Detener la pérdida de biodiversidad es esencial para protegerse de futuras pandemias

Coincidiendo con el Día Mundial de la Diversidad Biológica, Ecologistas en Acción reclama a las administraciones que, en los planes que se están elaborando para superar la crisis sanitaria y económica provocada por la COVID-19, incorporen medidas que permitan detener la pérdida de biodiversidad.

El 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Diversidad Biológica. Su objetivo es poner en valor la importancia de los ecosistemas y los procesos que estos dan a la sociedad. 2020 se nombró “super año de la biodiversidad” por la ONU. Es también el año en que la comunidad internacional se enfrenta a las consecuencias de la pandemia provocada por la COVID-19. En este contexto, Ecologistas en Acción destaca que la biodiversidad es precisamente la mejor barrera natural para protegerse de este tipo de amenazas.

Las acciones humanas han tenido impactos muy significativos en más de tres cuartos de la superficie terrestre del planeta, destruyendo más del 85 % de los humedales y destinando más de un tercio de toda la superficie terrestre –y casi el 75 % del agua dulce– disponible a la producción agrícola y ganadera. Ha sido la actividad humana, especialmente los sistemas financieros y económicos mundiales bajo el paradigma del crecimiento económico a cualquier precio, la que ha causado la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y las últimas pandemias.

La destrucción de los ecosistemas, la expansión descontrolada de la agricultura, la deforestación desenfrenada o la cría intensiva de animales en granjas han facilitado la transmisión de enfermedades de la fauna a los seres humanos, causando un enorme impacto en muertes de personas. Si no se conserva la biodiversidad las futuras pandemias serán más frecuentes, puede que se propaguen de forma más rápida y que tengan una repercusión social y económica mayor.

Ante la necesidad de un compromiso político con la biodiversidad que vaya más allá del manifestado hasta la fecha, Ecologistas en Acción propone al Gobierno de España y a los diferentes gobiernos autonómicos las siguientes medidas:

1.  Blindar la legislación ambiental existente

La legislación actual, aunque insuficiente en algunos aspectos, ha demostrado ser positiva para las conservación del medio ambiente. Rebajar esta normativa para favorecer el crecimiento económico es un grave error que algunas administraciones autonómicas ya están proponiendo y que agravará los diferentes componentes de la emergencia ecológica y sanitaria.

2. Recuperación económica que fomente una transición ecológica justa

Es esencial que las medidas que se tomen en la lucha contra la actual pandemia no supongan un aumento del riesgo de que se produzcan nuevo brotes en el futuro.

3. Priorizar las medidas para detener la pérdida de biodiversidad

Las administraciones españolas han dado la espalda las últimas décadas al compromiso que España asumió de detener la pérdida de biodiversidad. Debido a la COVID-19, la necesidad de tomar medidas para detener la pérdida de biodiversidad es todavía mayor, ya que la naturaleza es la mejor defensa ante esta y futuras pandemias.

  • Intensificar la acción política contra la pérdida de biodiversidad a nivel estatal, europeo e internacional, presionando para que la Unión Europea lidere la correcta toma de decisiones en futuras cumbres como la COP26 de cambio climático y la COP15 de biodiversidad, y promoviendo y financiando iniciativas para la conservación y restauración de ecosistemas globales.
  • · Aprobar un plan de emergencia estatal para detener la pérdida de biodiversidad en territorio español. Este plan debería incorporar medidas concretas para cumplir los compromisos de las Metas de Aichi del Convenio de Diversidad Biológica y de la Estrategia Europea de Biodiversidad. Como objetivo prioritario las políticas sectoriales y el uso de fondos públicos deben estar condicionadas a la conservación de la biodiversidad, no contribuyendo a fomentar las causas que producen su pérdida.
  • Poner en marcha planes específicos coordinados entre el Estado y las Comunidades Autónomas de restauración de los ecosistemas degradados por la acción humana. Transformación de prácticas agrarias y de gestión forestal que compatibilicen producción con protección de la biodiversidad, a través por ejemplo del impulso decidido a la agricultura ecológica y la gestión forestal sostenible. Es decir, priorizar todas aquellas prácticas que favorecen la conservación y recuperación de los procesos ecosistémicos y, por tanto, suponen beneficios esenciales para la seguridad humana.
  • Por su riesgo potencial para la salud humana, se debe prohibir el comercio de especies silvestres independientemente de su estatus de conservación y reforzar herramientas ya existentes como el plan de acción español contra el tráfico ilegal y el furtivismo Internacional de especies silvestres.
  • Establecer una nueva fiscalidad ambiental que grave las actividades más dañinas con el planeta, de forma que esos recursos adicionales puedan ser utilizados a nivel estatal y autonómico para impulsar las inversiones en conservación del patrimonio natural: Red Natura 2000, espacios naturales protegidos, así como invertir en restaurar ecosistemas degradados.

