Pescadores y aves marinas, una nueva alianza en busca de la sostenibilidad

  • SEO/BirdLife desarrolla ZEPAMED, un nuevo proyecto para conocer mejor la interacción entre las aves marinas y la pesca a través de la colaboración e implicación de los pescadores.

 

  • El proyecto se desarrollará durante 2018 en el Mar Balear (Catalunya, Comunidad Valenciana,  Región de Murcia e Islas Baleares), y prestará especial atención a los espacios de la Red Natura 2000.

 

  • Las aves marinas representan el grupo de aves más amenazado del planeta, y comparten con los pescadores un problema que amenaza su futuro, las capturas accidentales.

 

Durante este año, SEO/BirdLife desarrolla un nuevo proyecto que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en el marco del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP).  Su nombre, ZEPAMED, describe el ámbito de actuación, ya que se va a llevar a cabo en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en el mar Mediterráneo, concretamente en el Mar Balear Balear (Catalunya, Comunidad Valenciana, Región de Murcia e Islas Baleares).

Conocer mejor la interacción entre las aves marinas y la pesca a través de la colaboración e implicación de los propios pescadores es el objetivo de ZEPAMED. Este grupo de aves es el más amenazado a escala internacional: de las cerca de 350 especies de aves marinas conocidas, un tercio está amenazado. España, con una localización estratégica, es el país con mayor diversidad de aves marinas de la Unión Europea. Más de 40 especies son regulares en sus aguas y más de 20 nidifican en sus costas, islas e islotes. Entre ellas, la especie de ave más amenazada de todo el continente europeo: la pardela balear con apenas 3.000 parejas que se reproducen exclusivamente en las Islas Baleares, y que de seguir al ritmo de declive actual se extinguiría en poco más de medio siglo.

Existen varias causas que provocan la grave situación en la que se encuentran estas aves: la contaminación en todo su abanico de formas (inclusive la creciente presencia de plásticos en el mar), la pérdida de hábitat, los depredadores introducidos o la sobrexplotación pesquera, entre otras. Pero para muchas de ellas,  la captura accidental en artes de pesca representa un problema particularmente acuciante, que pone en riesgo a sus poblaciones. Se estima que al menos 200.000 aves marinas mueren accidentalmente en artes de pesca cada año en aguas comunitarias.

Por ello, SEO/BirdLife continúa trabajando para minimizar esta amenaza a través de este nuevo proyecto. “En ZEPAMED, se pone el acento en entender el problema de las capturas accidentales, tanto desde el punto de vista de las aves como de los pescadores, y buscar conjuntamente soluciones que sean eficaces y satisfactorias para todos, que puedan integrarse a los futuros planes de gestión de las ZEPA marinas”, apunta Veronica Cortés, técnico del proyecto.

ZEPAMED aborda las distintas artes de pesca que trabajan en el ámbito de estudio, pero hará especial hincapié en palangreros y artes menores, por ser las modalidades que tienen mayor incidencia para las aves marinas de la región, según los datos disponibles.

Para recoger la información, se combinará la realización de encuestas con el reparto de  cuadernos de recogida de datos para cumplimentar por los pescadores, y se llevarán a cabo embarques de observadores. Además, se realizarán pruebas para evaluar la eficacia de distintas medidas de mitigación posibles, en colaboración estrecha con los pescadores.

“Para SEO/BirdLife es una prioridad trabajar en la conservación de las aves marinas, pero al mismo tiempo es fundamental trabajar de la mano con las personas que interactúan directamente con éstas y con su medio” afirma Pep Arcos coordinador del Programa Marino de SEO/BirdLife y añade:”alcanzar un desarrollo sostenible en cualquier actividad productiva, en este caso la pesca, es el único camino que garantiza el futuro de nuestro planeta”.

Las capturas accidentales, como su nombre indica, no son intencionadas y son también un problema para los pescadores, ya que representan molestias, perdidas de anzuelos y oportunidades de pesca, enredos y daños al arte, entre otros daños. “Minimizar las capturas accidentales debe ser un objetivo común para los pescadores, investigadores, administraciones y conservacionistas. Es necesario encontrar juntos soluciones eficaces y satisfactorias para todos”, concluye Pep Arcos.

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