COVID-19: Alianza Residuo Cero reclama al Gobierno una gestión eficaz de los residuos y no ceda ante la industria del plástico

·     El COVID–19 está provocando un grave descontrol en la gestión de los residuos urbanos, al haberse suprimido, entre otras cosas, la separación manual en las plantas de triaje.
·     La industria ya está presionando para retrasar la transposición de la legislación que limita los plásticos de un solo uso.
·     La Comisión Europea pide a los Estados miembros que no rebajen sus porcentajes de reciclaje y opten por sistemas sostenibles.
·     Las decisiones pos-COVID–19 deberán contemplar soluciones de reducción duraderas para proteger a la población y al medio ambiente.

La crisis sanitaria del COVID–19 está provocando un grave descontrol en la gestión de los residuos a todos los niveles: desde el descenso del reciclaje en las plantas de tratamiento, el aumento de residuos destinados a vertederos e incineradoras, la ampliación de los vertederos, hasta posibles retrasos en la transposición de las directivas de residuos debido a presiones de la industria. Alianza Residuo Cero reclama unas políticas valientes, basadas en la reducción de los residuos, y recuerda al Gobierno que la salida de esta crisis sólo será posible con medidas que sitúen el medio ambiente y a las personas en el centro de las políticas.

La Alianza Residuo Cero, conformada por Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Rezero, Retorna y Surfrider Foundation Europe, denuncia que el sector petroquímico está presionando en Bruselas para rebajar las medidas contempladas en la Directiva de Plásticos de un Solo Uso. Otros países como Estados Unidos también se están viendo sometidos a la presión de los productores de plástico, que están aprovechando la crisis del COVID–19 para rebajar la legislación ambiental.

Las organizaciones reclaman al Gobierno y a las autoridades europeas que no cedan ante las presiones de la industria, y les instan a tomar las medidas oportunas para reducir el consumo de plástico de un solo uso y otros materiales de usar y tirar, así como a gestionar los residuos generados de forma eficaz. La propia Comisión Europea ha señalado que la crisis sanitaria no puede servir de excusa para no avanzar en la transición ecológica.

Otra de las demandas de la Alianza se centra en el tratamiento actual de los residuos en el Estado español. Si los porcentajes de reciclaje ya eran de por sí escasos, la crisis sanitaria puede estar reduciendo aún más estas cifras. Esto se debe a la situación actual en los centros de tratamiento, en los que se ha suprimido la separación manual en las plantas de triaje, a través de las cuales se separaban los materiales para su posterior reciclado. Así, se recuperan menos materiales y, por tanto, aumentan los residuos destinados a vertedero e incineración.

Una vez más la Comisión Europea ha dado un toque de atención a los países de la Unión instándolos a hacer un esfuerzo mayor y no rebajar los porcentajes de reciclaje. Esto se podría evitar con un modelo más eficaz que no se vea paralizado ante una crisis de este calibre. Del mismo modo que es indispensable repensar nuestro modelo económico, el modelo de gestión de residuos, estrechamente ligado a este último, también necesita de un cambio de 180°. Para este fin, se debe priorizar la reducción de residuos en la propia cadena de producción, así como la reutilización, y, en la gestión de residuos, se debe contemplar la recogida selectiva en origen y garantizar así porcentajes de reciclaje más altos.

Los plásticos de un solo uso en ningún caso son una solución ante la crisis del coronavirus, sino que están intrínsecamente relacionados con la crisis ambiental y climática que vive la humanidad, causa de la situación sanitaria actual. Además, tal y como muestran diferentes estudios, el COVID–19 puede permanecer durante tres días en las superficies plásticas, por lo que la única solución es mantener las medidas de higiene y desinfección aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud.

Por este motivo, Alianza Residuo Cero reclama que se priorice la reducción de residuos y los sistemas y envases reutilizables frente a las falsas soluciones de usar y tirar. Es imprescindible apostar por nuevos modelos económicos viables ecológicamente, locales y resilientes.

A su vez animan a la ciudadanía a apostar por alimentos locales, frescos y saludables libres de plásticos, y les recuerdan que llevar sus propios envases a los comercios, siempre será más seguro que los envoltorios de plástico de usar y tirar que han pasado por toda la cadena de producción y consumo.

María Durán  | Amigos de la Tierra

«El 70% de las enfermedades humanas en los últimos 40 años tienen origen zoonótico»

Un planeta sano para personas sanas

Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF España, analiza la relación entre la destrucción de la naturaleza, el camblio climático y el aumento del riesgo de pandemias, como la actual Covid-19.
La pérdida de biodiversidad está facilitando la cada vez mayor transmisión y propagación de los patógenos que proceden de especies animales, como el Covid-19. Es una de las principales conclusiones del nuevo informe que ha lanzado WWF «Pérdida de naturaleza y pandemias». En este video, Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF España, arroja las claves para entender la relación directa entre la destrucción de la naturaleza, el cambio climático y el aumento del riesgo de pandemias.

La destrucción de bosques, el tráfico de especies, la intensificación agrícola y ganadera y el cambio climático son factores clave que facilitan la propagación de patógenos, aumentando el riesgo de contacto y transmisión al ser humano, con los consiguientes efectos negativos sobre nuestra salud.