Theo Oberhuber

Organizaciones ambientalistas valoran positivamente la aprobación del anteproyecto de Ley de Cambio Climaico

  • Una ley de cambio climático y transición energética ambiciosa debe ser un elemento clave para la reconstrucción social y económica tras la crisis sanitaria
  • El objetivo de reducción de las emisiones de CO2 no está alineado con las recomendaciones científicas: debe elevarse al 55% en 2030 respecto a 1990 y alcanzar el cero neto en 2040
  • Debe incluirse la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles y a todos los sectores que perjudican el clima
  • La organización considera prioritario que en el trámite parlamentario que ahora se inicia en el Congreso de los Diputados, la proposición de ley salga mucho más reforzada en detalles y ambición

Greenpeace considera la aprobación de hoy en el Consejo de Ministros del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética un paso importante y necesario en el momento adecuado y espera que los grupos parlamentarios contribuyan a reforzarla y hacerla más ambiciosa. El texto, que pasará ahora al Congreso de los Diputados para su debate y aprobación parlamentaria, ve por fin la luz desde que en 2015 el anterior Gobierno de Rajoy prometiera su tramitación.

La organización estima que la presentación del anteproyecto de ley en estos momentos es un elemento clave para garantizar que la salida a la crisis sanitaria, económica y social que atraviesa el país por la COVID-19 refuerce y se apoye en las medidas necesarias para afrontar al mismo tiempo las crisis climática y de biodiversidad.

Sin embargo, como el propio texto recoge, los objetivos de reducción de emisiones no están alineados con las recomendaciones de Naciones Unidas para no superar 1,5ºC las temperaturas globales y evitar así los peores impactos del cambio climático. Según este organismo internacional, las emisiones deberían reducirse un 7,6% anualmente entre 2020 y 2030 en todo el mundo, pero la ley nacional propone poco más de un 3% anual en el mismo periodo.

Greenpeace recuerda que las personas expertas en cambio climático de Naciones Unidas (IPCC) afirman que la próxima década es decisiva para no superar 1,5 ºC la temperatura media global y que, por tanto, reducir solo un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 2030 respecto a 1990, como recoge el anteproyecto, no es suficiente para lograrlo. La organización demanda que el objetivo de reducción de emisiones se eleve al menos al 55% en 2030 para alcanzar el cero neto en 2040.

Para aumentar la ambición la ley debe establecer el marco legislativo necesario para la reducción de GEI en otros sectores clave como el financiero, agroalimentario, turismo, gestión de residuos o industria, dada su importante contribución a las emisiones nacionales y teniendo en cuenta sus altos costes en materia de adaptación.

“El texto es muy bueno en el diagnóstico, pero falla en los objetivos. Mientras reconoce que la región mediterránea es una de las áreas más vulnerables del planeta frente al cambio climático y que España se enfrenta a importantes riesgos derivados de este, paradójicamente no asume los objetivos necesarios para evitarlos”, ha declarado Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Cambio climático de Greenpeace: “Justo esta semana se espera alcanzar temperaturas anómalas para esta época del año en varias partes de la península. Si no actuamos con urgencia viviremos graves consecuencias por la crisis climática. La recuperación socioeconómica por las crisis de la COVID19 debe afrontarse con soluciones que pongan freno al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad”.

La organización ecologista reconoce que el proyecto de ley recoge medidas imprescindibles, en especial en algunos aspectos de la transición energética hacia un sistema 100% renovable, la transición justa, prohibición de las prospecciones, inclusión del sector vivienda o el anuncio del fin de los vehículos con motor de combustión, aunque considera que 2040 es muy tarde. Sin embargo, reclama la necesidad de que el texto incluya, además, la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles y a otros sectores que perjudican el clima, como las aerolíneas y la agricultura industrial, puesto que sin detener el flujo de dinero público a las industrias responsables de las emisiones GEI no se podrá hacer frente a la emergencia climática. Así mismo, propone un artículo específico que obligue al sector financiero a realizar una correcta gestión del impacto sobre el cambio climático de su cartera de préstamos e inversión, con un cálculo específico de su huella de carbono en los sectores contaminantes.

En el anteproyecto de ley, la organización echa en falta el papel que juegan los servicios ambientales gratuitos en la lucha contra el cambio climático así como la inclusión de criterios de adaptación. La biodiversidad debe ser eje vertebrador en la mitigación de los peores impactos: la necesidad de tener los ecosistemas en buen estado y funcionales (bosques, humedales y acuíferos, etc…) y el importante papel de las soluciones basadas en la naturaleza.

Greenpeace seguirá con atención el trámite parlamentario que ahora se inicia y las enmiendas que presenten los grupos para detectar cualquier intento de descafeinar su contenido y garantizar que la ley salga reforzada.

“Ante la crisis sanitaria que vivimos, el anteproyecto de ley de hoy llega en un momento crucial para avanzar y asegurar que cualquier medida de reconstrucción socioeconómica que deba tomarse estará alineada con las respuestas urgentes y necesarias contra el cambio climático”, ha concluido Nuño.

