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La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo apoya una ley de deforestación más ambiciosa

Los eurodiputados de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (ENVI, por sus siglas en inglés) del Parlamento Europeo han apoyado hoy  una ley de deforestación de la UE más ambiciosa, que mejora algunas debilidades de la propuesta inicial planteada por los ministros de Medio Ambiente hace dos semanas. WWF considera un avance la propuesta de los eurodiputados, y espera que en la votación del pleno del Parlamento Europeo, que se celebrará el 12 de septiembre, se amplíe la ambición para asegurar unas cadenas de valor libres de deforestación y violación de los derechos humanos.

«La votación de hoy en la Comisión de Medio Ambiente envía un mensaje de esperanza sobre una posible ley que pueda garantizar que las importaciones europeas no contribuyan a agravar la deforestación global. Pero tenemos que esperar hasta septiembre, cuando se vote en el pleno del Parlamento Europeo, para ver si realmente hay un avance o un mal resultado”, afirma  Anke Schulmeister – Oldenhove, responsable de políticas forestales de la Oficina de Política Europea de WWF.

Los eurodiputados de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo han conseguido mejorar algunas debilidades de la propuesta inicial. En el texto votado hoy, se da más fuerza a la definición de «degradación forestal», asegurándose de que la nueva ley cubre más naturaleza y aumentando el número de controles para las empresas y también protegiendo mejor los derechos de los pueblos indígenas y locales. Estas enmiendas se ajustan a las demandas ciudadanas de una ley ambiciosa.

La nueva propuesta incluye «otras tierras boscosas», como espacios con cobertura de arbustos o matorrales, pero todavía queda un amplio margen para disminuir la amenaza de la deforestación sobre otros ecosistemas importantes, como las sabanas y las turberas. Los eurodiputados también han pedido a la Comisión Europea que presente una evaluación de impacto en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley.

En cuanto al ámbito de aplicación de la ley de deforestación de la UE, los eurodiputados proponen incluir la carne de oveja, cabra y cerdo, las aves de corral, los productos a base de aceite de palma, el caucho y el maíz.  Y contemplan incluir productos derivados de la madera, el carbón vegetal y los productos impresos. Sin embargo, se han dejado fuera de esta regulación los instrumentos musicales, que constituyen un producto importante.

Por otro lado, se incluyen más controles en la propuesta del Parlamento Europeo y  un aumento de las multas y sanciones a las empresas. Asimismo, la Comisión también votó a favor de la aplicación de esta ley en el sector de las finanzas, enviando un fuerte mensaje para frenar la financiación de las empresas que están destruyendo los bosques.

“Todavía queda trabajo por hacer para mejorar esta propuesta y volverla más ambiciosa, pero avanzamos en la dirección correcta”, concluye Anke Schulmeister-Oldenhove, responsable de políticas forestales de la Oficina de Política Europea de WWF. El pleno del Parlamento Europeo votará su posición final durante la semana del 12 de septiembre.

Europa es uno de los mayores impulsores de la deforestación global en el mundo, sólo superado por China. La UE es responsable del 16% de la deforestación tropical vinculada al comercio internacional a través de las importaciones de productos básicos como la carne de vacuno, la soja, el aceite de palma, el caucho, la madera, el cacao y el café y sus productos derivados. Mientras, España es el tercer país de la UE con mayor responsabilidad en la deforestación de los bosques tropicales.

Nylva Hiruelas | WWF

Greenpeace denuncia en el Consejo de la UE la deforestación alarmante

Seis escaladores de Greenpeace han escalado esta mañana la fachada del edifico Europa, la sede del Consejo de la UE en Bruselas, Bélgica, para mostrar un contador a tiempo real con la cantidad de bosque destruido en todo el mundo mientras los ministros de medio ambiente se reunían para discutir una propuesta de ley para abordar la deforestación provocada por la importación de materias primas desde la UE. Así, durante su meeting, estimado en 90 minutos, se destruyó en el planeta un área de bosque como la mitad de la ciudad de Bruselas, 1750 hectáreas.

