Comienza el juicio contra activistas del clima que denunciaron la negligencia climática de Repsol

Nueve activistas por el clima se enfrentan mañana a la justicia tras ser denunciados por Repsol por manifestarse pacíficamente en su sede de Madrid y señalar los desmanes climáticos de la empresa.

Los hechos se remontan al pasado 12 de diciembre, quinto aniversario de la firma del Acuerdo de París, cuando las organizaciones integradas en Rebelión por el Clima (plataforma de la que forma parte Greenpeace) se movilizaron para denunciar a Gobiernos y empresas por su negligencia climática. En concreto, los nueve activistas denunciados acudieron a la sede de Repsol con una pancarta en la que simularon un derrame de petróleo y desplegaron una pancarta en la que se leía “Cinco años después seguimos luchando por el 1,5 ºC”.

Las organizaciones que integran la plataforma señalan la responsabilidad frente a la crisis climática de grandes empresas como Repsol, Iberdrola, Endesa, Naturgy, Iberia, Ecoembes, Real Madrid, Banco Santander, BBVA, Campofrío o Coren, cuyos intentos de “lavado verde” (greenwashing) no son soluciones ante la emergencia climática, sino meras cortinas publicitarias que generan nuevos conflictos, agravan el cambio climático y retrasan su solución.

Desde la plataforma, denuncian el aumento de la criminalización de la protesta pacífica que en los últimos años se ha visto acentuada con normas como la “ley mordaza” y apuntan directamente a la industria de los combustibles fósiles, que intenta silenciar a quienes la critican.

“Este es un ejemplo evidente de hasta dónde está dispuesta a llegar la industria de los combustibles fósiles para silenciarnos”, aseguran desde la plataforma: “Es contradictorio lo que está ocurriendo aquí: Repsol nos lleva ante la justicia por evidenciar su falta de compromiso con el planeta y denunciar su intento de maquillar la verdad a través del greenwashing, cuando deberían ser ellos quienes dieran explicaciones por sus desmanes ante el cambio climático. Pero no nos van a callar: mientras continuemos sin una respuesta adecuada a la emergencia climática, que incluya las medidas necesarias para acabar con el consumo de combustibles fósiles, seguiremos protestando. Tenemos un problema grave, la ciencia ya lo ha advertido: se nos acaba el tiempo. Entramos en una década decisiva para evitar los peores impactos del cambio climático. El momento de actuar es ahora”.

Trampas al clima

En el año 2018, Repsol-Petronor fue, con 10,6 millones de toneladas de Gases de Efecto Invernadero (el 3% del total del país), la segunda empresa española más contaminante. En 2019, las emisiones de esta petrolera aumentaron un 13%. Un informe de Greenpeace de diciembre de 2020, ‘Haciendo trampas al clima’, recoge todos estos datos y denuncia que la descarbonización de Repsol está llena de engaños: la compañía pretende alcanzar el objetivo cero emisiones netas para 2050 continuando con la quema de combustibles fósiles (gas fósil y, en menor medida, petróleo), maquillando su huella a través de la captura y almacenamiento de CO2, la fabricación de combustibles sintéticos y la plantación de árboles y otras soluciones basadas en la naturaleza.

En diciembre de 2019, la compañía anunció que para 2050 será neutra en emisiones de carbono. Sin embargo, la petrolera desoye el estudio publicado en 2015 en la revista Nature, que establecía que una tercera parte de las reservas actuales de petróleo, la mitad de las de gas y más del 80% de las reservas de carbón deberían permanecer intactas en los próximos 40 años si la humanidad quiere conseguir el objetivo marcado por la comunidad científica para evitar consecuencias catastróficas a causa del cambio climático. Además, la empresa debe reorientar completamente su negocio principal, después de que la Agencia Internacional de la Energía haya señalado que el mundo ya no debe seguir explorando más combustibles fósiles.

Por otro lado, Repsol reclama la no intervención del regulador a la hora de establecer las prioridades y acelerar los cambios para alcanzar el 1,5 ºC, pero cambia de tercio a la hora de pedir ayuda económica a las instituciones públicas. La petrolera fue una de las empresas beneficiadas por la compra de bonos corporativos por parte del Banco Central Europeo (BCE) entre mediados de marzo y mediados de mayo de 2020 (bonos corporativos por valor de casi 30.000 millones de euros), según un informe publicado por Greenpeace en junio de 2020.

Pero la mayor muestra de la resistencia de Repsol, insiste Rebelión por el Clima, es que la petrolera pospone para después de 2040 la “compensación” del 60% de sus emisiones. Y esa reducción estará referida a “intensidad de carbono”, es decir, a la cantidad de emisiones por energía producida. “Nada indica, de momento, que las emisiones brutas se vayan a reducir”, concluyen las organizaciones ecologistas.

Crece el números de jóvenes que apuestan por la moda sostenible

El interés por la moda sostenible por parte de los “Millennials” está experimentando un gran crecimiento en los últimos años en España, aunque aún queda lejos del volumen de negocio que representa en otros países, como Italia o Francia. Así lo manifiesta el estudio: “España, “Millennials” compras y dinero” desarrollado por Clearpay, la compañía líder en el segmento “Buy Now, Pay Later” en colaboración con YouGov el grupo internacional de investigación y análisis del comportamiento del consumidor.

Así, el mismo revela que en la actualidad 4 de cada 10 jóvenes de nuestro país apuestan ya por la moda sostenible, que es un tema que les inquieta y al que le dan prioridad, mientras que en la Generación X serían solo 3 de cada 10.

Además, otra de las señas de identidad de este joven grupo de población es que están dispuestos a gastar algo más de dinero por una prenda que puedan usar más tiempo, así lo afirma el 42% de los encuestados. Aunque el 40% también señala que optaría por una combinación de ambas: buena calidad y precio más asequible.

Por otra parte, la moda es una de sus principales prioridades, ya que el 49% de los encuestados afirma que a la hora de administrar sus ingresos dan prioridad a los gastos procedentes de la compra de ropa sobre el ocio u otros.

Una generación más comprometida y que prioriza la moda sobre otros gastos.