WWF defiende una reconstrucción económica verde en España y Europa

La organización presenta un nuevo informe donde propone que la transición ecológica justa sea el núcleo de la estrategia económica tras la pandemia

El debate sobre la reconstrucción económica se abre camino en España y Europa.  El diseño de los primeros paquetes de estímulo público marcarán la senda del modelo económico y social. Ante este momento decisivo, WWF propone en su nuevo informe que la salida a la crisis se realice a través de un plan de recuperación económica que sea verde, justa y resiliente.

«Nuestra economía y el empleo se pueden y deben de recuperar a través de medidas de desarrollo sostenible y restauración de la naturaleza. Ahora más que nunca hay que cambiar el actual modelo para impulsar una recuperación que permita lograr los objetivos climáticos de no superar el 1,5 °C e impulsen los objetivos de desarrollo sostenible», afirma Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España.

Este plan de reconstrucción económica se suma a las propuestas recientemente presentadas por otros organismos como la Alianza Europea para una recuperación verde, la carta enviada por 17 ministros de medio ambiente europeos, incluida España, la declaración del Consejo Europeo o del propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Todos coinciden en la necesidad de abandonar el apoyo a las tradicionales industrias contaminantes, así como de continuar y reforzar la senda de transición ecológica hacia una economía descarbonizada y que respete los límites del planeta.

«El riesgo de intentar volver a la situación anterior es abocarnos a nuevas crisis. Vivimos una situación de emergencia climática. Necesitamos que los gobiernos adopten normas ambiciosas y que los inversores y empresas apuesten por la transición ecológica», afirma Mar Asunción, responsable del programa de clima y energía de WWF.

Para WWF, la “nueva normalidad” en España debe significar la apuesta por un modelo energético más limpio, eficiente y renovable, que incluya la tramitación de la Proposición de Ley de Cambio Climático y Transición Energética y las inversiones previstas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que contemplan una inversión de 241.400 millones de euros entre 2021 y 2030 destinados fundamentalmente al impulso de las renovables.

Esta transición necesita apostar por los sistemas alimentarios sostenibles y justos, por lo que es prioritario invertir en las producciones agroecológicas como cultivos de secano o la ganadería extensiva, con altos valores sociales y ambientales, muy vinculadas al territorio y que promuevan el empleo en entornos rurales; y en la pesca de pequeña escala para garantizar la recuperación de las poblaciones pesqueras y la integridad de los ecosistemas marinos.

Asimismo, otros nichos de empleo verde, tan necesarios en la recuperación económica justa, son los ligados a la inversión en depuración y gestión del agua basada en la demanda y en la recuperación de los humedales y acuíferos, ya que es necesaria una transición hidrológica que garantice un uso racional de este recurso. Por otro lado, es clave que se invierta de manera decidida en la gestión sostenible de los bosques productivos y en la prevención de incendios.

Cabe recordar que la recuperación económica resiliente no será tal sin la protección y conservación de la biodiversidad y la restauración a gran escala de los ecosistemas degradados, hábitats fluviales y lacustres, forestales, agrarios y costeros, para asegurar el correcto funcionamiento del sistema natural y su adaptación a los impactos del cambio climático.

Por último, en Europa, la gran hoja de ruta para la reconstrucción económica es el Pacto Verde. Bajo este paraguas, está previsto que la Comisión Europea presente este miércoles dos estrategias clave para el sector de la alimentación y biodiversidad, y en los próximos días, se espera que presente el nuevo marco financiero con las ayudas para la reactivación económica.

«Desde las instituciones europeas, las empresas e instituciones financieras están pidiendo y comprometiéndose con una transición justa y verde. Lo que necesitamos ahora son acciones concretas a nivel del paquete de recuperación que presentará la Comisión Europea y acelerar la transición hacia una economía más justa y descarbonizada», sostiene Ester Asin, directora de la Oficina de Política Europea de WWF en Bruselas.

Desde WWF creemos que es un momento clave para reorientar la Política Agraria Común (PAC), para que el 50% de su presupuesto esté asociado a objetivos ambientales y climáticos, y que la Estrategia de Biodiversidad proponga como meta la protección de un 30% de la superficie marina y terrestre. Respecto de la Ley Climática Europea, WWF considera que debe ser más ambiciosa y plantearse una reducción en, al menos, un 65% las emisiones para 2030.

Coral García

Multitud de organizaciones exigen la agilización y facilitación de los trámites para aumentar el autocunsumo

Existen numerosos ayuntamientos españoles que imponen trabas absurdas para obstaculizar el derecho de los consumidores a producir, consumir, compartir, gestionar o vender su propia energía. La aprobación del Real Decreto 244/2019 supuso un gran paso hacia adelante, pero deja cuestiones pendientes de desarrollar y detalles que mejorar.

