La expedición a la Antártida de Greenpeace evidencia ecosistemas marinos vulnerables en el fondo marino del mar de Weddell

La expedición a la Antártida de Greenpeace evidencia ecosistemas marinos vulnerables en el fondo marino del mar de Weddell. El mar de Weddell necesita ser una gran Área Marina Protegida (AMP) con urgencia tras el récord mínimo de hielo antártico. Durante estas dos semanas, los gobiernos están reunidos en Naciones Unidas para acordar un Tratado Global de los Océanos

El equipo científico a bordo de la expedición de Greenpeace para identificar ecosistemas vulnerables en el fondo marino antártico han realizado lo que se cree que es la inmersión científica submarina más austral de la historia, a 65 grados sur. Los científicos han sido testigos de una «increíble abundancia de vida, incluidos corales y otras especies vulnerables» y lo usarán como evidencia para pedir que el área reciba protección especial en la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR en sus siglas en inglés). La expedición navegó el remoto mar de Weddell cuando el hielo marino antártico alcanzó la extensión más baja registrada por satélite[1].

“Las profundidades marinas que normalmente están cubiertas por hielo, han descubierto una increíble abundancia de vida. Pero ahora hay menos hielo en las aguas antárticas que en cualquier otro momento de la historia registrada. Desde que se batió el último récord de mínimo de hielo antártico en 2017, ha desaparecido un área  del tamaño de Suiza. Este hielo solía proteger esta preciosa región y  ahora necesitamos que los gobiernos lo hagan. Necesitamos urgentemente santuarios marinos en las aguas antárticas para proteger este ecosistema crucial”, señala el piloto del submarino John Hocevar, responsable de Océanos de Greenpeace.

Serpulid polychaete worms found during what is thought to be the southernmost scientific submarine dive in history, at 65 degrees south. Seen onboard the Arctic Sunrise in the Weddell Sea, Antarctica.
The scientists witnessed an incredible abundance of life, including corals and other vulnerable species and will use it as evidence to call for the area to receive special protection at the Commission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources (CCAMLR).
The expedition managed to enter the remote Weddell Sea as Antarctic sea ice reached the lowest extent on satellite record.
The Greenpeace ship Arctic Sunrise has returned to the Antarctic Peninsula with scientists Susanne Lockhart and Rachel Downey for a series of dives with a submersible to explore the sea floor. Greenpeace is conducting scientific research and documenting the Antarctica’s unique wildlife, to strengthen the proposal to create the largest protected area on the planet, an Antarctic Ocean Sanctuary.

“Ha sido asombroso ver cuánta vida había en una parte del fondo del mar normalmente cubierta por la oscuridad del hielo marino a lo largo de millas en cualquier dirección. Fuimos testigos no solo de una sorprendente abundancia de vida, sino también de una increíble diversidad de corales y otras especies altamente vulnerables”,  ha declarado la Dra. Susanne Lockhart, investigadora asociada de la Academia de Ciencias de California e investigadora principal de la Expedición. “La vida marina ha prosperado aquí, oculta bajo el hielo marino, durante miles de años. Usaremos los datos de las inmersiones para solicitar que el área sea designada como Ecosistema Marino Vulnerable y obtenga la protección que necesita con urgencia”, subraya Lockhart.

El último informe del IPCC pide que se proteja entre el 30 y el 50 % de los océanos del mundo. El informe también dice que el cambio climático ha causado daños sustanciales y pérdidas cada vez más irreversibles a los ecosistemas marinos. El alcance y la magnitud de los impactos del cambio climático son mayores que los estimados en evaluaciones anteriores [2].

El mar de Weddell necesita ser una gran Área Marina Protegida (AMP) o «santuario marino» tal y como se propuso por primera vez hace casi una década. Greenpeace ha criticado con anterioridad a la Comisión de la Antártida por permitir que la explotación dirija su agenda, dejando solo el 5% de las aguas antárticas protegidas, a pesar del compromiso incumplido de la Comisión de haber completado una red representativa de áreas marinas protegidas para 2012. [3]

Esta expedición, a bordo del Arctic Sunrise, es parte de la campaña de Greenpeace para proteger al menos el 30% de los océanos globales para 2030 [4]. Estas próximas dos semanas, los gobiernos están reunidos en Naciones Unidas para acordar un Tratado Global de los Océanos, una nueva herramienta esencial para crear una red de santuarios marinos, libres de actividad humana dañina, en aguas internacionales.

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