«Tenemos que detener la pérdida de biodiversidad, frenar el tráfico ilegal de especies y evitar la desaparición de todas las especies que estamos perdiendo. Debemos cambiar nuestro modelo de consumo y producción para garantizar que este sea más equilibrado y sostenible. En definitiva, tenemos que cuidar la salud del planeta porque de ella depende la salud de la humanidad», afirma Luis Suárez.

Miguel Ángel Valladares | WWF España

 

 

La destrucción ambiental fue clave para que se propagase el coronavirus

El origen del COVID-19 está relacionado con el comercio ilegal de animales salvajes en China, donde aparecieron los primeros casos de esta enfermedad, pero también con la destrucción de los ecosistemas naturales.

Los coronavirus son una amplia familia de virus que usualmente solo afectan a los animales, pero en el caso del COVID-19 se trata de una zoonosis: la transmisión de un virus que pasa de un animal (en este caso, un murciélago) a un ser humano.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta en un informe que «el 60% de las enfermedades humanas infecciosas conocidas son de origen animal (animales domésticos o salvajes), al igual que un 75% de enfermedades humanas emergentes».

Para que el nuevo coronavirus se propague, la destrucción ambiental fue clave. La deforestación del sudeste asiático desde hace más de 30 años, la urbanización y la segmentación de los bosques han generado un profundo desequilibrio dentro de ese ecosistema.

La fauna, frente a la destrucción de su hábitat natural, se ve obligada a migrar y a encontrar refugio en las construcciones humanas o junto a otras especies. Al destruir los bosques y las selvas para poner en su lugar asentamientos humanos, la barrera con la fauna silvestre desaparece.

Las enfermedades zoonóticas como el coronavirus adquieren nuevas cepas y tienden a avanzar con mayor facilidad al entrar en contacto con las poblaciones humanas.

Pero esto no solo ocurre en China. El MERS, el SARS y el ébola también son consecuencia del daño causado en el planeta y la pérdida de biodiversidad. Otro ejemplo de que la crisis climática trae aparejado el incremento de enfermedades es el caso del dengue en Argentina, que actualmente afecta a la mitad de la población mundial.

«Los cambios en las condiciones climáticas que han ocurrido desde 1950 facilitan la transmisión del virus del dengue a través de los mosquitos Aedes, así como el incremento del riesgo de contraer la enfermedad”, señaló Antonio Guterres, el Secretario General de la ONU.

Para tomar consciencia de esta crisis planetaria, la OMS plantea el concepto de “una salud”, que propone que el bienestar de las personas depende directamente de la salud de los animales y de la salud ambiental.

Recordemos que la destrucción ambiental acelerada a causa de las acciones humanas sucede en todo el planeta y la necesidad de un cambio es urgente. Los incendios en la Amazonía del pasado 2019 son un ejemplo de ello, así como lo es la pérdida de bosques en Indonesia debido a la plantación de aceite de palma, utilizado para fabricar cosméticos, alimentos procesados y biodiesel.

La solución para evitar futuras pandemias, sin duda está relacionada con el cuidado del planeta Tierra y de todos los seres que lo habitan.

Celeste Condoleo | La Bioguia

Desacuerdo de las organizaciones ambientalistas al retraso de la Cumbre del Clima

Ante la noticia de ayer en la que se anunciaba el retraso de la Cumbre del Clima COP26 a 2021, en un inicio prevista para noviembre de 2020, las organizaciones ambientalistas consideran que la acción climática no puede esperar. 

Las organizaciones consciente del momento tan difícil que estamos atravesando como sociedad, pero esto no puede servir de excusa para dejar de lado la lucha frente a la crisis climática. Los países industrializados no deben utilizar el retraso para demorar la adopción de medidas urgentes y proporcionar financiación para la emergencia climática a los países empobrecidos del Sur Global.

Dada la preocupante situación de crisis sanitaria mundial producida por el coronavirus, Amigos de la Tierra entiende que las negociaciones de la ONU sobre el clima en Glasgow se hayan retrasado. Es primordial hacer todo lo posible para salvar vidas y proteger a la población más vulnerable que más sufrirá las consecuencias de esta crisis. Sin embargo, es necesario ser consciente de la magnitud de la crisis climática y sus consecuencias sobre las poblaciones más vulnerables. Es el momento de dar un giro a las políticas y centrarlas en la justicia social y ambiental, para dar respuesta tanto a la crisis sanitaria como a la crisis ecológica y social, todas ellas relacionadas. Por este motivo desde Amigos de la Tierra reclaman la adopción de medidas urgentes de reducción de emisiones y financiación y protección para los países más vulnerables.

Debido a la urgencia de la crisis climática, Amigos de la Tierra considera necesario llevar a cabo la COP26 en la primera mitad del año 2021, y que la COP27  siga ocurriendo como estaba previsto. Las conversaciones sobre la emergencia climática deben celebrarse tan pronto como sea seguro, siendo esencial que se lleven a cabo sobre la base de que los países del Sur global puedan asistir plenamente y exigir las medidas consideradas necesarias. La participación de estos países, de la sociedad civil, que ya se vio mermada en la COP25 por el cambio de ubicación, personas expertas y activistas debe ser primordial.