En la Alianza por el Autoconsumo recibimos con satisfacción la aprobación del Real Decreto 244/2019 con el que se permitió el desarrollo libre del autoconsumo individual, compartido y de proximidad, con simplificación administrativa y reconocimiento a la remuneración de los excedentes vertidos a la red. Sin embargo, se quedaron en el tintero otras modificaciones y detalles que mejorar para garantizar el ejercicio del derecho individual y colectivo a producir, consumir, compartir, gestionar o vender la propia energía.

Uno de los principales puntos que mejorar es el de la facilitación y agilización de las tramitaciones administrativas en los ayuntamientos para todo tipo de instalaciones de autoconsumo. Son muchos los que ya han adaptado su normativa en aras de fomentar el autoconsumo fotovoltaico en su municipio, mostrando un compromiso real con la ciudadanía, el medio ambiente, la consecución de los objetivos de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y la aceleración de la transición energética a nivel local. Así, hay buenos ejemplos de cómo podemos facilitar la realización de los trámites, existiendo la posibilidad de presentarlos y gestionarlos telemáticamente y de forma sencilla, con tiempos de respuesta coherentes, bonificaciones o desgravaciones en el Impuesto de Bienes e Inmuebles (IBI) y/o en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) y la no necesidad de presentar proyectos visados o licencias de obra, siendo suficiente con la comunicación previa de la instalación.

Por el contrario, existen otros muchos ayuntamientos que imponen trabas que obstaculizan y complican el fomento y el desarrollo del autoconsumo. Tras el trabajo que se ha realizado desde la Alianza por el Autoconsumo para identificar a estos ayuntamientos, se ha podido corroborar que, en numerosas ocasiones estos trámites administrativos no son sencillos, exigen documentación compleja y/o presentan tiempos de respuesta muy largos, como se puede comprobar en el documento que adjuntamos. Cabe mencionar que estos ejemplos no representan todos los casos a nivel nacional, pero proporcionan una visión general de las complicaciones que una persona se puede encontrar en función del municipio en el que resida.

Desde la Alianza por el Autoconsumo, queremos destacar que en ningún momento se pretende señalar ni enjuiciar a los ayuntamientos que aparecen en la lista. En consecuencia, la principal y única intención es dar a conocer y difundir situaciones en las que no se está llevando a cabo la tramitación de forma adecuada, ya sea por desconocimiento, por falta de personal especializado o por otro motivo, para que las administraciones y sus responsables se coordinen y establezcan una normativa común, sencilla y con la intención real de fomentar el autoconsumo fotovoltaico lo máximo posible.

Sobre la Alianza por el Autoconsumo. Las más de sesenta entidades que forman parte de esta Alianza se comprometen a desarrollar campañas de concienciación ciudadana y de incidencia política para que se desbloqueen las trabas y las barreras que actualmente existen para el autoconsumo.

Entidades firmantes:

Amigos de Anaga
Amigos de la tierra
Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER)
Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA)
Asociación Empresarial de Energías Renovables y Ahorro Energético de Murcia (AREMUR)
Asociación General de Consumidores (ASGECO)
Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER)
Asociación Cultural LoQueSomos
Asociación Ecologista El Alcornoque
Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (AEPIBAL)
Asociación Naturbana
Asociación Valenciana Empresas Sector Energía (AVAESEN)
Bodegas TORRES
Comisiones Obreras (CCOO)
Comunidad Internacional Arquitectura Responsable (CIAR)
Asociación de Energías Renovables de Andalucía (CLANER)
Clúster de Autoconsumo Energético de Galicia (AGAEN)
Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG)
Colegio de Ambientólogos de Andalucía (COAMBA)
Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de España (COGITI)
Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU)
Clúster de Energías Renovables y Soluciones Energéticas de Castilla y León (CYLSOLAR)
Ecologistas en Acción
Ecooo Revolución Solar
ECOSERVEIS
eco-union
El Observatorio Crítico de la Energía
Emigrados Sin Fronteras
Energética coop.
Eurosolar
FACUA-Consumidores en Acción
Federación española del vino (FEV)
Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM)
Fundación Desarrollo Sostenible
Fundación Renovables
Green Building Council España (GBCe)
Goiener
Greenpeace
Holaluz
HSR Energía Solar Fotovoltaica
La Corriente Cooperativa
La Solar Energía Cooperativa
Megara Energía
Nueva cultura por el clima
Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
Otovo
Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica Peñalba-Arnero-Isona (Aragón y Cataluña)
Próxima Energía
Plataforma por un Nuevo Modelo Energético (Px1NME)
Red Estatal de Desarrollo Rural (REDER)
Red Española de Desarrollo Rural (REDR)
SEO Birdlife
Solabria
Clúster de Energía Solar Solartys
Som Energía
UGT Fica
Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Madrid (UNCUMA)
Unión Española Fotovoltaica (UNEF)
Unión de Consumidores de Asturias
Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de España (UNCCUE)
Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA)
World Wildlife Fund (WWF)
Xarxa per la sobirania energetica

Ismael Morales

Advertencias en las desinfecciones con ozono en la lucha contra el Covid-19

  • La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) alerta de que el uso de productos aún no evaluados como el ozono puede poner en riesgo la nueva fase de desescalada contra el coronavirus y advierte de que su empleo puede provocar desde lesiones respiratorias hasta daño ocular, entre otros efectos adversos.
  • El uso de este biocida se encuentra en una situación de transitoriedad, a la espera de ser aprobado por la Unión Europea. Sin embargo, su comercialización hasta ese momento está permitida.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) aconseja el uso de desinfectantes con eficacia virucida certificada, incluidos en el listado publicado por el Ministerio de Sanidad, en el que no se encuentra el ozono, a fin de evitar riesgos innecesarios que pueden ir desde lesiones del aparato respiratorio hasta daños oculares.

