Decenas de activistas exigen la paralización del acuerdo comercial UE-Mercosur 

La campaña estatal No a los Tratados de Comercio e Inversión, de la que forma parte Amigos de la Tierra, ha exigido al Gobierno que rechace el acuerdo comercial UE-Mercosur en una concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid.

La acción ha llegado un mes después de la toma de posesión de Lula da Silva de la Presidencia brasileña, que ha servido a dirigentes de la Unión Europea y el Gobierno español como excusa para situar la ratificación del acuerdo UE-Mercosur como prioridad en la agenda política.

A menos de seis meses para que dé comienzo la Presidencia española de la Unión Europea, la Asociación Cultural Brasileña Maloka, Amigos de la Tierra, ATTAC, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG),  Ecologistas en Acción y Fridays for Future Madrid, han realizado una concentración ante el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid para mostrar el rechazo de la sociedad civil al acuerdo de libre comercio entre la UE y los países de Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina) y pedirle al Gobierno español que no lo ratifique.

En la concentración —convocada por la campaña estatal No a los Tratados de Comercio e Inversión— las activistas han sujetado unas letras gigantes que formaban el mensaje “No al acuerdo comercial UE-Mercosur”, dirigido al Gobierno español para que dé un cambio de rumbo en su política comercial.

Las activistas han denunciado la incoherencia en las promesas del Gobierno para hacer frente a los grandes retos que tenemos por delante —como la crisis climática y ambiental o la brecha de las desigualdades—, ya que la entrada en vigor de este acuerdo comercial se traduce en más deforestación, pérdida de biodiversidad, emisiones de gases de efecto invernadero, aislamiento del pequeño campesinado, violaciones de derechos de los pueblos originarios y desigualdad.

El acuerdo UE-Mercosur vio la luz en junio de 2019, cuando se alcanzó un pacto político entre las dos regiones tras más de 20 años de negociaciones. Sin embargo, durante los tres últimos años, la ratificación del acuerdo ha estado en punto muerto debido al fuerte rechazo de algunos países como Francia o Austria y más de 450 organizaciones a ambos lados del Atlántico. Ahora, la salida de Jair Bolsonaro de la Presidencia brasileña después de cuatro años de mandato ha supuesto un giro de 180º en el guión.

Desde el pasado mes de octubre, cuando Lula da Silva ganó la primera vuelta de las elecciones brasileñas, altos cargos de la Comisión Europea y de gobiernos europeos no han perdido ocasión para insistir en que se abre una nueva oportunidad para relanzar este polémico acuerdo comercial. De hecho, el Gobierno español ha dejado claras sus intenciones de conseguir la ratificación del acuerdo UE-Mercosur (además de otros acuerdos con América Latina) durante el segundo semestre de 2023, coincidiendo con la Presidencia española de la UE.

Con esta concentración, las activistas han dejado claro su mensaje: “Gobierne quien gobierne, el acuerdo UE-Mercosur seguirá siendo nocivo para las personas y el planeta”. Han recordado que el objetivo principal del acuerdo es aumentar el comercio entre las dos regiones a través de la reducción o eliminación de los aranceles comerciales de un gran número de productos. Entre ellos se encuentran materias primas vinculadas a la deforestación y a la violación de derechos humanos, como minerales clave para la transición energética europea, soja para la fabricación de piensos y biocombustibles, o carne de vacuno para consumo humano.

Sostienen que “las promesas de Lula para alcanzar la “deforestación cero” y proteger los territorios pertenecientes a las comunidades indígenas son un halo de esperanza frente al desmantelamiento de las políticas ambientales y de los derechos de los pueblos originarios sufrido con el Gobierno de Bolsonaro”. Pero este viraje en la política brasileña “en ningún caso puede servir para justificar la aprobación de un acuerdo comercial que profundiza la deforestación y la crisis climática, que favorece los intereses de grandes empresas extractivas como la minería o la agroindustria y que ahoga, aún más, a las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas de ambas regiones”.

Europa, y en concreto España, afirman que quieren fortalecer las relaciones con América Latina. “Detrás de todo esto, lo que se deja entrever es la carrera de la UE por asegurarse el acceso y control de materias primas clave, algo que Europa prefiere llamar “autonomía estratégica de la UE”. Y en esta supuesta autonomía, los acuerdos de libre comercio son una pieza crucial”, afirman.

Marta García Pallarés, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Con esta concentración, la sociedad civil ha vuelto a reivindicar otro modelo comercial, que esté alineado con los compromisos del Acuerdo de París, con la Agenda 2030, con la estrategia de la Granja a la Mesa y con el respeto absoluto de los derechos humanos”.

Andrés Muñoz Rico, responsable de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra, ha afirmado que » con la ratificación de este Acuerdo se agravaría no sólo la emergencia climática, sino la destrucción de la actividad agraria y ganadera campesina en nuestro país, al igual que en los países del Mercosur. Necesitamos por tanto un cambio de rumbo del gobierno español, que en breve asumirá la presidencia rotatoria de la UE»
Andrés Muñoz | Amigos de la Tierra

Juicio oral por la caza ilegal de varios búhos reales en Toledo

Hoy, en el Juzgado de lo Penal nº3 de Talavera de la Reina (Toledo), se celebra la vista oral por la comisión de un delito contra la fauna por la caza ilegal de una especie protegida, como es el búho real.

Los hechos se produjeron en 2019, cuando socios de SEO/BirdLife del Grupo Local de Talavera descubrieron una nidada de búho real con tres pollos en una casa abandonada de una finca en el término municipal de Lagartera (Toledo). Unos meses después, mientras hacían seguimiento de la especie en la zona, y tras una batida para descaste de zorro, se encontraron dos ejemplares muertos. Tras la denuncia de los hechos, el Seprona de la Guardia Civil, junto con Agentes de Medio Ambiente de la zona, iniciaron una investigación para el esclarecimiento de lo sucedido, que dio lugar a la apertura de un proceso penal por la supuesta comisión de un delito contra la fauna por un cazador de la zona.