La cara verde de la crisis del COVID-19

Por Eduardo de Miguel | Director de la Fundación Global Nature

  • Lo más importante es salir de esta crisis sanitaria, social y económica, pero cuando lo hagamos, estaría bien aprender sobre el impacto que nuestro comportamiento tiene en el medio natural, en nuestra biodiversidad que es nuestro mayor valor, y cuya destrucción, según la ciencia, está en el origen de esta pandemia
  • Ni los ecologistas más radicales podrían soñar con una medida así: parar la actividad humana en plena época de reproducción y floración de nuestras especies de fauna y flora.

En estos días de reclusión, donde lo importante es salvar vidas a contrarreloj, gestionar las repercusiones sociales y económicas, todos buscamos el lado positivo para poder sobrellevar mejor estas difíciles decisiones. Y desde Fundación Global Nature queremos aportar granos de arena, usando nuestras herramientas para ofrecer información, mostrar cierta cotidianidad y animar al ciudadano con campañas como #LaPrimaveraSiempreLlega en redes sociales, en la que animamos a compartir los primeros síntomas de esta estación, para dar ánimo y recordar que, al final, la vida siempre se abre paso. Pero, también queremos aportar nuestro grano de arena con una reflexión que nos parece esencial, para que exista un antes y un después en la manera que percibimos el impacto de nuestra actividad cotidiana sobre el medio ambiente. No sólo en cambio climático, que también, sino principalmente en uno de los pilares fundamentales de nuestro medio ambiente y que es la base de nuestra vida: la biodiversidad.

En una tribuna publicada este fin de semana, los científicos nos recordaban que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies. Y nos sentimos plenamente identificados con estas reflexiones de Fernando Valladares: “Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala (…) Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional”.

Ahora vamos a ver las repercusiones de nuestra actividad y presencia en los espacios naturales, al pararla y dejar de movernos. La recuperación de nuestra biodiversidad va a ser evidente y el impacto va a ser mayor porque esta época coincide con los meses de marzo y abril, plena época de reproducción o floración de nuestras especies de fauna y flora. Ni los ecologistas más radicales podrían soñar con una medida así.

No somos conscientes de nuestro impacto en general. Cojamos un ejemplo como actividad cotidiana, digamos conducir y sólo una parte de lo que esto supone: los atropellos. Analicemos someramente los impactos que los atropellos por tráfico rodado tienen sobre numerosas especies. Quizás tengamos una noción de lo que supone para una especie emblemática como el lince ibérico: los atropellos son la principal causa de muerte en esta especie, actualmente, con 29 linces muertos en 2018 y, al menos, de 23 linces en 2019. Podemos estar hablando de cerca del 5% de la población total de la especie.

Y estos atropellos habría que sumar los derivados de las líneas férreas y, en especial, las de alta velocidad.

Este es sólo un minúsculo ejemplo. No existen datos fiables ni comunes para España más generales. Portugal, en cambio, a través del proyecto europeo LIFE LINES recopiló en 2019 más de 83.000 atropellos, destacando 21.000 paseriformes, 16.000 mamíferos carnívoros y 13.000 anfibios. Por su parte, el Institut Català d’Ornitologia (ICO) recoge información sobre siniestralidad en aves y otros vertebrados en Cataluña y Andorra y recoge cerca de 1.500 observaciones al año, donde un 48% son de mamíferos, un 35% de aves, un 12% de reptiles y un 5% de anfibios. Otros estudios, para la isla de Lanzarote y sólo como otra muestra más, recogen la muerte anual de 7.000 aves por el tráfico rodado en una isla de tamaño medio.

Se nos olvida a menudo también la biomasa de insectos que chocan contra nuestros coches, trenes y aviones. Estudios realizados en los Países Bajos han revelado la muerte de 1,6 billones de insectos al año sólo en este país. Aunque los datos no sean exactos, las cifras son abrumadoras y las consecuencias para el equilibrio de los ecosistemas y de las producciones agrarias son incalculables.

Con todas estas cifras y pensando en que la reducción del tráfico en este obligado parón puede estar en más del 70%, ¿podemos hacernos una idea de lo que supondrá para muchas especies? Y hemos analizado una gota del océano verde que se está creando mientras estamos en casa. Lo fundamental, por tanto, es dedicar parte de nuestro tiempo a valorar lo que supone la forma de vida actual, las pérdidas diarias en riqueza natural para buscar una nueva gestión cotidiana y crear un modelo futuro de movilidad que cambie nuestro impacto sobre nuestro patrimonio natural. Recordemos que ya hay un millón de especies en peligro de extinción.

En resumen, sin olvidar lo importante de este momento que es salvar vidas y gestionar la crisis, queremos hacernos consciente de que nuestra actividad laboral y de ocio tiene un efecto de perturbación considerable en el medio natural y sobre muchas especies, principalmente en épocas de reproducción como en la que estamos ahora. No sólo en espacios naturales emblemáticos, también para especies de áreas urbanas. El cierre decretado de parques y jardines, así como de playas y otras zonas costeras en todos los municipios españoles, en plena época de reproducción supondrá un alivio extraordinario para una parte de nuestra fauna. No podemos ignorarlo y quizás los beneficios que arrojen este parón nos hagan conscientes de lo importante que es crear un nuevo patrón de comportamiento.