“Desde ANECPLA consideramos que apostar por las desinfecciones con un producto pendiente de evaluación como es el ozono en una situación tan grave de pandemia mundial como la que estamos sufriendo supone asumir un riesgo innecesario que no tenemos por qué afrontar cuando existen otros muchos tratamientos de eficacia probada y que cuentan con el respaldo de los organismos competentes oficiales”, afirma con rotundidad Sergio Monge, presidente de ANECPLA.

En este sentido, y ante los estudios sobre su eficacia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a los que apelan sus defensores, Monge, explica que estos estudios efectivamente existen y demuestran la eficacia del ozono contra determinados coronavirus pero en un medio como el agua. “El comportamiento de un biocida como es el ozono puede variar muchísimo si hablamos de otro medio como el aire, como es el caso. Por otra parte, son ya varias las administraciones sanitarias autonómicas que se muestran contrarias al empleo del ozono en tratamientos de desinfección contra el SARS-CoV-2 y el mismo sentido se ha manifestado la Sociedad Española de Sanidad Ambiental”

“Ante la imagen de panacea que se está dando en los últimos días del ozono como el mejor desinfectante contra el coronavirus, en ANECPLA no podemos quedarnos impasibles y nos vemos con la responsabilidad de recordar que este producto no puede aplicarse en presencia de personas, los aplicadores han de contar con los equipos de protección adecuados, ha de ventilarse previamente el lugar a desinfectar antes de su uso, además de que puede reaccionar con sustancias inflamables y producir reacciones peligrosas al contacto con otros productos químicos”, advierte el presidente de la Asociación, Sergio Monge. Y añade: “asimismo, no queremos dejar de pasar por alto los posibles efectos adversos que el uso del ozono para desinfección puede provocar: lesiones sobre el aparato respiratorio, irritación de la piel y daño ocular”.

ANECPLA reconoce que la desinfección es una tarea fundamental en la lucha a contrarreloj para evitar la escalada de contagios por COVID-19 y alerta de la importancia de que sean empresas incluidas en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas (ROESB), que empleen productos de eficacia demostrada (cuyo uso esté aprobado por el Ministerio) para evitar retrocesos que pueden llegar a costar muy caros.

“El empleo de tratamientos con ozono”, añade el presidente de ANECPLA, “dan además una falsa sensación de seguridad que puede constituir el mejor de los caldos de cultivo para que se dispare el número de contagios precisamente en un momento tan crucial como el actual, en plena fase de desescalada”. Y culmina: “solo cumpliendo de forma estricta la legalidad vigente y confiando únicamente en aquellas empresas inscritas en el ROESB, sujetas a periódicas inspecciones por parte de los servicios de Salud Pública, que disponen de personal técnico cualificado podremos asegurar desinfecciones efectivas y seguras que nos protejan y nos permitan avanzar en la lucha contra el coronavirus. Lo contrario puede salirnos muy caro”.

COVID-19: Alianza Residuo Cero reclama al Gobierno una gestión eficaz de los residuos y no ceda ante la industria del plástico

·     El COVID–19 está provocando un grave descontrol en la gestión de los residuos urbanos, al haberse suprimido, entre otras cosas, la separación manual en las plantas de triaje.
·     La industria ya está presionando para retrasar la transposición de la legislación que limita los plásticos de un solo uso.
·     La Comisión Europea pide a los Estados miembros que no rebajen sus porcentajes de reciclaje y opten por sistemas sostenibles.
·     Las decisiones pos-COVID–19 deberán contemplar soluciones de reducción duraderas para proteger a la población y al medio ambiente.

La crisis sanitaria del COVID–19 está provocando un grave descontrol en la gestión de los residuos a todos los niveles: desde el descenso del reciclaje en las plantas de tratamiento, el aumento de residuos destinados a vertederos e incineradoras, la ampliación de los vertederos, hasta posibles retrasos en la transposición de las directivas de residuos debido a presiones de la industria. Alianza Residuo Cero reclama unas políticas valientes, basadas en la reducción de los residuos, y recuerda al Gobierno que la salida de esta crisis sólo será posible con medidas que sitúen el medio ambiente y a las personas en el centro de las políticas.

