- Greenpeace analizará los niveles de nitratos en el agua de consumo de 204 municipios donde no existen datos oficiales desde hace, al menos, una década.
- España dispone de menos de dos meses para responder al requerimiento de la Comisión Europea y cumplir íntegramente la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de marzo de 2024.
- Dinamarca reducirá el límite legal de nitratos en agua de consumo a 6 mg/l, siguiendo la evidencia científica que relaciona concentraciones superiores con un mayor riesgo de cáncer. En España el límite sigue siendo de 50 mg/l.
- La contaminación por nitratos procede principalmente del uso intensivo de fertilizantes sintéticos y de las deyecciones generadas por la ganadería industrial.
La Unión Europea ha intensificado la presión sobre España por no frenar la contaminación de las aguas por nitratos, originada principalmente por el uso masivo de fertilizantes sintéticos y las deyecciones de la ganadería industrial. La Comisión Europea ha enviado un ultimátum al Gobierno para que ejecute plenamente la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en marzo de 2024. Si en menos de dos meses no adopta las medidas necesarias, Bruselas solicitará sanciones económicas que podrían ascender a varios millones de euros.
Ante esta situación, Greenpeace pone en marcha una campaña para cubrir un importante vacío de información sobre la calidad del agua de consumo. Según los datos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), más de 900 municipios no han comunicado análisis de nitratos desde, al menos, 2016. De ellos, 204 se encuentran sobre acuíferos declarados contaminados por nitratos en los planes hidrológicos y serán los primeros en los que la organización realizará mediciones. Aunque el agua de abastecimiento no tiene por qué proceder directamente de esos acuíferos, las analíticas permitirán conocer la calidad del agua que consume la población.
«Después de más de 30 años seguimos sin cumplir la Directiva de Nitratos y eso nos puede suponer, en breve, una multa millonaria que pagaremos todas las personas, no quienes contaminan el agua. Tenemos derecho a un agua limpia que no nos enferme, pero en muchos municipios ni siquiera se conoce la concentración de nitratos. Y los nitratos enferman», ha declarado Luís Ferreirim, responsable de ganadería de Greenpeace España.
Dinamarca ya ha anunciado que reducirá el límite legal de nitratos en el agua de consumo de 50 mg/l a 6 mg/l, tal y como recomienda la evidencia científica. Un estudio publicado a finales del año pasado concluyó que la exposición a concentraciones superiores incrementa el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, especialmente cáncer colorrectal.
Durante el verano, colectivos de la Red Ciudadana de Vigilancia de Nitratos, con el apoyo de los Grupos Locales de Greenpeace, recorrerán numerosos municipios, especialmente en zonas rurales y despobladas, para medir la concentración de nitratos en el agua de consumo. Los datos se analizarán durante septiembre y octubre y, si fuera necesario, se realizarán muestreos adicionales en los puntos con resultados más preocupantes antes de hacer públicos los resultados.
Aunque muchos de estos municipios no están legalmente obligados a controlar los nitratos debido al tamaño de sus sistemas de abastecimiento, Greenpeace considera imprescindible que la ciudadanía conozca la calidad del agua que consume y pueda exigir soluciones a un problema que afecta tanto al medio ambiente como a la salud pública.
La organización recuerda que la ganadería industrial es el principal origen de esta contaminación. En Europa, el 81 % del nitrógeno agrícola que llega a los sistemas acuáticos procede de la actividad ganadera, tanto de forma directa —a través de las deyecciones— como indirecta, mediante los fertilizantes utilizados para producir cultivos destinados a alimentación animal. Además, muchas explotaciones intensivas se instalan en territorios rurales donde encuentran menor oposición social.
«Agradecemos el apoyo de nuestros socios y socias y de todas las personas que colaborarán de forma voluntaria en esta campaña. Esperamos que la ciudadanía y las administraciones valoren la utilidad de este trabajo y que la ministra de Sanidad siga el ejemplo de Dinamarca y atienda las recomendaciones de la ciencia», concluye Ferreiri
Redacción | Agencias