Esta crisis sanitaria nos ha pillado desprevenidos, pero saldremos de ella y cuando lo hagamos, debemos hacerlo reforzados, sabiendo que nuestra mayor responsabilidad será aprender y pasar a la acción. Y en ese aprendizaje debe entrar el análisis del impacto de nuestro comportamiento en el medio natural, en el cambio climático, en las especies que nos rodean y sus hábitats, que son nuestro mayor valor. Es prioritario sacar conclusiones para promover una movilidad y una presencia del ser humano en el territorio de una manera coherente con lo que nos sustenta y nos alimenta, la biodiversidad.

En memoria de las enseñanzas de Félix Rodríguez de la Fuente

Artículo de opinión | Por Javier Ruiz

Las carroñeras como ejemplo icónico: el padre de la conservación nos ayudó a evidenciar que las diferentes especies contribuyen a nuestro bienestar y a nuestra economía, y hoy es necesario demostrar que todas y cada una de las piezas son clave en el puzle agrario.

Félix Rodríguez de la Fuente nos enseñó a amar nuestro patrimonio natural. Nos explicó cómo funciona nuestro medio natural, en el que agricultores y ganaderos han convivido durante milenios con la fauna ibérica y han dado forma al territorio con sus usos, generando hábitats de alto valor. Y en pleno siglo XXI ese legado de Félix, que nos permitió entender y admirar nuestro patrimonio natural, es más necesario que nunca. Debemos evidenciar que las especies contribuyen a nuestro bienestar y a nuestra economía, demostrar que todas las piezas son clave en el puzle agrario.

Un ejemplo icónico, las aves carroñeras, es decir, buitres leonados, buitres negros, alimoches o quebrantahuesos han visto su existencia comprometida debido a su mala reputación. Pero el padre de la conservación, el gran Félix Rodríguez de la Fuente, nos hizo admirar y valorar la labor de estas increíbles aves.

Ejemplo de este deber es una de las últimas acciones en las que nos hemos embarcado junto a otros muchos, piezas fundamentales también en el puzle de la conservación. Técnicos y agentes medioambientales de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, Naturgy, Fundación Global Nature, consultores (Biodiversity Node, Màquia, SECIM, expertos en aves carroñeras), Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, GREFA, IREC, ganaderos, y varios voluntarios hemos participado de esta experiencia que parte de la necesidad de capturar de manera eficaz y segura a los individuos. En total, más de 25 personas.  En la Comarca de Molina de Aragón (Guadalajara), donde reside una de las mayores poblaciones de buitre leonado la península ibérica, este grupo variopinto ha marcado 17 ejemplares de buitre leonado, de los cuales 8 de ellos han sido equipados con un emisor GPS para conocer sus movimientos de dispersión, área de campeo y dificultades en sus hábitos diarios.

El buitre leonado es un ave de más de 2’6 metros de envergadura y casi diez kg de peso que sobrevuela el cielo en busca de su alimento, la carroña. Se guía por urracas, cornejas, grajillas, alimoches y cuervos, primeros invitados al festín cuando muere un animal. Después, el buitre transforma esa carroña y evita así la propagación de enfermedades, recicla la materia orgánica, lo que supone una labor imprescindible para cerrar el ciclo de la materia. Es, además, aliado de las poblaciones agrarias desde tiempos inmemoriales y está estrechamente ligado a la actividad pastoril. Sin embargo, en el pasado reciente su papel se ha menoscabado y su labor ha sido, a menudo, menospreciada.

Estudiarlos es necesario para conocerlos mejor, para entender el funcionamiento de sus poblaciones y del hábitat del que dependen y para evitar desastres como los ocurridos por ejemplo en India, Nepal o Pakistán, donde las especies de buitres cayeron en tan solo 10 años un 95% debido a una intoxicación provocada por el diclofenaco, un antinflamatorio presente en las vacas muertas de las que se alimentaban y que evitaba la artritis de estos mamíferos pero que envenenaban a las aves carroñeras.

A la búsqueda de los buitres

El día de la captura, especialistas en captura y marcaje de Fauna Silvestre del Ministerio, el equipo veterinario GREFA e investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) fueron los responsables de tomar muestras genéticas, hematológicas, microbiológicas y biométricas, en el marco de un proyecto que ha puesto en marcha Naturgy como parte de su Plan de acción de conservación de la  biodiversidad, asociado al funcionamiento de sus parques eólicos en la zona, coordinado por Biodiversity Node y Fundación Global Nature.