El papel de la ONG

SEO/BirdLife, que estará en la vista oral, actúa en este caso como acusación popular, con el objetivo de conseguir una sentencia que permita reflejar las consecuencias legales que tiene la caza ilegal de especies protegidas y sus nidos y disuadir de su comisión. Este es uno de los objetivos específicos del proyecto LIFE Guardianes de la Naturaleza para mejorar la eficacia de las acciones dirigidas a luchar contra los delitos ambientales.

SEO/BirdLife lleva varios años denunciando la caza ilegal de especies amenazadas y protegidas, como es el caso del búho real, especie incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Y es que, durante décadas, el búho real fue duramente perseguido por los supuestos daños que causaba a las especies cinegéticas. Actualmente, aunque los ejemplares muertos por disparo y los expolios han disminuido, se siguen registrando casos como el denunciado, que se unen a nuevas amenazas para la especie, como los tendidos eléctricos, la proliferación del tráfico rodado y los cambios en la explotación del medio rural.

Según David de la Bodega, responsable del Programa Legal de SEO/BirdLife, “el cumplimiento de las normas ambientales es una garantía para preservar la biodiversidad y conservar a las especies protegidas. La denuncia de las agresiones que sufre la fauna silvestre es esencial para alcanzar esos objetivos, generando así una mayor conciencia social sobre estos actos. En SEO/BirdLife somos abogados de los pájaros y todas las personas somos guardianas de la Naturaleza y podemos hacer algo para conservarla, denunciando los hechos que las dañan”.

Portal de denuncia

La organización ambiental pone a disposición de la sociedad un espacio web que permite la denuncia de acciones ilegales contra el medio ambiente. A través de un formulario, cualquier persona que conozca una acción potencialmente ilegal podrá comunicarlo a la organización, obtener información sobre cómo hacer llegar su denuncia a las autoridades o solicitar que la ONG lo haga. Todas las comunicaciones son valoradas por técnicos especializados de la organización para analizar la relevancia del caso y la pertinencia de emprender acciones legales. Además, los ciudadanos pueden encontrar distintos modelos y plantillas para ayudarles a cumplimentar su denuncia, pedir información ambiental ante las Administraciones o presentar un recurso.

Guardianes de la Naturaleza

La personación de SEO/BirdLife en este proceso se ha realizado en el marco del proyecto LIFE, Guardianes de la Naturaleza, contra el Crimen Ambiental, financiado por el programa LIFE de la Unión Europea. Este proyecto pretende mejorar la efectividad y la eficacia de las acciones dirigidas a combatir los delitos contra la naturaleza.

Está coordinado por SEO/BirdLife y cuenta con la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, la Sociedade Portuguesa para o Estudo das Aves (SPEA), y el Servicio de protección de la naturaleza de la Dirección general de la Guardia Civil (Seprona), como socios beneficiarios. Los cofinanciadores son la Dirección General de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias y el Ministerio para la Transición ecológica y Reto Demográfico (Miteco).

Denuncia que los jets privados al foro de Davos generaron el mismo CO2 que 350.000 coches en una semana

Greenpeace ha lanzado hoy un informe que analiza las emisiones de CO2 que causaron los viajes en avión privado de los asistentes al Foro Económico Mundial (FEM) de Davos de 2022. Las conclusiones muestran cómo generaron emisiones equivalentes a 350.000 automóviles haciendo 750 kilómetros diarios durante una semana [1]. 1040 jets privados entraron y salieron de los aeropuertos que prestan servicio a Davos durante la semana del encuentro. Esta circunstancia provocó que las emisiones de CO2 se multiplicaran por cuatro durante aquellos días. Y todo indica que este fenómeno se repetirá en la nueva cita del FEM, que arrancará a partir del 16 de enero.

Klara Maria Schenk, portavoz de la campaña de movilidad europea de Greenpeace, ha señalado: “Los ricos y poderosos que acuden a Davos para debatir a puerta cerrada sobre el clima y la desigualdad usan el medio transporte más contaminante y desigual que existe, justo cuando Europa experimenta el mes de enero más cálido desde que hay registros y las comunidades de todo el mundo sufren los fenómenos meteorológicos extremos por la crisis climática”.

La investigación, encargada por Greenpeace a la consultora holandesa CE Delft, muestra que la afluencia de jets privados a los aeropuertos de alrededor de Davos se duplicó durante la reunión del Foro Económico Mundial de 2022 en comparación con el promedio del resto del año. De todos estos vuelos realizados, el 53% fueron de corta distancia, por debajo de los 750 km, que fácilmente se podrían haber sustituido por viajes en tren o automóvil. El 38% voló en distancias ultracortas, de menos de 500 km. Incluso se detectó un vuelo realizado de tan solo 21 km. Según el informe, los países con el mayor afluencia a los aeropuertos de Davos fueron Alemania, Francia, Italia y España.

Los vuelos de jets privados atrajeron la atención del público mundial el año pasado después de que varias figuras públicas recibieran críticas por sus desplazamientos ultracortos en estas aeronaves. El análisis publicado por Greenpeace International se produce días antes de que los líderes políticos y empresariales se dirijan a Davos para asistir al Foro Económico Mundial de 2023, con el objetivo señalado de querer abordar la crisis climática y otras «crisis en curso» desde una «acción colectiva audaz».

“Si tenemos en cuenta que el 80 % de la población mundial nunca ha viajado en avión, pero sufre las consecuencias de las emisiones provocadas por estas “bombas climáticas” que son los jets privados, y que el Foro Económico Mundial afirma estar comprometido con el Acuerdo de París… pues nos encontramos ante una insoportable clase magistral de hipocresía. Los jets privados deben pasar a la historia si queremos tener un futuro verde, justo y seguro para todos. Los líderes mundiales deben predicar con el ejemplo y prohibir los jets privados y los vuelos de distancia corta claramente prescindibles”, ha agregado Schenk.

Para Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España, «Davos representa lo más perverso de un sistema socio-económico fallido: élites que intentan vender una imagen de sostenibilidad y de que están ahí para cambiar el mundo mientras concentran una riqueza y poder desproporcionadamente obsceno y se benefician a costa de la mayoría de las personas y del planeta, poniendo la vida en jaque».