Los ministros de Medio Ambiente están discutiendo sus posiciones sobre una propuesta de ley presentada en noviembre de 2021 por la Comisión Europea para reducir la contribución de la UE a la destrucción de los bosques. El contenido de la propuesta ha sido criticada por no proteger adecuadamente los derechos humanos, no brindar protección a otros ecosistemas de alto valor para la conservación, por omitir imponer obligaciones al sector financiero y dejar fuera muchos productos que tienen un alto impacto en la naturaleza, como carne de cerdo, pollo, maíz y caucho. Las corporaciones están presionando contra los requisitos para rastrear los ingredientes de sus productos hasta el lugar exacto donde se cultivaron los alimentos o pastaron los animales, y los gobiernos europeos de países ricos en bosques amenazan con socavar partes de la ley para proteger a sus propias empresas forestales.

Sini Eräjää, activista de agricultura y bosques de Greenpeace UE, ha comentado: “La demanda del mercado europeo de materias primas está provocando la destrucción de ecosistemas vitales para el planeta. Tenemos la oportunidad de poner fin a la responsabilidad de la Unión Europea en este grave problema, ofreciendo garantías a la ciudadanía de que nada de lo que hay en su cesta de la compra está relacionado con la destrucción de la naturaleza o los abusos de los derechos humanos. En lugar de escuchar las demandas de la industria para descafeinar la ley, los ministros deben asegurarse de que todos los productos que puedan proceder de la destrucción de los ecosistemas pueden rastrearse hasta la parcela de tierra donde se produjeron y proteger los bosques no solo de la tala para la agricultura sino también de la degradación de los bosques”.

En 2020 el planeta perdió 51 millones de hectáreas de bosque, un área del tamaño de un campo de fútbol cada dos segundos, principalmente por la expansión de la agricultura industrial, muchos de cuyos productos se consumen en Europa.

Greenpeace hace un llamado a los ministros para que solucionen las lagunas y puntos débiles de la propuesta de ley, en lugar de debilitarlo aún más y garantizar que todos los ecosistemas estén protegidos, todos los productos cubiertos y los derechos humanos debidamente respetados.

Después de la reunión de hoy se espera que la presidencia francesa presione a los ministros de medio ambiente para que acuerden su posición antes de su próxima reunión el 28 de junio. El Parlamento Europeo también ha comenzado a redactar su posición y se espera una votación en el comité de medio ambiente el 11 de julio.

La sociedad civil se moviliza para frenar la deforestación inducida por la importación de soja

Ante la consulta pública lanzada por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) respecto de la futura ley sobre deforestación inducida por la importación de materias primas, las organizaciones Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace España, Mighty Earth, SEO/BirdLife y WWF hacen un llamamiento a las empresas, sindicatos y asociaciones de consumidoras y consumidores, para participar en dicha consulta pública y reclamar una ley ambiciosa que frene la escalada de destrucción ambiental provocada por la expansión del sector agropecuario en los ecosistemas del planeta.(1)

La UE, debido a sus importaciones de productos agrícolas y ganaderos, es actualmente el segundo mayor responsable mundial de la deforestación tropical, solo superado por China. España sería, dentro de la UE, el tercer país europeo con mayor responsabilidad en este problema.(2)

“La futura ley debe garantizar a la ciudadanía europea que lo que hay en su cesta de la compra no está relacionado con la destrucción de la naturaleza o el abuso de los derechos humanos”, han declarado los firmantes. “Pero no podemos quedarnos mirando nuestro plato y nuestro ombligo. Para cumplir con el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible o la Declaración Universal de los Derechos Humanos son necesarias políticas que sean coherentes con esos compromisos, aunque afecten a nuestro insostenible modelo productivo”.

El pasado 17 de noviembre la Comisión Europea presentó una propuesta legislativa para evitar la deforestación y la degradación de los bosques causada por la importación de productos agrícolas y ganaderos por los países de la UE. El proyecto de ley exigiría por primera vez que las empresas que venden determinadas materias primas en el mercado de la UE rastreen su origen y demuestren que no están vinculadas a la destrucción o degradación de los bosques.