Los “Millennials” son aquellos jóvenes que nacieron entre 1982 y 2004, una generación digital, hiperconectada y con mayor poder adquisitivo. A nivel global representan ya el 27% de la población mundial y desde el año pasado son el 35% de la fuerza laboral. Una joven generación también conocida como “Y” que convive con la etiqueta de ser considerada como: perezosa, narcisista y muy consentida, pero también son críticos, ahorradores y comprometidos con las causas en las que creen.

El 53% de los “Millennials” se consideran a sí mismos más ahorradores frente al 52% de la Generación X.  Para este grupo de población la moda es una de sus principales prioridades a la hora de administrar su dinero. Y prefieren comprar productos de alta calidad de marcas reconocidas.

Por otra parte, los consumidores más jóvenes están seriamente preocupados por las causas sociales y medioambientales. Cada vez más vemos cómo sus creencias se ven reflejadas en sus hábitos de compra, apostando por las marcas alineadas con sus valores. Esto ha hecho que los “Millennials” opten por firmas que empleen materiales sin procesos químicos y que tengan un modelo de producción basado en técnicas tradicionales y artesanales.

Asimismo, el aumento de la conciencia social sobre los efectos de la producción textil ha provocado que este grupo de población se incline por el comercio de proximidad, reduciendo así el gasto energético, las emisiones de CO2 y aumentado el respeto por la biodiversidad y el entorno.

En palabras de Rolf Cederström, responsable de Clearpay en el sur de Europa, “Hace años que asistimos a una preocupación creciente por el impacto ambiental que tiene nuestra forma de consumir sobre el entorno. Los consumidores están más concienciados de la importancia de apostar por empresas que estén alineadas con sus propios valores en torno al medio ambiente. Y cuando se trata de moda, la preocupación es mayor.”  Y añade: “Con este estudio, pretendemos visibilizar la necesidad de conocer los hábitos de compra, los gastos de los “Millennials” con otros grupos de edad (Generación X) e incluso la forma que tienen de administrar su economía, especialmente en artículos de belleza y moda.  Además, hemos observado un creciente interés por la moda sostenible, como parte de un estilo de vida. Estamos convencidos de que la revolución medioambiental solo acaba de empezar”.

El coste de la ropa sostenible

Producir algo que sea ambientalmente sostenible, cuesta significativamente más que seguir con el modelo actual. Sin embargo, cuando las cosas se hacen bien y todos los implicados en la producción de una prenda perciben el precio justo por su trabajo, entonces no hablaríamos de un coste elevado, sino apropiado.

A pesar de que esta generación cada vez prefiere más invertir en moda sostenible, no lo hace con la frecuencia que les gustaría porque el coste es mucho más elevado y termina optando, en definitiva, por las prendas más económicas, la comodidad y el mejor estilo

Proponen que las Estepas de Monegros sean Parque Nacional

Con motivo del Día Europeo de los Parques, que se celebra hoy 24 de mayo, SEO/BirdLife ha presentado su propuesta para que el ecosistema de las Estepas de Monegros pase a formar parte de la Red de Parques Nacionales SEO/BirdLife defiende que se trataría del primer espacio natural protegido designado con la figura de Parque Nacional con características de un ecosistema estepario, tanto en España como en Europa, lo que sitúa a Aragón como referente de estos ecosistemas.

El área presenta nueve hábitats de interés comunitario, siendo tres de carácter prioritario a nivel europeo, y una larga lista de especies de fauna y flora de alto valor natural, reconocido por la normativa comunitaria. Este espacio alberga, además, especies de flora con alto grado de amenaza como la Ferula loscosii.

Es, además, un espacio de gran relevancia por las comunidades de plantas gipsícolas, como el “albardín” Lygeum spartum o las “capitanas” Salsola kali, ligadas a los afloramientos más o menos salinos de la zona, así como la singularidad de las especies de aves esteparias como los aguiluchos, la avutarda común, la ganga común, alondra ricotí, terrera común y terrera marismeña y cernícalo primilla entre otras especies.

El territorio propuesto para la declaración del Parque Nacional Estepas de Monegros cumple con los requisitos enumerados en la Ley de Parques Nacionales, tanto con las características de extensión y continuidad del territorio, especialidad y relevancia del sistema natural y la condición de ser superficie no urbanizable.

Con su inclusión, se saldaría la deuda pendiente con los sistemas ligados a la vegetación arbustiva esteparia-árida, que prácticamente no cuentan con representación en la red de Parques Nacionales, a pesar de su importante valor natural.

Además, la incorporación de esta figura de protección ambiental, la máxima con la que cuenta nuestro ordenamiento jurídico, sería clave para el adecuado mantenimiento del singular ecosistema estepario de Los Monegros, cuya falta de conservación ha llegado a ser objeto de un proceso de infracción, aún abierto, contra España por la Comisión Europea y que, hoy en día, no cuenta con el suficiente grado de compromiso por parte de la administración competente, en este caso el Gobierno de Aragón.

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28.869 hectáreas

En concreto, el Parque Nacional Estepa de Monegros se ubicaría en las comarcas aragonesas de Los Monegros, de la Ribera Baja del Ebro y la Comarca Central, en las provincias de Zaragoza y Huesca. contaría con 28.869 hectáreas, distribuidas entre los municipios de Alfajarín y Villafranca de Ebro (Comarca Central), Pina de Ebro (Comarca de la Ribera Baja del Ebro), Monegrillo, Farlete y Perdiguera (Comarca de Los Monegros) en Zaragoza; y Alcubierre y Lanaja (Comarca de Los Monegros) en Huesca.

Este territorio posee ya la protección que le ha conferido la designación de diferentes espacios protegidos de la Red Natura 2000. Además, este territorio también está reconocido a través de la figura de Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) de BirdLife, estando declaradas la IBA Estepas de Monegrillo y Pina (105) y la IBA Sierra de Alcubierre (113).