La captura no fue fácil, desde las 8 de la mañana de aquel día hubo que esperar (a que las condiciones meteorológicas fueran adecuadas, a que la jaula estuviese cebada y lista, sin presencia de humanos detectables por los buitres, …) hasta que a las 15.00 todo estuvo listo y 17 buitres fueron objeto de captura, marcaje y toma de muestras. En las pocas horas que quedaban hasta la puesta de sol todos los ejemplares fueron marcados mediante marcas alares y anillas de PVC/metálicas. Se seleccionaron 8 ejemplares adultos en reproducción para instalarles además el emisor GPS. Era importante acabar primero con esa tarea para que pudieran regresar a sus nidos, ya que estábamos en época de cría y debían de volver cuanto antes a relevar a su pareja. Una vez marcados y liberados los buitres adultos, se procedió a realizar el marcaje y toma de muestras de los individuos inmaduros. El Sol se desvanecía en el horizonte y la luz cada vez era más escasa. 17 buitres marcados ya regresaban a sus cortados rocosos y lo que no sabían es que gracias a ellos se recopilará información de gran valor para conocer mejor a esta especie tan importante para la salud del medio natural.

Y hoy, 40 años después de la muerte del Félix aún nos acordamos de él cuando hacemos este tipo de trabajos, porque fue él quien nos enseñó a valorarlos y quien nos inspiró para trabajar en la conservación de estas especies. Porque es un trabajo imprescindible para el beneficio y el futuro global. Para todos.

Los buitres leonados eran la mejor política sanitaria de nuestros campos. De esta manera, los buitres y los labradores, aquella gran población rural española formaban como un todo que se ayudaba en yo te doy proteínas y tú me limpias mis campos de podredumbres. Pero, amigos míos, los mulos y los burros, y las mulas, y todo el ganado de labor, ha sido sustituido por los tractores. La ganadería lanar ha disminuido enormemente y se estabula porque nadie quiere ser pastor. Los niños ya tienen muy pocos amigos que sean viejos caballos píos, de piel tachonado de manchas, que un día se morían y se los comían los buitres. Es otro el idioma, es otra la poesía, es otra la música del campo.

Félix Rodríguez de la Fuente

Organizaciones ecologistas solicitan Propuestas ambientales para los primeros 100 días del Gobierno

  • Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF se reúnen con la Vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para solicitar que el Gobierno aborde los mayores retos ambientales a que se enfrenta nuestro país.
  • Las cinco grandes organizaciones ambientales entregarán esta mañana a Teresa Ribera un documento con 30 propuestas que, a juicio de estas organizaciones, el Gobierno debería poner en marcha en los primeros 100 días de su mandato.

Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF se reúnen esta mañana con la Vicepresidenta para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera. Las organizaciones solicitan al Gobierno que aborde los mayores retos ambientales a los que se enfrenta España y que lidere a nivel europeo las políticas más avanzadas en defensa de la naturaleza y las personas.

Para las cinco organizaciones, el nuevo Gobierno de coalición llega en un momento en el que las crisis ecológica y climática resultan evidentes y en todo el planeta aumentan los llamamientos para inclinar la balanza en favor de la sostenibilidad y de un sistema económico más justo.

Así, han entregado hoy a Teresa Ribera un documento con las propuestas ambientales para los primeros 100 días de Gobierno. Este documento recoge treinta propuestas en diez bloques que, a juicio de las organizaciones ambientales, el Gobierno debería poner en marcha en los primeros cien días de su mandato para recuperar el tiempo perdido y avanzar con decisión en la necesaria transición ecológica.

Los propuestas se enmarcan en cinco temáticas: nuevo marco para la transición ecológica, nuevo modelo de desarrollo, residuo cero, emergencia climática y calidad de vida.

Para abordar el nuevo marco para la transición ecológica las organizaciones ecologistas ven necesario sentar las bases de una transición ecológica eficaz, eficiente y justa, así como anunciar una ley de fiscalidad ambiental.

Respecto al nuevo modelo de desarrollo han identificado medidas concretas para abordar la necesidad de iniciar la transición hidrológica, sentar las bases de una política agraria, alimentaria y rural sostenible, y poner en marcha medidas urgentes para frenar la pérdida de biodiversidad.

Con el objetivo de residuo cero, el documento recoge acciones para impulsar un modelo productivo basado en la reducción del consumo de recursos materiales con especial atención a las políticas de residuo cero.

Para hacer frente a la emergencia climática insisten en una Ley de Cambio Climático y Transición Energética más ambiciosa, aprobar un Real Decreto de acceso y conexión a la red eléctrica y una ley de movilidad sostenible y financiación del transporte público. Asimismo, el documento presenta propuestas para que España lidere la lucha contra el cambio climático en la Unión Europea.

Por último, las han considerado propuestas para la calidad de vida, dirigidas a frenar la contaminación y reducir el uso de sustancias peligrosas.

Documento completo: Propuestas ambientales para los primeros 100 días de Gobierno

 

Teresa Rodríguez  | Amigos de la Tierra

Roberto Herreros | Ecologistas en Acción

Conrado García | Greenpeace

Olimpia García | SEO/BirdLife

Nylva Hiruelas | WWF

Gloria reivindica su espacio y apremia al gobierno a adaptar la Ley de Costas

Tras el paso de uno de los temporales más importantes de la historia reciente de nuestro país, SEO/BirdLife recuerda que es urgente adaptar la Ley de Costas para responder cuanto antes a los efectos del cambio climático.

