuestro planeta, que es ‘tierra de nadie’”, concluye.

Para Greenpeace, el Tratado Global de los Océanos debe:

Instaurar un mecanismo global para el establecimiento de una red de santuarios oceánicos bien gestionados en los océanos globales, permitiendo así a la comunidad internacional cumplir el objetivo “30×30” de acuerdo con las recomendaciones científicas y los crecientes compromisos políticos.
Disponer, como Constitución de los Océanos similar a los Acuerdos del Clima, mecanismos efectivos de toma de decisiones que impidan que algunos países bloqueen o retrasen decisiones, como ha pasado con la creación de Áreas Marinas Protegidas en el Ártico o la Antártida.
Regular actividades como la pesca o la extracción de minerales, para gestionar las múltiples presiones a la que se enfrentan las aguas internacionales.
España, en su papel dentro de la UE, debe seguir liderando la protección íntegra de las aguas internacionales, exigiendo la regulación total de las actividades más perjudiciales, como la pesca industrial de alta mar o la minería submarina.

 

El Proyecto libera recoge más de seis toneladas de basura en las costas españolas

Desde el sábado 18 de septiembre -coincidiendo con el Día Internacional de Limpieza de Playas (World Clean Up Day)-, hasta el domingo 26, más de 4.500 personas voluntarias han participado en la quinta edición de la campaña de ciencia ciudadana ‘1m2 por las playas y los mares’, organizada por el Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes. Así, con el objetivo de recopilar datos sobre la basuraleza encontrada en playas y fondos marinos, se han retirado 6,7 toneladas de residuos abandonados en estos entornos.

Las recogidas, que han seguido todas las medidas de seguridad frente al COVID, han tenido lugar en un total de 258 puntos en todo el país, en los que se han recogido basuraleza y se han caracterizado 61.483 residuos, demostrando la concienciación de la ciudadanía con este problema ambiental.

La campaña ha contado un año más con el apoyo de S.M. La Reina Doña Sofía, quien colabora desde el año 2018 con el Proyecto LIBERA a través de la Fundación Reina Sofía. Asimismo, destaca la participación de organizaciones como Cruz Roja Española, Asociación Hombre y Territorio, Asociación Parque Dunar Matalascañas, ADESP, Oria Verde, Asociación Promemar, Avanfuer, Fundación Canarias Recicla, Asociación Terramare, Adenex, Alnitak, Mater, Asociación Región de Murcia Limpia, o ANSE.

Además, la colaboración con la Red de Vigilantes Marinos, una iniciativa de la ONG Oceánidas, ha movilizado a casi 800 buceadores voluntarios en 30 puntos del país, consiguiendo retirar un total de 1,8 toneladas de residuos en los fondos marinos.

Colillas o latas de bebida, entre los residuos más encontrados

Entre la basuraleza más encontrada y caracterizada, destaca la presencia de Las colillas, las latas de bebida y las pajitas, cubiertos o vasos de plástico. Le siguen las piezas de vidrio y las botellas de plástico.

Los participantes han empleado la aplicación móvil MARNOBA, desarrollada por la Asociación Vertidos Cero y KAI Marine Services para caracterizar la basuraleza.

Estos datos se sumarán a los más de 430.000 objetos ya caracterizados y que LIBERA ha recopilado en su ‘Barómetro de la Basuraleza’, para integrarse así en la base de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España (MITECO).

“La basuraleza en los entornos marinos es una triste realidad, que como se ha conocido recientemente en un estudio, llega hasta los pingüinos antárticos. Debemos tomar conciencia de que nuestras acciones repercuten en otro lugar del planeta y que debemos reflexionar sobre nuestro actual modelo de producción y consumo para minimizar el impacto de nuestra actividad sobre la biodiversidad. Campañas como las que ponemos en marcha desde el proyecto LIBERA, ayudan a tomar conciencia de ello y cada año estamos más agradecidos de la respuesta de la sociedad”, señala Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto LIBERA en SEO/BirdLife.

“Esta quinta edición de ‘1m2 por las playas y los mares’ pone de manifiesto el alto número de residuos que desafortunadamente se encuentran abandonados en nuestros entornos, pero también el gran compromiso de la ciudadanía con el planeta. Gracias a todos los voluntarios, organizaciones y asociaciones que han puesto su grano de arena para cuidar y proteger nuestras costas”, comenta Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes.

La Tierra alcanza una cifra récord de CO2 en la historia del ser humano

El nivel de dióxido de carbono en la Tierra alcanza una cifra récord: 415,39 partes por millón (ppm) de CO2. Según los datos del Observatorio Muna Loa, de Hawai, es la primera vez en la historia del ser humano que la atmósfera de nuestro planeta acumula tal cantidad de gases de efecto invernadero.

Para hacernos una idea, hace 200 años los niveles de CO2 de la atmósfera terrestre se situaban alrededor de 250 partes por millón. Fue en la década de 1960 cuando la concentración de este gas, causante del efecto invernadero y del calentamiento global, alcanzaba las 300 partes por millón.

Pero con el paso de los años, las emisiones generadas por actividades humanas ha dado lugar a que la situación sea extremadamente crítica. Es más, los expertos no descartan que sea durante este mes de mayo cuando se vuelva a experimentar un un nuevo registro nunca antes alcanzado.

Alemania inaugura la primera autopista eléctrica para camiones

El transporte de mercancías produce enormes cantidades de gases de efecto invernadero. Por eso, reducir las emisiones contaminantes se está convirtiendo en una prioridad en muchos países de todo el mundo. Y Alemania ya se ha estrenado en esta materia.

Un tramo de la A5 cerca de Fráncfort, en el Estado de Hesse, ya ha sido electrificada. La técnica usada se basa en enganchar los camiones desde un pantógrafo, es decir un dispositivo que se coloca en la parte superior de los camiones para la toma de corriente del tendido aéreo.

Además, estos vehículos llevan instalados un motor eléctrico y baterías que se recargan desde la estructura superior. De este modo, el camión carga su energía a través del pantógrafo mientras está en movimiento. Una vez que dicho vehículo abandone los carriles electrificados puede seguir su rumbo gracias a la energía que ha almacenado en la batería, sin emitir dióxido de carbono durante su trayecto.

Con esta infraestructura se permite almacenar la energía limpia para reducir las emisiones del transporte. Y no solo eso. Según los promotores del invento, también supondría un considerable ahorro de combustible para las empresas transportistas.

En definitiva, se trata de un sistema que ayudaría a solucionar la gran problemática del calentamiento global. No olvidemos que, en España, un 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del sector transporte, según los datos del ministerio para la Transición Ecológica.

Vídeo explicativo del proyecto

Alarmante subida de emisiones de gases de efecto invernadero en España

El adelanto de los datos de emisiones de 2015 muestra claramente un incremento de un 4,23% de gases de efecto invernadero respecto a 2014, lo que supone un aumento en más de un 18% nuestras emisiones de de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990. A todo ello se suma un incremento de la degradación de la capacidad de absorción natural de un 8% Leer más