Posibilidades de desarrollo

En su propuesta, SEO/BirdLife también analiza los potenciales beneficios socio-económicos que generaría la declaración de un parque nacional en la zona, una de las más despobladas de España. Entre otras cuestiones, la declaración podría no solo contribuir a consolidar un modelo de agricultura de secano y de ganadería extensiva beneficiosa para la biodiversidad de la zona, sino además otorgar un valor añadido a estas dos actividades tan arraigadas en Los Monegros. De igual modo, sería un elemento clave para apuntalar el desarrollo de un turismo sostenible, que puede ser, dado la proximidad a la ciudad de Zaragoza, una pieza de gran importancia en este nuevo modelo de desarrollo, tal y como avala un informe de la Universidad de Zaragoza incorporado a la propuesta.

“Los ecosistemas agroesteparios son los grandes olvidados en la declaración de áreas protegidas a pesar de tener una gran biodiversidad y riqueza ambiental. No son secarrales sin vida, a pesar de lo que a primera vista podrían parecer. Todo lo contrario, esconden una biodiversidad que tenemos obligación de conservar y que, en la actualidad, están en proceso de extinción en nuestro país, presionados por modelos de agricultura intensiva, fundamentalmente basada paradójicamente en regadíos donde no hay suficiente agua. A ello se empieza a sumar una nueva amenaza que nadie desea: la posibilidad de que secarrales de alto valor ecológico sean ocupados por instalaciones industriales renovables que podrían ubicarse en otros espacios con menor impacto”, señala la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz.

Y añade: “La declaración de un parque nacional con este tipo de ecosistema no solo saldaría una deuda histórica con los secarrales, sino que también lanzaría una señal clara a toda la sociedad sobre su relevancia ecológica, un patrimonio natural único en la Unión Europea que hemos desdeñado durante décadas y que no podemos permitirnos perder”.

“Son las raíces del carácter aragonés y su esencia forjada a lo largo de los siglos, cuando grandes cabañas ganaderas bajaban en invierno desde el Pirineo, las familias se reencontraban y los lazos de amistad se reforzaban. Los paisajes generados de esta relación histórica se conservan hoy día en la propuesta que hace SEO/BirdLife en esta nueva declaración de Parque Nacional estepario, que consideramos que supondrá un impulso a una zona, la de Los Monegros, muy afectada por el despoblamiento asociado a la falta de oportunidades”, señala el delegado de SEO/BirdLife en Aragón, Luis Tirado.

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“SEO/BirdLife ha realizado un exhaustivo análisis de los sistemas agroesteparios presentes en España y, de entre los potenciales candidatos, consideramos que Los Monegros es el que reúne las mejores características, no solo porque cumple con todos los requisitos que marca la ley para que un espacio sea declarado parque nacional, sino también por su singular y espectacular paisaje, tan característico”, señala el responsable de Espacios de SEO/BirdLife, Octavio Infante.

La organización ha trasladado su propuesta tanto al Gobierno de Aragón como al Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico el, además de los municipios donde se ubicaría el parque. Con apoyo institucional, el proceso de incorporación se espera sea una realidad en dos años.

La organización trabajará para que este espacio natural protegido sea una referencia nacional en la conservación de este tipo de vegetación, paisaje y fauna asociada tan especial y característica de la península ibérica, emprendiendo una campaña para poner en valor los “secarrales”. Los efectos del cambio climático en España van a producir cambios sustanciales en los hábitats tendiendo a parecerse cada vez más a lo que es hoy día Los Monegros, que pueden ser una referencia de desarrollo sostenible y ejemplo de adaptación al cambio climático.

Oportunidades en la rehabilitación de viviendas ante la llegada de los fondos europeos

La Unión Europea, a través de los fondos ‘Next Generation’, inyectará hasta 140.000 millones de euros en España para impulsar la reactivación económica. El Ejecutivo ha presentado en el Congreso de los Diputados el nuevo ‘Plan de recuperación, transformación y resiliencia’, en el que se invertirán 6.820 millones para mejorar la eficiencia energética de los edificios y las viviendas. Esta partida se dividirá entre la vivienda social, la restauración de entornos residenciales, edificios públicos y proyectos en localidades de menos de 5.000 habitantes.

En este sentido, ante la gran cantidad de recursos económicos que serán destinados a la rehabilitación, Albert Grau, Public Affairs de ROCKWOOL Peninsular, líder fabricante de aislamiento de lana de roca, un material sostenible, apunta que “debemos ser ambiciosos y marcar objetivos altos, para que estas subvenciones sirvan de verdad y cambien la tendencia y el paradigma rehabilitador. Es una gran ocasión que debemos saber gestionar y, en estos momentos, aún no sabemos cómo se materializará”.

Desde el sector se espera que estas mejoras ayuden a reducir como mínimo el 60% del consumo energético original de los inmuebles, lo que, juntamente con otras acciones complementarias, permitirá descarbonizar el parque edificado y mejorar las condiciones de vida de sus ocupantes.

Por ello, ROCKWOOL presenta las tres grandes oportunidades que traerá consigo la inversión de los fondos europeos en España.

  • La rehabilitación ayudará a reducir la huella de carbono de los edificios en un 70%

De media, los edificios son responsables del 36% de las emisiones de CO2, según han demostrado diversos estudios. Además, se debe tener en cuenta que, más de la mitad de las viviendas se construyeron hace más de 40 años, por lo que la mayoría de ellas no disponen de unas buenas condiciones de confort, térmico y acústico, y de seguridad.

De hecho, si no se pone remedio antes de 2040, se espera que el consumo energético y las emisiones de CO2 se dupliquen en ese momento. No obstante, este reto tiene solución.  La rehabilitación de edificios es mucho más eficiente en términos de recursos que construir edificios nuevos, lo que reduce la huella de CO2 de los materiales utilizados hasta en un 70 por ciento.

Albert Grau, Public Affairs de ROCKWOOL Peninsular, señala la importancia de alcanzar los compromisos ecológicos lo antes posible: “España tiene un parque edificado envejecido y especialmente ineficiente desde el punto de vista energético que dificulta de manera importante el camino hacia una economía neutra en carbono. Sin embargo, estamos ante una oportunidad sin precedentes, y mandatada por Europa, para acelerar la descarbonización de los edificios. Europa ha dicho que #EnergyEfficiencyFirst, y España no puede ir por su cuenta.”