Los jets privados no están regulados en la UE, a pesar de que son el modo de transporte más contaminante del planeta en su relación entre pasajero y kilómetro [2]. Por primera vez, en 2022, varios países de la UE, encabezados por Francia, comenzaron a solicitar una regulación europea de las emisiones de la aviación en toda la UE que incluya la problemática de los vuelos cortos innecesarios – con alternativa viable en tren – y de los jets privados. 

Carlos García Paret  | Greenpeace

Conclusiones del informe AQUÍ

La Cumbre de la biodiversidad reconoce el rol de los Pueblos Indígenas, sin embargo no acaba de protegerles de la amenaza de extinción masiva

Hoy se clausura la COP15 del Convenio de Diversidad Biológica de la ONU  que tenía como objetivo alcanzar un Acuerdo que proteja la biodiversidad de los próximos 10 años.

Greenpeace ha estado en Montreal con una delegación incidiendo en las negociaciones, An Lambrechts, responsable de la delegación de Greenpeace en la COP15 hace balance del texto:

La parte más positiva del texto final es:

El reconocimiento explícito de los derechos, roles, territorios y conocimientos de los pueblos indígenas como la forma más efectiva de proteger la biodiversidad.

“La nota alta de la COP15 es el reconocimiento del trabajo insustituible de los Pueblos Indígenas en la protección de la biodiversidad. Los Pueblos Indígenas son los guardianes más capaces y conocedores de la naturaleza. Si los Pueblos Indígenas están en roles de liderazgo, hay mucho potencial para la protección de la biodiversidad. La protección basada en derechos es el futuro de la conservación. La financiación directa a los Pueblos Indígenas será el siguiente paso crítico. 

También se ha conseguido que el texto incluya el objetivo 30×30, para proteger al menos el 30 % de la superficie terrestre y 30 % de los océanos para 2030. Sin embargo, está muy simplificado, al no excluir expresamente actividades dañinas fuera de las áreas protegidas. Tal como está en el texto, es un número vacío, con protecciones que quedan en el papel”.

Lo que se considera más negativo:

La escasa financiación impedirá implementar todas las medidas necesarias para la protección de la biodiversidad.

“20 mil millones de dólares al año hasta 2025 y luego 30 mil millones al año hasta 2030. Es un comienzo, pero no es suficiente. Con un déficit de financiación de la biodiversidad de 700.000 millones de dólares, no está claro de dónde vendrá el resto del dinero. No sólo la cantidad sino también  la rapidez en disponer de ese dinero. La creación de un fondo en 2023 debería poder financiar a los países en desarrollo más rápido.

“Los intereses de las corporaciones y las falsas soluciones se han estado infiltrando en las conversaciones sobre biodiversidad de principio a fin. Las soluciones basadas en la naturaleza y las compensaciones de biodiversidad pueden suponer errores costosos. Los escándalos y el lavado verde que se ven hoy en la compensación de carbono son lo que estará en el menú de la biodiversidad mañana.”

Anna Ogniewska, asesora política de Greenpeace dice desde Montreal: “La COP15 de Biodiversidad de la ONU ha dejado el trabajo más crucial de protección de la naturaleza como tarea pendiente para los líderes mundiales. Al volver de Montreal, los gobiernos europeos tendrán que ir mucho más allá de lo acordado si realmente quieren detener la extinción de especies. Esto significa proteger de manera efectiva al menos el 30 % de superficie terrestre y los mares de la Unión Europea de cualquier actividad industrial extractiva y proteger estrictamente al menos el 10 %. También implica abordar de una vez por todas el problema que las industrias  están provocando: la destrucción de la naturaleza en Europa y fuera de ella, con actividades como la sobreproducción de carne y lácteos o la tala irresponsable de bosques para obtener productos madereros de vida corta».

En conjunto, la COP15 no logra brindar la ambición, las herramientas o la financiación necesarias para detener la extinción masiva.

Mónica Parrilla | Greenpeace

Denuncia el despilfarro de agua en el cultivo «miles de lechugas abandonadas» en el Altiplano

La Plataforma Salvemos el Arabí y Comarca ha denunciado un «abandono masivo de lechugas» en el Altiplano en dos fincas: en el paraje del Carche, en el término municipal de Jumilla, y también en el paraje de El Llano, en Yecla.

Son decenas de miles de lechugas que están esperando a pudrirse en las fincas con lo que supone de «desperdiciado de millones y millones de litros de agua» que se extraen del acuífero Jumilla-Villena. Un lago subterráneo que «está declarado sobreexplotado» y advierten de que esta práctica no es nueva, sino que en los últimos años se llevan observando casos de abandonos de lechugas, melones, sandías, brócolis, coliflores, calabacines…

Este colectivo sigue denunciando está política de dejar morir los cultivos que se debe fundamentalmente a las condiciones del mercado. No es rentable económicamente para las empresas recoger los productos, debido a una excesiva oferta en los mercados o a los precios que se pagan por los productos en estos momentos.

Lechugas desperdiciadas en una finca del Carche, en Jumilla. / PLATAFORMA SALVEMOS EL ARABÍ Y COMARCA

Las grandes empresas de cultivos de la Región de Murcia se han ido instalando en los últimos años en el Altiplano. Según datos de la plataforma, en la comarca suman ya unas 3.000 hectáreas de regadíos intensivos, una superficie que sigue aumentando año tras año, con unas 120 hectáreas más en lo que llevamos de 2022.

«Tememos que puedan seguir llegando más empresas debido a la situación crítica y lamentable en la que se encuentra el Mar Menor, huyendo de nuevas restricciones en el Campo de Cartagena», alertaba Alejandro Ortuño, portavoz del colectivo. «La cuestión es que estas empresas están trasladando los mismos problemas que han generado en el entorno del Mar Menor, con el agravante además de que puedan llegar a agotar todos los recursos de agua subterráneos de los que disponemos».