La borrasca Gloria, que ha arrasado el Delta del Ebro, es el último fenómeno meteorológico que demuestra que el cambio climático es una realidad. SEO/BirdLife solicita al Gobierno que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para adaptar la Ley de Costas.

“La borrasca Gloria nos ha mostrado cómo se presenta el futuro para España. El mensaje ha sido claro: sobra hormigón y falta naturaleza. Necesitamos actuar rápido en nuestra costa, pero debemos hacerlo con la vista puesta en el medio y largo plazo. Sabemos que con el cambio climático la línea de costa se moverá año a año y que nos vamos a enfrentar a fenómenos climáticos cada vez más extremos”, declara Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.

SEO/BirdLife valora muy positivamente que la reforma de la Ley de Costas sea uno de los compromisos del Gobierno entre PSOE y UP. Asimismo, la ONG reconoce el compromiso del Ejecutivo al haberlo recogido en la Declaración de Emergencia Climática y Ambiental tanto la reconsideración de los regímenes jurídicos de la costa y del mar, como la elaboración de una Estrategia para la Protección de la Costa Española. No obstante, el Gobierno todavía no ha explicado el calado de los cambios que quiere acometer y a juicio de la SEO/BirdLife debe ser grande.

“Tenemos que dejar de ver la costa como un buen lugar para poner apartamentos y verlo como hábitats muy frágiles y estratégicos que además se verán muy modificados por el cambio climático. Tenemos que dejar más espacio a playas y dunas, empleando soluciones basadas en la naturaleza que se han demostrado resilientes a los fenómenos meteorológicos extremos. A partir de esa premisa podemos planificar cómo podemos aprovechar esos espacios los seres humanos”, apunta Ruiz.

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Ante temporales cada vez más intensos y frecuentes, el aumento del nivel del mar, la falta de aportes de sedimentos de origen fluvial, el alto grado de urbanización de la costa y la alteración profunda de la dinámica costera (dragados, playas artificiales, regeneración de playas, espigones, retención de sedimentos en embalses, desarrollos urbanísticos, industriales y portuarios), SEO/BirdLife considera necesario hacer profundos cambios en la política costera que incluya:

1. Ampliar la superficie y número de espacios protegidos litorales con el objeto de proteger los hábitats litorales naturales que aún persisten.

2. Desarrollar herramientas que ya existen en la legislación como son el Catálogo Español de Hábitat en Peligro de Desaparición y la Estrategia Estatal de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas.

3. Aprovechar la década de la restauración declarada por Naciones Unidas y aprobar un Plan de Restauración Ecológica del Litoral que establezca los mecanismos administrativos, financieros y legales necesarios para liberar el Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT) de construcciones ilegales o en desuso de forma rápida y así restaurar los espacios naturales destruidos.

4. Acordar una nueva definición del DPMT con una perspectiva de futuro teniendo en cuenta los escenarios de cambio climático en un acto de solidaridad intergeneracional.

5. Dotar económicamente la Estrategia de Adaptación de la Costa al Cambio Climático de forma que pueda ejecutarse de forma eficaz y eficiente.

6. Recalificar a suelo rústico de protección todos los suelos urbanizables no desarrollados en los primeros 500 metros de la costa.

7. Establecer mecanismos de gobernanza que permitan una actuación unitaria de todas las administraciones públicas competentes.

8. Auditar la necesidad, la resilencia y el coste que tendrá su mantenimiento en un escenario de subida del nivel del mar, y un aumento de fenómenos meteorológicos extremos, de todas las infraestructuras presentes en el litoral (incluidos puertos e instalaciones de acuicultura) y próximas a la línea de costa incluidos los paseos marítimos. En un segundo paso deberá evaluarse si es necesario proteger, eliminar o cambiar de ubicación alguno de estos elementos.

9. Aprobación de un plan de regeneración de playas que incluya criterios de gestión ecológica de playas que primen su carácter natural al estético (por ejemplo los restos de posidonia depositadas por el mar en las playas y retirados por los servicios de limpieza municipales son útiles para fijar las dunas que protegen la costa de los temporales).

10. Aprobación de un plan de gestión de los sedimentos que deberían ser arrastrados por los ríos hasta el mar para garantizar las necesidades de los deltas y de las playas.

Juan Carlos Atienza, responsable de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife considera que “con borrascas como Gloria se corre el riesgo de culpar de las desgracias a la mala suerte o al cambio climático cuando toda la responsabilidad es de los seres humanos que llevan decenios artificializando y maltratando nuestra costa. Sin duda, las malas decisiones basadas en la búsqueda de beneficios a corto plazo tendrán un gran coste económico en los nuevos escenarios de cambio climático. La buena noticia es que sabemos qué tenemos que hacer y que la naturaleza puede ayudarnos”.