  • Cerca de 40 puestos de trabajo por cada millón de euros invertido en rehabilitación

En estos momentos, impulsar el sector de la construcción es crucial para la economía española, ya que es una actividad que requiere de grandes cantidades de profesionales. En este sentido, el hecho de reformar casi 500.000 viviendas entre el 2021 y el 2023 supondrá la creación de más de 120.000 nuevos puestos de trabajo. “La rehabilitación en España tiene un potencial de creación de puestos de trabajo mucho mayor que la mayoría de los sectores y, además, es un empleo 100% local y que invierte en local, tanto en materiales como en servicios. Por cada millón de euros invertido, se pueden generar cerca de 40 empleos entre directos e indirectos”, explica Grau.

Esto representa una inyección considerable no sólo para la industria y su ciclo de producción, sino para desarrollar parte del plan de crecimiento demográfico en entornos rurales. Además, desde ROCKWOOL apuntan que esta inversión no solo incidirá en los empleos que se generen a través del presupuesto acordado, sino que sentarán la base del futuro del sector. “Este plan nos permitiría crear una “industria” de la rehabilitación que entienda la rehabilitación ya no solo como una meta puntual, sino como una economía durable en el tiempo que genere los mecanismos necesarios para que no se convierta en una anécdota oportunista”, destaca Grau.

  • La rehabilitación, clave para mejorar la calidad de vida en los hogares

Los edificios son responsables de aproximadamente el 40% del consumo de energía. Por tanto, la mejora de las condiciones de habitabilidad, el desarrollo de infraestructuras sostenibles o la activación del sector de la construcción se han posicionado como una gran oportunidad para modernizar el parque residencial español.

La reducción del gasto energético a través de la aplicación de un aislamiento sostenible, como por ejemplo, la lana de roca, ayuda al ahorro y al bienestar de las personas que conviven en estos espacios. En contextos como los del último año, en los que hemos tenido que permanecer y convivir en nuestros domicilios más que nunca, la rehabilitación de la vivienda representa una gran opción para mejorar la calidad de vida, a través de sus propiedades como el confort térmico y acústico. Además, el hecho de disminuir el consumo de energía permitirá aliviar la pobreza energética que sufren muchos hogares.

En definitiva, el medio ambiente, la economía local y la calidad de vida de las personas tienen una gran oportunidad con la llegada del ‘Plan de rehabilitación, transformación y resiliencia’. Un gran paso para el parque edificado alcance unos estándares de calidad y eficiencia sin precedentes en España.

La España rural necesita fortalecimiento urgente

Con motivo del Día de la Tierra que se celebra hoy, Greenpeace ha presentado en rueda de prensa el informe “HablaRural: El papel clave de la España rural frente a la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad”, que analiza el uso del suelo a lo largo de todo el territorio español y sus municipios, cuantificando la provisión de servicios ambientales que presta el territorio a la sociedad. La organización ha preparado este buscador, inédito hasta el momento, para que los usuarios puedan conocer la realidad concreta de cualquier municipio del país.

La presentación se ha realizado a caballo entre Madrid y el pueblo soriano de Castejón del Campo , hasta donde Greenpeace se ha desplazado para pedir, junto a sus habitantes -en representación de la población rural-, y tal y como rezaba la pancarta desplegada por la organización en su campanario, un “mundo rural vivo”.

En la presentación, en la que han participado Greenpeace, la autora y doctora en ecología Paloma Nuche, el reconocido periodista Manuel Campo Vidal y Ariadna Tremoleda (miembro de la Cátedra de innovación del mundo rural de Cataluña) se ha evidenciado la necesidad de fortalecer urgentemente la llamada “España vaciada” como única vía de futuro para el país.

En España, las zonas rurales ocupan el 85% del territorio, pero su población representa sólo el 16,5% del total, algo más de 7,5 millones, habitando los ecosistemas clave para hacer frente a la actual emergencia ecológica y sosteniendo las actividades fundamentales del territorio para enfrentar dicha crisis.

Greenpeace ha analizado el uso del suelo a lo largo de los 505.000 km2 del territorio español y los 8.115 municipios que lo conforman, cuantificando los servicios ambientales que prestan, tales como abastecimiento de comida y agua, conservación de la biodiversidad o regulación climática, entre otros. El análisis arroja una clara conclusión: los pueblos ayudan a frenar el cambio climático un 34% más que las ciudades y contribuyen 20 veces más a la conservación de la biodiversidad. Por ello, necesitamos pueblos vivos y fuertes para afrontar el mayor reto que vive la sociedad. 

Sin embargo, la realidad es que las zonas rurales se siguen despoblando. En los últimos 40 años, se han abandonado más de cuatro millones de hectáreas de tierras de cultivo y se han perdido más de dos millones de explotaciones ganaderas. Un enorme vacío que, en unos casos, algunos han aprovechado para la creación de falsas soluciones como macrogranjas altamente nocivas, o en otros, ha transformado en un polvorín lo que antaño fueron masas forestales productivas. No en vano, más del 80% de los espacios forestales en España no tienen planes de ordenación.

“La supervivencia de los habitantes rurales pasa porque puedan disfrutar de los mismos derechos, servicios y oportunidades que el resto de la ciudadanía. Un territorio abandonado por las instituciones se degrada, a nivel social, económico y ecológico”, ha declarado Julio Barea, portavoz de Greenpeace desde Castejón del Campo.

Conservar los ecosistemas y su función de mitigación del cambio climático es una medida fundamental, junto con la reducción drástica de emisiones a la atmósfera, para luchar contra el cambio climático. El papel de sumidero de carbono atmosférico de los ecosistemas y la biodiversidad que albergan, así como su vulnerabilidad frente a la destrucción por diversas actividades humanas, hace que sea imprescindible su protección.

“La lucha contra el cambio climático no puede olvidar la gestión del territorio, porque el uso del suelo puede agravar o solucionar la emergencia climática. El desarrollo rural es una oportunidad fundamental para el cambio de modelo, para la transición ecológica”, ha añadido Paloma Nuche, doctora en ecología y autora del informe de Greenpeace.