Este colectivo ciudadano denuncia que las empresas agrícolas reciben grandes cantidades de dinero público para toda la infraestructura de regadío, incluyendo grandes balsas de riego que han proliferado, «y a cambio intensifican los regadíos en el Altiplano y agotar los acuíferos», señala Ortuño, que además indica que, normalmente, la mayoría de productores que tienen acceso a estos fondos europeos, denominados «fondos operativos», en la práctica son grandes empresas organizadas como OPFH (Organización de productores de frutas y hortalizas), una figura jurídica que utilizan los grandes conglomerados de grupos empresariales y de inversores para poder acceder a estas ayudas.

ecoactiva | LA VERDAD

Greenpeace coloca montañas de residuos en el centro de Madrid contra la sobreproducción de las marcas en el Black Friday

  • Bajo el lema “Hecho para tirar”, activistas de la organización denuncian el impacto del consumismo alentado por las empresas especialmente en días como este
  • El Black Friday es un momento de sobreconsumo que ejerce una elevada presión sobre los recursos naturales del planeta y genera una gran cantidad de desechos
  • Gobiernos y empresas deben cambiar el modelo de producción ya que el actual profundiza la crisis climática y de pérdida de biodiversidad

Coincidiendo con la celebración del Black Friday, activistas de Greenpeace han “devuelto” al núcleo comercial de Madrid cuatro grandes montañas de residuos para denunciar el impacto del consumismo alentado por las empresas. Bajo los lemas “Hecho para tirar”, “Sus beneficios, tus desperdicios”, “Las marcas nos están consumiendo” y “Black Friday destruye el planeta”, junto a las montañas de ropa, tecnología, plásticos y cartones de envíos, la organización denuncia la basura generada por aquellas compras que la industria “obliga” a la ciudadanía a hacer en momentos de sobreconsumo como el Black Friday. En ellas también se muestran las condiciones sociales y laborales que genera esta elevada producción de residuos sin sentido.

“El Black Friday no va de quien necesita comprarse una lavadora porque no llega a fin de mes. El Black Friday es el ejemplo pernicioso de cómo las marcas nos incitan y obligan a comprar un pantalón más, cuando ya tenemos seis iguales en el armario. Es un día de excusa que han creado las marcas para deshacerse de su elevada producción”, ha declarado Celia Ojeda, responsable de Biodiversidad de Greenpeace. “Esta sobreproducción de existencias que las marcas no son capaces de vender en el Black Friday o en otro momento consumista acaba en vertederos, incineradoras o exportada a otros países”.

Con esta acción, Greenpeace pide que el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) aplique estrictamente el artículo 18 de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular (6) (la conocida como “ley de plásticos”), en el que se indica que: “Queda prohibida la destrucción o su eliminación mediante depósito en vertedero de excedentes no vendidos de productos no perecederos tales como textiles, juguetes o aparatos eléctricos, entre otros, salvo que dichos productos deban destruirse conforme a otra normativa o por protección del consumidor y seguridad. Dichos excedentes se destinarán en primer lugar a canales de reutilización, incluyendo su donación, y cuando esto no sea posible, a la preparación para la reutilización o a las siguientes opciones de la jerarquía de residuos, respetando el orden establecido en el artículo 8”.

El Black Friday representa el pico del momento consumista, que acaba reflejado en un alto coste ambiental: un elevado uso y una preocupante contaminación del agua, pérdida de biodiversidad y de suelos, impacto negativo en la calidad del aire y en las emisiones. Nuestro sistema económico funciona a una velocidad tal que serían necesarios 1,8 planetas como la Tierra para reponer los recursos naturales que nuestro actual ritmo de consumo destruye. En el caso de España, necesitaríamos dos planetas para sostener nuestro ritmo de consumo. Este patrón, del que depende en gran medida la economía actual, tiene graves consecuencias para nuestra salud y la del planeta. Por ello, es necesario invertir esta tendencia si queremos mantenernos en el objetivo de evitar que la temperatura global se eleve más de 1,5 ºC.

Greenpeace saca a la luz uno de los impactos ambientales ocultos de este momento consumista, dónde acaban todas aquellas mercancías que se producen y no se compran: terminan tiradas en vertederos, a veces exportadas a vertederos de terceros países o incineradas. Si, además, estos productos contienen sustancias tóxicas, estas acaban contaminando el suelo, los acuíferos y el aire. Por ejemplo, en el caso de los textiles en España, se estima que cada año en torno a 990.000 toneladas de productos textiles van a parar a los vertederos. Por el contrario, las tasas de reciclaje textil siguen siendo muy bajas: solo entre el 10 % y el 12 % de los residuos textiles post-consumo se recoge por separado para su reutilización y/o reciclado, y menos del 1 % de la producción total se recicla en ciclo cerrado, es decir, con el mismo uso o similar (1).

En el caso de la tecnología, España es uno de los países que más basura electrónica genera, con 888.000 toneladas métricas en 2019 y más de 960.000 toneladas métricas en 2020. La acumulación de basura eléctrica y electrónica puede alcanzar los 74,7 Mt (millones de toneladas) en 2030 en todo el mundo. Esto supone que, si no se realizan acciones para parar esta tendencia, los datos prácticamente se doblarán en un periodo de 16 años (2030) (2). La gestión inadecuada de los residuos electrónicos agrava el calentamiento global, ya que, si estos no se reciclan, no pueden sustituir materias primas ni reducir los gases de efecto invernadero que se producen de su extracción.

En todo el mundo, menos del 1 % de las prendas se reciclan y convierten en ropa nueva (3). Los productos no vendidos o devueltos se destruyen de forma rutinaria. Se calcula que los productos destruidos en Europa en 2020 colocados uno tras otro darían la vuelta al mundo 1,5 veces (4). Por tanto, cuando llega el final del ciclo de la moda y se tiran prendas que contienen sustancias químicas peligrosas es inevitable que contaminen, que acaben en el camión de residuos textiles que se lleva a incinerar o se envía al vertedero cada segundo (5). El daño ambiental se multiplica si, además, esas prendas tienen compuestos tóxicos como demuestra el reciente informe sobre la marca Shein.

“Dada la crisis planetaria del clima y de la biodiversidad, además de la recientemente añadida crisis de las sustancias químicas (7), es obvio que no podemos permitirnos seguir con este sistema loco y destructivo. Debemos exigir un cumplimiento de la legislación y que las empresas cambien su modelo limitando su producción, diseñando productos de más calidad y durabilidad, evitando la obsolescencia programada y evitando el sobreembalaje de elementos de un solo uso. Es necesario potenciar una verdadera economía circular que se base en la reparación y la reutilización, y no en celebrar el consumismo”, ha declarado Ojeda.