Las empresas ‘Marca España’ suspenden al informar sobre su impacto ambiental

  • Un informe de Greenpeace evalúa a 23 grandes empresas y ninguna cumple plenamente la Ley 11/2018 de Información No financiera y Diversidad
  • Las empresas “Marca España” ocultan en su reporte los errores, infracciones, multas y escándalos en los que se ven involucrados
  • La falta de un desarrollo reglamentario de la Ley 11/2018 compromete los objetivos del actual Gobierno de reducción de emisiones, economía circular o conservación de la biodiversidad

Coincidiendo con la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Greenpeace ha lanzado hoy el informe La “Marca España” ante el reto de la emergencia ambiental, en el que se analiza el grado de cumplimiento de la Ley 11/2018 de Información No Financiera y Diversidad (1). Esta norma, aún poco conocida, obliga a las grandes empresas a informar a sus accionistas y a la sociedad sobre aspectos no financieros, algo necesario para poder determinar el impacto de la actividad empresarial en temas como igualdad, inclusión, sostenibilidad, lucha contra la corrupción y el soborno o fiscalidad.

El informe evalúa exclusivamente los aspectos medioambientales, siempre desde el enfoque de que la legislación obliga a las empresas a reportar siguiendo estándares internacionales sobre los efectos actuales y previsibles de las actividades de la empresa en el medio ambiente, y en particular sobre sistemas de gestión ambiental, contaminación, economía circular, prevención y gestión de residuos, uso sostenible de los recursos, lucha contra el cambio climático o la protección de la biodiversidad. Se ha evaluado a 23 grandes empresas españolas muy conocidas por la ciudadanía (2), representantes de diferentes sectores económicos (petróleo y gás, eléctrico, construcción, finanzas, aviación, textil, distribución y agroalimentario). El análisis se ha centrado principalmente en los reportes ofrecidos en los propios “Estados de Información No Financiera” elaborados por cada una de estas empresas en el ejercicio 2018 (3).

Según los diferentes sectores económicos analizados, el informe de Greenpeace concluye que:

Ninguna de las empresas analizadas cumple plenamente con la Ley 11/2018 de información no financiera. Las grandes empresas españolas suspenden en materia de información sobre medio ambiente: la media de las 23 compañías analizadas no supera los 35 puntos sobre 100.
Las industrias cárnicas y el sector aéreo son los que peor cumplen la norma.
Según los indicadores analizados, las empresas reportan mejor sobre su política y sistema de gestión (41,12 puntos sobre 100) y energía (39,95 puntos sobre 100), y peor sobre contaminación atmosférica, acústica y lumínica (14,21 sobre 100) junto con cadena de suministro (27,05 sobre 100).
Como en otros estudios similares, los sectores sujetos a un mayor escrutinio por parte del regulador los mercados de carbono) se acercan más al cumplimiento de la Ley 11/2018. Así, se da la paradoja de que los sectores más contaminantes, el eléctrico y el de los combustibles fósiles, son los que presentan más información.
“En general, el reporte de las empresas Marca España se centra más en ofrecer una imagen (muchas veces errónea) de ‘sostenibilidad’ que en asumir una obligación real de rendición de cuentas bajo los principios de rigor y transparencia”, ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace. “La ley obliga a las empresas a hacer una descripción completa de los impactos, con información rigurosa sobre la identificación de riesgos derivados de su actividad, tanto generales como desglosados por instalaciones y por países. Sin embargo, las grandes empresas ocultan sus errores, infracciones, multas y escándalos, o infravaloran los impactos negativos”.

El contraste entre las obligaciones establecidas en dicha ley y el desempeño de las empresas en el reporte, ponen en evidencia que el sector empresarial no está realizando una correcta rendición de cuentas como exige la ley.

El sector financiero no explica ni desagrega por países el impacto ambiental de sus inversiones en los sectores del carbón, el petróleo, el gas o la industria agropecuaria responsable de los incendios en Brasil. La industria cárnica no describe el impacto de toda su cadena de valor, desde la deforestación producida en otras latitudes para la producción de soja destinada a la fabricación de piensos, hasta la contaminación de los acuíferos en las regiones españolas invadidas por explotaciones de ganadería industrial. Y el sector textil no tiene en cuenta en su reporte el impacto para los recursos naturales del consumo masivo de ropa de temporada y los impactos de sus procesos de producción.

“Ante el estado de Emergencia Climática y crisis de Biodiversidad que vivimos, el sector empresarial español no se ha tomado en serio la medición real del impacto ambiental de su actividad y la correcta rendición de cuentas” ha añadido Soto. “Para abordar esta crisis es clave avanzar en la correcta asunción de su papel en la sostenibilidad, superando la fase de los compromisos voluntarios, la adhesión genérica a acuerdos y pactos internacionales o la responsabilidad social corporativa”.

El análisis también concluye que es urgente un desarrollo reglamentario de la Ley 11/2018 de Información no Financiera y Diversidad que clarifique conceptos clave como, por ejemplo, qué se entiende por riesgo. El reglamento debe incorporar indicadores de resultado en todas las dimensiones contempladas en el área de medio ambiente y las metodologías precisas para que la información facilitada por las empresas sea homogénea y, por tanto, comparable. Y es obligado también fijar un régimen de sanciones para el caso de incumplimiento de las obligaciones de información establecidas en la ley por parte de las empresas.

