Bonn logra avances limitados, pero confirma que la agenda climática empieza a pasar de las palabras a la acción

• La Conferencia sobre el Clima de Bonn concluye con un balance desigual tras diez días de negociaciones, aunque deja señales de que la agenda climática comienza a avanzar de las promesas a la implementación.

• El progreso ha sido insuficiente en ámbitos clave como la mitigación, la financiación para la adaptación y la transición justa.

La Conferencia sobre el Clima de Bonn concluyó ayer con la frustración habitual por la lentitud de las negociaciones. Sin embargo, también dejó una señal relevante: los países están empezando a desplazar el foco de las conversaciones hacia la implementación de los compromisos climáticos ya adquiridos.

“Los avances alcanzados durante la Conferencia de Bonn han sido limitados en cuestiones clave como la mitigación, la financiación climática, la adaptación o la transición justa, lo que demuestra que el ritmo de las negociaciones sigue sin estar a la altura de la urgencia climática. Aun así, Bonn ha contribuido a mantener el impulso político en debates fundamentales, como el abandono de los combustibles fósiles y la implementación efectiva de los compromisos ya adquiridos”, afirma Sergio Bonati, responsable del programa de Emergencia Climática de WWF España.

De cara a la próxima COP31, Bonati subraya que será imprescindible que los gobiernos “transformen las declaraciones de intención en medidas concretas, financiación suficiente y resultados tangibles que permitan acelerar la acción climática sobre el terreno”.

Las iniciativas impulsadas por la Presidencia de la COP30 marcaron buena parte de los debates, especialmente en torno a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, la lucha contra la deforestación y la degradación forestal, el desbloqueo de la financiación climática y la conversión de los planes nacionales en acciones concretas. La renovada Agenda de Acción de Brasil reforzó este enfoque, mientras que la propuesta de una meta global de electrificación para la COP31 apunta en la misma dirección.

Aunque las negociaciones multilaterales siguen siendo esenciales para alcanzar consensos y dotar de legitimidad al proceso climático, Bonn ha evidenciado que la implementación debe acelerarse. Las iniciativas lideradas por las Presidencias aún presentan importantes interrogantes sobre gobernanza, financiación y rendición de cuentas, pero la tendencia es clara: la agenda climática está avanzando, aunque de forma lenta y desigual, de la teoría a la acción.

“Las negociaciones siguen siendo la columna vertebral del proceso climático global, pero no pueden convertirse en una mera espera para la implementación. Bonn ha demostrado que la agenda climática está pasando de las promesas a los resultados concretos. Este cambio es positivo, pero aún es lento, desigual y frágil”, señala Fernanda de Carvalho, líder de Política Global de Clima y Energía de WWF.

Mitigación y financiación: los principales escollos
Entre los asuntos que quedaron pendientes destaca la mitigación, es decir, la reducción de emisiones, uno de los pilares del Acuerdo de París. El Programa de Trabajo sobre Mitigación tendrá ahora la responsabilidad de cerrar la brecha abierta en Bonn y alcanzar resultados significativos en la COP31, basados en la ciencia y en principios de justicia climática.

También la financiación climática volvió a encallar. “La COP31 representa una oportunidad para que los países desarrollados conviertan las promesas en acciones concretas, mantengan el compromiso de triplicar la financiación para la adaptación y presenten planes creíbles para alcanzar la meta de 300.000 millones de dólares”, afirma Marianne Lotz, asesora de Política Climática y Energética de WWF Alemania.

Combustibles fósiles y transición justa
La hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles se situó en el centro del debate climático. Según Fentje Jacobsen, directora de Clima y Energía de WWF Alemania, este plan deberá demostrar su utilidad abordando las barreras que dificultan la transición y garantizando la financiación y el apoyo internacional necesarios para que esta sea justa, ordenada y equitativa.

Por su parte, el Mecanismo de Transición Justa cerró la conferencia sin acuerdo definitivo. Persisten diferencias sobre su diseño, financiación y aplicación práctica de los compromisos adoptados en la COP28. “Los países deben llegar a la COP31 con un mecanismo sólido e inclusivo, respaldado por financiación y tecnología, y capaz de apoyar a los trabajadores y comunidades cuyo futuro depende de esta transición”, señala Tanyeli Behiç Sabuncu, director de la Práctica de Clima y Energía de WWF Turquía.

Adaptación y bosques: de la ambición a la ejecución
En materia de adaptación, las posiciones siguen muy alejadas, especialmente en lo relativo a la financiación. El apoyo a los países en desarrollo continúa siendo uno de los grandes debates de la agenda climática y será determinante para acelerar la implementación de medidas sin aumentar su endeudamiento.

En paralelo, la Conferencia de Bonn mostró un amplio respaldo a la Hoja de Ruta Forestal de la COP30 para acabar con la deforestación y la degradación forestal antes de 2030, aunque también una creciente exigencia de resultados.

“La brecha ya no está en la ambición, sino en la ejecución. La hoja de ruta debe abordar los sistemas que impulsan la deforestación y la degradación, o corre el riesgo de convertirse en un documento más. Lo que se necesita ahora es pasar del respaldo político a una verdadera apropiación por parte de los gobiernos, con liderazgo, financiación y rendición de cuentas”, concluye Hermine Kleymann, líder global de Política Forestal de WWF.

Redacción | WWF

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