Celia Ojeda-Martínez | Greenpeace

El sobreconsumo del Black Friday amenaza al clima y la naturaleza

A cuatro días de la celebración del Black Friday, Greenpeace recuerda las enormes consecuencias climáticas, ambientales y sociales del sobreconsumo generado en días como ese. Para ello, la organización pone a disposición de los medios datos sobre los impactos ambientales y sociales, analizando sus consecuencias y ofreciendo alternativas a este consumo desenfrenado. En el apartado Sobreconsumo: La amenaza para el clima y la naturaleza se analizan los datos obtenidos del Grupo de Trabajo III del IPCC, que explora el “lado de la demanda” (1), es decir, lo que impulsa el consumo y las emisiones de gases de efecto invernadero. Todo ello muestra el insostenible ritmo de consumo y cómo las corporaciones exprimen el planeta.

“Vivimos en un planeta con recursos limitados. Sin embargo, nuestro sistema económico funciona a un nivel que serían necesarios 1,8 planetas como la Tierra para satisfacer nuestro actual ritmo de consumo. Este patrón de consumo, del que depende en gran medida la economía actual, tiene graves consecuencias para nuestra salud y la del planeta. Por ello, es necesario invertir esta tendencia, si queremos tener la oportunidad de mantenernos por debajo de 1,5 ºC (2)”, dijo Celia Ojeda, responsable del área de biodiversidad de Greenpeace.

El actual ritmo de sobreconsumo, ejemplificado en fechas como el Black Friday (y otras muchas como el Cyber Monday), implica un elevado derroche de materias primas, de agua potable y de energía. Esto tiene graves consecuencias en el medioambiente, como la destrucción de hábitats, como bosques y océanos, o una elevada cantidad de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, producidos por este uso de energía procedente de combustibles fósiles y del transporte de todos estos productos. A lo que se añade la elevada generación de residuos, principalmente por dos aspectos: los desechos de materiales de un solo uso procedentes del embalaje como plásticos o cartones y las materias primas no utilizadas o los productos ya hechos que no se han vendido o se desechan tras un corto uso y que terminan en vertederos o en incineradoras, contaminando el aire, el agua y el suelo.

“Las consecuencias ambientales del actual ritmo de consumo son devastadoras. Desde sequía, contaminación del agua potable, contaminación del aire a través de las emisiones, destrucción de suelos y pérdida de biodiversidad. Hay que tener en cuenta que estamos consumiendo por encima de los límites planetarios. Actualmente consumimos a un ritmo 1.7 más rápido de los que la Tierra necesita para regenerarse. En España consumimos a un ritmo dos veces más rápido de lo que necesitaríamos para regenerar nuestro medioambiente. Es decir, que necesitaríamos dos planetas para mantener el actual ritmo de consumo en España”, declaró Ojeda.

Algunos datos:

  • Las ciudades, que actualmente consumen más de dos tercios de la energía del mundo y representan más del 70% de las emisiones globales de CO2 (3).
  • Desde 2015, las ventas del Black Friday han aumentado un 10-20% cada año. A este incremento hay que añadirle un cambio de patrón en el consumo, a partir de 2019, donde se incrementó la compra on line.
  • Este año 2022 se estima que el gasto on line crecerá en torno al 25% según un estudio elaborado sobre Webloyalti, pese a la situación de crisis e inflación que estamos experimentando (4).
  • Los artículos más vendidos durante este evento son: moda, calzado y complementos, electrodomésticos, aparatos electrónicos y teléfonos móviles, aunque estos últimos tienen su pico en Cyber Monday.
  • Moda rápida. La moda rápida es un peligro para el planeta. Según datos de la ONU, solo para producir unos vaqueros se necesitan 7.500 litros de agua, el equivalente al agua que una persona bebe durante siete años. El consumo de agua de la moda rápida es de casi 8 millones de metros cúbicos anuales y es responsable del 20 % de la contaminación industrial de agua (5).
  • Desde el año 2000 se ha duplicado la producción de ropa mientras que su uso ha disminuido un 36 %. Se estima que más de la mitad de la moda rápida que se produce, se tira en menos de un año, acabando el 73 % incinerada o en vertederos. El uso cada vez más extendido de fibras sintéticas hace que la ropa libere más de medio millón de toneladas de microfibras en el océano cada año, lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico. La industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales.
  • Residuos electrónicos. Solo en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos a nivel global y solo el 17,4% de estos se recogieron y reciclaron (6). En España, se generaron, solo en 2019, 888 millones de kilos (kilotones) de residuos electrónicos, 19 kilos por persona (7).
    Obsolescencia programada. Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año (8).
  • Obsolescencia programada. Según la European Environmental Bureau (EEB), la obsolescencia programada y el consumismo electrónico nos cuesta 48 millones de toneladas de CO2 al año. Si la vida útil de nuestros aparatos electrónicos se extendiese solo un año más, podríamos ahorrar cerca de 4 millones de toneladas de CO2 al año hasta 2030, equivalente a eliminar dos millones de coches de las carreteras europeas cada año (8).

Ayer concluyó la cumbre contra el cambio climático COP27, en la que se abre un hilo de esperanza, ya que finalmente se aprobó un Fondo para Pérdidas y Daños que podría significar en inicio de la Justicia climática. Sin embargo, para alcanzar los objetivos, España necesita reducir sus emisiones de efecto invernadero aún más, por lo menos hasta un 55 % en 2030 con respecto a las de 1990, más del doble del 23 % que es el objetivo actual y para ello es vital la reducción del sobreconsumo. Para lograrlo, habría que: prohibir o limitar  la publicidad comercial de empresas contaminantes en ciudades, como lo han hecho Ámsterdam, Londres y Grenoble; luchar contra el greenwashing, prohibir la quema de productos no vendidos, promover una verdadera economía circular, que no solo se base en el reciclado; luchar contra la obsolescencia programada y/o introducir alternativas como  «distritos de fabricantes» y «cafés de reparación» en las ciudades, en lugar de nuevos centros comerciales, algo que también ayudaría a los ciudadanos a reducir y reutilizar antes de comprar algo nuevo. Para ello es fundamental que los Gobiernos municipales y los Gobiernos nacionales apliquen estas medidas.