Por otro lado, se ha demostrado que la pérdida de biodiversidad favorece las zoonosis -enfermedades transmitidas por los animales- porque los microbios no encuentran sus hospedadores originales y acaban infectando al ser humano, generando un enorme riesgo, tal y como nos está demostrando la Covid-19, que ha puesto en jaque a la humanidad en cuestión de semanas.

Demandas: Desarrollo y dinamización del medio rural: transición agroecológica

La biodiversidad española, que supone más del 50% de la total europea, alberga una tremenda biodiversidad asociada a los modos de vida tradicionales, con unas 500 especies de plantas cultivadas y 174 razas ganaderas autóctonas de España. Pero, el 66% de las razas ganaderas y un 42% de las variedades vegetales españolas están en peligro de extinción debido, en parte, al abandono de las prácticas agrarias tradicionales. Además, el abandono del campo ha supuesto una homogeneización del paisaje mediante la expansión de masas forestales que, lejos de ser bosques maduros, son un polvorín susceptible de acabar pasto de las llamas.

Greenpeace defiende la dinamización de los aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales en el medio rural, como medida fundamental para la transición ecológica. De hecho, ha apuntado Tremoleda «será fundamental el paso a la agroecología para convertir el problema de la España rural y su crisis ecológica en una solución»

Cultivos agroecológicos de prácticas agrarias sostenibles y a pequeña escala así como la ganadería extensiva contribuyen a mitigar el cambio climático y a la conservación de la biodiversidad, a la vez que previenen grandes incendios forestales, siendo por ello la alternativa a la producción industrial de alimentos.

Necesitamos una política estatal por el desarrollo rural que integre la crisis ecológica como eje vertebrador de la misma. Y necesitamos, ha añadido Manuel Campo Vidal «que los fondos y las inversiones lleguen donde tienen que llegar verdaderamente». Greenpeace demanda que la Estrategia Nacional para el Reto Demográfico, actualmente en elaboración, incorpore de manera transversal el enfoque de crisis ecológica, incluyendo los retos de la emergencia climática y la crisis de biodiversidad. Además, se hace imprescindible que los fondos de recuperación prioricen la dotación presupuestaria de la Ley 45/2007 de desarrollo sostenible del medio rural para que tenga una implementación real y efectiva.

Julio Barea | Greenpeace

 

Reclama una Ley de Residuos que promueva la prevención, la reutilización y el reciclaje de alta calidad

En el Día de la Tierra, 22 de abril, Amigos de la Tierra reclama al Gobierno una Ley de Residuos y suelos contaminados transformadora que responda a la alarmante situación de los residuos en el Estado. A su vez recalca que el problema de los residuos es un síntoma más de la emergencia eco-social en la que estamos inmersos, por lo que reclama medidas efectivas que pongan fin a la gestión nefasta que se ha hecho de los mismos a lo largo de todos estos años.

España está a la cola de la gestión de residuos en Europa, tanto en reciclaje, como en la separación en origen de los residuos, el tratamiento de la materia orgánica, o en la promoción de la reutilización y la reparación. Es ahora, con la nueva Ley de Residuos y con el Real Decreto de Envases, que el Gobierno tiene la oportunidad de dar un giro radical a unas políticas caducas que obstaculizan la transición ecológica. 

El tratamiento de vertido e incineración de los residuos municipales, cuya gestión en el Estado español alcanzó en 2019 la emisión de casi 15 millones de toneladas de CO2 equivalente, sigue representando el destino principal de millones de toneladas de residuos que se generan cada año, con un fuerte impacto sobre los ecosistemas, la salud de las personas y la situación de emergencia climática (1). Además, este escenario sitúa a España en un claro incumplimiento de los objetivos marcados por la Unión Europea. Así, Amigos de la Tierra y otras 15 organizaciones de la sociedad civil demandaron a España ante la Comisión Europea por no alcanzar el 50% de reutilización y reciclado en 2020, uno de los objetivos fijados por la UE (2).

La ley de Residuos debe priorizar la prevención con medidas concretas encaminadas a evitar que los recursos se conviertan en residuos. Combatir la obsolescencia programada, reducir de forma radical la cantidad y la toxicidad de los plásticos o facilitar la reparación y reutilización de los productos son algunas de las medidas transformadoras que están ausentes en los borradores de la futura ley. 

El nuevo marco debe también desplegar todo el potencial de la materia orgánica en la protección de los suelos y en la lucha contra el cambio climático. Para ello, se deben fomentar sistemas de recogida más eficientes como el puerta a puerta, y modelos de tratamiento descentralizados, como el compostaje doméstico y comunitario.

Amigos de la Tierra señala a su vez que el cambio indispensable del actual modelo basado en el “usar y tirar” hacia una verdadera “economía circular” requiere responsabilizar a las empresas, que son quienes inundan el mercado con productos de vida útil muy corta y productos que no se pueden reutilizar o reciclar. De esta forma, la ley debe establecer requisitos de ecodiseño y obligar a éstas a hacerse cargo de los residuos que han generado con sus productos.

Por ejemplo, simplemente limpiar ciudades y pueblos de envases de un solo uso abandonados cuesta a las personas contribuyentes entre 496 y 744 millones de euros al año (3). Hasta 529 millones de euros están asociados a los envases de bebidas, que podrían reducirse hasta un 80% con la implantación de un sistema de depósito. 

Adriana Espinosa, responsable de Recursos naturales y residuos en Amigos de la Tierra denuncia que “la industria, quien se beneficia del actual modelo lineal, lleva años presionando para evitar cualquier modificación en los sistemas de gestión de residuos, tal y como están haciendo ahora para lograr una normativa a su favor”. 

En este contexto, con la reforma de la Ley de Residuos, el Gobierno tiene ante sí una decisión clave: seguir apuntalando un sistema con beneficios para unos pocos y graves perjuicios ambientales y sociales o impulsar la construcción de un modelo con la gente y la Tierra en el centro de las decisiones. Es hora de avanzar hacia una transición ecológica justa y real.