Esta legislación obligará a las empresas a disponer de mecanismos para aplicar el Deber de Vigilancia (o Debida Diligencia) para minimizar los riesgos en sus operaciones de importación de soja, aceite de palma, cacao, café, carne de vacuno y madera, así como algunos de sus productos derivados. Una vez presentada la propuesta por parte de la Comisión, el próximo mes de febrero darán comienzo las negociaciones en el Parlamento Europeo y entre ministras y ministros de los Estados miembro. Se espera que sea la comisión de medio ambiente en el Parlamento Europea donde se tome la iniciativa a la hora de analizar el texto presentado.(3)

En relación con esta propuesta, el Gobierno español ha decidido in extremis (se comunicó el pasado 30 de diciembre) elaborar el Estudio de Impacto de la Propuesta Legislativa Europea en España. Y para la elaboración de este estudio es preciso establecer un proceso de participación pública para que la ciudadanía, grupos de interés, asociaciones empresariales y sindicales, expertas y expertos, o cualquier sector que se considere afectado por la propuesta legislativa, puedan expresar su opinión.

Para las organizaciones ecologistas, “el mercado europeo es uno de los más grandes del mundo, por lo que estamos ante una oportunidad única para que la UE lidere la lucha contra la deforestación inducida por la producción y comercio de materias primas como la soja. Es el momento de la valentía y la ambición y no de rebajar los requerimientos, algo que seguiría dejando en situación de vulnerabilidad a algunos de los ecosistemas vitales en muchas partes del mundo y a las comunidades que viven en su entorno”.

Las importaciones españolas de soja y la deforestación
La deforestación causada por la expansión del cultivo de soja en algunos países de América del Sur es uno de los aspectos cruciales que deben ser abordados por la ley que ahora ha presentado la Comisión Europea, ya que la UE es altamente dependiente de la importación de ingentes cantidades de soja para alimentar a la ganadería industrial.

La expansión del cultivo de soja en Brasil o Argentina no solo está relacionado con la deforestación, también con el acaparamiento de tierras, la invasión de territorios indígenas y otras violaciones de derechos humanos. Esta rápida expansión se ha producido a expensas de algunos de los ecosistemas con mayor biodiversidad en la Tierra, incluidos los bosques del Amazonas, el Cerrado y el Gran Chaco en América del Sur, y está contribuyendo a la crisis climática y de salud pública.

La expansión de este cultivo ha cambiado el uso del suelo de amplias superficies que antes eran ecosistemas o fueron utilizados para la producción de alimentos a pequeña escala. De este modo, muchas poblaciones campesinas e indígenas han sido desplazadas forzosamente de su territorio y obligadas a buscar otras tierras para sobrevivir.

Dentro de la UE, España destaca en cuanto a importación de soja y fabricación de piensos. En 2019, importó 2,4 millones de toneladas de soja brasileña, principalmente del estado de Mato Grosso y la región de Matopiba, ubicados en el bioma del Cerrado. Estas zonas son puntos calientes de biodiversidad devastados por la deforestación. Según datos del IDH (Sustainable Trade Initiative) referidos a 2019, tan solo el 1 % de las importaciones españolas de soja estaba certificada bajo el estándar del RSPO.

El 87 % de la soja importada por la UE se destina a la producción de piensos para la alimentación de ganado. Y España es, dentro de la UE, el líder en la producción de piensos, produciendo 34,5 millones de toneladas de piensos animales en más de 850 fábricas. Por este motivo, España es un punto estratégico para empresas que importan soja desde el continente americano para luego comercializar los subproductos (torta de soja y aceite) en el resto de Europa.

A partir de la soja importada se producen grandes cantidades de piensos que se destinan a la producción ganadera industrial orientada en gran medida a la exportación a terceros países de carne, derivados y subproductos animales, junto a animales vivos. Las importaciones de soja para la alimentación de la ganadería industrial son el principal motor de la deforestación inducida por el sistema agroalimentario español. (4) (5) (6)

Desde las organizaciones ecologistas se está contactando con sectores económicos y sociales para aumentar el rango de actores e intereses en esta consulta, para lo cual han elaborado una guía dirigida a facilitar la contestación del cuestionario.