“Las impactantes imágenes de las cada vez más frecuentes aglomeraciones multitudinarias en los centros comerciales de todo el mundo durante el Black Friday, son alarmas que deben hacernos ver cómo las marcas se han apoderado de nuestras vidas y hemos pasado de ser humanos a consumidores. Nuestras posesiones materiales no deben definir ni nuestra identidad ni nuestra valía, a pesar de lo que diga el último anuncio de televisión o un post de influencers en Instagram. El consumo excesivo de bienes y servicios nos lleva hacia la extinción porque exacerba la crisis climática y de la naturaleza. Podemos tomar las riendas de nuestro destino si los Gobiernos empiezan a trabajar seriamente por el clima y la biodiversidad, si las empresas cambian radicalmente su modelo y fomentan alternativas y una verdadera economía circular. Esto hará que la población empiece a consumir menos y mejor”, concluye Ojeda.

Celia Ojeda-Martínez | Greenpeace

España escala 11 puestos en el ranking de países comprometidos contra el cambio climático

Ningún país consigue una nota sobresaliente en su compromiso contra el cambio climático. Es la principal conclusión del Índice de Rendimiento frente al Cambio Climático de 2023, que sitúa a España en el puesto número 23 de los 60 países analizados, que en conjunto suman el 92% de las emisiones responsables del calentamiento global. Nuestro país escala 11 puestos respecto del anterior índice, fundamentalmente por el empuje que ha supuesto la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica. Se sitúa así entre los Estados con un rendimiento medio. Dinamarca encabeza la lista en la que los primeros tres puestos, reservados a rendimientos muy altos, quedan desiertos un año más.

Este ranking, que cumple su 18ª edición, es elaborado anualmente por las ONG GermanWatch y Climate Action Network Europa, de la que forma parte activa SEO/BirdLife, a partir de evaluaciones realizadas por expertos de cada país. En el caso de España, el GCTFNN. Ha sido presentado en la 27ª Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, la COP27, que ya ha entrado en su fase final de negociación.

El índice analiza cuatro indicadores: emisiones de gases efecto invernadero per cápita, consumo de energía, tendencia de implantación de renovables y políticas naciones de clima. De acuerdo con el análisis, ninguno de los países ha sido lo suficientemente fuerte en todas las categorías para obtener una calificación global muy alta. Dinamarca se queda en un notable alto, cerca del 79,61 sobre 100, seguida por Noruega, con un 73,28 sobre 100.

España obtiene un 58,59 sobre 100 como cómputo global. Se sitúa el puesto 17 de 62 en materia de política climática, el 20 en relación a emisiones, el 21 en cuanto al uso de energía y el 30 en materia de renovables. Los analistas saludan el empuje de la ambición recogida en la ley de cambio climática, aprobada el pasado año, y ponen el acento en la necesidad de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y en mejorar la participación de la ciudadanía en proyectos renovables para apuntalar una transición ecológica justa.

China, Japón, Estados Unidos, Hungría, Polonia, Australia, Malasia, China Taiwán, Canadá, Rusia, Corea del Sur, Kazajstán, Arabia Saudita e Irán, en este orden, están todos en la zona roja de «desesperación climática», ocupando puestos por debajo del 50 de la lista. En esta relación de suspensos figuran nueve de los 16 mayores productores de combustibles fósiles, que colectivamente extraen alrededor del 70% de todos los combustibles fósiles a nivel mundial. Todos ellos, excepto Canadá, tienen cuotas de energía renovable bajas o muy bajas.

Rusia perdedora, Chile ganadora del año

Chile ha sido nombrado “campeón” de la lista de 2023. Desde su inclusión en el índice en 2020, ha ocupado puestos altos fundamentalmente debido a su bajo nivel de emisiones per cápita. Este año ha escalado tres puestos gracias a su impulso legislativo, comprometiéndose a llegar a emisiones cero netas en 2050. Rusia, en el lado opuesto, ha sido nombrado “perdedor” debido a su mal rendimiento en el índice, su baja penetración de renovables –apenas un 3%- y, de manera especial, por el efecto que la guerra de Ucrania, que está impulsando el uso de combustibles fósiles a escala global.

Los deberes del G20 y de la UE

El índice lanza un mensaje generalizado al Grupo de los Veinte, conocido como G20, reunido estos días en Bali (Indonesia) y que aglutina el 75% de las emisiones de gases del mundo. Con la India (8º), el Reino Unido (11º) y Alemania (16º), sólo tres países del G20 se encuentran entre los que obtienen mejores resultados en el índice 2023. Doce países del G20 reciben una puntuación global baja o muy baja. Canadá, Rusia, Corea del Sur y Arabia Saudí obtienen los peores resultados.

La Unión Europea, que forma parte del G20, es analizada en conjunto por el índice. Este año, el empuje en la ambición comunitaria permite a la Unión escalar tres puestos hasta la posición 19, a las puertas de obtener una clasificación alta. Nueve países de la UE se encuentran entre los resultados altos y medios, incluyendo a España, que obtiene la segunda mejor escalada de un país comunitario, solo precedido por Estonia, que logra ascender 23 puestos. Francia, por el contrario, desciende 11 puestos hasta el 28º, debido principalmente a su peor posición en la categoría de Política Climática en comparación con el año anterior. Hungría (53º) y Polonia (54º) son los miembros de la UE con peores datos.

Los analistas ven con buenos ojos el empuje en la ambición climática europea, pero recuerdan que sus compromisos no están alineados con lo que se necesita para mantener el calentamiento global por debajo de los 1, 5ºC, el límite para mantener una relativa estabilidad climática. Sostienen que es preciso adelantar las emisiones cero a 2040 en la UE y subrayan que la diversificación energética exprés que ha provocado la guerra de Ucrania, que ha llevado a los países de la UE a buscar combustibles fósiles en África y el desarrollo de infraestructuras en este sentido, no puede menoscabar la senda de descarbonización que se había emprendido.