Teresa Rodríguez Pierrard | Amigos de la Tierra 

La demanda de aceite de cocina usado podría duplicarse sin que la UE pueda garantizar su sostenibilidad

La demanda europea de aceite de cocina usado para fabricar biocombustibles podría duplicarse de aquí a 2030, lo que haría depender su disponibilidad en la UE de importaciones que no garantizan su sostenibilidad. La UE promueve el UCO como un biocombustible avanzado, pero más de la mitad de la materia prima necesaria para producir el combustible que se consume en la región es importado. Más de un tercio (34 %) de las importaciones de UCO a Europa provienen de China, mientras casi una quinta parte (19 %) procede de los principales productores de aceite de palma: Indonesia y Malasia.

En el caso del Estado español, los datos de UCO importado son similares. 

En opinión de Cristina Mestre, responsable de biocombustibles de la red europea Transport & Environment (T&E), «la creciente demanda europea de aceite de cocina usado está superando la cantidad sobrante de las cocinas del continente. Esto nos hace depender de un producto de desecho que se envía desde el otro lado del mundo. Los países que utilizarían el UCO para alimentar a sus animales y otros productos podrían acabar exportándolo mientras utilizan aceite barato, como el de palma, en casa. La UE debe limitar el uso de UCO para evitar provocar ese tipo de efectos nocivos».

Según el estudio, encargado por T&E y realizado por CE Delft, dentro de una década el volumen de UCO que necesita Europa podría duplicarse hasta alcanzar los seis millones de toneladas. Como el UCO se contabiliza doblemente para los objetivos climáticos nacionales como marca la Directiva de Energías Renovables de la UE, a menudo se comercializa a un precio más alto que el aceite virgen. Esto aumenta el riesgo de que los aceites vírgenes se mezclen de forma fraudulenta con el UCO importado.

«El Tribunal de Cuentas de la UE ha declarado que los regímenes voluntarios no pueden garantizar que todo el UCO importado en Europa sea realmente «usado». En los últimos años ha habido varias denuncias de prácticas fraudulentas relacionadas con la industria del biodiésel de UCO», afirma Rosalía Soley, responsable de la campaña de biocombustibles de Ecologistas en Acción.

La posible demanda excesiva estimada anteriormente añadirá presión al mercado de UCO e, indirectamente, al mercado mundial de aceites vegetales. Los países productores que exportan una parte importante de su producción de UCO a la UE tendrán que buscar otras «soluciones» en sus esfuerzos de descarbonización. Esto podría llevar a un aumento de la demanda y el uso de aceites vegetales como el de palma para llenar el vacío que dejaría el UCO, lo que indirectamente provocaría deforestación, destrucción de hábitats y biodiversidad, y emisiones de gases de efecto invernadero. 

El aumento del consumo de UCO también podría verse impulsado por las próximas normativas de la UE sobre combustibles renovables para el transporte marítimo y la aviación (FuelEU and ReFuelEU). De acuerdo con las estimaciones del estudio, en 2030 los sectores de la aviación y marítimo podrían necesitar 1 y 0,74 millones de toneladas de UCO, respectivamente. Dada la limitada disponibilidad de la materia prima, es probable que se produzca un trasvase de su actual uso en el transporte de carretera hacia su utilización en el sector de la aviación, simplemente trasladando el combustible y sus potenciales beneficios a otro sector.

“Estudios como el elaborado por T&E muestran las potenciales consecuencias negativas de combustibles provenientes de cultivos alimentarios, así como la necesidad de reducir el número de vuelos como única forma inocua de descarbonizar el sector”, subraya Pablo Muñoz, responsable de la campaña de aviación de Ecologistas en Acción. 

En vista de la próxima revisión de la DER II (prevista para el verano de 2021) y de las iniciativas ReFuel y FuelEU, T&E y Ecologistas en Acción instan a la UE a que aprenda de los errores cometidos en el pasado con los biocombustibles. Las organizaciones consideran que se debe garantizar la existencia de salvaguardas sólidas para evitar los impactos ambientales, climáticos y sociales negativos relacionados con los UCO y, en general, con los biocombustibles avanzados. Para ello es necesaria la implementación de robustos controles de calidad y vigilancia de la cadena de suministros y mejora del sistema de certificación. 

Rosalía Soley | Ecologistas en Acción

Los consumidores españoles quieren “ser ecológicos” pero están perdidos

  • Un nuevo informe de la división de soluciones para la industria de las Utilities de Oracle muestra que los usuarios quieren ayudar a combatir el cambio climático y están demandando ayuda y orientación por parte de sus suministradores.
  • Las generaciones más jóvenes están dispuestas a pagar más por las energías limpias.

Una nueva encuesta de Oracle, a través de su división de Utilities, muestra que los consumidores españoles están ansiosos por «volverse ecológicos», pero muchos no saben por dónde empezar. Más de la mitad (58%) de los encuestados asegura que combatir el cambio climático es una cuestión importante para ellos a nivel personal y el 59% es consciente de la importancia de reducir la contaminación del aire. El 29%, sin embargo, admite no saber qué es lo que está causando sus emisiones de dióxido de carbono (CO2).

“Un número creciente de empresas de servicios públicos (Utilities) se han fijado ambiciosos objetivos de emisiones netas de carbono cero de cara a 2050, y será esencial contar con clientes que ayuden a lograr ese objetivo”, explica Diana Fernández, Senior Director Business Development, Oracle EMEA. “Los usuarios esperan y demandan de sus proveedores de servicios más información sobre su uso de la energía, sus costes y cómo reducir ambos. Las empresas de Utilities que están involucrando activamente a sus clientes en este viaje, ya están viendo el gran impacto que los pequeños cambios en el comportamiento de los usuarios pueden causar en sus objetivos globales de descarbonización».

Estos datos forman parte del estudio global de Oracle Utilities, realizado en febrero de 2021 por Untold Insights, a partir de más de 2.584 encuestas a consumidores en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia y España.

