2023 bate el récord de eventos climáticos extremos y de emisiones de CO2

  • La ciencia concluye que las emisiones de gases de efecto invernadero son las responsables directas del aumento de eventos meteorológicos extremos y en 2023 también tendríamos nuevo récord de CO2 emitido a la atmósfera
  • En 2023 se han producido más de 100 eventos extremos. En España se han dado 30 eventos extremos locales.
  • Este año, sólo los diez eventos meteorológicos más extremos han causado más de 7.600 víctimas mortales directas
  • En España, se han producido más de 11.000 muertes atribuibles al calor

Esta semana ha concluido la COP28 de Cambio climático en Dubai, donde los gobiernos han alcanzado un acuerdo que marca el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles (1). Ahora llega el momento de la verdad, el de traducir a leyes, normas y planes concretos en cada país las medidas que hagan realidad ese compromiso de dejar atrás los combustibles fósiles. La urgencia no puede ser mayor, y para que quede claro por qué es tan importante y urgente, Greenpeace ha analizado los eventos climáticos extremos de 2023 y alerta que este año será, tristemente, digno de figurar en los peores registros de récords.

Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus se han superado casi todos los límites conocidos en el planeta:

  • Las altas temperaturas registradas a lo largo del año, con 6 meses consecutivos batiendo el récord mensual, llevan a 2023 a ser el año más caluroso desde que se tienen registros. 
  • La temperatura global del aire ha subido 1,43 ºC de media, con picos que superaron los 1,5 ºC. En julio se alcanzó la temperatura media del aire más alta en 100.000 años.
  • Un 27 % de los océanos sufren una ola de calor marina desde agosto, multiplicando tormentas y ciclones. (2)
  • La extensión del hielo marino en la Antártida ha descendido un 15 % en 2023. Se trata de la cifra más baja desde que hay registro y ha causado la muerte de más de 10.000 polluelos de pingüino. En el Ártico se ha vivido el verano más caluroso de los registros.
  • Se ha alcanzado un récord en la subida del nivel medio del mar: 11 centímetros en los últimos 27 años. La costa que cierra el Parque Nacional de Doñana por el suroeste ha retrocedido unos 80 metros.
  • Aumento de los eventos meteorológicos extremos: hasta el momento, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha cuantificado más de 100 eventos meteorológicos extremos (más de 30 con víctimas mortales) en 2023 con consecuencias humanas, sociales, ambientales y económicas devastadoras. En España se han registrado cerca de 30 eventos meteorológicos extremos locales. 
  • En 2023 se alcanzará un nuevo récord de CO2 emitido a la atmósfera (40.900 millones de toneladas) (3).Las investigaciones científicas han concluido que las emisiones de gases de efecto invernadero son responsables directas del aumento de estos eventos extremos. 

Olas de calor terrestres y marinas
Los estudios de atribución han determinado que sin el cambio climático, muchas de las olas de calor no se habrían producido. De los 66,7 ºC alcanzados en Irán, a los 58,5 ºC en Río de Janeiro, pasando por los 50 ºC de Iraq, Marruecos y Argelia, los 49,5 ºC de Turquía a los 40 ºC a los que se llegó el pasado mes de junio en Siberia.

España ha sufrido cinco olas de calor este verano, con el pico de temperatura máxima de 46,8 ºC en el aeropuerto de Valencia y dos víctimas mortales en Ciudad Real y Sevilla. Este año la península Ibérica ha batido 38 récords de días cálidos y ninguno de frío. Aún en este mes de diciembre se ha batido récord de temperaturas máximas los días 10, 11 y 12, llegando a los 29,9ºC en Málaga.

En 2023, se han sucedido también las olas de calor marinas, algunas clasificadas de categoría 5 (más allá de extremas), como la del oeste de Irlanda en junio. El Mediterráneo sufre una ola de calor desde el mes de abril, superando en hasta 3-4ºC la media en los meses más calurosos, y a día de hoy las temperaturas siguen siendo superiores a la media.

Tormentas, huracanes, ciclones, DANAS e inundaciones
Durante todos los meses del año se han producido lluvias torrenciales e inundaciones, algunas tan catastróficas como la tormenta-medicán (ciclón mediterráneo con características tropicales) Daniel que arrasó el Mediterráneo oriental durante septiembre con récords de precipitaciones.

El huracán Otis que devastó Acapulco en octubre superó ráfagas de viento de más de 330 km/h, y se considera el más violento de la historia. En febrero, el ciclón Freddy dejó 1.400 víctimas mortales directas en Malawi, Mozambique y Madagascar y un número todavía indeterminado de muertes indirectas por enfermedades y hambrunas.

En España, donde cinco millones de personas viven en zonas inundables, se han producido cuantiosos daños. En septiembre, una DANA arrasó Madrid y Castilla-La Mancha dejando cinco personas fallecidas, tres desaparecidas e innumerables daños materiales. La borrasca Bernard causó dos víctimas mortales y provocó que Huelva solicitara la declaración de zona catastrófica. En noviembre, la borrasca Ciarán agravó un incendio en Montixelvo con 950 personas desalojadas.

Incendios forestales
Este año hemos sufrido violentos incendios. En Canadá ardieron 18,5 millones de hectáreas en más de 6600 incendios. En Grecia se produjo el incendio más extenso en la UE desde que hay registros (ardieron 93.000 ha) azuzado por temperaturas de entre 39 y 45 ºC durante dos semanas.