La ley de lucha contra la deforestación en la UE supone un primer paso en la buena dirección

Este mediodía la Comisión Europea ha presentado su propuesta legislativa para minimizar la deforestación y la degradación de los bosques causada por las materias primas importadas a la UE. El proyecto de ley exigiría por primera vez que las empresas que venden determinadas materias primas en el mercado de la UE rastreen su origen y demuestren que no están vinculadas a la destrucción o degradación de los bosques. Sin embargo, la ley deja fuera otros ecosistemas distintos de los bosques, como las sabanas y los humedales, que son de gran importancia para la acción climática y la biodiversidad, y que no recibirán protección.

Además, la propuesta de la Comisión solo afectaría a un número limitado de materias primas y productos, ignorando los importantes vínculos con la destrucción de la biodiversidad por parte del comercio internacional de carne de cerdo y aves, el caucho o el maíz.

Para Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace España y Mighty Earth, “por primera vez hay un rayo de esperanza de que la UE, uno de los mercados más grandes del mundo, pueda frenar su impacto destructivo en los bosques del mundo. Pero la Comisión Europea todavía ha dejado graves lagunas en la nueva ley que dejarían vulnerables ecosistemas vitales en muchas partes del mundo. Los gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo deben endurecer la ley para que la gente pueda estar segura de que lo que hay en su cesta de la compra no está relacionado con la destrucción de la naturaleza o el abuso de los derechos humanos”.

Asimismo, las organizaciones ecologistas advierten que la propuesta de la Comisión Europea no requiere que las empresas que comercializan materias primas y productos cumplan con las leyes internacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, dejándolos expuestos a abusos y violaciones de sus derechos. La propuesta tampoco aborda el impacto de las inversiones del sector financiero europeo en la deforestación y degradación de los ecosistemas del planeta.

Las importaciones españolas de soja y la deforestación
Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace España y Mighty Earth hacen hincapié en que la deforestación causada por la expansión del cultivo de soja en algunos países de Sudamérica es uno de los grandes problemas que deben ser abordados por la ley que ahora ha presentado la Comisión Europea.

La expansión del cultivo de soja en Brasil o Argentina no solo está relacionado con la deforestación, también con el acaparamiento de tierras, la invasión de territorios indígenas y otras violaciones de derechos humanos. Esta rápida expansión se ha producido a expensas de algunos de los ecosistemas con mayor biodiversidad en la tierra, incluidos los bosques de Amazonas, Cerrado y Gran Chaco en América del Sur, y está contribuyendo a la crisis climática y de salud pública.

En 2019, el Estado español importó 2,4 millones de toneladas de soja brasileña, principalmente de los Estados de Mato Grosso y Matopiba, ubicadas en el bioma del Cerrado. Estas zonas son puntos calientes de biodiversidad devastados por la deforestación.

La expansión de este cultivo ha cambiado el uso del suelo de amplias superficies que antes eran ecosistemas o fueron utilizados para la producción de alimentos a pequeña escala. De este modo, muchas poblaciones campesinas e indígenas han sido desplazadas forzosamente de su territorio y obligadas a buscar otras tierras para sobrevivir. Según el propio sector fabricante de soja, España apenas importa soja que pueda considerarse “libre de deforestación”.

El 87 % de la soja importada por la UE se destina a la producción de piensos para la alimentación de ganado. Y España es dentro de la UE el líder en la producción de piensos, produciendo 34,5 millones de toneladas de piensos animales en más de 850 fábricas. Por este motivo, España es un punto estratégico para empresas que importan soja desde el continente americano para luego comercializar los subproductos (torta de soja y aceite) en el resto de Europa.

A partir de la soja importada se producen grandes cantidades de piensos que se destina a la producción ganadera industrial orientada en gran medida a la exportación a terceros países de carne, derivados y subproductos animales, junto a animales vivos. Las importaciones de soja para la alimentación de la ganadería industrial es el principal motor de la deforestación inducida por el sistema agroalimentario español. (1) (2)

Próximos pasos
Se espera que las negociaciones en el Parlamento Europeo y entre los ministros de los países miembros den comienzo en la primera mitad de 2022, y que sean los eurodiputados de la comisión de medio ambiente en el Parlamento Europeo los que tomen la iniciativa a la hora de analizar el texto presentado.

En 2020 los miembros del comité de medio ambiente ya elaboraron un informe que detalla cómo debería ser una legislación exitosa para frenar el impacto del consumo y las inversiones de la UE en los bosques del mundo, otros ecosistemas y los derechos humanos.