Los consumidores españoles quieren ser ecológicos

  • El 58% de los encuestados asegura que están luchando contra el cambio climático y el 59% afirma que reducir la contaminación del aire es un reto personal para ellos.
  • El 52% de los participantes en la encuesta desea que se limite la dependencia de las “energías sucias” mediante la transición a fuentes de energía renovable.
  • El 49% de los consumidores quiere reducir su huella de carbono.
  • El 28% están dispuestos a seguir los consejos de su empresa de servicios para reducir el consumo general de energía en su hogar.
  • El 28% trasladaría su consumo de energía a una franja horaria en la que ésta sea más barata y más limpia; el 26% compraría uno o más electrodomésticos de bajo consumo; el 25% se haría con un termostato inteligente; el 18% calentaría o enfriaría su hogar en los momentos óptimos y el 38% de los encuestados tomarían o ya han tomado medidas para reducir el uso de energía con el fin de ayudar a evitar apagones.

“Con el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, las Utilities necesitan confiar más en los consumidores para superar los días difíciles, utilizando energía cuando la misma es más limpia y está más disponible”, comenta Diana Fernández, Senior Director Business Development, Oracle EMEA. «La encuesta muestra que los consumidores están dispuestos a ser parte de la solución y a responder a la llamada de su empresa de servicios si la información es clara».

La falta de concienciación impide el cambio

  • El 27% de los consumidores en España (y el 29% de los Baby Boomers) nunca han escuchado la palabra “descarbonización” y el 61% de ellos solo cuenta con una noción vaga acerca de lo que significa.
  • El 79% de los consumidores no tienen o solo tienen una idea aproximada de cómo están generando emisiones de carbono.
  • El 63% de los encuestados asegura que su proveedor de energía eléctrica nunca les ha facilitado información sobre su huella de carbono; el 22% comenta que sí se lo ha mencionado pero que no les está ayudando a reducir dicha huella.
  • Solo el 14% reconoció que su empresa de Utilities le proporciona consejos y sugerencias sobre cómo reducir su consumo de energía.

Los consumidores ven a sus proveedores de Utilities como un asesor de confianza y buscan ayuda

  • El 76% cree que su proveedor de energía debería hacer más para reducir las emisiones de carbono.
  • El 76% de los encuestados opina que su empresa de Utilities debería hacer más para garantizar que la energía esté siempre disponible.
  • El 76% considera que los proveedores de Utilities deberían ayudar a sus clientes a utilizar la energía en los momentos más eficientes del día.
  • El 75% de los encuestados cree que estas compañías tendrían que ayudarles a reducir el uso de energía en el hogar.
  • El 74% opina que su proveedor de energía debería apoyarles en el acceso a más electricidad procedente de fuentes renovables.

“La información es la mitad de la batalla cuando se trata de ayudar a los consumidores a realizar cambios significativos en sus comportamientos de uso de la energía. La responsabilidad de ofrecer formación y consejos relevantes y oportunos sobre eficiencia energética, a través de los canales adecuados, alentando a los consumidores finales a tomar medidas, recae en las empresas de Utilities”, añadió Diana Fernández, Senior Director Business Development, Oracle EMEA.

Las generaciones más jóvenes están liderando la responsabilidad verde y están dispuestas a pagar más por energías limpias

  • El 70% de los consumidores de la Generación Z y el 56% de los Millennials consultados aseguran que están dispuestos a pagar más por energía limpia, frente al 35% de los Baby Boomers.El 47% de los encuestados de la Generación Z y el 41% de los Millennials tiene la intención de comprar o alquilar un vehículo eléctrico en los próximos cinco años.
  • El 58% de la Generación Z y el 41% de los Millennials planea instalar paneles solares en los próximos cinco años.
  • El 28% de la Generación Z y el 32% de los Millennials indica que ya ha adquirido o comprará, en el próximo año, un termostato inteligente y que dejaría que lo controle su empresa de Utilities con el fin de reducir su uso de energía y sus costes.

Las innovaciones para el ahorro de energía convencen, pero su coste supone una barrera en su adopción

En los próximos 2-5 años:

  • El 29% de los encuestados planea comprar o alquilar un vehículo eléctrico, pero sólo el 10% tiene la intención de hacerlo el próximo año.
  • El 28% de los encuestados cita planes para instalar una batería doméstica o un dispositivo de almacenamiento de energía, pero sólo el 13% lo hará el próximo año.
  • El 29% de los encuestados tiene la intención de instalar paneles solares, pero sólo el 10% tiene la intención de hacerlo el próximo año.

“Tras la pandemia, el coste sigue siendo un factor muy importante cuando los consumidores se plantean desplegar tecnologías para el ahorro de energía, como los paneles solares o los vehículos eléctricos”, asegura Diana Fernández, Senior Director Business Development, Oracle  EMEA. “La eficiencia energética del comportamiento, que no supone ningún coste para los clientes, sigue siendo la forma más rápida y probada para que las empresas de Utilities obtengan el ahorro de energía buscado, con el fin de cumplir con sus ambiciosas metas de descarbonización, al tiempo que proporcionan un alivio en lo que respecta a la factura de los consumidores y una oferta de mayor valor de cara a los mismos”.

WWF revela que hay más de 17.000 kilómetros de ríos cortados por barreras que podrían liberarse

  • El estudio identifica, al menos, 5.400 obstáculos que pueden demolerse en todo el país.
  •  En Europa hay más de 50.000 kilómetros de ríos que se pueden liberar de barreras que cortan su paso como azudes, embalses o presas.

Más de un millón de barreras cortan el paso a los ríos en Europa, con lo que son de los más fragmentados del mundo. Ante ello, un nuevo informe de WWF evalúa el potencial de derribar una muestra de 30.000 obstáculos en los ríos continentales. Los resultados concluyen que podrían liberarse más de 50.000 km de ríos en Europa y más de 17.000 km en España.

El informe muestra el gran potencial que tiene reconectar los ríos europeos.  El estudio demuestra que demoliendo solo el 3% del millón de barreras existentes se podrían liberar más de 50.000 kilómetros de ríos en Europa, es decir, el doble del objetivo europeo fijado en la Estrategia Europea de Biodiversidad para 2030. Este análisis demuestra que la Comisión Europea debe fijarse un objetivo más ambicioso en la futura Ley de Restauración.