La Alianza Residuo Cero, conformada por Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Rezero, Retorna y Surfrider Foundation Europe, denuncia que el sector petroquímico está presionando en Bruselas para rebajar las medidas contempladas en la Directiva de Plásticos de un Solo Uso. Otros países como Estados Unidos también se están viendo sometidos a la presión de los productores de plástico, que están aprovechando la crisis del COVID–19 para rebajar la legislación ambiental.

Las organizaciones reclaman al Gobierno y a las autoridades europeas que no cedan ante las presiones de la industria, y les instan a tomar las medidas oportunas para reducir el consumo de plástico de un solo uso y otros materiales de usar y tirar, así como a gestionar los residuos generados de forma eficaz. La propia Comisión Europea ha señalado que la crisis sanitaria no puede servir de excusa para no avanzar en la transición ecológica.

Otra de las demandas de la Alianza se centra en el tratamiento actual de los residuos en el Estado español. Si los porcentajes de reciclaje ya eran de por sí escasos, la crisis sanitaria puede estar reduciendo aún más estas cifras. Esto se debe a la situación actual en los centros de tratamiento, en los que se ha suprimido la separación manual en las plantas de triaje, a través de las cuales se separaban los materiales para su posterior reciclado. Así, se recuperan menos materiales y, por tanto, aumentan los residuos destinados a vertedero e incineración.

Una vez más la Comisión Europea ha dado un toque de atención a los países de la Unión instándolos a hacer un esfuerzo mayor y no rebajar los porcentajes de reciclaje. Esto se podría evitar con un modelo más eficaz que no se vea paralizado ante una crisis de este calibre. Del mismo modo que es indispensable repensar nuestro modelo económico, el modelo de gestión de residuos, estrechamente ligado a este último, también necesita de un cambio de 180°. Para este fin, se debe priorizar la reducción de residuos en la propia cadena de producción, así como la reutilización, y, en la gestión de residuos, se debe contemplar la recogida selectiva en origen y garantizar así porcentajes de reciclaje más altos.

Los plásticos de un solo uso en ningún caso son una solución ante la crisis del coronavirus, sino que están intrínsecamente relacionados con la crisis ambiental y climática que vive la humanidad, causa de la situación sanitaria actual. Además, tal y como muestran diferentes estudios, el COVID–19 puede permanecer durante tres días en las superficies plásticas, por lo que la única solución es mantener las medidas de higiene y desinfección aconsejadas por la Organización Mundial de la Salud.

Por este motivo, Alianza Residuo Cero reclama que se priorice la reducción de residuos y los sistemas y envases reutilizables frente a las falsas soluciones de usar y tirar. Es imprescindible apostar por nuevos modelos económicos viables ecológicamente, locales y resilientes.

A su vez animan a la ciudadanía a apostar por alimentos locales, frescos y saludables libres de plásticos, y les recuerdan que llevar sus propios envases a los comercios, siempre será más seguro que los envoltorios de plástico de usar y tirar que han pasado por toda la cadena de producción y consumo.

María Durán  | Amigos de la Tierra

«El 70% de las enfermedades humanas en los últimos 40 años tienen origen zoonótico»

Un planeta sano para personas sanas

Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF España, analiza la relación entre la destrucción de la naturaleza, el camblio climático y el aumento del riesgo de pandemias, como la actual Covid-19.
La pérdida de biodiversidad está facilitando la cada vez mayor transmisión y propagación de los patógenos que proceden de especies animales, como el Covid-19. Es una de las principales conclusiones del nuevo informe que ha lanzado WWF «Pérdida de naturaleza y pandemias». En este video, Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF España, arroja las claves para entender la relación directa entre la destrucción de la naturaleza, el cambio climático y el aumento del riesgo de pandemias.

La destrucción de bosques, el tráfico de especies, la intensificación agrícola y ganadera y el cambio climático son factores clave que facilitan la propagación de patógenos, aumentando el riesgo de contacto y transmisión al ser humano, con los consiguientes efectos negativos sobre nuestra salud.

«Tenemos que detener la pérdida de biodiversidad, frenar el tráfico ilegal de especies y evitar la desaparición de todas las especies que estamos perdiendo. Debemos cambiar nuestro modelo de consumo y producción para garantizar que este sea más equilibrado y sostenible. En definitiva, tenemos que cuidar la salud del planeta porque de ella depende la salud de la humanidad», afirma Luis Suárez.

Miguel Ángel Valladares | WWF España

 

 

La destrucción ambiental fue clave para que se propagase el coronavirus

El origen del COVID-19 está relacionado con el comercio ilegal de animales salvajes en China, donde aparecieron los primeros casos de esta enfermedad, pero también con la destrucción de los ecosistemas naturales.

Los coronavirus son una amplia familia de virus que usualmente solo afectan a los animales, pero en el caso del COVID-19 se trata de una zoonosis: la transmisión de un virus que pasa de un animal (en este caso, un murciélago) a un ser humano.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta en un informe que «el 60% de las enfermedades humanas infecciosas conocidas son de origen animal (animales domésticos o salvajes), al igual que un 75% de enfermedades humanas emergentes».