“Si el Gobierno quiere tener en el tejido empresarial un aliado para sus objetivos de Transición Ecológica y de alcanzar el objetivo del 1,5 ºC es necesario pasar de la voluntariedad a la obligación, e instar a todos los sectores a presentar información detallada sobre cómo realizan la evaluación de riesgos, cómo aplican el principio de prevención y precaución, y cuales son sus planes para adecuar sus emisiones a los objetivos ambiciosos que la actual situación de Emergencia Climática requiere” ha concluido Soto.

Además, Greenpeace demanda al Gobierno que durante la presente legislatura se lleve al Congreso una propuesta de ley de Debida Diligencia que obligue a las grandes empresas españolas a identificar y evaluar el riesgo de sus actividades sobre el medioambiente y los derechos humanos, y la reparación del daño causado; en la misma línea, demanda un apoyo decidido en el seno de la Unión Europea y en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas para la aprobación de un Tratado Vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos como forma de velar y asegurar el respeto y la protección de los derechos humanos frente a los impactos negativos de la actividad de las empresas.

La Ley 11/2018 en materia de Información No Financiera y Diversidad, obliga a las grandes empresas a informar sobre aspectos no financieros, concretando los contenidos a reportar en los ámbitos de medioambiente, trabajadores, Derechos Humanos, corrupción, sociedad, proveedores, consumidores e información fiscal. En el ámbito medioambiental se exige que las empresas informen específicamente sobre temas como la contaminación, el fomento de la economía circular y la prevención y gestión de residuos, el uso sostenible de los recursos, la lucha contra el cambio climático o la protección de la biodiversidad.
Las 23 empresas “Marca España” analizadas son: Repsol, Cepsa, Naturgy, Endesa (ENEL), Iberdrola, ACS, FCC, Ferrovial, Santander, BBVA, CaixaBank, Mapfre, Iberia (IAG), Air Europa, Inditex, Mango, Cortefiel (Tendam), Mercadona, El Corte Inglés, Eroski, Casa Tarradellas, Campofrío (SIGMA) y El Pozo (Grupo Fuertes).
El análisis de los datos que aparecen en el informe ha sido elaborado por un equipo de personas expertas del Observatorio de la Sostenibilidad por encargo y bajo la coordinación de Greenpeace España.
Fin del comunicado

Miguel Ángel Soto | Greenpeace

 

La emergencia climática debe ir acompañada de una reducción de emisiones más ambiciosa

Hoy, 21 de enero, el Congreso ha aprobado la declaración de Emergencia Climática, ya prevista desde septiembre de 2019. Amigos de la Tierra celebra la noticia, aunque hace hincapié en la necesidad de que vaya acompañada de medidas efectivas que estén a la altura de la crisis climática.

Esta mañana, el Consejo de Ministros ha dado luz verde a la declaración de emergencia climática en el Estado español. Un paso indispensable tras la declaración de intenciones del Gobierno en materia ambiental y más en concreto sobre la transición ecológica. La organización ecologista señala que esta aprobación requiere de un fuerte compromiso por parte del gobierno para poner en marcha de forma urgente las políticas necesarias que hagan frente al aumento de temperatura.

En los próximos meses, el Gobierno deberá demostrar su compromiso con la aprobación de un “Paquete de energía” ambicioso, compuesto principalmente por la Ley de Cambio climático y Transición Energética, El Plan Nacional Integrado de Energía Clima (PNIEC),  así como la Estrategia de Descarbonización para 2050 entre otros. En los mismos deberá reflejar un objetivo de reducción de emisiones mayor al actual para 2030, en línea con la ciencia y con la reducción del 55% planteada por el Parlamento Europeo, así como reflejar las acciones para alcanzarlo. Amigos de la Tierra reitera que está será la única vía posible para lograr la transición ecológica.

La declaración de Emergencia Climática ya fue adoptada por el Parlamento Europeo el pasado mes de noviembre, al igual que numerosos municipios como Sevilla, Barcelona o Madrid. Ahora es el momento de elevar esta emergencia a todo el Estado español, reconociendo públicamente la grave situación en la que se encuentra el planeta, los seres vivos y ecosistemas, tal y como evidencia la comunidad científica a través de informes sobre el estado de la biodiversidad del  IPBES y sobre el calentamiento global de 1,5º del IPCC.

Esta declaración debe entenderse como un primer paso que deberá  sustanciarse de forma real y efectiva, y que debe estar en línea con las indicaciones de la ciencia y limitar así el aumento de temperatura global a 1,5ºC. Para este fin es indispensable el compromiso de todos los sectores y plantear medidas transversales que nos sitúen en la senda de la descarbonización.

Por este motivo, desde Amigos de la Tierra exigen que la declaración de Emergencia Climática se acompañe de una hoja de ruta con objetivos más ambiciosos que los actuales y medidas adecuadas que estén a la altura del problema. Estos compromisos deben ser vinculantes y estar acompañados de recursos económicos que los hagan factibles. En un contexto en el que las emisiones no paran de subir año tras año, reducirlas y poner en marcha, por tanto, medidas de adaptación y mitigación son las únicas maneras de proteger el futuro del planeta, de las personas y de los ecosistemas.

Teresa Rodríguez Pierrard | Amigos de la Tierra