España es uno de los países europeos con más barreras. El estudio identifica más de 5.400 obstáculos prioritarios para la demolición por su alto potencial para reconectar los ríos, cuya desaparición permitiría liberar más de 17.000 kilómetros de ríos en España. Entre ellos, se encuentra la presa de Hozseca, en el Alto Tajo. Su demolición permitiría recuperar la conectividad de más de 30 kilómetros del río en el Alto Tajo y el gran valor medioambiental de esta zona. 

El informe demuestra que la eliminación de presas es la medida más rápida, fácil y barata para restaurar un río. Su eficacia se ha demostrado en presas de todo el mundo ya que el tiempo que transcurre entre la eliminación y la recuperación del río es muy corto. En pocos meses, el río recupera su territorio, la calidad del agua mejora, los bosques vuelven a cobrar vida, el número de especies -acuáticas y terrestres- se dispara y vuelven a funcionar los servicios ecosistémicos que un río en buen estado ecológico proporciona. 

A finales de junio, la Comisión Europea dará a conocer su propuesta de objetivos jurídicamente vinculantes para la restauración de la naturaleza. Para WWF, restaurar los ríos mediante la eliminación de obstáculos es crucial para frenar el declive de biodiversidad acuática y cumplir con lo establecido por la Directiva Marco del Agua. 

«La eliminación de obstáculos de los ríos es una herramienta clave para recuperar la funcionalidad de los ríos», afirma Teresa Gil, responsable del programa de Agua de WWF. Y añade: «Si queremos alcanzar los objetivos del Pacto Verde,  y un paisaje resiliente que permita a la naturaleza y a las personas adaptarse al cambio climático, tenemos que mirar a nuestros ríos y empezar a liberarlos de todos los obstáculos que se han acumulado en ellos durante el último siglo».

Nylva Hiruelas | WWF 

Los desechables y la falta de responsabilidad ciudadana agravan la contaminación por basuraleza

  • Dos de cada tres españoles (63,2%) tienen la percepción de que la población no es consciente de cómo afecta a la naturaleza el abandono de mascarillas, geles hidroalcohólicos y guantes, según el estudio ‘Observatorio de la basuraleza’, elaborado por More Than Research para LIBERA.
  • A través de la campaña #NoAbandonesTusGuantesYMascarillas, LIBERA recuerda el impacto negativo que estos elementos tienen en la naturaleza.

La crisis generada por la pandemia, la utilización de guantes y mascarillas para combatir la Covid-19 se ha convertido en una medida de protección decisiva y eficiente para proteger la salud. Sin embargo, el hecho de que sean artículos con una vida útil muy reducida y el desconocimiento ante cuál es el contenedor al que se deben desechar, han convertido a estos elementos en un nuevo tipo de basuraleza.

En este sentido y, tal y como se desprende del IV estudio sociológico ‘Observatorio de la basuraleza’, elaborado por More Than Research para LIBERA[1], dos de cada tres españoles (63,2%) creen que la población no es consciente de cómo afecta a la naturaleza el abandono de productos contra la Covid-19 como mascarillas, geles hidroalcohólicos, o guantes.

Ante estos datos, el Proyecto LIBERA, con el apoyo de la Fundación Reina Sofía, hace un llamamiento a la responsabilidad, sobre todo en estos momentos en los que se acerca el buen tiempo y las salidas a la naturaleza se incrementan, a través de su campaña #NoAbandonesTusGuantesYMascarillas. La campaña pretende concienciar a la población de la importancia de deshacerse de estos elementos en su lugar correcto, papelera o el contenedor de restos, para que no terminen abandonados en la naturaleza. Asimismo, desde el proyecto se recomienda cortar las gomas para evitar enredos de la fauna.

De hecho, según un estudio llevado a cabo por las asociaciones Vertidos Cero y Paisaje Limpio, junto al Proyecto LIBERA, el abandono de mascarillas y guantes en entornos naturales públicos ha crecido a lo largo de 2020 un 300%, lo que obliga a ser más responsables si cabe ante este nuevo tipo de residuos.

Conclusiones ante un problema que nos pertenece a todos

Según el IV estudio sociológico sobre ‘El problema de la basura en la naturaleza’, tras la disminución de gente en las calles y en la naturaleza el pasado marzo a causa del confinamiento general, se popularizó la creencia de que el estado de nuestro medioambiente había mejorado. De hecho, según el 93% de los españoles encuestados, el estado de la naturaleza cambió durante este periodo. A pesar de esta cifra, los españoles no son muy optimistas, ya que casi un 70% de los entrevistados cree que no ha cambiado la actitud y el cuidado de los demás hacia la naturaleza tras la pandemia.

Además, la Covid-19 ha provocado un descenso en aquellos ciudadanos que habitualmente recogen basuraleza cuando la ven abandonada en un entorno natural. Por miedo al contagio, solo un 39,1% de los encuestados recoge la basuraleza que se encuentra (ocho puntos menos que el año anterior). Sin embargo, crece cuatro puntos los que deciden “hacer de policía” y recriminar la actitud de aquellos ciudadanos incívicos a los que ven tirar algún residuo.

 “Los datos no nos buenos, es una triste realidad que las mascarillas se han convertido en una nueva forma de basuraleza. Debemos llamar la atención sobre el impacto que tienen estos residuos en el medio natural, pero vamos más allá. Debemos plantearnos qué tipo de sociedad somos y cuál queremos ser. Ante un nuevo residuo que se genera, la respuesta no puede ser está, debemos cuidar y ser responsable con los residuos que generamos y proteger de manera determinante el medio que nos sustenta”, asegura Miguel Muñoz, coordinador de SEO/BirdLife del Proyecto LIBERA.

Como sociedad debemos

Por su parte, Sara Güemes, coordinadora de Ecoembes del Proyecto LIBERA, afirma que “es importante que sigamos siendo responsables con los residuos que generamos, desechándolos en sus contenedores correspondientes y evitando generar más basuraleza. El impacto que los guantes y las mascarillas han tenido en nuestra naturaleza está generando un agravio en nuestra biodiversidad, pero todavía estamos a tiempo de revocarlo a través de la concienciación y la participación ciudadana”.