Para que el nuevo coronavirus se propague, la destrucción ambiental fue clave. La deforestación del sudeste asiático desde hace más de 30 años, la urbanización y la segmentación de los bosques han generado un profundo desequilibrio dentro de ese ecosistema.

La fauna, frente a la destrucción de su hábitat natural, se ve obligada a migrar y a encontrar refugio en las construcciones humanas o junto a otras especies. Al destruir los bosques y las selvas para poner en su lugar asentamientos humanos, la barrera con la fauna silvestre desaparece.

Las enfermedades zoonóticas como el coronavirus adquieren nuevas cepas y tienden a avanzar con mayor facilidad al entrar en contacto con las poblaciones humanas.

Pero esto no solo ocurre en China. El MERS, el SARS y el ébola también son consecuencia del daño causado en el planeta y la pérdida de biodiversidad. Otro ejemplo de que la crisis climática trae aparejado el incremento de enfermedades es el caso del dengue en Argentina, que actualmente afecta a la mitad de la población mundial.

«Los cambios en las condiciones climáticas que han ocurrido desde 1950 facilitan la transmisión del virus del dengue a través de los mosquitos Aedes, así como el incremento del riesgo de contraer la enfermedad”, señaló Antonio Guterres, el Secretario General de la ONU.

Para tomar consciencia de esta crisis planetaria, la OMS plantea el concepto de “una salud”, que propone que el bienestar de las personas depende directamente de la salud de los animales y de la salud ambiental.

Recordemos que la destrucción ambiental acelerada a causa de las acciones humanas sucede en todo el planeta y la necesidad de un cambio es urgente. Los incendios en la Amazonía del pasado 2019 son un ejemplo de ello, así como lo es la pérdida de bosques en Indonesia debido a la plantación de aceite de palma, utilizado para fabricar cosméticos, alimentos procesados y biodiesel.

La solución para evitar futuras pandemias, sin duda está relacionada con el cuidado del planeta Tierra y de todos los seres que lo habitan.

Celeste Condoleo | La Bioguia

Desacuerdo de las organizaciones ambientalistas al retraso de la Cumbre del Clima

Ante la noticia de ayer en la que se anunciaba el retraso de la Cumbre del Clima COP26 a 2021, en un inicio prevista para noviembre de 2020, las organizaciones ambientalistas consideran que la acción climática no puede esperar. 

Las organizaciones consciente del momento tan difícil que estamos atravesando como sociedad, pero esto no puede servir de excusa para dejar de lado la lucha frente a la crisis climática. Los países industrializados no deben utilizar el retraso para demorar la adopción de medidas urgentes y proporcionar financiación para la emergencia climática a los países empobrecidos del Sur Global.

Dada la preocupante situación de crisis sanitaria mundial producida por el coronavirus, Amigos de la Tierra entiende que las negociaciones de la ONU sobre el clima en Glasgow se hayan retrasado. Es primordial hacer todo lo posible para salvar vidas y proteger a la población más vulnerable que más sufrirá las consecuencias de esta crisis. Sin embargo, es necesario ser consciente de la magnitud de la crisis climática y sus consecuencias sobre las poblaciones más vulnerables. Es el momento de dar un giro a las políticas y centrarlas en la justicia social y ambiental, para dar respuesta tanto a la crisis sanitaria como a la crisis ecológica y social, todas ellas relacionadas. Por este motivo desde Amigos de la Tierra reclaman la adopción de medidas urgentes de reducción de emisiones y financiación y protección para los países más vulnerables.

Debido a la urgencia de la crisis climática, Amigos de la Tierra considera necesario llevar a cabo la COP26 en la primera mitad del año 2021, y que la COP27  siga ocurriendo como estaba previsto. Las conversaciones sobre la emergencia climática deben celebrarse tan pronto como sea seguro, siendo esencial que se lleven a cabo sobre la base de que los países del Sur global puedan asistir plenamente y exigir las medidas consideradas necesarias. La participación de estos países, de la sociedad civil, que ya se vio mermada en la COP25 por el cambio de ubicación, personas expertas y activistas debe ser primordial.

La cara verde de la crisis del COVID-19

Por Eduardo de Miguel | Director de la Fundación Global Nature

  • Lo más importante es salir de esta crisis sanitaria, social y económica, pero cuando lo hagamos, estaría bien aprender sobre el impacto que nuestro comportamiento tiene en el medio natural, en nuestra biodiversidad que es nuestro mayor valor, y cuya destrucción, según la ciencia, está en el origen de esta pandemia
  • Ni los ecologistas más radicales podrían soñar con una medida así: parar la actividad humana en plena época de reproducción y floración de nuestras especies de fauna y flora.