En España, la superficie forestal afectada por los incendios forestales asciende a 84.500 hectáreas (datos provisionales hasta el 31 de octubre), una cifra por debajo de la media de los últimos diez años, con 19 grandes incendios forestales (siendo 22 la media de los últimos diez años). Terrenos en siete comunidades autónomas se declararon zona catastrófica: Canarias, Castilla y León, Navarra, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana y Extremadura.

Sequía
Las sequías cada vez son más duraderas y con consecuencias más trágicas. La grave sequía que sufre el cuerno de África ha provocado, tan solo en Somalia, la muerte por hambruna de 43.000 personas. El río Amazonas sufre su nivel más bajo desde hace 121 años debido a la sequía. En el caso de España, a día de hoy, nueve millones de personas se enfrentan a restricciones de agua debido a la sequía, concentrándose el problema especialmente en Andalucía y Catalunya, donde se ha declarado el estado de preemergencia por sequía en el Área Metropolitana de Barcelona y en el Sistema Ter-Llobregat. Al finalizar el verano, la península ibérica en su conjunto estaba en situación de sequía meteorológica.

Consecuencias de los eventos meteorológicos extremos
Salud
Se desconoce todavía el número exacto de víctimas directas de 2023, pero sólo los diez eventos más extremos han causado más de 7.600 fallecimientos y más de 8.000 personas desaparecidas (4).

Este año, el Sistema de Vigilancia de la Mortalidad Diaria (MoMo) ha contabilizado en España más de 2.100 muertes debidas a la excesiva temperatura, siendo el 60 % mujeres. Andalucía y la Comunidad de Madrid son las comunidades donde más fallecimientos por calor se han registrado (desde el 1 de junio al 28 de agosto). Esta cifra se ve superada por las 11.165 defunciones que indica la aplicación ‘Mortalidad Atribuible por Calor en España’ desarrollada por la Universitat de València.

Coste económico
Un estudio publicado en Nature, estima que el coste global de los eventos meteorológicos extremos atribuibles al cambio climático ha sido de 143.000 millones de dólares al año durante los últimos 20 años. En la UE en los dos últimos años se calcula su coste en más de 111.000 millones de euros.

Según el último informe del Barómetro de Catástrofes, en España en 2022 estos eventos tuvieron un coste económico de 2900 millones de euros y se perdieron 25.000 puestos de trabajo. Los sectores más afectados fueron el sector agrícola y pesquero.

Coste ambiental
En 2023, los eventos extremos han intensificado el deterioro y/o destrucción de hábitats. Al aumento de la intensidad de las sequías, tormentas e inundaciones le sigue el deterioro de las tierras de labranza y la destrucción de cultivos. Este año, hemos visto como tras el paso de tres ciclones, Madagascar se enfrentaba a una de las peores hambrunas de su historia.

Las olas de calor marinas ponen en grave riesgo la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de quienes dependen de los recursos marinos. Este año la playa de A Lanzada en A Coruña vivió tres eventos de mortandad masiva de navajas por las altas temperaturas del agua.

Soluciones

Por desgracia, los eventos meteorológicos extremos se están intensificando y aumentando en todo el mundo. Según la Organización Mundial de Meteorología, se prevé que en 2030 se produzcan 560 eventos extremos al año.

Greenpeace considera que las acciones más urgentes para evitar estos daños son:

  1. Reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2040 en toda la UE y, en España, en un 55 % para 2030 respecto a 1990. Llegar a un sistema eléctrico eficiente, inteligente y 100 % renovable en 2030 y a un sistema energético eficiente y descarbonizado en 2040. Cesar las nuevas inversiones y subvenciones al gas y otros combustibles fósiles.
  2. Ampliar la protección y recuperación de ecosistemas y de especies hasta alcanzar al menos un 30 % de la superficie terrestre y marina protegida para 2030.
    Adaptar y/o crear nueva normativa a la vista de que el calor extremo mata y afecta más a las personas en situación de vulnerabilidad como personas ancianas, sin hogar y familias de bajos ingresos.
  3. Adaptar los municipios a las condiciones de temperaturas extremas. Aumentar las infraestructuras verdes y la restauración de ecosistemas Todas las localidades deben tener sus refugios climáticos abiertos a lo largo del día durante las olas de calor.
  4. Poner en marcha medidas de adaptación en la agricultura y la ganadería. Las especies autóctonas aumentan la variedad de respuesta frente a las olas de calor, una buena gestión del suelo favorece la retención de agua y la mejora de las infraestructuras ganaderas.
  5. Establecer una hoja de ruta para potenciar la agricultura ecológica y reducir la cabaña ganadera en intensivo en un 50 % para 2030.
  6. Luchar contra la sobreexplotación y contaminación que sufren nuestras aguas, con especial atención a las subterráneas, que actúan como reservas estratégicas.
  7. Reducir la cantidad total de agua consumida, fundamentalmente por el regadío intensivo e industrial (80 % del total).
  8. Gestionar el paisaje estratégicamente para reducir los incendios forestales. Herramientas como el fomento de paisajes en mosaico donde se potencie la ganadería extensiva y la agricultura ecológica de pequeña escala.
  9. Dotar a los municipios de recursos para cumplir los planes de emergencia en zonas de alto riesgo de incendios forestales.
  10. Incluir los riesgos de los eventos meteorológicos extremos en la planificación urbana, especialmente en lo referente a los usos del suelo en zonas inundables.
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