Un largo camino por recorrer, pero con poco tiempo

Desde el año 2000, las emisiones de GEI han crecido en todo el mundo más de un 40%. Tras un descenso en 2020 debido a la pandemia, en 2021 se produjo un repunte.

Las emisiones per cápita muestran una evolución relativamente uniforme en los últimos 20 años, debido sobre todo al crecimiento de la población, que acaba de pasar el umbral de los 8.000 millones de personas. Países como EE.UU. (16,6 t per cápita) y Canadá (17,9 t per cápita) se encuentran entre los países con mayores emisiones per cápita, mientras que India (2,2 t per cápita) y Filipinas (2,3 t per cápita) son sustancialmente menores. España registró 4,9 t per cápita en 2021.

El crecimiento de las energías renovables ha aumentado de forma constante desde el año 2000, lo cual es una buena señal. Sin embargo, simultáneamente, el suministro de energía también está aumentando, lo que lleva a que la cuota actual de las energías renovables en el suministro de energía sea apenas del 17%.

De todos los indicadores, el de GEI por Producto Interior Bruto (PIB) es el único que disminuye continuamente. Esto significa un desacoplamiento entre la generación de energía y la riqueza económica del país, es decir, que se necesita menos energía para generar riqueza. Sin embargo, no es suficiente. Para que se pueda avalar una senda favorable a la descarbonización, también es necesario que esa energía emita menos y, finalmente, nada. Lamentablemente, esta tendencia es plana y no registra un descenso.

“Los datos del índice son claros: para mantener 1,5°C al alcance de la mano y evitar un cambio climático peligroso, el mundo debe reducir sus emisiones a la mitad para 2030. Sólo si utilizamos mucha menos energía y más fuentes renovables es posible alcanzar este objetivo. La aprobación de una hoja de ruta, apuntalada en la ley de cambio climático nacional, ha permitido a España mejorar su posición en el índice, pero también deja claro cuáles son las teclas que tenemos que activar: más renovables, más ahorro y eficiencia, y políticas que corten emisiones en otros sectores claves como el transporte, la industria o la producción agraria. Toca, pues, ejecutar rápidamente lo acordado y elevar la ambición lo antes posible, en la revisión de objetivos en 2023-2024”, señala el responsable de Clima de SEO/BirdLife, David Howell, que forma parte de las negociaciones como integrante de las delegaciones de BirdLife International y CAN Europe.

Y añade: “Todo ello debe acometerse evitando impactos críticos sobre la biodiversidad porque no podemos olvidar que el 37% de nuestros objetivos climáticos se consiguen conservando y restaurando espacios naturales”.

“La conexión entre cambio climático y naturaleza es, de hecho, una de las cuestiones que pueden salir reforzadas de la COP27, que tiene en sus manos lanzar un mensaje a su COP hermana, la de biodiversidad, que arranca en unos días en Canadá. Por nuestra salud y por el clima, es el momento de alcanzar un acuerdo global, al estilo del Acuero de París, para frenar la pérdida de biodiversidad y empezar a ganar naturaleza. Este mensaje tiene que quedar claro en la resolución final de la cumbre de Egipto. Por el momento, no vemos este empuje en los borradores de texto que se están negociando”, concluye Howell.

David Howell  +34 676 50 86 13

Foto: ©Netta Arobas/Shutterstock

El texto conocido hoy en la COP27 supone pisar el acelerador hacia el infierno climático, según Greenpeace

En respuesta al último borrador de declaración final de la COP27, presentado hoy por la Presidencia egipcia, Yeb Saño, jefe de la delegación de Greenpeace Internacional, ha declarado: «A medida que se aceleran los impactos climáticos y la injusticia, se pierden vidas, medios de vida, culturas e incluso países enteros, el último borrador de declaración final de la Presidencia de la COP27 supone pisar el acelerador en la autopista hacia el infierno climático.

«Vinimos a Sharm El Sheij para exigir una acción real en el cumplimiento y la superación de los compromisos de financiación y adaptación al cambio climático, una eliminación gradual de todos los combustibles fósiles y que los países ricos paguen por las pérdidas y los daños causados a las comunidades más vulnerables dentro de los países del Sur global, acordando un Fondo de Financiación de Pérdidas y Daños. Nada de esto aparece en este borrador. No habrá justicia climática si esto es lo que se propone en la COP27».

«Tras ni siquiera haber mencionado los combustibles fósiles en el primer borrador, el actual borrador del texto es una abdicación de la responsabilidad de captar la urgencia expresada por muchos países de incluir el petróleo y el gas junto con el carbón para al menos acordar una reducción gradual. Es hora de acabar con el negacionismo: la era de los combustibles fósiles debe llegar a su fin rápidamente».

En palabras de Pedro Zorrilla, representante de España en la delegación internacional de Greenpeace en la COP27: “El Gobierno de España tiene la oportunidad de situarse como líder por la justicia climática y global, favoreciendo las negociaciones para que el texto sea un avance real desde Glasgow, incluyendo la eliminación del carbón, el petróleo y el gas en toda su amplitud; aprobando la creación de un fondo para pérdidas y daños, y creando un camino creíble para aportar los billones necesarios para apoyar a los países del Sur global en la adaptación, la mitigación y la financiación de las pérdidas y los daños”.

A pesar de que se anunció como la COP de la «implementación» y de «África», hay muy poco sobre la mesa para implementar. Y está claro que, hasta ahora, quienes están dictando los borradores son las voces de los intereses creados de los combustibles fósiles y de los grupos de presión corporativos y no las necesidades y peticiones de las comunidades más vulnerables.

Pedro Zorrilla | Greenpeace en la COP27

Greenpeace tacha a Europa de hipócrita en su papel frente a la emergencia climática

Hoy la cumbre contra el cambio climático COP 27 dedica su jornada a la biodiversidad por su importancia esencial en la lucha contra la emergencia climática. En ese marco Greenpeace ha lanzado el informe “Estamos fallando a la naturaleza. Cómo Europa está destruyendo la vida y la biodiversidad” en el que revela la hipocresía de la UE en su liderazgo frente a la emergencia ambiental tanto en la protección de la naturaleza europea, como en su papel de consumidor voraz a nivel mundial. Uno de los casos elegidos por la ONG internacional para ejemplificar este análisis es el del Mar Menor, en Murcia, que es la mayor laguna salada de Europa y se encuentra casi muerta.