En estos días de reclusión, donde lo importante es salvar vidas a contrarreloj, gestionar las repercusiones sociales y económicas, todos buscamos el lado positivo para poder sobrellevar mejor estas difíciles decisiones. Y desde Fundación Global Nature queremos aportar granos de arena, usando nuestras herramientas para ofrecer información, mostrar cierta cotidianidad y animar al ciudadano con campañas como #LaPrimaveraSiempreLlega en redes sociales, en la que animamos a compartir los primeros síntomas de esta estación, para dar ánimo y recordar que, al final, la vida siempre se abre paso. Pero, también queremos aportar nuestro grano de arena con una reflexión que nos parece esencial, para que exista un antes y un después en la manera que percibimos el impacto de nuestra actividad cotidiana sobre el medio ambiente. No sólo en cambio climático, que también, sino principalmente en uno de los pilares fundamentales de nuestro medio ambiente y que es la base de nuestra vida: la biodiversidad.

En una tribuna publicada este fin de semana, los científicos nos recordaban que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies. Y nos sentimos plenamente identificados con estas reflexiones de Fernando Valladares: “Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala (…) Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional”.

Ahora vamos a ver las repercusiones de nuestra actividad y presencia en los espacios naturales, al pararla y dejar de movernos. La recuperación de nuestra biodiversidad va a ser evidente y el impacto va a ser mayor porque esta época coincide con los meses de marzo y abril, plena época de reproducción o floración de nuestras especies de fauna y flora. Ni los ecologistas más radicales podrían soñar con una medida así.

No somos conscientes de nuestro impacto en general. Cojamos un ejemplo como actividad cotidiana, digamos conducir y sólo una parte de lo que esto supone: los atropellos. Analicemos someramente los impactos que los atropellos por tráfico rodado tienen sobre numerosas especies. Quizás tengamos una noción de lo que supone para una especie emblemática como el lince ibérico: los atropellos son la principal causa de muerte en esta especie, actualmente, con 29 linces muertos en 2018 y, al menos, de 23 linces en 2019. Podemos estar hablando de cerca del 5% de la población total de la especie.

Y estos atropellos habría que sumar los derivados de las líneas férreas y, en especial, las de alta velocidad.

Este es sólo un minúsculo ejemplo. No existen datos fiables ni comunes para España más generales. Portugal, en cambio, a través del proyecto europeo LIFE LINES recopiló en 2019 más de 83.000 atropellos, destacando 21.000 paseriformes, 16.000 mamíferos carnívoros y 13.000 anfibios. Por su parte, el Institut Català d’Ornitologia (ICO) recoge información sobre siniestralidad en aves y otros vertebrados en Cataluña y Andorra y recoge cerca de 1.500 observaciones al año, donde un 48% son de mamíferos, un 35% de aves, un 12% de reptiles y un 5% de anfibios. Otros estudios, para la isla de Lanzarote y sólo como otra muestra más, recogen la muerte anual de 7.000 aves por el tráfico rodado en una isla de tamaño medio.

Se nos olvida a menudo también la biomasa de insectos que chocan contra nuestros coches, trenes y aviones. Estudios realizados en los Países Bajos han revelado la muerte de 1,6 billones de insectos al año sólo en este país. Aunque los datos no sean exactos, las cifras son abrumadoras y las consecuencias para el equilibrio de los ecosistemas y de las producciones agrarias son incalculables.

Con todas estas cifras y pensando en que la reducción del tráfico en este obligado parón puede estar en más del 70%, ¿podemos hacernos una idea de lo que supondrá para muchas especies? Y hemos analizado una gota del océano verde que se está creando mientras estamos en casa. Lo fundamental, por tanto, es dedicar parte de nuestro tiempo a valorar lo que supone la forma de vida actual, las pérdidas diarias en riqueza natural para buscar una nueva gestión cotidiana y crear un modelo futuro de movilidad que cambie nuestro impacto sobre nuestro patrimonio natural. Recordemos que ya hay un millón de especies en peligro de extinción.

En resumen, sin olvidar lo importante de este momento que es salvar vidas y gestionar la crisis, queremos hacernos consciente de que nuestra actividad laboral y de ocio tiene un efecto de perturbación considerable en el medio natural y sobre muchas especies, principalmente en épocas de reproducción como en la que estamos ahora. No sólo en espacios naturales emblemáticos, también para especies de áreas urbanas. El cierre decretado de parques y jardines, así como de playas y otras zonas costeras en todos los municipios españoles, en plena época de reproducción supondrá un alivio extraordinario para una parte de nuestra fauna. No podemos ignorarlo y quizás los beneficios que arrojen este parón nos hagan conscientes de lo importante que es crear un nuevo patrón de comportamiento.

Esta crisis sanitaria nos ha pillado desprevenidos, pero saldremos de ella y cuando lo hagamos, debemos hacerlo reforzados, sabiendo que nuestra mayor responsabilidad será aprender y pasar a la acción. Y en ese aprendizaje debe entrar el análisis del impacto de nuestro comportamiento en el medio natural, en el cambio climático, en las especies que nos rodean y sus hábitats, que son nuestro mayor valor. Es prioritario sacar conclusiones para promover una movilidad y una presencia del ser humano en el territorio de una manera coherente con lo que nos sustenta y nos alimenta, la biodiversidad.