A principios de diciembre los ministros y ministras europeos se comprometieron a ser un ejemplo de liderazgo en la COP15 sobre biodiversidad, pero la realidad sobre el terreno está muy lejos de lo que plasmaron sobre el papel. A nivel mundial, los países europeos, especialmente la UE, parecen liderar la acción contra la crisis ambiental. Sin embargo, la destrucción de la naturaleza que se está dando en toda Europa pone de manifiesto la necesidad de que las personas responsables de la toma de decisiones en Europa actúen de forma urgente, seria y tangible. Las promesas, las estrategias e incluso las legislaciones adoptadas hasta el momento no han logrado detener la dramática pérdida de biodiversidad europea.

La UE, en su conjunto, es excelente a la hora de establecer objetivos, redactar metas y debatir el problema, pero hasta ahora ha sido incapaz de cumplir un objetivo clave para detener la pérdida de biodiversidad, como así se reconoce en la propia Estrategia de la UE sobre la biodiversidad 2030.

Y así lo muestra el informe de Greenpeace, que a través de distintos casos de 13 países europeos (Austria, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Alemania, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Suecia, Suiza y España) refleja una serie de situaciones alarmantes de las pérdidas de biodiversidad más devastadoras en Europa. Casos que muestran contaminación de importantes recursos hídricos en Austria, Bulgaria, Dinamarca y Alemania; la tala desenfrenada de bosques de alto valor ambiental en Suecia, Rumanía, Polonia y Alemania; los planes de mataderos que ponen en peligro los recursos hídricos de Suiza; la contaminación por nitrógeno de la ganadería en los Países Bajos y la destrucción de los espacios verdes urbanos en Bélgica, y La contaminación de la mayor laguna salada de Europa, en España.

Los casos que se abordan en el informe incumplen de forma flagrante las recomendaciones del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad, la Directiva Marco del Agua, la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, la Directiva de Hábitats sobre la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre, la Red Natura 2000, etc., con un aumento de especies en Lista Roja. Por ejemplo, la corrupción y la tala ilegal han destruido el 50% de los bosques Cárpatos (sólo en Rumania y los Cárpatos abarcan ocho países miembros) que es una de sus zonas boscosas más valiosas y de las regiones más protegidas de la UE.

El caso de España se centra en El Mar Menor, que se ha convertido en el paradigma de los males que sufre el medioambiente. Se trata de la mayor laguna salada europea y está protegida por hasta 10 programas de protección medioambiental oficiales, entre ellos la Red Natura 2000 o el Convenio de Ramsar, por su importancia internacional como humedal. Está reconocida como una zona de profunda importancia ecológica, geológica y medioambiental. Alberga una rica biodiversidad de aves y especies marinas y terrestres. Y sin embargo, a pesar de estas protecciones, esta preciosa laguna está casi muerta. El impacto de la agricultura y el urbanismo desenfrenado están acabando con la biodiversidad de la zona, y por tanto con el turismo.

“El problema no son los objetivos ambiciosos ni la normativa, sino la falta de implementación y cumplimiento, así como de prioridad política. A pesar de los discursos grandilocuentes de la UE, los casos que mostramos en el informe incumplen estrategias y directivas europeas de forma flagrante. Se supone que los Estados miembros de la UE lideran la lucha contra la crisis climática y la biodiversidad. ¿Cómo puede la UE exigir al resto del mundo que tome medidas?”, ha comentado Mónica Parrilla, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace España.

La UE no tiene credibilidad para abordar el problema de la deforestación tropical

El consumo actual es tan elevado que los propios recursos europeos resultan insuficientes, de esta manera productos como la carne, el aceite de palma y la soja (utilizados principalmente para la alimentación animal) convierten a la UE en responsable del 16% de la deforestación tropical. Por otro lado, ninguna de las más de 400 empresas que abastecen a Europa han cumplido su promesa de poner fin a su contribución a la deforestación para 2020.

La huella ecológica de Europa supera ampliamente los límites de la sostenibilidad, dentro de los cuales la humanidad puede vivir con seguridad.

Los estudios han identificado nueve límites planetarios y, de ellos, seis han sido sobrepasados:

  1. Cambio climático (superado)
  2. Agotamiento del ozono estratosférico
  3. Acidificación de los océanos
  4. Alteración de los ciclos globales de fósforo y nitrógeno (superado)
  5. Tasa de pérdida de biodiversidad (superado)
  6. Cambios en la disponibilidad del «agua verde» (superado)
  7. Cambio de uso de suelo (superado)
  8. Contaminación atmosférica por aerosoles (no cuantificado)
  9. Contaminación química, plástica y otras sustancias (superado)

Los límites sobrepasados están directamente relacionados con la pérdida de la biodiversidad y afectan a la propia seguridad humana. Por ello, es vital que en la próxima Cumbre Internacional del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD, en sus siglas en inglés), que se llevará a cabo del 7 al 19 diciembre en Montreal, Canadá, se proporcione un nuevo marco internacional para la protección de la biodiversidad para los próximos 10 años.

Greenpeace ha hecho un llamamiento urgente a los gobiernos europeos para que apoyen un acuerdo global que incluya objetivos estrictos y vinculantes para proteger al menos el 30 % de la tierra y los océanos para 2030 a más tardar, al tiempo que reconozca los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales y asegure la financiación adecuada no solo para las medidas de conservación, sino que deje de dar subsidios a las industrias destructivas.

“La naturaleza es nuestro soporte vital, con el poder de mitigar y adaptarse a los impactos de un planeta que se calienta y seca. Muchos de los límites planetarios están sobrepasados y son los que aseguran un espacio seguro para la humanidad. Las jefaturas de estado de la UE deben comenzar a priorizar la protección ambiental y mostrar liderazgo en la próxima COP15 de Biodiversidad en Montreal. Necesitamos un acuerdo ambicioso para la naturaleza ”, ha añadido Parrilla.

Mónica Parrilla | Greenpeace